Lobo

Disfrazados de ovejas

“Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” Mateo 7:15

Al igual que muchas otras personas, a Sam White le gustaba la Guerra Civil, y por lo tanto también le gustaban las reliquias de esa época terrible de conflicto.

Lo que durante su niñez fuera fascinación, se convirtió en pasión al viajar por el sur de los Estados Unidos buscando armas, banderas, cascos de artillería que habían sido enterrados, etc. Tan fuerte era la afición de Sam por las cosas militares, que a veces se ponía un traje de buzo y se sumergía en el cieno de ríos y estanques.

Sin lugar a dudas, a Sam le apasionaban las reliquias de la Guerra Civil. Notarán que estoy hablando en pasado. Sam White se convirtió en la última víctima mortal de esa Guerra. Sam murió al explotar una bala de cañón que estaba restaurando en la entada al garaje de su casa. La explosión fue tan fuerte, que un trozo de metralla atravesó la entrada de una casa a un cuarto de milla de distancia.

Los expertos en explosivos dijeron que una bala de cañón de 140 años no debería explotar. Un coronel retirado de la Armada dijo: “No se puede hacer explotar una de estas balas simplemente tirándola al piso”.

Algo que debería haber sido totalmente inocente se convirtió en mortal.

Lo mismo es cierto para otras cosas, más allá de viejas balas de cañón de la Guerra Civil. Hace mucho tiempo, Jesús advirtió a sus seguidores que se encontrarían con lobos disfrazados de ovejas, personas que parecen ser inocentes e inofensivas, pero que, en realidad, son unos lobos peligrosos.

Teniendo presente la advertencia de Jesús, los elegidos de Dios saben que deben ser cuidadosos.

Hay demasiados hombres y mujeres en la televisión, en la radio, en los púlpitos, que son los lobos a los cuales Jesús se refería. Estos predicadores aparentan ser y sonar sinceramente religiosos, pero en realidad no lo son. Utilizan palabras que suenan religiosas, pero no hablan mucho acerca del Redentor. Juntan ofrendas, pero lo que dan los fieles a menudo va a parar a cofres privados y no a extender el Reino de Dios.

Estas personas hablan de la fe, pero no hablan mucho acerca del perdón que recibimos a través de la sangre derramada en la cruz por nuestro Salvador.

Las advertencias del Salvador siguen en pie: es necesario que nos cuidemos de los lobos; es necesario que juzguemos sus palabras y acciones con la verdad de la Sagrada Escritura. Y, si encontramos un líder que predica la ley y el Evangelio correctamente, demos gracias a Dios por él.

ORACIÓN: Querido Salvador, envía tu Santo Espíritu y concede discernimiento a tu pueblo. Ayúdanos de distinguir entre los lobos y los testigos. En tu nombre. Amén.

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flor rosada en árbol

Bendiciones

“Sé vivir con limitaciones, y también sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, tanto para estar satisfecho como para tener hambre, lo mismo para tener abundancia que para sufrir necesidad; ¡todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” Filipenses 4:12-13

Si el Señor lo ha bendecido con buena salud, espero que se haya tomado el tiempo para darle gracias.

Por otro lado, si usted o un ser amado ha estado batallando una enfermedad, quiero que preste atención a esta historia. La mayoría de nosotros recordamos al escritor Robert Louis Stevenson. Lo que la mayoría pueda que no sepa, es que Stevenson sufrió de tuberculosis la mayor parte de su vida.

Un día, al escucharlo toser insistentemente, y a fin de probar su resistencia espiritual, su esposa le preguntó: “¿Aún crees que este es un maravilloso día?” Setevenson, mirando hacia el montón de medicamentos que yacían justo frente al dintel de la ventana del dormitorio por donde el sol entraba radiante, respondió: “¡Sí, nunca dejaré que un montón de medicamentos me impida ver el horizonte!”

Al igual que el apóstol Pablo, Stevenson había aprendido a estar contento en cualquier situación que se encontrara.

Esa es una buena idea para todo el pueblo de Dios. Piense un momento: ¿será posible que la montaña de medicamentos le esté impidiendo ver las bendiciones de Dios? ¿o quizás son los problemas financieros, o laborales, o familiares, los que se interponen entre usted y la alegría que proviene de Jesús?

Ciertamente son muchas las cosas en la vida que pueden cubrir con sombras la relación de Dios con su pueblo. Pero cuando eso ocurre, es cuando más necesitamos no perder de vista lo que hay más allá, pues Dios está allí.

Necesitamos ver el rostro del Salvador, sus manos desgarradas, su costado lacerado. Necesitamos ver al Redentor resucitado abrazándonos y levantándonos alto, para que así podamos ver más allá de los frascos de medicina, donde encontramos la gran misericordia y amor de Dios.

ORACIÓN: Amado Padre celestial, ayúdame a apreciar todas las formas en que nos envías tus bendiciones. Y cuando algo esté bloqueando mi relación contigo, envíame tu Espíritu Santo para que pueda ver y concentrarme en tu presencia. En nombre de Jesús te lo pido. Amén.

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”

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12. La vida cristiana (Guía de Discusión)

Dios se Revela

12. La vida cristiana (Guía de Discusión)

12.1 ¿Significa esto que no voy a tener más problemas ni desafíos?
La Biblia deja en claro que no debemos esperar que nuestras vidas sean siempre tranquilas y fáciles. Todo lo contrario: en todas las épocas, los cristianos a menudo han sufrido persecución por causa de sus creencias. Pablo así se lo advirtió a la iglesia en Tesalónica, cuando escribió: 

    ◊ "Cuando todavía estábamos con ustedes, les advertimos que tendríamos dificultades; y, como ustedes saben, así sucedió" (1 Tesalonicenses 3:4).


El mismo Jesús les señaló a sus discípulos que esperaran persecución en su nombre:

    ◊ [Jesús dijo] "Acuérdense de la palabra que les he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; si han obedecido mi palabra, también obedecerán la de ustedes" (Juan 15:20).


Sin embargo, ninguno de estos retos se puede comparar con la alegría que experimentamos cuando confiamos en Dios, tanto en esta vida como para la venidera. A través de su Palabra Dios nos da sentido, propósito, paz y consuelo, y a través de la fe tenemos la esperanza segura en la vida eterna.

    ◊ [Jesús dijo] "El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10).

12.2 Entonces, ¿cuál es mi papel en el Reino de Dios?
Antes de ascender al cielo, Jesús nos dejó lo que hoy conocemos como la Gran Comisión, o sea, instrucciones de difundir su Evangelio a todas las naciones.

    ◊ "Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:19-20).


Esto tiene sentido para pastores, maestros y misioneros, pero ¿qué pasa con el resto de las personas? No siempre es fácil para un mecánico compartir las Buenas Nuevas de Cristo mientras le arregla su automóvil. Sin embargo, nuestra ocupación no debe impedirnos desempeñar nuestra vocación de acuerdo a las habilidades que Dios nos ha dado. Como cristianos cumplimos con el mandato de la Gran Comisión cuando aprovechamos cada oportunidad que tenemos para dar testimonio de nuestra fe.

    ◊ "Y todo lo que hagan, ya sea de palabra o de hecho, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él" (Colosenses 3:17).


Si está casado, ame a su cónyuge como Dios le ama a usted. Si tiene un negocio sea honesto, honrando así a Dios. Toda ayuda o servicio voluntario que preste, hágalo de corazón y con amor, así como Jesús se entregó por amor a nosotros. De esta forma, los demás verán a Cristo en su vida y también le buscarán. 

  • Cosas para pensar:
    • ¿Qué testimonio puede dar de lo que Cristo ha hecho en su vida?

12.3 ¿Qué papel juega la oración?
La oración es uno de los mayores dones que Dios nos ha dado. A través de ella tenemos acceso inmediato a él, ya sea con palabras como con el pensamiento. En cualquier momento del día o de la noche podemos dirigirnos a Dios, y siempre lo encontraremos listo para recibir nuestra alabanza, para compartir nuestras alegrías, para escuchar nuestros lamentos y para respondernos en cada situación. ¡Qué increíble es que Dios, el Creador del universo, nos ame tanto como para invitarnos a que nos acerquemos a él en cualquier momento!

    ◊ "Tú, Señor, eres mi roca y mi redentor; ¡agrádate de mis palabras y de mis pensamientos!" (Salmo 19:14).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuál es su rutina de oración? Si no tiene una, ¿qué necesita hacer para tenerla?

12.4 ¿Por qué debemos orar?
Debemos orar porque Dios así lo quiere.

    ◊ "No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:6-7).


Jesús no sólo nos dio instrucciones sobre cómo debemos orar (ver Lucas 11:1-13), sino que también nos enseñó cómo hacerlo, e incluso lo demostró en su propia vida. La respuesta de Jesús a los discípulos, en Lucas 11, es la base del Padre Nuestro, oración muy conocida por nosotros. Pero las oraciones formales de la iglesia no son la única forma de oración que podemos ofrecer. 

  • Para reflexionar:
    • Piense en alguna situación difícil por la que esté pasando su familia o alguna persona conocida, y luego analice cómo cada petición del Padre Nuestro se dirige a esa situación específica:
      • Padre nuestro que estás en los cielos,
      • Santificado sea tu nombre.
      • Venga tu reino.
      • Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
      • El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.
      • Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
      • No nos dejes caer en la tentación.
      • Sino líbranos del mal.
      • Porque tuyo es el reino, el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos.

12.5 ¿Es obligación asistir a la iglesia?
Hay veces en que puede haber razones legítimas por las cuales no podemos asistir a la iglesia un domingo determinado. Pero Dios reservó un mandamiento específico que requiere la adoración semanal:

    ◊ [Dios dijo] "Te acordarás del día de reposo, y lo santificarás. Durante seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el día séptimo es de reposo en honor del Señor tu Dios. (...) Porque yo, el Señor, hice en seis días los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero reposé en el día séptimo. Por eso yo, el Señor, bendije el día de reposo y lo santifiqué" (Éxodo 20:8-10a, 11).


En realidad, si el asistir a la iglesia significa entrar en la presencia del Señor para alabarle y recibir sus dones a través de la lectura de su Palabra, la confesión y absolución de los pecados, el bautismo y la Santa Comunión, todo compartido con otros hermanos en la fe, no debería haber razón por la cual a un cristiano no le guste o interese hacerlo. En la Biblia se nos exhorta a que lo hagamos, con las siguientes palabras:

    • ◊ "No dejemos de congregarnos, como es la costumbre de algunos, sino animémonos unos a otros; y con más razón ahora que vemos que aquel día se acerca" (Hebreos 10:25).



    ◊ "Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien" (Josué 1:8).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué cosas te atraen de la iglesia?
    • ¿Qué cosas no te atraen de la iglesia?

12.6 ¿Qué son las buenas obras?
Las buenas obras son todas esas cosas que los creyentes piensan, dicen y hacen como resultado de su fe en Cristo. Son acciones que se realizan para el bien de los demás y la gloria de Dios. No se hacen para gloria y honor de nosotros mismos sino que, con nuestros corazones puestos en Dios y su voluntad para nuestras vidas, nos sentimos impulsados a servirle a él a través del servicio a los demás.

    ◊ "Pero con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20).

12.7 ¿Tengo que realizar buenas obras?
¿Hacer buenas obras para ganar nuestra salvación? ¡Por supuesto que no! Las obras no pueden salvarnos, ni tampoco asegurarnos un lugar en el cielo. Escribiendo a los creyentes en Éfeso, Pablo deja esto muy claro:

    ◊ "Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie" (Efesios 2:8-9).

12.8 Si las buenas obras no me salvan, ¿por qué hacerlas?
El hecho de que nuestra salvación no esté determinada por la cantidad de buenas acciones que realizamos a diario, durante la semana o anualmente, no significa que debamos descuidar de hacer el bien. Lo que sucede es que la fe que tenemos en Cristo nos llena de tanto amor y gratitud que, en respuesta al inmenso amor y bendiciones que recibimos de Dios, no podemos dejar de hacer obras buenas. 

    ◊ "Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras" (Santiago 2:18b).


La Biblia también dice que, quienes realicen buenas obras, también recibirán grandes bendiciones.

    ◊ [Jesús dijo] "Ustedes deben amar a sus enemigos, hacer el bien y dar prestado, sin esperar nada a cambio. Grande será entonces el galardón que recibirán, y serán hijos del Altísimo" (Lucas 6:35).


Como Jesús mostró, cuando caminamos cerca de nuestro Dios, no siempre vamos a notar las buenas acciones que estamos realizando. Pero Dios se acuerda de todas y cada una de ellas.

    ◊ [Jesús dijo] "Entonces los justos le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer; o con sed, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recibimos; o desnudo, y te cubrimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te visitamos?' Y el Rey les responderá: 'De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron'" (Mateo 25:37-40).

 

11. El fin de los tiempos (Guía de Discusión)

Dios se Revela

11. El fin de los tiempos (Guía de Discusión)

11.1 ¿Qué dice la Biblia acerca de la segunda venida de Cristo?
En realidad, ¡mucho! Para empezar, sabemos que Jesús regresará de manera similar a como se fue, y que todos lo verán y conocerán de forma instantánea. Además, se nos pide estar preparados para resistir las falsas enseñanzas que abundarán al acercarse el fin de este mundo.

    ◊ [Jesús dijo] "Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios para engañar, de ser posible, incluso a los elegidos. Pero ustedes, tengan cuidado. Ya los he prevenido de todo. En aquellos días, después de esa gran aflicción, sucederá que el sol se oscurecerá y la luna dejará de brillar; las estrellas caerán del cielo y los poderes celestiales se estremecerán. Entonces verán al Hijo del Hombre venir en las nubes con gran poder y gloria, y él enviará a sus ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, desde los extremos de la tierra hasta los extremos del cielo" (Marcos 13:22-27).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué siente al pensar en la segunda venida de Cristo?

11.2 ¿Qué hará Jesús cuando venga otra vez?
La Biblia enseña que, cuando Jesús venga otra vez, hará una serie de cosas.

1. Resucitará a los muertos:

    ◊ "Sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero" (1 Tesalonicenses 4:16).


2. Juzgará a todas las personas:

    ◊ "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo" (2 Corintios 5:10).


3. Acabará con este mundo lleno de problemas, y creará un cielo y una tierra nuevos que serán perfectos:

    ◊ "Pero, según sus promesas, nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, donde reinará la justicia" (2 Pedro 3:13).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuál de los tres puntos anteriores le trae consuelo?
    • ¿Cuál de ellos le incomoda? ¿Por qué?

11.3 ¿Qué pasará con los creyentes cuando Jesús regrese?
Cuando Jesús vuelva, inmediatamente sanará y transformará los cuerpos de todos los creyentes que viven, y los hará inmortales. También hará que los espíritus de quienes han muerto en la fe se reúnan con sus cuerpos perfectos resucitados. Entonces disfrutaremos de paz y felicidad en la vida eterna junto a Dios.

    ◊ "Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; él transformará el cuerpo de nuestra humillación, para que sea semejante al cuerpo de su gloria, por el poder con el que puede también sujetar a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:20-21).

11.4 ¿Qué sucede cuando muere un creyente?
Uno de los pasajes más famosos de las Escrituras sobre el tema, es cuando el ladrón en la cruz al lado de Jesús confesó su culpa y oró: "Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino". Jesús le dijo: "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:42-43). A través de esta promesa Jesús reveló que, luego de nuestra muerte, nuestras almas estarán al instante con él. Esta verdad es una alegría eterna para recibir con los brazos abiertos. 

    ◊ "Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo; con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento. Me preparas un banquete a la vista de mis adversarios; derramas perfume sobre mi cabeza y me colmas de bendiciones. Sé que tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida, y que en tu casa, oh SEÑOR, viviré por largos días" (Salmo 23:4-6).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué consuelo especial nos da esta promesa de Jesús?

11.5 ¿Debo tener miedo de todo esto?
Eso depende de su fe. Si se arrepiente de sus pecados, y confía en que Dios le perdona sus pecados por el sacrificio que Jesucristo hizo en la cruz, no tiene nada que temer con respecto al fin del mundo. Al contrario, ese día será un día de gran alegría, ¡porque nuestro salvador Jesús regresará para restaurar la creación y a todos los creyentes!

    ◊ [Jesús dijo] "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, se sentará en su trono de gloria, y todas las naciones serán reunidas ante él. Entonces él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda, y entonces el Rey dirá a los de su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo'" (Mateo 25:31-34).


Con fe en Cristo no hay nada que perder y mucho que ganar con el regreso de Jesús al final de los tiempos. Esta es la razón por la que de vez en cuando se escucha a los cristianos decir algo así como: "Señor, ven pronto". Porque él va a poner fin a todo el dolor, el sufrimiento y el pecado que tenemos que soportar en este mundo. Esto dará paso a una vida eterna con Dios en justicia, inocencia y bienaventuranza sin fin.

  • Para reflexionar:
    • Si muriera hoy, ¿estaría seguro de ir al cielo? ¿Por qué sí, o por qué no?

11.6 ¿Qué sucede con las personas que no creen en Jesucristo como su Salvador?
Quienes rechazan a Cristo recibirán el castigo eterno en el infierno. Es por ello que los cristianos sienten la necesidad imperiosa de compartir el Evangelio de Jesús: para que la mayor cantidad de personas se puedan librar del infierno.

    ◊ "Entonces dirá también a los de la izquierda: '¡Apártense de mí, malditos! ¡Vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!'" (Mateo 25:41).


La muerte corporal es resultado del pecado. Al morir, el espíritu de una persona incrédula abandona el cuerpo y sufre el dolor y tormento del infierno mientras espera el regreso de Jesús en el Día del Juicio, cuando el cuerpo será resucitado y se reunirá con el alma para sufrir en el infierno para siempre.

    ◊ "Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua" (Daniel 12:2).


Puede ser difícil aceptar que un Dios amoroso castigue a sus criaturas de forma tan terrible. Pero la Biblia es muy clara al respecto, sin dejar lugar a dudas o ilusiones. Dios es absolutamente santo y justo. Él demostró su gracia y amor al proporcionar un Salvador de ese tormento. Pero cuando una persona por la que Cristo murió rechaza el camino de la salvación, entonces Dios con justicia le condena a la pena eterna del infierno.

    ◊ "Cualquiera que desobedece la ley de Moisés, muere sin falta, siempre y cuando haya dos o tres testigos que declaren en su contra. ¿Y qué mayor castigo piensan ustedes que merece el que pisotea al Hijo de Dios y considera impura la sangre del pacto, en la cual fue santificado, e insulta al Espíritu de la gracia? Bien sabemos que el Señor ha dicho: "Mía es la venganza, yo pagaré", y también: "El Señor juzgará a su pueblo". ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!" (Hebreos 10:28-31).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca del carácter de Dios?

11.7 ¿Cuándo se decide mi destino eterno?
Mi destino eterno se decide por mi estado de fe o incredulidad en el momento de mi muerte. Después de morir ya no podemos cambiar nuestra condición; no hay una segunda oportunidad, ni una oferta especial de gracia y perdón. Para los muertos resucitados, el juicio final no es más que el gran final del mundo actual. Su destino eterno ya se pronunció de forma individual en el momento de su muerte. En el juicio, la sentencia será confirmada públicamente. Quien muere en la fe no tiene que temer por su alma después de la muerte, ni por su cuerpo y alma en el Día del Juicio.

    ◊ [Jesús dijo] "El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado" (Marcos 16:16).

11.8 ¿Entonces mi cuerpo se levantará de la tumba?
¡Sí! Esta promesa de Dios la repetimos cada vez que nos reunimos a adorar, a través de una de las antiguas confesiones cristianas (credos) de fe, y es la razón por la cual a menudo decimos que Jesús es el "primogénito de entre los muertos" (ver Apocalipsis 1:5). En realidad, todas las personas se levantarán de sus tumbas, creyentes y no creyentes por igual. Lo que será diferente será el destino final de cada uno: los creyentes serán recibidos en el gozo del cielo, mientras que los no creyentes irán al infierno. 

    • ◊ [Jesús dijo] "No se asombren de esto: Vendrá el tiempo cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28-29).



    • ◊ "Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; él transformará el cuerpo de nuestra humillación, para que sea semejante al cuerpo de su gloria, por el poder con el que puede también sujetar a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:20-21).



    ◊ "Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua" (Daniel 12:2).

11.9 ¿Voy a tener cuerpo en el cielo?
El libro de Génesis describe el Jardín del Edén como un mundo físico donde Adán y Eva caminaron y hablaron en la presencia de Dios. La Biblia describe los nuevos cielos y la nueva tierra de una manera muy parecida: un lugar físico glorioso donde viviremos con nuestros cuerpos resucitados.

    ◊ "Tal vez alguien pregunte: ¿Y cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? (...) Así será también en la resurrección de los muertos: Lo que se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción; lo que se siembra en deshonra, resucitará en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucitará en poder" (1 Corintios 15:35-42).


Dios describe este mundo perfecto en el que vamos a vivir para siempre en el Antiguo y el Nuevo Testamento:

    • ◊ "¡Fíjense bien! ¡Ya estoy creando nuevos cielos y nueva tierra! De los primeros, nadie volverá a acordarse, ni los traerá más a la memoria. Al contrario, ustedes se alegrarán y regocijarán siempre en lo que voy a crear. Estoy por crear una Jerusalén alegre y un pueblo gozoso. Yo me alegraré con Jerusalén; me gozaré con mi pueblo, y nunca más volverán a oírse en ella voces de llanto ni de clamor. No habrá en ella niños que mueran a los pocos días, ni ancianos que no cumplan sus años de vida (...) El lobo y el cordero descansarán juntos, el león comerá paja como el buey, y la serpiente se alimentará con el polvo de la tierra. En todo mi santo monte no habrá aflicción ni nadie hará daño a nadie. Yo, el SEÑOR, lo he dicho" (Isaías 65:17-20a, 25).



    ◊ "Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, y el mar tampoco existía ya. Vi también que la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descendía del cielo, de Dios, ataviada como una novia que se adorna para su esposo. Entonces oí que desde el trono salía una potente voz, la cual decía: "Aquí está el tabernáculo de Dios con los hombres. Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Dios enjugará las lágrimas de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni más llanto, ni lamento ni dolor; porque las primeras cosas habrán dejado de existir". El que estaba sentado en el trono dijo: "Mira, yo hago nuevas todas las cosas". Y me dijo: "Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas" (Apocalipsis 21:1-5).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué contrastes marcan estos pasajes entre nuestro mundo actual y el glorioso mundo que Jesús creará cuando regrese?

11.10 ¿Cuál es la mejor manera de vivir hasta entonces?
Con fe en la Palabra de Cristo estamos a salvo, no importa si el mundo se acaba mañana o si morimos en un accidente automovilístico esta noche. Por lo tanto, al tener fe podemos disfrutar de la expectativa de las cosas maravillosas por venir, y al mismo tiempo compartir nuestra esperanza con tantas personas como quieran escuchar.

    • ◊ [Jesús dijo] "No tengas miedo de lo que vas a sufrir, pues el diablo pondrá a prueba a algunos de ustedes y los echará en la cárcel, y allí tendrán que sufrir durante diez días. Tú sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida" (Apocalipsis 2:10).



    ◊ Y [Jesús] les dijo: "Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado" (Marcos 16:15-16).

 

10. La Santa Comunión (Guía de Discusión)

Dios se Revela

10. La Santa Comunión (Guía de Discusión)

10.1 ¿Qué es exactamente la Comunión?
Es un sacramento que nos proporciona el verdadero cuerpo y sangre de Jesucristo. Su cuerpo y su sangre se unen con el pan y el vino para que nosotros, los cristianos, los comamos y bebamos. Pero no se preocupe: esto no es canibalismo; es una comida especial espiritual, donde la mesa con comida celestial ha sido puesta por el mismo Señor Jesús. Él la instituyó la noche antes de morir, e instruyó a sus seguidores para que continuaran practicándola. Como escribe el apóstol Pablo: 

    ◊ "... la noche que fue entregado, el Señor Jesús tomó pan, y que luego de dar gracias, lo partió y dijo: 'Tomen y coman. Esto es mi cuerpo, que por ustedes es partido; hagan esto en mi memoria'. Asimismo, después de cenar tomó la copa y dijo: 'Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria'. Por lo tanto, siempre que coman este pan, y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor, hasta que él venga" (1 Corintios 11:23b-26).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué a algunas personas les resulta difícil aceptar que el cuerpo y la sangre de Jesús estén realmente presentes en el pan y el vino?

10.2 ¿Qué ocurre realmente en la Comunión?
Por el poder de la Palabra de Cristo en la Comunión, lo que anteriormente estaba separado, se une:

    • 1. El cuerpo y la sangre de Jesucristo se unen con el pan y el vino, y se les da a comer y beber a los creyentes.



      • ◊ "Luego [Jesús] tomó el pan, lo partió, dio gracias y les dio, al tiempo que decía: 'Esto es mi cuerpo, que por ustedes es entregado; hagan esto en memoria de mí'. De igual manera, después de haber cenado tomó la copa y les dijo: 'Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por ustedes va a ser derramada' (Lucas 22:19-20).

 

    • 2. El creyente está en unión con Cristo. Por el mismo acto de comer y beber, Cristo está en nosotros y forma parte de nosotros. Esto sólo es posible porque su cuerpo y sangre perdonan los pecados del creyente.



      • ◊ [Jesús] les dijo: "Beban de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados" (Mateo 26:27b-28).

 

    • 3. El pueblo de Dios es unido con los otros creyentes en Cristo, tanto los vivos, como con los que ya están en el cielo. Durante la Comunión es como si se abrieran los cielos y compartiéramos una celebración gozosa, llena de alegría y cantos.



    • ◊ "Hay un solo pan, del cual todos participamos; por eso, aunque somos muchos, conformamos un solo cuerpo" (1 Corintios 10:17).

10.3 ¿Cuándo y cómo sucede esto?
En la celebración de la Comunión, el Señor milagrosamente une su cuerpo con el pan y su sangre con el vino. Este pan y este vino "consagrados" se convierten en el medio por el cual Dios transporta a su pueblo el perdón ganado en la cruz.

    ◊ "Mientras comían, Jesús tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y se lo dio a sus discípulos, y les dijo: 'Tomen, coman; esto es mi cuerpo'. Después tomó la copa, y luego de dar gracias, la entregó a sus discípulos y les dijo: 'Beban de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados' (Mateo 26:26-28).

10.4 ¿Cómo puedo creer que esto está de veras sucediendo?
Jesús es quien nos da la cena, y quien se da a sí mismo en ella a través del pan y el vino. No es humanamente posible comprender esto, pero por la fe que nos da el Espíritu Santo, creemos en la verdad de las palabras de Jesús: "Este es mi cuerpo, esta es mi sangre".

    ◊ "La copa de bendición por la cual damos gracias, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?" (1 Corintios 10:16).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué nos resulta tan difícil creer que este milagro sucede en cada celebración de la Comunión?

10.5 Entonces, ¿el pan y el vino no son transformados?
No, la Biblia dice claramente que el pan y el vino siguen siendo pan y vino durante la comida sacramental.

    ◊ "Por lo tanto, siempre que coman este pan, y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor, hasta que él venga" (1 Corintios 11:26).


Algunos cristianos enseñan que cada vez que se celebra la Comunión, Jesucristo es literalmente sacrificado una y otra vez. Sin embargo, la Biblia dice que todo se cumplió por medio del único sacrificio de Cristo en la cruz.

    ◊ "Él [Jesús], por medio de una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los santificados" (Hebreos 10:14).


Cristo se sacrificó a sí mismo en la cruz una sola vez para perdonar al mundo de su pecado. Esta muerte (y resurrección) fue suficiente para nuestro perdón. En la Comunión, Jesús nos trae este mismo cuerpo y esta misma sangre, que fueron entregados y derramados por nosotros en su sacrificio corporal en la cruz.

    ◊ "Mientras comían, Jesús tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y se lo dio, al tiempo que decía: 'Tomen, esto es mi cuerpo' (Marcos 14:22).

10.6 ¿Quién debe tomar la Comunión?
La Comunión es para aquellas personas que desean que se les asegure el perdón y la presencia de Dios en sus vidas, para las que tienen hambre y sed del sacramento que más estrechamente les une con el sacrificio de Jesús en la cruz que otorga el perdón. 

Quienes desean la Comunión, examinan cuidadosamente su corazón y se arrepienten de sus pecados en pensamientos, palabras y obras. Estas personas creen en las Buenas Nuevas de la victoria de Jesús sobre la muerte, y también creen que, al tomar la Comunión, están recibiendo el mismo cuerpo y sangre de Cristo.

Contrario a lo que algunos podrían pensar, los cristianos no nos creemos personas perfectas que nunca pecamos. Al contrario, sabemos que somos tan pecadores como todos los demás. Todos los creyentes que han sido instruidos en la Comunión y que se examinan a sí mismos, se arrepienten sinceramente y buscan el perdón de los pecados, son bienvenidos a comulgar. No importa qué tan lejos de Dios puedan sentirse. Si la mínima fe está ahí, Dios consuela, perdona y fortalece. El profeta Isaías ofrece algunas palabras de consuelo acerca de la misericordia eterna de Dios:

    ◊ "[Dios] no hará pedazos la caña quebrada, ni apagará la mecha humeante" (Isaías 42:3a).

10.7 ¿Es cierto que no cualquier persona debería tomar la Comunión?
Piense en la Comunión como una poderosa medicina que Jesucristo nos ha dado: si la tomamos de acuerdo a como él la ha prescrito, recibiremos una tremenda sanidad y beneficio para nuestro espíritu, alma, mente y cuerpo. Pero si hacemos mal uso de ella, en vez de hacernos bien, nos va a hacer daño.

    ◊ "Así que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor de manera indigna, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, cada uno de ustedes debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y de beber de la copa. Porque el que come y bebe de manera indigna, y sin discernir el cuerpo del Señor, come y bebe para su propio castigo" (1 Corintios 11:27-29).


La irónica verdad es que mientras que parece falto de amor que la iglesia excluya a algunas personas de la Comunión, en realidad lo hace movida por una profunda preocupación por el bienestar de sus almas. La iglesia quiere que puedan participar de la Comunión; la clave, sin embargo, es recibirla apropiadamente. Por lo tanto, la práctica de la "Comunión cerrada" es para proteger a quienes se verían perjudicados si recibieran este sacramento de manera incorrecta.

Si usted ve a alguien encender un cigarrillo al lado de un recipiente con gasolina, ¿acaso no se lo haría apagar? Quizás la persona al principio no le entendería, y hasta se ofendería con usted, pero luego de explicarle el peligro, seguramente terminaría agradeciéndole su intervención.

Lo mismo sucede con la Comunión. El ofrecerle el cuerpo y la sangre de Cristo a alguien que no sabe lo que está haciendo, y por lo tanto se vería perjudicado al tomarlos, sería un acto tan falto de amor como no haber hecho nada en el caso anterior.

Además, otro propósito de la Santa Comunión es mostrar la unidad que debe existir entre quienes participan de la mesa del Señor. Por lo tanto, se espera que quienes comulgan juntos conozcan las enseñanzas de la iglesia (ver Hechos 2:42 y 1 Corintios 10:17).

  • Para reflexionar:
    • ¿En qué otros casos es mejor decirle "no" a alguien que quiere hacer algo que puede serle perjudicial?

10.8 ¿Cuándo se está preparado para recibir la Comunión?
Las personas están preparadas para recibir la Comunión, cuando:

    • 1. Creen en Jesucristo como el verdadero Dios y Salvador, y están dispuestos a arrepentirse de sus pecados.



      • ◊ "Por tanto, cada uno de ustedes debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y de beber de la copa" (1 Corintios 11:28).

 

    • 2. Están dispuestos a perdonar a quienes pecan contra ellos.



      • ◊ "[Jesús dijo] Pero si ustedes no perdonan a los otros sus ofensas, tampoco el Padre de ustedes les perdonará sus ofensas" (Mateo 6:15).

 

    • 3. Creen que el cuerpo y la sangre de Cristo están verdaderamente presentes.



      • ◊ "Porque el que come y bebe de manera indigna, y sin discernir el cuerpo del Señor, come y bebe para su propio castigo" (1 Corintios 11:29).

 

    4. Pueden examinarse a sí mismos. Algunos ejemplos de quienes no pueden examinarse a sí mismos, son: los niños pequeños, quienes aún no han sido instruidos en la fe cristiana, y las personas con discapacidades mentales profundas o que están inconscientes.

 

  • Para reflexionar:
    • Pensando en cada uno de las cuatro situaciones anteriores, ¿cree que quien se encuentra en una de esas situaciones realmente siente hambre o sed del perdón de Dios en la Comunión?

10.9 ¿Qué pasa si estoy luchando con algo que la iglesia llama de pecado, pero no estoy seguro si estoy de acuerdo?
Sería prudente hablar de sus pensamientos sobre el tema, y buscar una mayor claridad en la Biblia.

Cada vez que un pastor o la comunidad de una iglesia pasa por alto un pecado, o mira hacia otro lado y ofrece la Comunión, se da la impresión que tal comportamiento para Dios está "bien", aun cuando esté destruyendo la fe y sea conductivo a la falta de arrepentimiento.

Peor aún, esta licencia para pecar puede propagarse, haciendo que otras personas piensen también de forma ligera con respecto a esa conducta. Algo así ocurrió en la iglesia en Corinto. Había una persona que vivía de forma contraria a las enseñanzas de la Biblia, ¡y la iglesia lo aprobaba! Veamos lo que el apóstol Pablo les dijo que tenían que hacer.

    ◊ "Se ha sabido de un caso de inmoralidad sexual entre ustedes, que ni siquiera los paganos tolerarían, y es que uno de ustedes tiene como mujer a la esposa de su padre. Ustedes están engreídos. ¿No deberían, más bien, lamentar lo sucedido y expulsar de entre ustedes al que cometió tal acción? Cuando ustedes se reúnan, y en espíritu yo esté con ustedes, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y con su poder, entreguen a ese hombre a Satanás para que lo destruya, a fin de que su espíritu sea salvado en el día del Señor Jesús. No está bien que ustedes se jacten. ¿No saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa, sin levadura, como en realidad lo son. Nuestra pascua, que es Cristo, ya ha sido sacrificada por nosotros" (1 Corintios 5:1-2, 4-7).


Felizmente, para cuando Pablo escribió su siguiente carta a la iglesia en Corinto, esta acción había logrado el propósito establecido por Cristo: la persona se había arrepentido de su pecado.

    ◊ "El castigo que muchos de ustedes le impusieron a esa persona, es suficiente. Ahora deben perdonarlo y consolarlo, pues de lo contrario podría consumirlo la tristeza. Por tanto, les ruego que confirmen su amor hacia él" (2 Corintios 2:6-8).


Esta reafirmación de amor incluyó la restauración del hermano arrepentido a la comunión.

  • Para reflexionar:
    • ¿De qué maneras confundimos disciplina, con falta de amor y respeto?
    • ¿De qué maneras la disciplina de la iglesia refleja el verdadero amor por nuestros hermanos y hermanas?

10.10 ¿Cuál es la mejor forma de examinarme a mí mismo antes de tomar la Comunión?
Sea honesto consigo mismo y con Dios, contestando preguntas como las siguientes:

    • 1. ¿Estoy verdaderamente arrepentido de mis pecados?



    • 2. ¿De veras creo que Jesús está presente en esta cena como el dador y la dádiva al mismo tiempo?



    3. ¿Estoy dispuesto cambiar mis hábitos pecaminosos con la ayuda de Dios?

10.11 De todo esto, ¿qué es lo más importante de recordar acerca de la Comunión?
¡Toda esta conversación demuestra que la Comunión es algo muy potente! Jesús quiso que fuera una poderosa bendición en su vida. La mayor bendición de todas es que Cristo viene a usted para unírsele y otorgarle el regalo más grande de todos: ¡el perdón de los pecados! Con este perdón, usted sabe que tiene vida plena ahora, y vida para siempre con Dios. ¡Se trata de un pequeño anticipo de todas las bendiciones que Dios quiere darle!

    ◊ "Porque esta es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados" (Mateo 26:28).

 

9. Confesión y absolución (Guía de Discusión)

Dios se Revela

9. Confesión y absolución (Guía de Discusión)

9.1 ¿Qué es el oficio de las llaves?
El oficio de las llaves es un poder único que Dios le ha dado a su Iglesia para perdonar los pecados de quienes confiesan a Jesús como su Salvador. El oficio de las llaves está formado por dos partes: la confesión (el admitir nuestros pecados), y la absolución (recibir el perdón de Dios). La Ley de Dios nos lleva a confesar, y a través de su Evangelio somos perdonados, o absueltos.


9.2 ¿De dónde viene la frase "oficio de las llaves"?
Las palabras se han tomado de las palabras dichas por Jesús a sus doce apóstoles.

    ◊ [Jesús dijo] "A ti te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos" (Mateo 16:19).

9.3 ¿Qué es una confesión?
En un sentido amplio, la confesión es una declaración hecha por un individuo o grupo de individuos. La confesión de un pecado, entonces, es admitir, delante de Dios, lo que uno ha hecho mal de acuerdo a su Ley: los diez mandamientos. Una confesión de fe, tal como el Credo Apostólico, el Credo de Nicea o Credo Atanasiano, es un testimonio público que los cristianos hacen acerca de lo que creen y enseñan. 

Aquí nos estamos refiriendo a la confesión en el sentido de admitir nuestros pecados a Dios y de confiar en su promesa de perdón. Esta confesión puede hacerse en forma pública o privada.


9.4 ¿Por qué tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados?
Dios nos llama a que confesemos nuestros pecados. En última instancia, es a Dios a quien hemos ofendido con nuestros pecados.

    • ◊ [Jesús dijo] "Por tanto, todo lo que ustedes digan en la oscuridad, se oirá a plena luz, y lo que ustedes musiten en la alcoba, se dará a conocer desde las azoteas" (Lucas 12:3).



    ◊ "Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor" (Romanos 6:23).

9.5 ¿Qué sucede si no nos arrepentimos?
La culpa puede ejercer una fuerte presión sobre nosotros. Si escondemos nuestros pecados, o si intentamos justificarlos ante Dios, de a poco nos vamos llenando de tensión. Anhelamos "sincerarnos", por así decirlo. Dios realmente ofrece su perdón absoluto a todo el que cree que Jesús llevó sus pecados a la cruz.

    ◊ "Mientras callé, mis huesos envejecieron, pues todo el día me quejaba. De día y de noche me hiciste padecer; mi lozanía se volvió aridez de verano. Te confesé mi pecado; no oculté mi maldad. Me dije: "Confesaré al SEÑOR mi rebeldía", y tú perdonaste la maldad de mi pecado" (Salmo 32:3-5).

 

  • Para reflexionar:
    • Si en alguna oportunidad sintió culpa, ¿de qué forma la resolvió?

9.6 ¿Cuál es la diferencia entre la confesión pública y la privada?
En la confesión pública todos los miembros de una congregación, de manera conjunta, confiesan sus pecados a Dios en forma general, y el pastor anuncia el perdón o la absolución, ya que Jesús pagó el precio total por todos los pecados con su sufrimiento y muerte en la cruz.

Pero hay veces en que un pecado específico pesa sobre nuestra conciencia. Cuando eso sucede, la confesión privada nos da la oportunidad de exteriorizar ese pecado y tener la seguridad de que Dios nos ha perdonado por causa de Jesús.

    ◊ "Por lo tanto, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, para que sus pecados les sean perdonados" (Hechos 3:19).


Tal vez usted se está preguntando: ¿Puedo ir al cielo aunque nunca me confiese de forma privada? Puesto que Dios ofrece perdón absoluto y gratuito por su gracia mediante la fe, no es obligación confesarse de forma privada. Piense en ello como un regalo especial de Dios para aquellos momentos en los que podría estar luchando con algún cargo de conciencia.

  • Para reflexionar:
    • Discuta las diferentes formas que Dios ha provisto para asegurarnos que Él ha perdonado todos nuestros pecados por amor a Jesús.
    • ¿Qué tan seguro quiere Dios que usted esté de su salvación en Jesucristo?

9.7 Cuando la congregación confiesa sus pecados durante el servicio religioso, ¿significa que todos son perdonados?
En la cruz Jesús obtuvo el perdón de todos los pecados para cada persona que ha vivido o vivirá. Durante el servicio de adoración, Dios ofrece el perdón absoluto y gratuito a cada persona que se encuentra presente. Quienes confían en Jesús son totalmente perdonados, pero quienes están allí sólo con su cuerpo, y no con su corazón, no reciben el perdón. Recordemos que Dios ve hasta lo profundo de nuestros corazones. A él no lo podemos engañar.

    ◊ "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros" (1 Juan 1:8-10).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué cosas nos impiden adorar en espíritu y en verdad cuando estamos en el servicio de adoración?

9.8 ¿A quién debemos confesar nuestros pecados en privado?
Cualquier cristiano puede ofrecerle el perdón de Dios. Hay veces en que un pastor puede ser preferible porque conoce las expectativas de la Ley de Dios y los pasajes de las Escrituras que hablan del perdón de Dios. Por otra parte, los pastores toman públicamente el juramento ante Dios de no volver a repetir los pecados que son confesados.

    ◊ "Confiesen sus pecados unos a otros..." (Santiago 5:16a).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuál es la parte más difícil de hacer una confesión en privado?

9.9 Pero, ¿acaso no es Dios el único que puede perdonar nuestros pecados?
Al igual que el bautismo, la absolución está anclada en la obra salvadora de Jesús en la cruz. Con su sufrimiento y muerte, Jesús pagó el precio completo por todos los pecados de cada hombre, mujer y niño que jamás haya de vivir. Por lo tanto, no se trata de que una persona esté perdonando sus pecados. La persona que escucha su confesión no es más que el medio que Dios utiliza para, a través de su Palabra, darle su perdón. Pero, en realidad, es Dios quien le está perdonando en ese momento. Una de las maneras en que Dios comparte su Palabra es a través del oficio del ministerio pastoral, llevando su gracia y misericordia a su pueblo. Esto es válido en el cielo también, como si Cristo, nuestro amado Señor, estuviera frente a nosotros y pronunciara esas palabras de perdón con sus propios labios.

    ◊ "Y habiendo dicho esto, sopló y les dijo: 'Reciban el Espíritu Santo. A quienes ustedes perdonen los pecados, les serán perdonados; y a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados'" (Juan 20:22-23).

9.10 ¿Puedo confiar en que mi pastor no revelará los pecados que le confiese en privado?
Cuando toman posesión del cargo, los pastores hacen el juramento público de no revelar, o repetir, los pecados específicos que les son confesados en privado. Esto se basa en una promesa que Dios hizo en el libro de Isaías:

    ◊ "Yo, y nadie más, soy el que borra tus rebeliones, porque así soy yo, y no volveré a acordarme de tus pecados" (Isaías 43:25).


Cuando Dios perdona nuestros pecados, los quita por completo y no se acuerda más de ellos. El pastor promete nunca revelar, o siquiera repetir, los pecados que le han confesado en privado, porque Dios nunca los revelará o repetirá. Él los ha borrado completamente de su memoria.

Martín Lutero habló mucho acerca de tener un "Padre confesor", alguien que genuinamente, y con regularidad, escuche la confesión de nuestros pecados y nos otorgue el consuelo del perdón de la Palabra de Dios. En otras palabras, cualquier pastor que revele un pecado confesado en privado, no es apto para el oficio de pastor o supervisor.

    ◊ "Ésta es palabra fiel: Si alguno anhela ser obispo, desea una buena obra. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible y que tenga una sola esposa; que sea sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no afecto al vino, ni pendenciero, ni codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción y con toda honestidad, (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?)" (1 Timoteo 3:1-5).

9.11 Si alguien se confiesa conmigo, ¿puedo perdonarle sus pecados?
¡Sí, claro que puede hacerlo! No es raro que las personas luchen e incluso se sientan atormentadas por la carga de sus pecados, y llegue el momento en que necesiten confesarlos. Cualquier cristiano que comprende el poder de la confesión y la absolución puede servir como instrumento de la Palabra de Dios, compartiendo su maravilloso perdón con la persona que sufre.

    ◊ "Quien es chismoso da a conocer el secreto; quien es ecuánime es también reservado" (Proverbios 11:13).

9.12 ¿Por qué algunas personas no son perdonadas?
El oficio de las llaves funciona en ambos sentidos. Por un lado, Dios le da a su Iglesia la llave para abrir la puerta a la salvación. Pero por otro, también le da el poder de cerrar esa misma puerta. No se trata de un proceso rápido o abusivo que se hace en forma irracional o intempestiva. Al contrario, se trata de un proceso lento y gradual que se debe hacer en amor, y con una preocupación genuina por la salvación del pecador impenitente.

    ◊ [Jesús dijo] "Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y tú estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. Pero si no te hace caso, haz que te acompañen uno o dos más, para que todo lo que se diga conste en labios de dos o tres testigos. Si tampoco a ellos les hace caso, hazlo saber a la iglesia; y si tampoco a la iglesia le hace caso, ténganlo entonces por gentil y cobrador de impuestos" (Mateo 18:15-17).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Está dispuesto a confesar su pecado?
    • ¿Está dispuesto a perdonar al pecador?

9.13 ¿Cuál es el propósito de la excomunión y la disciplina de la iglesia?
Si bien estos términos evocan pensamientos o imágenes de exclusión dolorosa, ¡en realidad la intención y el propósito son todo lo contrario! Dios está profundamente preocupado por su hijo extraviado porque sabe que, si sigue viviendo en pecado sin arrepentirse, va a excluirse del perdón y de la paz de él, y de la comunión eterna en el cielo. El propósito de la disciplina eclesiástica y la excomunión es mostrar lo serio que es Dios cuando se trata del pecado, con el fin de que el pecador reconozca y se arrepienta de sus pecados, de manera que Dios pueda perdonarle y restaurarle.

    ◊ "Sino para que profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo, que es la cabeza" (Efesios 4:15).


Dios declara abiertamente: "La paga del pecado es muerte" (ver Romanos 6:23). ¿Quién de nosotros quiere vivir con esa sentencia sobre su vida? Podemos aferrarnos al pecado y condenarnos eternamente, o bien pedirle a Dios que nos lo quite por su Palabra de gracia y de perdón, como lo hizo David:

    ◊ "Dios mío, por tu gran misericordia, ¡ten piedad de mí!; por tu infinita bondad, ¡borra mis rebeliones! Lávame más y más de mi maldad; ¡límpiame de mi pecado! Reconozco que he sido rebelde; ¡mi pecado está siempre ante mis ojos! Contra ti, y sólo contra ti, he pecado; ¡ante tus propios ojos he hecho lo malo! Eso justifica plenamente tu sentencia, y demuestra que tu juicio es impecable" (Salmo 51:1-4).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué opina acerca de la manera en que Dios nos disciplina?

8. ¿Qué es el bautismo? (Guía de Discusión)

Dios se Revela

8. ¿Qué es el bautismo? (Guía de Discusión)

8.1 La palabra 'sacramento' suena como algo "sagrado". ¿Es correcto?
¡Sí! Un sacramento es un acto sagrado o santo que Dios hace por su pueblo. Es algo que les quita el pecado y los hace santos, o sagrados, y es un acto divino

    • 1. instituido por Dios,

 

    • 2. en el que Dios ha unido su Palabra de promesa a elementos visibles,

 

    3. por medio del cual ofrece, da y sella el perdón de los pecados obtenido por Cristo.

8.2 ¿Cómo puede salvarme el bautismo? ¿No es Jesús es el que salva?
Sin lugar a dudas, Jesús nos salvó mediante el pago de nuestros pecados en la cruz. Pero el bautismo es un medio por el cual Dios nos da el perdón y la paz que Jesús ganó a través de su sufrimiento, muerte y resurrección.

    • ◊ "El que crea y sea bautizado, se salvará" (Marcos 16:16a).



    ◊ "¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Porque si nos hemos unido a Cristo en su muerte, así también nos uniremos a él en su resurrección. Sabemos que nuestro antiguo yo fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido liberado del pecado" (Romanos 6:3-7).


Además, él nos da esta certeza por el bautismo, de manera que podamos saber y tener la seguridad de que su Palabra de perdón nos ha cubierto y hemos sido salvados por él.

    ◊ "A los que en otro tiempo desobedecieron, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se preparaba el arca, en la que unas cuantas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua. Todo esto es símbolo del bautismo (el cual no consiste en lavar las impurezas del cuerpo sino en el compromiso ante Dios de tener una buena conciencia) que ahora nos salva por la resurrección de Jesucristo" (1 Pedro 3:20-21).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué es importante que el bautismo esté unido al sufrimiento, muerte y resurrección de Jesús?

8.3 ¿Quién está obrando en el bautismo: la persona, o Dios?
El bautismo es obra pura de Dios dirigida en su totalidad hacia la persona. Recuerde, no se trata de lo que usted dice acerca de Dios, sino de lo que la Palabra de Dios dice acerca de usted. Usted está perdonado porque Dios dice que lo está. Dios lo dice públicamente, no la persona.

    ◊ "Jesús le respondió: 'De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios'" (Juan 3:5).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué tipo de preguntas o dudas surgirían si la eficacia del bautismo dependiera de usted?

8.4 ¿Por qué el bautismo no es solamente agua?
Sólo la Palabra de Dios puede perdonar nuestros pecados. Sin la Palabra de perdón de Dios, uno sólo está "nadando" sin rumbo fijo.

    ◊ "La palabra de Dios es viva y eficaz..." (Hebreos 4:12a).

8.5 ¿Por qué el bautismo no involucra únicamente la Palabra?
El bautismo no es simplemente un acontecimiento espiritual en la vida de la persona, sino también un evento físico que puede ser presenciado y experimentado a través de nuestros sentidos. Dios nos recuerda que su salvación no es sólo para nuestro espíritu, sino también para nuestro cuerpo. El agua utilizada en el bautismo nos recuerda que Jesús nos ha lavado completamente, tanto el cuerpo como el espíritu. En el idioma original del Nuevo Testamento, la palabra "bautizar" es la que generalmente se usa para lavar.

    ◊ "Y conservan [los fariseos] también muchas otras tradiciones, como el lavar [bautizar] los vasos en que beben, los jarros, los utensilios de metal, y las camas" (Marcos 7:4b).

8.6 ¿Hay sólo una manera de ser bautizados?
No. Lo único que se requiere es agua y la Palabra de Dios: "Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Cuánta agua se utiliza, dónde o cuándo somos bautizados, no importa. El agua puede ser rociada o vertida sobre la persona, o la persona puede sumergirse en ella; cualquier forma es aceptable. Algunos cristianos insisten en que el bautismo sólo es válido si el cuerpo entero es sumergido en el agua. Sin embargo, Jesús nunca requirió específicamente la inmersión, sino que ordenó que su iglesia se bautizara. Jesús mostró, por medio de su uso de la palabra "bautizar" en relación con la limpieza que se hace después de las comidas, que puede referirse a inmersión, vertimiento o aspersión.

    ◊ "Y conservan [los fariseos] también muchas otras tradiciones, como el lavar [bautizar] los vasos en que beben, los jarros, los utensilios de metal, y las camas" (Marcos 7:4b).


Cuando lavaban (bautizaban) las camas, ciertamente no las sumergían.

Los "padrinos" no son imprescindibles, pero sin duda son útiles para el recién bautizado. Los padrinos existen para ayudar a los nuevos cristianos a (1) crecer en su fe, (2) comprender y utilizar la Palabra de Dios, y (3) apreciar las muchas bendiciones del bautismo. En el caso de niños pequeños, los padrinos son testigos que pueden dar fe de que el niño en realidad fue bautizado.


8.7 Si el bautismo es tan importante, ¿por qué no se menciona en el Antiguo Testamento?
El bautismo es mencionado por primera vez en el Nuevo Testamento, en el tercer capítulo de Mateo. Además, al principio de Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento, Dios instituyó un acto sagrado que era el equivalente del bautismo en el Antiguo Testamento.

Cada descendiente varón de Abraham debía ser circuncidado a los ocho días de edad. Ese acto los incluía en el pacto de Dios con Abraham y los hacía hijos de Dios. Jesús creó un puente entre circuncisión y bautismo al ser circuncidado a los ocho días de nacido y bautizado cuando tenía alrededor de 30 años de edad.

En realidad, hay algunas historias realmente sorprendentes en el Antiguo Testamento que presagian la gracia de Dios para con su pueblo a través del bautismo con agua. He aquí algunas ocasiones en las que Dios salvó a su pueblo a través del agua, los llevó a una tierra prometida y les dio un nuevo nombre: el diluvio, en Génesis 7; los israelitas cruzando el Mar Rojo en Éxodo 14, y luego pasando por el río Jordán, en Josué 3.


8.8 ¿Por qué la mayoría de los cristianos bautizan a los niños?
Aunque algunas iglesias se oponen a esto, es la enseñanza existente desde hace mucho tiempo de la gran mayoría de los cristianos.

La Biblia nos da cuatro razones por las cuales los niños deben ser bautizados.

    • 1. Jesús mandó a su iglesia a hacer discípulos de todas las naciones por medio del bautismo y la enseñanza. Dado que los bebés reciben la ciudadanía al nacer, son parte de "todas las naciones" a las que Jesús envió a su iglesia a bautizar.



      • ◊ "[Jesús dijo] Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado" (Mateo 28:19-20a).

 

    • Del mismo modo, el libro de los Hechos registra las palabras de Pedro al respecto:



      • ◊ "Y Pedro les dijo: 'Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos, para todos los que están lejos, y para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios llame'" (Hechos 2:38-39).

 

    • De nuevo, sin duda consideramos a los recién nacidos como nuestros hijos.



    • 2. Jesús invitó especialmente a que los niños fueran a él.



      • ◊ "Llevaron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendieron a quienes los habían llevado. Al ver esto, Jesús se indignó y les dijo: 'Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de Dios es de los que son como ellos. De cierto les digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él'" (Marcos 10:13-15).

 

    • Una vez más, los bebés recién nacidos sin duda califican como "niños".



    • 3. Los bebés son pecadores que necesitan el perdón que el bautismo ofrece.



      • ◊ "¡Mírame! ¡Yo fui formado en la maldad! ¡Mi madre me concibió en pecado!" (Salmo 51:5).



      • ◊ "Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás" (Efesios 2:3b).

 

    • 4. Puesto que la fe es la obra del Espíritu Santo, él es capaz de obrar la fe en un bebé.



    • ◊ "[Jesús dijo] A cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino, y que lo hundieran en el fondo del mar" (Mateo 18:6).

8.9 ¿No deben tener los niños la edad suficiente para creer?
Nadie, sin importar su edad, es capaz de creer por sí mismo. La Biblia enseña que si una persona tiene fe, esta siempre es otorgada por el Espíritu Santo.

    ◊ "Por tanto, quiero que sepan que nadie que hable por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; y que nadie puede llamar «Señor» a Jesús, si no es por el Espíritu Santo" (1 Corintios 12:3).


Las Escrituras nunca se refieren a la edad en que un niño se convierte en responsable de su pecado. Por lo que vimos en el pasaje de Efesios 2:3: "Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás".

El pecado está en todos nosotros (incluso desde antes de nacer):

    ◊ "¡Mírame! ¡Yo fui formado en la maldad! ¡Mi madre me concibió en pecado!" (Salmo 51:5).


Eso significa que somos responsables de nuestro pecado desde el momento de la concepción. La Biblia enseña que "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23) y, por desgracia, los bebés también mueren. Por lo tanto, el bautismo es importante para todos, ¡incluyendo los infantes!

  • Para reflexionar:
    • Dado que el bautismo otorga la fe, ¿qué le diría a los padres que prefieren esperar a que sus niños decidan por sí mismos si quieren ser bautizados?

8.10 Si fui bautizado cuando era bebé, ¿necesito volver a ser bautizado como adulto?
¡No! A usted le dieron su nombre al nacer y es el nombre que le acompañará por el resto de su vida, ¿no es cierto? Lo mismo sucede con la promesa que Dios le hizo en su bautismo: ¡se queda con usted para siempre!

    ◊ "Esfuércense y cobren ánimo; no teman, ni tengan miedo de ellos, porque contigo marcha el Señor tu Dios, y él no te dejará ni te desamparará. (Deuteronomio 31:6).

8.11 ¿Puedo ser salvo si no soy bautizado?
San Agustín, un famoso Padre de la iglesia cristiana primitiva, dijo: "Lo que nos condena no es la ausencia del bautismo, sino la ausencia de la fe". Dios deja claro que quiere que seamos bautizados, y que bauticemos. Sostener lo contrario sería rechazar la voluntad amorosa y misericordiosa de Dios hacia nosotros.

    ◊ "[Jesús dijo] Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19).


En el caso de los bebés o niños pequeños, los bautizamos primero y luego les enseñamos la fe cuando tienen la edad suficiente para entender. En el caso de niños mayores y adultos, les enseñamos la fe primero y luego los bautizamos. Esto es debido a que el Espíritu Santo crea la fe salvadora a través de la Palabra de Dios y del bautismo.

  • Para reflexionar:
    • ¿En qué situaciones sería imposible bautizar a una persona antes de que muera?

8.12 ¿Es el bautismo una entrada gratis al cielo?
El bautismo de veras nos trae la salvación de Jesús a través de la fe que el Espíritu Santo crea en nosotros. Esta es la fe en Jesucristo, que nos hace justos ante los ojos de Dios. Pero si una persona bautizada rechaza la fe y nunca más se vuelve a Jesucristo, su bautismo no lo salvará.

Sin embargo, mientras esta vida continúa, Dios sigue extendiendo su oferta de salvación. Cuando Dios nos lleva al arrepentimiento a través de su Ley, y restaura nuestra fe en Jesús a través del Evangelio, nuestro bautismo nos une de nuevo a la muerte y resurrección de Cristo. Entonces nuestros pecados son quitados, y volvemos a ser hijos de Dios.

    ◊ "[Jesús dijo] El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado" (Marcos 16:16).

8.13 ¿Qué significa el bautismo en nuestra vida diaria?
El bautismo nos recuerda que cada día nuestra vieja naturaleza pecaminosa, con sus malos deseos y acciones, debe ser ahogada por nuestro arrepentimiento. A través del perdón y el bautismo de Dios, somos lavados todos los días y podemos vivir una nueva vida de bondad y santidad.

    ◊ "¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva" (Romanos 6:3-4).


Gracias al bautismo tenemos seguridad. ¡Podemos estar seguros que somos salvos por Dios, porque él así lo dice por el poder de su Palabra! 

7. La oración (Guía de Discusión)

Dios se Revela

7. La oración (Guía de Discusión)

7.1 ¿Qué es la oración?
La oración es simplemente hablar con Dios, comunicarse con el Dios vivo y verdadero: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La oración es un regalo de Dios para nosotros. Como nuestro Padre celestial, a Dios le encanta saber de nosotros. Él se deleita en nuestras peticiones, acciones de gracias y alabanza, y siempre está pronto a escuchar nuestro dolor y tristeza. Dios se preocupa por cada uno de nosotros, y promete que nos responderá cada vez que le hablemos.

Filipenses 4:6-7 resume la invitación de Dios a orar, y su don de paz al dialogar con él:

    ◊ "No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús."


La oración no tiene que incluir palabras o frases sofisticadas. De hecho, no se trata más que de una comunicación sincera que forma parte de una relación sana con Dios.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué pensamientos vienen a su mente cuando se habla de la oración?
    • ¿Cuál ha sido su experiencia con la oración?

7.2 ¿Por qué debo orar?
En Mateo 7:7-8, Jesús nos manda e invita a orar.

    ◊ "Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, encuentra, y al que llama, se le abre."


Con esperanza, fe y confianza en Dios, respondemos a su invitación a orar.


7.3 ¿Cuándo debo orar?
Algunos de los momentos que parecen naturales para orar podrían incluir cuando estamos en la iglesia, antes de las comidas y antes de acostarnos. No obstante, la oración no está reservada únicamente para esos momentos. La Biblia nos invita a "orar sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17). 

Dios quiere que permanezcamos en conversación con él. A veces las oraciones pueden ser formales, pero con frecuencia son simplemente una conversación, como cuando conversamos con un amigo. A veces son en voz alta, otras veces hablamos con Dios en nuestros pensamientos, de manera silenciosa. Pero, sean como sean, Dios escucha nuestras oraciones y se alegra cuando tomamos el tiempo para compartir nuestra vida con él.


7.4 ¿Qué debo decir?
Dios nos invita a comunicarnos con él del mismo modo que lo hacemos con un amigo o un miembro de la familia, con quien nos comunicamos no sólo cuando necesitamos pedirle algo, sino que también le llamamos para agradecerle por algo que hizo por nosotros, o para compartir alguna alegría o tristeza que tenemos. Lo mismo sucede con Dios en nuestra vida de oración.

Dios nos invita a que le confesemos nuestros pecados y fracasos, y que le pidamos perdón.

    ◊ "Te confesé mi pecado; no oculté mi maldad. Me dije: «Confesaré al Señor mi rebeldía», y tú perdonaste la maldad de mi pecado" (Salmo 32:5).


Dios nos hace saber que podemos alabarle por sus grandes obras.

    ◊ "¡Bendice, alma mía, al Señor! ¡Bendiga todo mi ser su santo nombre! ¡Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de sus bendiciones!" (Salmo 103:1-2).


Dios nos invita a expresar nuestro agradecimiento y peticiones.

    ◊ "Y todo lo que hagan, ya sea de palabra o de hecho, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él" (Colosenses 3:17).


En otras palabras, podemos hablar con él sobre cualquier cosa; ningún problema es muy grande o muy pequeño para presentárselo a él.

Y también podemos pedirle por los demás, por sus deseos y necesidades, y pedir la bendición de Dios para sus vidas.

    ◊ "Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos con tranquilidad y reposo, y en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen a conocer la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo" (1 Timoteo 2:1-6).

 

    ◊ [Jesús dijo] "Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los odian, y oren por quienes los persiguen" (Mateo 5:44).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué lugar ocupa la oración en su vida diaria?

7.5 ¿Qué es el Padre Nuestro?
Cuando los discípulos de Jesús le pidieron que les enseñara a orar, él les respondió con lo que hoy conocemos como el "Padre Nuestro". Esta oración es un buen patrón y guía para la oración. En Mateo 6:9-13, Jesús les enseñó a orar a sus discípulos. La traducción tradicional del Padre Nuestro, dice:

    ◊ "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nos tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal, porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén."


Cada frase contiene consejos muy importantes acerca de la oración:

Padre nuestro que estás en los cielos: Nos acercamos a Dios como a un Padre bueno y fiel que nos ama y quiere que estemos en relación con él. Dios es bueno, y promete mostrar su bondad en nuestras vidas.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué cosas nos impiden ver a Dios como al Padre santo, bueno y amoroso que es?


Santificado sea tu nombre: El nombre de Dios es santo. Nosotros, sus hijos, queremos no sólo honrar su santidad, sino también mostrarla en todo lo que decimos, pensamos y hacemos.

  • Para reflexionar:
    • ¿De qué maneras honramos y damos gloria al nombre de Dios en la vida diaria?
    • ¿De qué maneras dañamos la reputación de Dios frente a los demás?


Venga a nos tu reino: Además de desear con ansias que Jesús vuelva y restaure todas las cosas, oramos para que la obra de Dios esté presente en nuestras vidas. Queremos que él prevalezca con su bendición, su verdad y su misión. También oramos para que, a través de nuestra manera de vivir, el mundo que nos rodea pueda ver los caminos generosos, misericordiosos y justos de Dios.

  • Para reflexionar:
    • ¿Cómo puede, con sus palabras y acciones, llevar el reino de Dios a su hogar, su lugar de trabajo y su comunidad?


Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo: La voluntad de Dios es que todas las personas del mundo sean salvas por fe en Jesucristo. Humildemente sujetamos todas nuestras necesidades y deseos a las metas y deseos de Dios para nuestra vida y para el mundo.

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué a veces nos resulta tan difícil someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios?


El pan nuestro de cada día dánoslo hoy: Jesús nos hace saber que podemos pedirle a Dios que supla nuestras necesidades diarias, pues él cuida de nosotros proveyendo todo lo que necesitamos.

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué cree que Jesús nos dice que pidamos por las necesidades de hoy, y no por las necesidades futuras?


Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores: Para el perdón de nuestros pecados dependemos de Dios. Le pedimos que su perdón fluya a través de nosotros hacia quienes nos rodean, y que su espíritu de gracia y compasión se arraigue en nuestras relaciones.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué significa perdonar? ¿Somos capaces de perdonar?


No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal: Dios no nos tienta, pero a veces nos permite pasar por tiempos difíciles para enseñarnos a confiar en él y no en nosotros mismos o en los demás. Satanás utiliza esas mismas situaciones para tentarnos a dudar del amor de nuestro Padre, y así apartarnos de él y de su voluntad para con nosotros. Por lo tanto, oramos para que Dios nos guarde de todo lo que nos puede alejar de su voluntad y para que nos proteja, junto con nuestros seres queridos, de todo mal y peligro.

  • Para reflexionar:
    • ¿Recuerda algún momento en su vida en que una prueba le haya apartado o acercado más a Dios?

7.6 ¿Cómo contesta Dios las oraciones?
Dios contesta cada una de las oraciones de todos los creyentes. A veces dice: "Sí". Otras veces dice: "No, tengo algo mejor en mente". Y otras veces dice: "Todavía no".

A lo largo de los siglos, Dios ha rescatado a las personas de sus problemas y ha suplido sus necesidades. Su mayor "sí" lo dio al enviar a su hijo Jesús para salvarnos de la separación perpetua de él y darnos el regalo de la vida eterna.

Sin embargo, hay ocasiones en que Dios responde con un "no" a nuestras oraciones. Es en esos momentos cuando somos llamados a confiar en él. Jesús mismo experimentó esa respuesta. Incluso cuando con lágrimas le suplicó al Padre que lo librara del sufrimiento que iba a enfrentar en la cruz, Dios le respondió con un "no" (ver Mateo 26:36-42). El plan de Dios era salvarnos a través del sacrificio de su Hijo. 

El apóstol Pablo luchó con el "no" que Dios le dio como respuesta a su oración, pero en fe fue capaz de seguir adelante:

    ◊ "Y para que no me exaltara demasiado por la grandeza de las revelaciones, se me clavó un aguijón en el cuerpo, un mensajero de Satanás, para que me abofetee y no deje que yo me enaltezca. Tres veces le he rogado al Señor que me lo quite, pero él me ha dicho: 'Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.' Por eso, con mucho gusto habré de jactarme en mis debilidades, para que el poder de Cristo repose en mí. Por eso, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones y en las angustias; porque mi debilidad es mi fuerza" (2 Corintios 12:7-10).


A veces Dios responde a nuestras oraciones haciéndonos esperar por él y dejándonos decidir nuestro propio curso de acción. A lo largo de este viaje, se nos llama a confiar en su tiempo y sus caminos, sabiendo que él nos ama y que busca nuestro mayor beneficio, así como también el mayor beneficio para todos los que se verán afectados por sus respuestas a nuestras oraciones.

    ◊ "Señor, yo confío en ti; ¡tú, Señor mi Dios, responderás por mí!" (Salmo 38:15)

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Recuerda alguna ocasión en la que al final fue mejor no recibir lo que usted quería?

7.7 Si Dios no dijo "sí" a mi oración, ¿fue porque no oré lo suficiente?
La oración no es un ritual o un trabajo con el que se gana el favor de Dios, o algo que hace que sus deseos se conviertan en realidad. No. La oración es un don de Dios que expresa una relación íntima con él y una firme confianza en él. Dios quiere que usted se le acerque con humildad y confianza. Si su oración no es contestada de la manera que usted espera, está llamado a confiar en su Padre celestial que le ama y promete cuidarle siempre.

Jesús pronunció palabras sabias sobre nuestra vida de oración:

    ◊ "Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para que la gente los vea; de cierto les digo que con eso ya se han ganado su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y con la puerta cerrada ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Cuando ustedes oren, no sean repetitivos, como los paganos, que piensan que por hablar mucho serán escuchados. No sean como ellos, porque su Padre ya sabe de lo que ustedes tienen necesidad, antes de que ustedes le pidan" (Mateo 6:5-9).


Si Dios ya sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos, algunos podrían preguntarse ¿por qué debemos orar? Esto es no entender el sentido de la oración. No se trata de lo que podemos obtener de Dios, sino de alimentar y reforzar la confianza y relación con nuestro Dios amoroso y fiel.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué puede hacer hoy para mejorar su vida de oración?

7.8 ¿Cómo puedo escuchar a Dios?
En la oración hablamos con Dios, pero ¿cómo hace Dios para respondernos? Muchas personas buscan sus respuestas en las circunstancias de sus vidas, pero cada evento en nuestra vida es como una pequeña pieza de un rompecabezas. Por lo general, cuando estamos pasando por una determinada situación, no podemos entender por qué Dios hace lo que hace, o permite que tal o cual cosa nos suceda. Sin embargo, todo lo que Dios espera de nosotros es que confiemos en su misericordiosa voluntad.

En esos momentos, el único lugar seguro para buscar la respuesta de Dios está en su Palabra:

    ◊ "La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que las espadas de dos filos, pues penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).


Como la Palabra de Dios vive en usted, el Espíritu Santo le enseñará y traerá a la mente la Palabra de Dios para su vida. Él fortalecerá su confianza en que el Padre está haciendo lo que es mejor para usted, y las personas que le rodean.

    ◊ "Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho" (Juan 14:26).


La Biblia le invita a que permita que la Palabra de Dios habite en usted para que esté en sintonía con la dirección y la voluntad de Dios para su vida.

    ◊ "La palabra de Cristo habite ricamente en ustedes. Instrúyanse y exhórtense unos a otros con toda sabiduría; canten al Señor salmos, himnos y cánticos espirituales, con gratitud de corazón" (Colosenses 3:16).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué necesita hacer para crecer cada día más en su confianza en Dios?

7.9 ¿Qué pasa si no sé qué decir o estoy demasiado molesto para orar?
Cuando no sabe qué decir o ni siquiera puede hablar, la Palabra de Dios promete que el Espíritu Santo ora por usted.

    ◊ "De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que examina los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios" (Romanos 8:26-27).


La Biblia también asegura que Jesús mismo intercede por usted; o sea, que ora en su nombre.

    ◊ "¿Qué más podemos decir? Que si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar en contra de nosotros. El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la derecha de Dios e intercede por nosotros" (Romanos 8:31-34).


Recuerde que Dios le ama. Por lo tanto, él siempre escucha sus oraciones, y atiende y responde a sus necesidades.

  • Para reflexionar:
    • Si Jesús dijo que el Padre sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos, ¿por qué cree que es necesario que se lo pidamos en oración?

7.10 ¿Qué actitud debo tener al orar?
Es importante llegar a Dios con humildad y arrepentimiento, reconociendo nuestra imperfección y fracaso, pero confiando en su misericordia. La oración no es una herramienta para obtener lo que uno quiere. La oración implica rendirse por completo en manos del Salvador que nos ama y se preocupa por cada uno de nosotros. 

Dios nos llama a orar:

En fe:

    ◊ "Pero tiene que pedir con fe y sin dudar nada, porque el que duda es como las olas del mar, que el viento agita y lleva de un lado a otro. Quien sea así, no piense que recibirá del Señor cosa alguna" (Santiago 1:6-7).


Buscando su voluntad:

    ◊ "Y ésta es la confianza que tenemos en él: si pedimos algo según su voluntad, él nos oye" (1 Juan 5:14).


En el nombre de su hijo Jesús:

    ◊ [Jesús dijo] "En aquel día ya no me preguntarán nada. De cierto, de cierto les digo, que todo lo que pidan al Padre, en mi nombre, él se lo concederá" (Juan 16:23).


A menudo incluimos estas tres cosas cuando oramos, y luego decimos "Amén". La palabra hebrea "Amén" expresa nuestra firme confianza de que Dios contestará nuestra oración, así como lo ha prometido. 

6. El Espíritu Santo (Guía de Discusión)

Dios se Revela

6. El Espíritu Santo (Guía de Discusión)

6.1 ¿Quién es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad-un Dios con el Padre y el Hijo. 

    ◊ Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (2 Corintios 3:17).


El Espíritu Santo no es simplemente el poder impersonal o la energía de Dios. Él es verdaderamente Dios-un Ser personal. Jesús lo describió como nuestro Ayudador, Consolador y Consejero. Él nos da fuerza para que vivamos de tal forma que nuestras vidas agraden a Dios, y no da los dones que nos ayudan a alcanzar el propósito con el cual fuimos creados.


6.2 ¿Desde cuándo existe el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es Dios verdadero y eterno. Él ya estuvo presente en la creación del mundo. La Biblia nos dice:

    ◊ La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas cubrían la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas (Génesis 1:2).


También estuvo activo en la vida de los seguidores de Dios desde el principio de los tiempos. Por ejemplo a Josué, una persona del Antiguo Testamento, se le describió como alguien en quien moraba el Espíritu Santo.

    ◊ Y el Señor le dijo: "Pues toma a Josué hijo de Nun, que es un hombre con espíritu. Pon tu mano sobre él" (Números 27:18).

6.3 ¿Cuál es la tarea del Espíritu Santo?
Dios Padre y Jesús enviaron al Espíritu Santo para difundir el mensaje de salvación por medio de Jesucristo de diversas formas.

    • 1. Inspiró a cada uno de los escritores de la Biblia, dándoles cada palabra que habría de ser escrita. Recordemos que la Biblia no es una invención humana, sino ¡un producto del Espíritu Santo!



      • ◊ Porque la profecía nunca estuvo bajo el control de la voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron bajo el control del Espíritu Santo (2 Pedro 1:21).

 

    • 2. Estuvo presente de maneras clave en la obra del Hijo, Jesucristo.



      • El Espíritu Santo es un obrador poderoso de milagros que son instrumentales en el plan de Dios de salvación. Por ejemplo, hizo que la virgen María quedara encinta con el Hijo de Dios.



        • ◊ El nacimiento de Jesucristo fue así: María, la madre de Jesús, estaba comprometida con José, pero antes de unirse como esposos se encontró que ella había concebido del Espíritu Santo (Mateo 1:18).

 

      • Confirmó a Jesús como el verdadero Hijo de Dios.



        • ◊ Y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma. Entonces vino una voz del cielo, que decía: "Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco" (Lucas 3:22).

 

      • A Jesús se le llamó el "Cristo", porque fue ungido con el Espíritu Santo. 



        • ◊ Jesús volvió del Jordán lleno del Espíritu Santo, y fue llevado por el Espíritu al desierto (Lucas 4:1).

 

      • El Espíritu de Dios vivió dentro de Jesús, dándole fuerzas para lograr su misión de salvación.



        • ◊ Ese mensaje dice que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, y que él anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él (Hechos 10:38).

 

    • 3. El Espíritu Santo nos enseña el mensaje de Jesús y, por medio de ese mensaje, nos da fe en él. 



    • ◊ [Jesús dijo] Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí (Juan 15:26).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué papel juega el Espíritu Santo en su vida?

6.4 ¿Cómo dio nacimiento el Espíritu Santo a la iglesia cristiana?
(1) El Espíritu Santo hizo nacer a la iglesia en el día de Pentecostés. Los discípulos de Jesús fueron llenos con el Espíritu Santo y se les dio el don de hablar en diferentes idiomas. 

    ◊ Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu los llevaba a expresarse (Hechos 2:4).


La audiencia, que provenía de diferentes países, entendió las buenas nuevas de salvación en Jesús, profesó su fe en él, y fue bautizada. Ese día miles de personas fueron llevadas a la fe, dando comienzo así a la era de la iglesia cristiana del Nuevo Testamento. 

(2) Después de reunir a la iglesia cristiana, el Espíritu Santo educó a la comunidad del pueblo de Dios para que se cumpliera la misión de Dios de llegar a todo el mundo.

    ◊ Mientras tanto, las iglesias en toda Judea, Galilea y Samaria vivían en paz y eran edificadas en el temor del Señor, y su número iba en aumento por la fuerza del Espíritu Santo (Hechos 9:31).

 

  • Para reflexionar:
    • Uno de los argumentos más comunes que utilizan las personas para no comprometerse con la iglesia, es decir que la iglesia está llena de hipócritas. Recordando que el Espíritu Santo está continuamente obrando en su Iglesia, ¿qué les podemos responder?

6.5 ¿Qué papel juega el Espíritu Santo en la vida de los creyentes?
El Espíritu Santo hace que creamos en Jesucristo. Por nosotros mismos no tenemos la capacidad de llegar a la fe en Jesucristo, sino que es el Espíritu Santo quien crea la fe en nosotros y nos permite confesar el nombre de Jesús.

    ◊ Por tanto, quiero que sepan que nadie que hable por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; y que nadie puede llamar «Señor» a Jesús, si no es por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:3).


El Espíritu Santo es la presencia sobrenatural de Dios, quien hace lo que él quiere donde él quiere, y nos da nueva vida en él-un regalo que sólo podemos recibir de él.

    ◊ Jesús le respondió: «De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles que te dije que es necesario que ustedes nazcan de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y lo puedes oír; pero no sabes de dónde viene, ni a dónde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu». Nicodemo le preguntó: «¿Y cómo es posible que esto suceda?» (Juan 3:5-9).


El Espíritu Santo nos da la seguridad de nuestra salvación en Jesucristo. Esta seguridad la recibimos a través de las promesas de la Biblia y de la obra tangible del Espíritu Santo en el Bautismo y en la Santa Cena.

    ◊ También ustedes, luego de haber oído la palabra de verdad, que es el evangelio que los lleva a la salvación, y luego de haber creído en él, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Efesios 1:13).


El Espíritu Santo cambia los corazones y las vidas. Jesús enseñó claramente que el Espíritu Santo, llamado "el Ayudador" y "el Consolador", sería el único capaz de convencernos del pecado y guiarnos a la vida nueva en Jesús.

    ◊ (Jesús dijo) Pero ahora vuelvo al que me envió; y ninguno de ustedes me pregunta: "¿A dónde vas?" Al contrario, por esto que les he dicho, su corazón se ha llenado de tristeza. Pero les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, yo se los enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me verán más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado (Juan 16:5-11).

 

  • Para reflexionar:
    • Los discípulos de Jesús estaban tristes porque pensaban que, al separarse físicamente de él, iban a quedar desamparados para siempre. Sin embargo, Dios ya tenía un plan para que no fuera así. ¿Recuerda alguna ocasión en que pensó que iba a quedar desamparado y sin embargo Dios le proveyó lo que necesitaba?

6.6 ¿Cómo podemos saber que el Espíritu Santo está en nosotros?
Dios dice que el Espíritu Santo vive en nosotros porque Jesús nos compró cuando pagó el precio por nuestros pecados muriendo en la cruz.

    ◊ ¿Acaso ignoran que el cuerpo de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes, y que recibieron de parte de Dios, y que ustedes no son dueños de sí mismos? Porque ustedes han sido comprados; el precio de ustedes ya ha sido pagado. Por lo tanto, den gloria a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios (1 Corintios 6:19-20).


Dios dice que, en el bautismo, el Espíritu Santo nos perdona nuestros pecados, y nos da una vida nueva.

    • ◊ Y Pedro les dijo: «Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos, para todos los que están lejos, y para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios llame» (Hechos 2:38-39).



    ◊ Porque en otro tiempo nosotros también éramos insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de los malos deseos y de diversos deleites; vivíamos en malicia y envidia, nos aborrecían y nos aborrecíamos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, y no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador, para que al ser justificados por su gracia viniéramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna (Tito 3:3-7).


Dios dice que, a través de la Palabra, el Bautismo y la Santa Cena, el Espíritu Santo nos da poder para que vivamos una vida que agrade a Dios (esto se llama "santificación").

    ◊ Y eso eran algunos de ustedes, pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios (1 Corintios 6:11).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿De qué maneras agrada a Dios con su vida?
    • ¿De qué maneras no agrada a Dios con su vida?

6.7 ¿Cómo le ayuda el Espíritu Santo a vivir su vida como cristiano?
Los dones espirituales que Dios nos da obran juntos para servir y construir su iglesia. Todos los hijos de Dios, sin distinción, reciben dones espirituales para poder servir a los demás en humildad. Cada persona, como hijo único que Dios, tiene un papel importante que cumplir en la obra de Dios aquí en la tierra. 

    • ◊ Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. Pero la manifestación del Espíritu le es dada a cada uno para provecho. A uno el Espíritu le da palabra de sabiduría; a otro, el mismo Espíritu le da palabra de ciencia; a otro, el mismo Espíritu le da fe; y a otro, dones de sanidades; a otro más, el don de hacer milagros; a otro, el don de profecía; a otro, el don de discernir los espíritus; a otro, el don de diversos géneros de lenguas; y a otro, el don de interpretar lenguas; pero todo esto lo hace uno y el mismo Espíritu, que reparte a cada uno en particular, según su voluntad.



    • Porque así como el cuerpo es uno solo, y tiene muchos miembros, pero todos ellos, siendo muchos, conforman un solo cuerpo, así también Cristo es uno solo. Por un solo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, tanto los judíos como los no judíos, lo mismo los esclavos que los libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.



    Además, el cuerpo no está constituido por un solo miembro, sino por muchos (1 Corintios 12:4-14).


El Espíritu Santo nos da todo lo que es bueno para nuestra vida. Él es quien nos ayuda a crecer en los dones espirituales, y quien hace posible que llevemos a cabo buenas obras para la gloria de Dios y bendición de su pueblo.

    ◊ Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley. Y los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, vivamos también según el Espíritu (Gálatas 5:22-25).


El Espíritu Santo nos guía para que vivamos una vida nueva. Cuando vivimos guiados por el Espíritu, ya no somos más esclavos del pecado ni de la oscuridad. Por el contrario, le pertenecemos a Cristo y somos una nueva creación en él.

    • ◊ Pero ustedes no viven según las intenciones de la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él (Romanos 8:9).



    ◊ De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo! (2 Corintios 5:17).


El Espíritu Santo intercede por nosotros de maneras mucho más profundas de las que podemos entender. Cuando nos sentimos vencidos por las dificultades y el dolor, y no podemos siquiera pensar en palabras que expresen nuestras necesidades a Dios, el Espíritu Santo entiende esos sentimientos profundos y los eleva ante Dios por nosotros.

    ◊ De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que examina los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios (Romanos 8:26-27).


El Espíritu Santo nos da palabras para hablarles a otros sobre la salvación que tenemos en Jesucristo, y también para dar testimonio de él cuando somos perseguidos por causa de nuestra fe.

    • ◊ [Jesús dijo] Cuando ustedes sean llevados a las sinagogas, y presentados ante magistrados y autoridades, no se preocupen de cómo o qué responder, o qué decir, porque en ese mismo instante el Espíritu Santo les enseñará lo que deban decir (Lucas 12:11-12).



    Cuando terminaron de orar, el lugar donde estaban congregados se sacudió, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y proclamaban la palabra de Dios sin ningún temor (Hechos 4:31).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué dones, talentos y habilidades le ha dado Dios?
    • ¿De qué manera los está utilizando en su vida diaria, y en la vida de su congregación?

6.8 ¿Qué valor tienen las buenas obras?
Cuando el Espíritu Santo obra en su vida, todo lo que uno hace glorifica a Dios. Aparte de los actos de bondad y servicio, las cosas cotidianas también dan gloria a Dios. Estas buenas obras dan alabanza a Dios y son un testimonio de su amor. Sin embargo, las buenas obras no se ganan el favor de Dios. Él nos da su favor como regalo.

    • ◊ Así que, si ustedes comen o beben, o hacen alguna otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31).



    ◊ (Jesús dijo) "De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos" (Mateo 5:16).

6.9 ¿Es posible llevar una vida perfectamente santa?
Sólo Jesús llevó una vida perfecta. Sin importar cuán buenos seamos, el pecado mancha nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones. Pero Dios no quiere que pequemos más para que recibamos más de su gracia. Al contrario, él nos llama a llevar vidas que le sirvan y que den testimonio de su bondad y su amor.

    ◊ ¡No hay ni uno solo que sea justo! (Romanos 3:10b)

6.10 ¿Cómo podemos saber si el Espíritu Santo está en nosotros?
Sabemos que el Espíritu Santo está en nosotros porque él es quien nos guía a Jesús como nuestro verdadero Dios y Salvador. La Biblia dice:

    ◊ Pero ésta es la mejor manera de reconocer el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios (1 Juan 4:2).


Dios quiere que estemos unidos a él ahora y para siempre. Así lo demostró enviando a su Hijo, y lo selló enviando al Espíritu Santo para vivir en nosotros. Él no nos va a quitar el Espíritu por capricho. Cuando el Espíritu nos guía a confesar diariamente nuestros pecados a Dios y pedir su perdón, el mismo Espíritu nos asegura que siempre permanecerá en nuestra vida.

    ◊ Dios mío, ¡crea en mí un corazón limpio! ¡Renueva en mí un espíritu de rectitud! ¡No me despidas de tu presencia, ni quites de mí tu santo espíritu! ¡Devuélveme el gozo de tu salvación! ¡Dame un espíritu dispuesto a obedecerte! (Salmo 51:10-12)

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuánto espacio le da al Espíritu Santo para que obre en su vida?

6.11 ¿Qué bendición nos da el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo nos da la esperanza de la vida eterna, que está basada en el sacrificio amoroso que Dios hizo por nosotros en Jesús. Es una esperanza que perdura-incluso cuando atraviesa pruebas, luchas, dudas e incertidumbres, pues proviene de Dios, quien nos rescató, nos cuida y camina con nosotros todos los días de nuestra vida.

    • ◊ Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado (Romanos 5:5).



    ◊ ¡Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo! (Romanos 15:13)


Cuando usamos la palabra "esperanza", usualmente no estamos seguros de lo que esperamos ("espero que no llueva este fin de semana"). La Biblia, en cambio, usa la palabra "esperanza" de manera diferente. Cuando aquello en lo que esperamos son las promesas de Dios, podemos estar seguros que ellas son ciertas. Simplemente debemos esperar hasta el momento en que Dios las cumpla. 

  • Para reflexionar:
    • ¿Podemos confiar en las promesas de Dios? ¿Por qué sí, o por qué no?
    • ¿De qué manera nos ayuda la esperanza que tenemos como cristianos, ante las pruebas, los problemas, las crisis, e incluso la muerte?

5. La obra de Jesucristo (Guía de Discusión)

Dios se Revela

5. La obra de Jesucristo (Guía de Discusión)


5.1 ¿Quién es Jesucristo?
Jesucristo es la segunda persona de la Trinidad, un Dios junto con el Padre creador y con el Espíritu Santo santificador. Él es nuestro Salvador. Es la única persona que pudo cumplir las exigencias que se necesitaban para pagar el precio por nuestros pecados. Es el Hijo de Dios y el Salvador prometido por Dios desde el principio del tiempo, cuando Adán y Eva pecaron. Si bien es totalmente Dios, al venir a nuestro mundo se hizo totalmente hombre. Los historiadores están de acuerdo en que Jesús fue un judío galileo que nació hace un poco más de 2.000 años. Incluso la mayoría de ellos concuerda en que él fue un maestro o un profeta que finalmente fue crucificado por orden del gobernador romano Poncio Pilato. Sin embargo, como muchas veces sucede, su historia no termina allí.


5.2 ¿Cómo es posible que Jesús fuera Dios y hombre al mismo tiempo?
De acuerdo con Colosenses 2:9, Jesús era Dios en forma humana: "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad." Para nosotros esto puede parecer complicado, si no imposible. Sin duda es un milagro que nuestras mentes no pueden terminar de entender-como la Trinidad. Así es como el ángel Gabriel se lo explicó a María, quien se convertiría en su madre:

    ◊ El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios... ¡Para Dios no hay nada imposible! (Lucas 1:35, 37).

5.3 ¿Cómo sabemos que Jesús es verdaderamente Dios?
La Biblia describe claramente a Jesús como Dios. El apóstol Juan lo identifica así: 

    ◊ Pero también sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna (1 Juan 5:20).


Cuando el ángel Gabriel le anunció a María la venida del Cristo, lo describió con las siguientes palabras:

    ◊ Vas a quedar encinta, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre JESÚS. Éste será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios, el Señor, le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin (Lucas 1:31-33).


Los ángeles lo reiteran cuando proclamaron el nacimiento de Jesús a los pastores. 

    ◊ ...pero el ángel les dijo: No teman, que les traigo una buena noticia, que será para todo el pueblo motivo de mucha alegría. Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor (Lucas 2:10-11).


Jesús también posee las características divinas de Dios. Es eterno (ver Juan 1:1-2), todopoderoso (ver Mateo 26:64 y Mateo 28:18), todo lo sabe (ver Juan 21:17), es inmutable (ver Hebreos 13:8), y no tiene pecado (ver 2 Corintios 5:21). Jesús también demostró su divino poder mediante los muchos milagros que realizó, incluyendo la transformación de agua en vino, la sanidad de muchas personas enfermas y leprosas, la expulsión de demonios, el apaciguamiento de la tempestad del mar, la alimentación de miles de personas y la resurrección de personas de la muerte.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué beneficios se obtienen al tener familiares o amigos en puestos importantes?
    • ¿Qué beneficios se obtienen al estar conectados con Dios a través de su Hijo?

5.4 ¿Cómo sabemos que Jesús es verdadero hombre?
Una vez más encontramos confirmación de la naturaleza humana de Jesús en la Biblia. Jesús nació de una madre humana (ver Lucas 2:6-7; Gálatas 4:4-5) y nació con cuerpo y alma humana. Cuando pasó de la niñez a la adultez, Jesús experimentó todas las mismas emociones, sentimientos y experiencias que nosotros experimentamos: sintió hambre y sed (ver Mateo 4:2, Juan 19:28); cansancio (ver Marcos 6:30-31); durmió (ver Marcos 4:38); lloró cuando estuvo triste (ver Juan 11:35); se enojó (ver Marcos 3:5); y finalmente Jesús sufrió y murió (ver Mateo 26-27). 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué cree que fue necesario que Jesús experimentara las mismas emociones, sentimientos y experiencias que nosotros experimentamos?

5.5 Como verdadero hombre, ¿cómo era la naturaleza humana de Jesús diferente a la nuestra?
Aunque Jesús nació de madre humana, no tuvo padre humano. De esta manera, no heredó la naturaleza pecaminosa que nosotros recibimos de nuestro padre y nuestra madre pecadores. Jesús fue concebido sin pecado. Mientras le anunciaba el nacimiento de Jesús a María, el ángel Gabriel le explicó cómo iba a quedar encinta a pesar de ser virgen. 

    ◊ El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios (Lucas 1:35).


Otra diferencia importante entre Cristo y cualquier otra persona, fue el hecho que él vivió sin cometer ningún pecado. Esto tiene importancia crítica porque al vivir sin pecado, Jesús cumplió la ley en su totalidad, y por lo tanto no necesitaba morir. Por lo tanto, su sufrimiento y muerte en la cruz fue algo que él hizo por elección propia, para tomar nuestro lugar y recibir nuestro castigo por nosotros. El apóstol Pablo lo explica de la siguiente manera:

    ◊ Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios (2 Corintios 5:21).


¡Su muerte nos dio vida! 

    ◊ Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados (Isaías 53:5).

 

  • Para reflexionar:
    • Estamos acostumbrados a que nuestros "héroes" tengan tropezones y caídas. ¿Qué significa para nosotros saber que Jesús nunca tropezó?

5.6 ¿Por qué era necesario que Jesús fuera tanto Dios como hombre?
Jesús debía ser totalmente hombre para poder obedecer la ley en nuestro lugar. Nuestro pecado nos impide cumplir perfectamente la ley como Dios exige. Jesús fue la única persona que vivió sin violar la ley de Dios, y por lo tanto la única capaz de dar su vida en sacrificio aceptable por nosotros. Jesús también tuvo que ser hombre para poner nuestro pecado y nuestra culpa sobre él mismo y sufrir el dolor y la agonía de la muerte en la cruz como nuestro perfecto sustituto.

Por otro lado, Jesús debía ser totalmente Dios para que su vida y su muerte pudieran servir como sustituto por las vidas pecaminosas y las muertes de todo ser humano que ha vivido y vivirá en el mundo. Aún más, Jesús debía ser Dios para vencer la muerte, el infierno y el poder del demonio. Pablo escribió y confirmó esta victoria a la iglesia de Corinto (ver 1 Corintios 15), y recordó a sus lectores que permanecieran firmes y constantes, sabiendo que Jesús pagó el precio completo para que pudiéramos vivir vidas que le den gloria y honor a él.


5.7 ¿Por qué hizo Jesús todo eso por nosotros?
La Biblia nos explica la razón por la cual Jesús descendió del cielo para venir al mundo a vivir, morir y resucitar. 

    ◊ Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16).


Jesús, el Hijo amado de Dios, dejó su trono en el cielo para llevar a cabo el plan de salvación de su Padre para rescatar a la humanidad perdida - ¡y era un plan bastante aterrador! Involucraba que Jesús sufriera el castigo máximo (la muerte) por nuestras culpas en lugar nuestro. Y eso es lo que hizo en la cruz. Jesucristo nos amó tanto como para dar su vida por nosotros. Y lo hizo voluntariamente y por su propia elección. Una vez más, la Biblia nos muestra esto claramente: 

    ◊ Por eso el Padre me ama, porque yo pongo mi vida para volver a tomarla. Nadie me la quita, sino que yo la doy por mi propia cuenta. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volver a tomarla. Este mandamiento lo recibí de mi Padre (Juan 10:17-18).


Por medio del sacrificio de Jesús somos liberados de las cadenas del pecado. Él llevó la carga de nuestro pecado, sufriendo las consecuencias que nosotros debíamos enfrentar. Jesús se puso en nuestro lugar, quitando de nosotros la culpa, la pena y el castigo por nuestro pecado (ver Romanos 5:19). En su lugar, nos dio el regalo del perdón de nuestros pecados y la victoria sobre la muerte, que es la vida eterna en el cielo junto a él (ver 1 Corintios 15:55-57). 

Humanamente hablando, son muy pocas las personas que están dispuestas a morir con el fin de salvar a otra persona. ¿Qué haría que alguien siquiera lo considerara? El amor. El amor es la razón por la cual los esposos pelean para defender a sus esposas. El amor es la razón por la cual los padres hacen cualquier cosa para asegurar el bienestar de sus hijos. Como humanos entendemos la idea de proteger las cosas que significan mucho para nosotros. Esto también se aplica a Dios. Deténgase un momento para considerar las cosas maravillosas que Dios creó: la vasta bóveda celeste, el asombroso poder de un huracán, la majestuosidad de las montañas, los hermosos colores de una puesta de sol. Con esas imágenes en mente piense que, por encima de todas esas cosas, Dios nos aparta como lo más especial de toda su creación. ¡Somos su obra maestra! Entonces, de la misma manera que lo haría cualquier Padre amoroso, Dios hace lo que es necesario para reclamar su posesión más amada.

    ◊ Es difícil que alguien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:7-8).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Sería capaz de dar la vida por un ser querido? ¿Y por un desconocido?
    • ¿Cómo cree que se sintió Dios el Padre ante la muerte de su Hijo?

5.8 ¿La iglesia enseña que Jesús volvió a la vida después de morir en la cruz? ¿Es cierto?
¡Absolutamente! Esta es una de las enseñanzas más importantes de la iglesia. Es crítica, porque el regreso de Jesús a la vida, después de morir por nuestros pecados prueba que venció la muerte y la causa de la muerte: el pecado. Por eso es que la Pascua es la celebración más importante de la iglesia. 

    • ◊ Porque, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes no tiene sentido, y ustedes todavía están en sus pecados. En tal caso, también los que murieron en Cristo están perdidos.



    ◊ Si nuestra esperanza en Cristo fuera únicamente para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los hombres; pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron; porque así como la muerte vino por medio de un solo hombre, también por medio de un solo hombre vino la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados (1 Corintios 15:16-22).

5.9 Yo sé que Jesús me ha salvado. Y ahora, ¿qué?
Piense en la emoción que sentía en la Navidad cuando era niño. Ahora imagine por un momento que es la mañana de Navidad, y que acaba de recibir el mejor regalo del mundo. ¿Cómo se siente? Por medio de Cristo hemos recibido un regalo mucho mejor que cualquier regalo que podamos recibir en este mundo. A través de él recibimos perdón, salvación y vida eterna. 

    ◊ Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).


Nuestra respuesta al gran regalo de Cristo comienza entregándole nuestra vida a Dios, y permitiéndole morar en nuestro corazón y ayudarnos a vivir de acuerdo con su voluntad.

  • Para reflexionar:
    • Cuando hablamos de "entregarnos", a veces pensamos que estamos perdiendo o renunciando a una parte de nuestra vida. ¿Qué cosas espera Dios que le "entreguemos", y qué cosas promete darnos a cambio?

5.10 ¿Qué significa la palabra "Cristo"?
En el Antiguo Testamento, los hombres que eran llamados a cumplir ciertas tareas u oficios en servicio a Dios eran ungidos con aceite para dar a entender que habían sido elegidos para ese rol. Esos tres oficios eran "profeta" (ver 1 Reyes 19:16), "sacerdote" (ver Éxodo 30:30), y "rey" (ver 1 Samuel 16:13). La palabra "Cristo" proviene de la palabra griega utilizada en el Nuevo Testamento "christos", que significa "ungido". Encontramos entonces que Jesucristo cumple la unción como nuestro profeta, sacerdote y rey. En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea correspondiente es "Mesías".


5.11 ¿De qué manera es Jesús nuestro Profeta?
Un profeta es alguien que habla al pueblo en nombre de Dios. Durante su vida entre los hombres, Jesús se confirmó a sí mismo como el Mesías al cumplir todas las profecías del Antiguo Testamento que fueron dichas con respecto a él. Esto también se muestra a través de sus palabras, sus milagros, y su resurrección. 

    ◊ El Señor tu Dios hará que surja en medio de ti, de entre tus hermanos, un profeta como yo. A él deberán escuchar (Deuteronomio 18:15).


Incluso hoy en día, mediante el evangelio escrito por sus apóstoles, Jesús continúa proclamándose como el Hijo de Dios que dio su vida para salvar al mundo. 

    ◊ Así que somos embajadores en nombre de Cristo, y como si Dios les rogara a ustedes por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: «Reconcíliense con Dios» (2 Corintios 5:20).

5.12 ¿De qué manera es Jesús nuestro Sacerdote?
Un sacerdote es alguien que intercede ante Dios en nombre del pueblo o comunidad a la que sirve. Jesús es nuestro Sacerdote de tres maneras:

    • 1. Cristo demostró una obediencia activa a la ley de Dios al cumplirla perfectamente. En toda su vida Jesús nunca cometió ni un solo pecado-ni en pensamiento, ni en palabra ni en obra.



    • 2. Demostró una obediencia pasiva cuando se sacrificó por nuestros pecados, como ha escrito Juan: "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo" (1 Juan 2:2).



    3. Finalmente, Jesús continúa siendo nuestro Sacerdote cuando intercede ante el Padre por nosotros para mostrarnos misericordia y gracia.

5.13 ¿De qué manera es Jesús nuestro Rey?
El tercer oficio de Cristo es ser nuestro Rey. En Mateo 28:18 Jesús nos dice que a él le había sido dada toda la autoridad en el cielo y en la tierra, haciéndole así nuestro gobernador. Como nuestro Rey, Jesús nos gobierna y nos protege, a la vez que nos guía en la vida aquí en la tierra y en el cielo por la eternidad.

  • Para reflexionar:
    • ¿En qué momentos específicos de su vida necesita que Jesús sea su Profeta, Sacerdote y Rey?