El desaliento. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 11/01/2019

El desaliento

Pero eres tú quien me dio la vida, eres tú quien me infundió confianza desde que era un niño de pecho. Salmo 22:9

 

 

Hace muchos años, el desaliento y la depresión eran compañeros constantes de un joven abogado. Llegó a caer en tan profunda oscuridad emocional, que sus amigos decidieron hacer desaparecer de su casa todos los cuchillos y las hojas de afeitar.

 

En su momento de mayor oscuridad, este abogado escribió: “Soy el hombre más miserable del mundo. No sé si algún día me mejoraré. Creo que ni siquiera lo merezco”.

 

Después de un tiempo ese joven, Abraham Lincoln, superó el desaliento y llegó a un puesto de poder y autoridad. Por la gracia de Dios, Lincoln, al igual que Martin Luther King, Jr., se dedicó a mejorar la vida de los demás.

 

Pero eso no quiere decir que fuera inmune al desaliento.

 

No tengo dudas que usted también ha experimentado desaliento. Todos pasamos por momentos en los que parece que el mundo se nos viene abajo, y que nada sale como quisiéramos. Quizás hasta alguna vez hayamos jugado con la idea de dejar este “valle de lágrimas”.

 

Si esta es una descripción de lo que usted siente en estos momentos, es hora que el Espíritu Santo le cambie la vida, ya sea a través de aconsejamiento o de confesión, o aclarándole la visión que tiene de lo que el Señor ha hecho por usted.

 

Preste atención a las personas que le rodean y verá que hay algunas que están dispuestas a ayudarle. Entre ellas se encuentra el mismo Dios. Él quiere que sepa que lo que está sufriendo sólo es pasajero. Es más, se lo garantiza con su promesa.

 

A través de Jesucristo Dios nos lleva de la desesperación a la victoria. Así fue para Lincoln, y que así sea también para usted.

 

ORACIÓN:Querido Señor, tú eres mi escudo y quien me reanima cuando estoy desalentado. Te doy gracias por la victoria que es mía a través de Jesucristo. En su nombre. Amén.

 

 

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”

 

 

Editado por CPTLN-Chile (enero 2019)

 

 

© Copyright 2018 Cristo Para Todas Las Naciones

Sabiduría proverbial. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 10/01/2019

Sabiduría proverbial

Es mejor ser humilde entre los humildes que compartir despojos con los soberbios. Proverbios 16:19

 

 

¡Cuán contraria a nuestro pensamiento humano parece ser a veces la Palabra de Dios!

 

Fijémonos en el texto para hoy del libro de Proverbios. ¿Será cierto? ¿Será cierto que es mejor humillarse con los oprimidos que compartir el botín con los orgullosos?”.

 

La Palabra de Dios dice que sí. Evidentemente, es mejor ser quien ha sufrido por culpa de otro, que quien hace sufrir a otro. Esta verdad confirma que los caminos de Dios no son nuestros caminos.

 

Cuando miramos la vida de Jesucristo, vemos este principio en acción. Como el Cordero de Dios sin mancha, Jesús llevó nuestros pecados a la cruz, pagó el precio de nuestra redención y resucitó de la tumba victorioso sobre Satanás.

 

Sin embargo, camino al Gólgota, el Salvador fue oprimido, severamente oprimido y golpeado. Aun así, Pedro dice que: “Cuando proferían insultos contra él, no replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que se entregaba a aquel que juzga con justicia” (1 Pedro 2:23). Jesucristo se “humilló en espíritu”, y confió en Dios.

 

Cuando con fe depositamos nuestra confianza en Dios, quien juzga con justicia, estamos actuando como Cristo actuó. Cuando el mundo nos oprime, cuando nuestros amigos nos fallan, cuando los demás se alegran en nuestra miseria, confiemos en Dios.

 

En los momentos más difíciles y oscuros de su vida, Jesús confió en el poder que su Padre tiene sobre el mundo y todas las circunstancias de la vida.

 

Nosotros también podemos hacerlo.

 

ORACIÓN: Padre celestial, recuérdanos de confiar en ti como lo hizo Jesús. A través de tu Espíritu Santo danos valor para saber que, aun cuando nos sintamos derrotados, tú nos amas y nos cuidas. En el nombre de Jesús. Amén.

 

 

Biografía del autor: Esta devoción está basada en un texto enviado por un voluntario de la Oficina de Cristo Para Todas Las Naciones en Brasil.

 

 

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Decisiones. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 09/01/2019

Decisiones

Pero cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley, para que redimiera a los que estaban sujetos a la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos. Gálatas 4:4-5

 

 

El niño acababa de terminar la última porción de pastel, cuando su madre entró en la cocina. Con severidad en la voz, le dijo: “¡No puedo creer que te lo comieras todo! ¿Cómo es que no pensaste en tu hermana?” Con total falta de tacto, él le respondió: “Mamá, eso no es justo. Estuve pensando en ella todo el tiempo. Cada vez que daba un bocado, pensaba: ‘Espero terminar antes que venga”.

 

Los adultos no somos mucho mejor que ese niño. Sabemos lo que es correcto, pero frecuentemente no lo hacemos.

 

Esa verdad la pude comprobar personalmente una mañana cuando manejaba al trabajo. Cuando entraba a la vía expresa, encontré que los otros conductores iban a 20 millas por hora (más de 32 Km/h), por encima del límite permitido. Tenía unos pocos segundos para decidir si respetaría el límite de velocidad (y observar a los otros conductores pasarme zumbando), o unirme a los que no respetaban la ley.

 

Opté por unirme a ellos.

 

Eso no significa que hayamos pensado que lo que hacíamos era correcto, porque cuando divisamos un patrullero, todos bajamos rápidamente la velocidad hasta el límite permitido.

 

Pero hicimos lo correcto solamente hasta que el patrullero se perdió de nuestra vista; luego, nuestros velocímetros comenzaron a subir nuevamente.

 

Me imagino que cada vez que hacemos algo así, el Señor debe sacudir la cabeza y pensar que sus hijos no cambian nunca y son muy previsibles. Es evidente que necesitamos un Salvador. Y deberíamos estar muy agradecidos porque tenemos uno.

 

Gracias a Dios que tenemos la bendición de contar con Cristo como nuestro Redentor. Su perfección ha logrado todo lo que nosotros nunca podríamos lograr. Su sufrimiento, muerte y resurrección, nos ofrece perdón, esperanza y vida eternidad en el cielo.

 

En su honor trataré de portarme mejor.

 

ORACIÓN: Amado Señor, te doy gracias por enviar a tu Hijo para nacer bajo la ley, para que así yo pueda ser perdonado de mis ofensas. Ayúdame, para que mi vida sea un testimonio de su amor. En el nombre del Salvador. Amén.

 

 

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”

 

 

Editado por CPTLN-Chile (enero 2019)

 

 

 

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Mira, no te lo pierdas. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 07012019

“¡Mira, no te lo pierdas!”

Fíjense en que yo hago algo nuevo, que pronto saldrá a la luz. ¿Acaso no lo saben? (Isaías 43:19a)

 

 

Si alguna vez has estado en una playa o alberca o piscina pública, habrás notado que los niños andan corriendo por todas partes, saltando al agua, tirándose de cabeza, haciendo todo tipo de piruetas, y una y otra vez diciendo: “Mira, mami”, o “mira, papi”, “aprendí a hacer algo nuevo”.

 

En el versículo para hoy, Dios nos dice lo mismo: “¡Mira, escucha! ¡Estoy haciendo algo nuevo! ¡Presta atención, es importante!”, refiriéndose a lo que está haciendo por cada uno de nosotros en Jesucristo, nuestro salvador. Y lo está haciendo a la vista de todas las naciones.

 

De la mitología y otras religiones hemos aprendido historias de dioses deambulantes que vinieron a la tierra por un tiempo y bendijeron o castigaron, antes de irse nuevamente. Pero el verdadero Dios no viene de incógnito por un breve tiempo, sino que viene como un ser humano real, un niño nacido de una joven. El verdadero Dios no se queda aquí por un tiempo breve, sino que pasa su vida con nosotros y no nos abandona, sino que promete acompañarnos siempre: Dios con nosotros.

 

Muchos seguidores han muerto por sus dioses, incluso como sacrificios humanos. Pero, ¿cuándo hubo un dios como el nuestro, el Dios que dio su vida por quienes le amamos y aun por sus enemigos? ¿Qué dios se sacrifica a sí mismo? Sólo Jesucristo, el verdadero Dios.

 

La muerte es el enemigo número uno de la raza humana, un enemigo que nadie puede vencer o evitar. Pero Dios ha hecho algo nuevo: ha resucitado a Jesucristo de los muertos para siempre. ¿Conoces algún otro dios que haya hecho algo así? Más aún, ¿conoces algún dios que haya prometido compartir la vida eterna con todas las personas que confíen en él? Sólo Jesucristo, el verdadero Dios.

 

¡Mira, no te lo pierdas! Dios está haciendo algo nuevo: está obrando nuestra salvación en Jesús a la vista de todas las naciones.

 

ORACIÓN: Padre, gracias por las maravillas que has hecho al salvarnos a través de tu hijo Jesús. Ayúdame a compartir esta noticia con quienes me rodean, para que más personas puedan conocerte y confiar en ti hasta la eternidad. Amén.

 

 

Editado por CPTLN-Chile (2019)

 

 

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Cuando las cosas salen mal. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 04/01/2018

Cuando las cosas salen mal

Jesús nació en Belén de Judea en los tiempos del rey Herodes. En aquel tiempo, unos sabios que venían desde el oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el oriente, y venimos a adorarlo.» Mateo 2:1-2

 

 

A veces me pregunto cuánto tardaron los sabios en darse cuenta de que su pregunta inocente había causado un gran malestar.

 

No eran para nada tontos. Probablemente servían en la corte de un rey de alguna parte como consejeros de confianza, y sabían cómo piensan los gobernantes. Así que, una vez que supieron que el niño que buscaban no era ni hijo ni nieto de Herodes… A los reyes no les gustan los rivales, por más que sean recién nacidos. Y su pregunta inocente había empezado todo.

 

A nosotros también nos pasa así, ¿no es cierto? Decimos o hacemos algo con las mejores intenciones, sólo para descubrir más tarde que hemos armado un lío. Y, por más que no haya sido nuestra intención, de pronto nos encontramos en medio de terribles problemas. ¡Cómo desearíamos poder retroceder el tiempo!

 

Pero por supuesto que no podemos. Lo que sí podemos es clamar a Dios, quien tiene misericordia de nosotros y redime incluso nuestros terribles errores. Ni siquiera un rey asesino pudo detener el plan de Dios de enviar un Salvador. Nada que tú o yo podamos hacer impedirá que Dios nos ame, nos busque y nos haga hijos suyos por medio de Jesucristo, nuestro Señor. Estas cosas no dependen de nosotros, sino del amor misericordioso de Dios. Él nos ayudará en cada error y problema, hasta el día en que nos lleve consigo.

 

ORACIÓN: Señor, tú sabes los problemas que he creado y los que tengo ahora. Perdóname, cuida de mí y de mis seres queridos, y mantennos en tu cuidado. Amén.

 

 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
¿Cómo te sientes cuando te equivocas? ¿Qué haces con esos sentimientos?
¿De qué manera te ha ayudado Dios a superar o solucionar un error?

 

 

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El deseo del corazón. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 03012019

El deseo del corazón

También estaba allí Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ana era una profetisa de edad muy avanzada. Desde su virginidad, había vivido siete años de matrimonio, y ahora era una viuda de ochenta y cuatro años. Nunca se apartaba del templo, sino que de día y de noche rendía culto a Dios con ayunos y oraciones. En ese mismo instante Ana se presentó, y dio gracias a Dios y habló del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Lucas 2:36-38

 

 

Lucas nos da muchos detalles de la vida de Ana: de dónde provenía, que había estado casada y que tenía al menos 84 años. Ana está en el templo a toda hora y, si bien va a su casa de vez en cuando para lavarse o cambiarse de ropa, es allí donde se la encuentra día y noche adorando a Dios. Allí es donde su corazón más desea estar: ante la presencia de Dios.

 

Muchas personas mayores son así: su placer más profundo está en el Señor. Siempre están en la iglesia, ¡y conocen sus Biblias mejor de lo que uno alguna vez lo hará! Son las personas que uno quiere que oren por uno, porque se puede sentir la conexión que tienen con Dios. ¿Conoces a alguien así?

 

Pero Ana todavía esperaba algo: la redención de Jerusalén, la venida del Mesías, el nacimiento de Jesús que Dios había prometido. Y entonces llegó el día en que los padres de Jesús lo llevaron al templo para presentarlo ante el Señor. Los deseos de Ana se habían hecho realidad: podía ver y tocar al Mesías. ¡Jesús había nacido para salvar a su pueblo! Inmediatamente comenzó a contar a otros la noticia: “¡Ahí está, vayan a verlo!”.

 

Tú también tienes un deseo en tu corazón. ¿Cuál sería el momento culminante de tu vida? ¿Cómo se relaciona con Jesús, tu salvador?

 

ORACIÓN: Señor, tú conoces mis deseos más profundos. Vuélvelos a Ti, para que pueda estar satisfecho. Amén.

 

 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
Nombra al menos uno de los deseos profundos de tu corazón. ¿Por qué es tan importante?
¿Qué estás haciendo mientras esperas que se haga realidad?

 

 

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Una espada en el alma. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 02/01/2018

Una espada en el alma

Simeón los bendijo, y a María, la madre del niño, le dijo: «Tu hijo ha venido para que muchos en Israel caigan o se levanten. Será una señal que muchos rechazarán y que pondrá de manifiesto el pensamiento de muchos corazones, aunque a ti te traspasará el alma como una espada.» Lucas 2:34-35

 

 

“Te traspasará el alma como una espada”. Y así habría de ser. Treinta y tantos años después, María miraba a su querido hijo Jesús colgando en una cruz, sufriendo las burlas y el odio de quienes lo veían. Seguramente María habría preferido que una espada de verdad le atravesara el corazón, en vez de tener que ver morir así a su hijo Jesús.

 

Pero ese día se quedó escuchando a Simeón. ¿Habrá tenido alguna idea de lo que le esperaba? Tal vez sí. Como mujer judía practicante, habría escuchado las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías. Pasajes como Isaías 53:3: “… Será el hombre más sufrido, el más experimentado en el sufrimiento…”, y el Salmo 22:15: “… me has lanzado al polvo de la muerte…”, no serían fáciles de escuchar. De sólo pensar en el futuro, a veces se habrá estremecido y abrazado fuerte a su hijo.

 

María no quería ver morir a Jesús. Pero Jesús, el Dios encarnado, no quería ver morir a María… o a cualquiera de nosotros. Él nos ama y quiere que vivamos ahora y para siempre.

 

Y por eso aceptó no una espada en el alma, sino una lanza en el costado (Juan 19:34). Por su propia voluntad Jesús fue a la muerte en nuestro lugar, para volvernos a comprar de la muerte. Fuimos “el gozo que le esperaba” (Hebreos 12:2), lo que hizo que todo el sufrimiento valiera la pena. Y luego resucitó de entre los muertos para nunca más morir. No más espadas en el alma, no más lanzas en el costado. Sólo vida, gozo y amor para siempre.

 

ORACIÓN: Señor, cuando sientas que hay una espada en mi alma, reconfórtame y fortaléceme en Ti. Amén.

 

 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
¿Qué te preocupa del futuro?
¿Alguna vez has elegido sufrir para evitar el dolor de alguien?

 

 

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De vuelta a las ovejas. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile. 31122018

De vuelta a las ovejas

Al volver los pastores, iban alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, pues todo había sucedido tal y como se les había dicho. Lucas 2:20

 

 

¿Qué hicieron los pastores después de ver al niño Jesús y a sus padres? Lucas nos dice que “contaron lo que se les había dicho acerca de él” (Lucas 2:17); o sea, hablaron con personas: María y José, los vecinos. Pero luego regresaron a casa: las ovejas los esperaban.

 

A veces Dios también nos regala momentos maravillosos. Quizás sea en el bautismo de un bebé de tu familia, o cuando participamos de la comunión. O tal vez sea sólo un segundo, cuando estamos lavando platos o cambiando el aceite del auto, y de repente recordamos a Jesús y su amor. Esos momentos son preciosos y tenemos razón en estar agradecidos por ellos. Pero las ovejas aún nos esperan. Así es que nos levantamos y volvemos nuestros pensamientos al trabajo. Así funciona la vida.

 

Excepto por una cosa. Lucas dice: “Al volver los pastores, iban alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, pues todo había sucedido tal y como se les había dicho” (Lucas 2:20). Nosotros podemos hacer lo mismo. Podemos continuar con nuestra vida diaria sin olvidar las grandes cosas que Dios ha hecho, sino alabando a Dios por ellas. Podemos hacerlo en silencio en nuestro corazón, o con palabras cuando hablamos con amigos, familiares o compañeros de trabajo.

 

Es cierto que seguimos viviendo la vida de todos los días, pero las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros -la vida, muerte y resurrección de Jesús- todavía están con nosotros. El amor de Jesús y su obra por nosotros avalan todo lo que hacemos. ¡Qué bueno es alabarlo por todo eso, incluso cuando nos ocupamos de las ovejas!

 

ORACIÓN: Señor, ayúdame a amarte y glorificarte en todos los momentos de mi vida. Amén.

 

 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
Trata de recordar algún momento o experiencia extraordinaria que hayas tenido con Dios.
¿Cómo haces para ser consciente de la presencia y el amor de Dios en tu vida diaria?

 

 

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Amor fraternal. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile. 28/12/2018

Amor fraternal

En ese momento apareció, junto con el ángel, una multitud de las huestes celestiales que alababan a Dios y decían: «¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra a todos los que gozan de su favor!» Lucas 2:13-14

 

 

Imagina a todos esos ángeles alabando a Dios. ¡Qué celebración! Sin lugar a duda algo maravilloso está sucediendo, y ellos tienen que ser parte. ¿Por qué están alabando a Dios? ¿Alguna razón angelical? Están celebrando “… una buena noticia, que será para todo el pueblo motivo de mucha alegría. Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11).

 

Pensemos por un momento en esto. Los ángeles están celebrando una alegría totalmente humana: que el mismo Dios ha venido a la humanidad para salvar a los hijos de Adán y Eva. Los principales beneficiarios de este gran milagro no son los ángeles, ¡sino los seres humanos! Los ángeles celebran en nuestro nombre, alabando al Dios que compartimos por venir a redimir a la raza humana caída.

 

Eso se llama amor fraternal. Es la alegría que sentimos cuando a un ser querido le sucede algo bueno, porque su felicidad es nuestra felicidad y su alegría también es nuestra. Y con los ángeles es igual.

 

Pero no debería sorprendernos si pensamos a quién están imitando. Dios mismo nos amó tanto como para nacer entre nosotros como ser humano, nuestro hermano y Salvador. A través de su muerte y resurrección, Jesús volvió a hacernos parte de la familia de Dios. Ya no estamos perdidos y alejados, sino de nuevo en casa. ¡Y ahora nosotros también podemos celebrar “con ángeles y arcángeles y toda la compañía del cielo, alabando a Dios y cantando”!

 

ORACIÓN: Gracias, Padre, por los ángeles que has creado y que se preocupan por nosotros. Ayúdanos a ser eco de tu amor, amándonos los unos a los otros en Jesús. Amén.

 

 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
¿Te alegras cuando a uno de tus hermanos le sucede algo bueno?
¿Qué te viene a la mente cuando piensas en que eres miembro de la familia de Dios?

 

 

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Les ha nacido. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 27/12/2018

“Les ha nacido”

Pero el ángel les dijo: «No teman, que les traigo una buena noticia, que será para todo el pueblo motivo de mucha alegría. Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Hallarán al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Lucas 2:10-12

 

¿Alguna vez te han dejado de lado? Quizás tus compañeros de escuela te ignoraban, o quizás todavía no has podido olvidar la vez que no te invitaron a una fiesta. Tal vez ahora mismo estás sufriendo un rechazo y te duele. Te duele mucho.

A los pastores también les dolía. Eran lo más bajo de la sociedad y los religiosos a menudo los despreciaban. Es difícil pensar que vales algo, cuando los demás te humillan.

Pero de repente se aparece un ángel, y les dice: “Les traigo una buena noticia… para todo el pueblo… les ha nacido un Salvador”. ¡Para ti, pobre pastor apestoso, ignorado e inculto! ¡Para ti, discapacitado, viejo o enfermo! ¡Para ti, que tienes mala reputación! ¡Para ti, que por fuera luces maravilloso, pero por dentro te sientes solo y vacío y te preguntas si alguien te querría si supieran la verdad completa sobre ti! ¡Y también para mí!

Jesús nació para ser nuestro Salvador. ¿Qué significa esto? Significa que Dios te quiere. Te quiere tanto, que viene a este mundo como un Niño pequeño acostado en un pesebre. Significa que Dios te quiere así como eres, porque ese Niño crecerá para sufrir y morir por ti. Significa que Dios te quiere para siempre, porque ese Niño Jesús un día resucitará de entre los muertos para compartir la vida eterna contigo, para que puedas ser suyo para siempre.

Para ti nace este día, en la ciudad de David, un Salvador. ¡Alabado sea el Señor!

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por amarme. Enséñame a amarte cada día más y mantenme siempre a tu lado. Amén.

 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
¿Alguna vez has sido un extraño o te has sentido indeseado y solo?
¿Qué significa para ti saber que Dios te quiere de verdad, ahora y para siempre?

 

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