Con miedo. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones (CPTLN) - Chile. 11/12/2018

Con miedo

En eso, un ángel del Señor se le apareció a Zacarías… le dijo: «Zacarías, no tengas miedo, porque tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y tú le pondrás por nombre Juan. Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento, pues ante Dios será un hombre muy importante… Lucas 1:11-15a

 

Cuando Zacarías vio al ángel sintió miedo. Uno no espera algo así cuando está haciendo su trabajo diario, por más que ese trabajo sea quemar incienso en el templo del Señor. De repente estaba allí un glorioso mensajero de Dios, ¿y quién sabía lo que iba a hacer o decir? Pero el ángel en seguida lo tranquilizó. “No tengas miedo”, le dijo. El ángel traía buenas nuevas: ¡Zacarías y su esposa tendrían un hijo! No era un momento para tener miedo, sino para regocijarse y ser feliz. Dios les estaba dando una promesa maravillosa que se cumpliría muy pronto.

 

A veces yo también tengo miedo. No de ver ángeles, pero quizás un pasaje bíblico, un pensamiento, o simplemente la gloria de la creación en una hermosa mañana de invierno me recuerdan lo pequeña que soy y lo grande que es Dios. El Dios que hizo todo, desde las inmensas galaxias hasta la delicada escarcha en mi parabrisas, ¿quién soy yo para hablar con él? La perfecta santidad de Dios me hace ver mi propio quebrantamiento. Él es luz; en Él no hay nada de oscuridad. ¿Y yo? Bueno, digamos que tengo problemas. Soy pecadora. Y por eso tengo miedo.

 

Ante ese miedo, Dios nos dice: “No tengas miedo. Te daré a Jesús, mi propio Hijo, quien será tu Salvador. Él te traerá a mi familia y nunca más necesitarás tener miedo. En lugar de ser mis enemigos, al confiar en Jesús ustedes serán mis hijos queridos”.

 

ORACIÓN: Querido Padre, gracias por darnos la paz contigo a través de tu Hijo Jesús, nuestro Salvador. Amén.

 

 

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Sobre sus hombros - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 10.12.2018

Sobre sus hombros

Porque un niño nos ha nacido, ¡un hijo nos ha sido concedido! Sobre sus hombros llevará el principado, y su nombre será «Consejero admirable», «Dios fuerte», «Padre Eterno» y «Príncipe de paz». Isaías 9:6

 

Esta es una imagen realmente extraña. Isaías comienza pintando la imagen de un bebé recién nacido, y luego dice abruptamente: “Sobre sus hombros llevará el principado…” En mi imaginación, veo a un Niño pequeño levantar sobre sus pequeños hombros una gran carga pesada; ¿cómo va a funcionar?

 

Pero funciona, porque ese niño es algo más que un niño: es Dios mismo, el Dios fuerte que carga todas las cosas. ¿De qué gobierno está hablando Isaías? Del gobierno de todo, por supuesto: del universo, de nuestro mundo, de mi vida y la tuya. Dios gobierna todo.

 

Todo está sobre sus hombros, porque una vez sobre esos hombros hubo una cruz, una cruz pesada que él cargó por amor a nosotros hasta el Calvario: era la carga de todos nuestros pecados, todos los males y maldades que alguna vez hicimos o haremos. Sólo él era capaz de llevar esa carga. Cualquier otro sería aplastado por su peso.

 

Pero Jesús la llevó por amor. Y gracias a que lo hizo, tú le perteneces. Hoy él gobierna todas las cosas, incluyendo tu vida. Ya nada está fuera de su alcance.

 

ORACIÓN: Querido Señor Jesús, gracias por gobernar cada detalle de mi vida. Ayúdame a confiar cada día más en ti, especialmente cuando tengo miedo o estoy triste. Amén.

 

 

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La genealogía pecadora de Jesús / Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones (CPTLN) - Chile / 07.12.2018

La genealogía pecadora de Jesús

… y con la que fue mujer de Urías el rey David engendró a Salomón. Mateo 1:6b

 

¿Por qué no escribir simplemente “David fue el padre de Salomón” y terminar la declaración allí, como con la mayoría de los otros pasos en esta genealogía? ¿Por qué siquiera mencionar el asunto?

 

Por la forma en que está escrito, el texto nos obliga a recordar que David cometió un gran pecado: cometió adulterio con la esposa de otro hombre y luego lo asesinó para encubrir su propio crimen. El gran Rey David fue adúltero y asesino. ¡Qué historia para encontrar en medio de la genealogía de Jesús!

 

Y, sin embargo, ¿qué mejor lugar podría haber para encontrarla? La historia de David nos recuerda que entre los antepasados de Jesús se encontraban algunos de los peores pecadores imaginables: personas culpables de asesinato, adulterio, prostitución, sacrilegio y sacrificio de niños, entre otros. Jesús compartía su ADN. Sus cuerpos sirvieron de base para el suyo. La genealogía del inmaculado Salvador del mundo estaba repleta de personas pecadoras.

 

¿Cómo puede ser esto? Cuando Dios llamó a Jesús Emanuel, que significa “Dios con nosotros”, lo dijo en serio. Jesús está verdaderamente con nosotros de la manera más íntima y personal. Él no se aleja de nosotros cuando pecamos; al contrario, viene a nosotros, incluso a nuestras profundidades más oscuras y vergonzosas, brilla su luz en nuestras vidas, nos limpia con su sangre derramada en la cruz, nos levanta del fango y nos hace hijos de Dios, lavados y puros con su misericordia. Jesús nació para hacer esto.

 

ORACIÓN: Señor Jesús, mantenme cerca de ti y límpiame de todos mis pecados. Gracias por amarme tanto. Amén.

 

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Una espera muy larga | Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones (CPTLN) - Chile | 06122018

Una espera muy larga

Abrahán engendró a Isaac… Mateo 1:2a

 

“Abrahán engendró a Isaac…” Si hay un versículo en el Nuevo Testamento que a Abrahán le hubiera gustado leer antes de tiempo, probablemente sea éste. Dios se acercó a un hombre sin hijos en el antiguo Medio Oriente y le prometió: “Yo haré de ti una nación grande” (Génesis 12:2). Esa promesa la cumplió 25 años después, cuando nació Isaac.

¡Cuánto tiempo para esperar en fe! Pero valió la pena, como lo comprobaron Abrahán y Sara al acunar en sus brazos a su hijo recién nacido.

La otra parte de la promesa tomó todavía más tiempo. Dios le dijo: “… serás bendición… y en ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Génesis 12: 3). Dios se refería a Jesús, el descendiente de Abrahán, que se entregaría a sí mismo por la vida de la humanidad. El pueblo de Dios esperaría aproximadamente 2.000 años para ver cumplida esa promesa. Pero valió la pena, como todos los hijos perdonados de Dios saben.

¿Estás esperando algo? Tal vez sea algo que sucederá en un futuro cercano, como la graduación de la universidad, una boda, un nacimiento, el comienzo de un nuevo trabajo o la jubilación. O puede ser algo que no sucederá hasta que Jesús regrese y nos levante a todos de la muerte; o la reconciliación con un ser querido; o que haya paz en la tierra. Sea lo que sea, podemos esperar con esperanza confiando en que valdrá la pena, porque el Señor siempre cumple sus promesas.

ORACIÓN: Señor, mientras espero, mantenme confiando en ti. Amén.

 

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¿A quién le importa? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones (CPTLN) - Chile. 05/12/2018

¿A quién le importa?

Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Mateo 1:1

 

El libro de Mateo comienza con una extraña selección de temas: 42 generaciones de la genealogía de Jesús, hasta llegar a Abrahán. Algunos encuentran esto fascinante, otros quizás bostezan y piensan: “¿A quién le importa?”

Aparentemente, a Dios le importa. A Dios le importa lo suficiente como para darnos una lista de nombres (la mayoría del Antiguo Testamento), que incluyen patriarcas y reyes, prostitutas y extranjeros, adúlteros y asesinos, e incluso a uno (Manasés) que ofreció a su propio hijo como sacrificio humano.

Y también están aquéllos cuyas vidas han quedado fuera del radar, como la mayoría de los nombres hacia el final de la lista. Sus vidas no fueron registradas. Ya no eran realeza; la familia de Jesús estaba desapareciendo en las filas de la gente común: artesanos, tenderos y granjeros, aparentemente sin importancia para nadie más que para ellos mismos.

Pero para Dios sí eran importantes. Aunque nadie más lo haya hecho, Dios mantuvo un registro de sus vidas. Dios tenía planes para ellos y se preocupaba intensamente por todos los antepasados de Jesús, buenos y malos por igual, así como se preocupa también por nosotros.

Nuestros nombres nunca estarán en la Biblia, y es posible que nunca se haga una crónica de nuestras vidas en ningún lado (excepto posiblemente en Facebook o Instagram). Y, sin embargo, Dios envió a su Hijo Jesús para rescatarnos y hacernos sus hijos, parte de su propia familia.

Tú importas. Y si confías en Jesús, tu nombre ya ha sido escrito en el único lugar que realmente importa: el libro de la vida de Jesús (Apocalipsis 3: 5).

ORACIÓN: Padre, gracias por escribir nuestros nombres en el libro de la vida. Haz que tu Espíritu Santo viva en nosotros, para que todos puedan ver que pertenecemos a tu familia. Amén.

 

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Enemigos. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones (CPTLN) - Chile. 04/12/2018

Enemigos

Yo pondré enemistad entre la mujer y tú, y entre su descendencia y tu descendencia; ella te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón. Génesis 3:15

 

¿Puede ser bueno ser enemigos? Normalmente mi respuesta sería “no”. Ya lo aprendemos de niños, cuando nuestros padres nos dicen: “Pide perdón, haz las paces y hazte amigo”. Pero cuando se trata del diablo, la enemistad no es algo malo sino un regalo.

 

Escucha lo que Dios le dice al diablo luego que Adán y Eva le desobedecieron: “Pondré enemistad entre la mujer y tú, y entre tu descendencia y su descendencia”. Hasta este punto, los seres humanos y el diablo no eran enemigos, y eso fue un problema. Cuando el diablo la tentó, Eva lo escuchó como a un amigo. Adán y Eva aceptaron su sugerencia como si él tuviera sus mejores intereses en el corazón, lo que por supuesto no era cierto. ¡Hubiera venido bien un poco de enemistad!

 

Y Dios se la da. Pero la enemistad no surgió de la nada. Dios dice: “Pondré enemistad… entre tu descendencia y su descendencia”. ¿De quién está hablando? De Jesús, el Salvador prometido que sería descendiente de Eva y vencería a todos los descendientes del diablo, es decir, a todos los poderes malvados que dañan a la humanidad.

 

Siendo Dios, Jesús conocía al diablo por lo que era: un rebelde, mentiroso y asesino. Y así es que Jesús tomó carne humana en defensa de la humanidad, las personas que eligió amar como propias. Como verdadero hombre, Jesús venció a nuestro enemigo con su muerte en la cruz y su resurrección de entre los muertos. Él rompió el poder del mal sobre todos los que confían en él, y ahora comparte esa misma victoria sobre nuestro enemigo con todos los que lo aman. ¡Gracias, Señor!

 

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por salvarnos de nuestro enemigo y hacer que seamos tus amigos; mejor aún, tu propia familia. Te amamos, Señor. Amén.

 

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Cumplido entre nosotros. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones (CPTLN) - Chile. 03122018

Cumplido entre nosotros

Muchos han tratado ya de relatar en forma ordenada la historia de los sucesos que ciertamente se han cumplido entre nosotros. Lucas 1:1

 

Lucas es un hombre muy metódico que investiga, habla con testigos oculares y especifica fechas, lugares y personas con gran detalle. Cuando se trata de narrar la historia de Jesús, no escatima cuidados. Su razón es clara: “Para que llegues a conocer bien la verdad de lo que se te ha enseñado” (Lucas 1: 4).

 

Lucas está contando la historia de “lo que se ha cumplido entre nosotros” (Lucas 1: 1). ¿Cumplido por quién? Por Dios, por supuesto. Dios fue quien cumplió todo sobre lo que Lucas escribió: desde el nacimiento, bautismo y ministerio de Jesús, hasta su sufrimiento, muerte y resurrección. Lo que comenzó con un pequeño Niño en los brazos de su madre, terminó con la salvación de todo el mundo a través del sacrificio del Hijo de Dios.

 

Pero no terminó allí. El mismo Lucas escribió una continuación de su primer libro: el libro de Hechos. Allí nos dice lo que el Espíritu Santo hizo en la iglesia primitiva, desde su comienzo en Pentecostés hasta un período tranquilo cuando Pablo estuvo bajo arresto domiciliario, pero en el cual de todos modos pudo predicar y enseñar libremente. Allí termina el libro de Hechos, pero no la historia.

 

Todavía hay más por lograr. ¿Dónde? En tu vida y en la mía, y en la vida de cada cristiano. Ya sea con acontecimientos grandes y dramáticos o silenciosos e invisibles, Dios sigue cumpliendo su plan para nuestra salvación y re-creación. Quienes confiamos en Jesús, somos parte de la historia en curso y participantes gozosos en las cosas que Dios está haciendo en su pueblo.

 

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por todas las cosas que haces en mi vida, incluso aquellas que no conozco. Úsame en tu servicio. En el nombre de Jesús. Amén.

 

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