¿Qué piensas de mí? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 28/05/2019

¿Qué piensas de mí?

(Jesús dijo:) “Las que son mis ovejas, oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen. Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo somos uno”.

Juan 10:27-30

¿Alguna vez saliste con alguien por un tiempo, y luego él o ella te dice: “Me gustaría que conocieras a mis padres. Ven a cenar el sábado?”. Si es así, sospecho que estabas nervioso. Como no sabías qué esperar, te preguntabas: ¿Les caeré bien? ¿Qué pensarán de mí? ¿Qué saben ya de mí?

Tengo un problema similar con Dios. A veces me cuesta mucho relacionarme con Dios Padre.

A Jesús lo puedo imaginar en mi mente, puedo leer los evangelios y verlo en acción, escucho sus palabras, sé que murió en la cruz y resucitó por mí y que, si él hizo eso por mí, es porque me ama. No tengo duda al respecto.

Pero cuando se trata de Dios Padre, me quedo en blanco. Tal vez es porque no puedo verlo con los ojos de mi mente, así como lo imagino a Jesús (aunque, por supuesto, sé que mi imagen mental es probablemente incorrecta). El Padre es invisible, no se encarnó en un cuerpo humano. O tal vez tenga algo que ver con las circunstancias de mi infancia. Pero cada vez que pienso en Dios Padre, estoy algo nerviosa, tímida, permanezco alejada, preguntándome en el fondo de mi mente: “¿Qué piensas realmente de mí?”.

Jesús nos tranquiliza respecto de esto. Él se describe a sí mismo como nuestro buen pastor, quien nos da vida eterna y nos protege, quien nos conoce a todos por nombre. Él nos asegura que nadie puede arrebatarnos de su mano. Y hasta dice: “Nadie puede arrebatarte de la mano de mi Padre. El Padre y yo somos uno”.

Eso me hace pensar. Si Jesús se preocupa por mí como un pastor por sus ovejas, si me protege y me conoce muy bien, ¡y luego dice que él y Dios Padre son uno!, entonces eso debe significar que Dios el Padre siente por mí igual que Jesús. Entonces: Jesús me ama lo suficiente como para morir por mí, ¿y Dios el Padre siente eso por mí? Jesús me aguanta cuando tropiezo y caigo en pecado, y me perdona y restaura pacientemente día tras día, ¿el Dios invisible siente así por mí?

Puede que tú no tengas este problema. Pero si lo tienes, puedes consolarte con el hecho de que Jesús es, como lo expresa el autor de Colosenses, “la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación” (Colosenses 1:15). La actitud de Jesús hacia ti es la misma actitud que toda la Trinidad tiene hacia ti. Dios es uno y te ama. Puedes ver a Dios a través de Jesús.

ORACIÓN: Querido Padre, gracias por permitirnos conocerte a través de tu Hijo Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

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¿Qué ves? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 27/05/2019

¿Qué ves?

Después de esto vi aparecer una gran multitud compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Era imposible saber su número. Estaban de pie ante el trono, en presencia del Cordero, y vestían ropas blancas; en sus manos llevaban ramas de palma, y a grandes voces gritaban: “La salvación proviene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”.
Todos los ángeles estaban de pie, alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, y delante del trono inclinaron el rostro y adoraron a Dios.
Decían: “¡Amén! A nuestro Dios sean dadas la bendición y la gloria, la sabiduría y la acción de gracias, y la honra, el poder y la fortaleza, por los siglos de los siglos. ¡Amén!”.
Entonces uno de los ancianos me dijo: “Y estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son? ¿De dónde vienen? …el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los llevará a fuentes de agua de vida, y Dios mismo secará de sus ojos toda lágrima”.

(Apocalipsis 7:9-13, 17)

Cuando estábamos analizando este pasaje de la Biblia con una amiga, ella dijo: “Me parece un servicio de adoración muy aburrido”. Al mirar nuevamente el texto, entendí por qué dijo eso.

Yo no estaba de acuerdo; a mí me parece más una escena de la gran obra de Dios, un “Y vivieron felices para siempre”, cuando todos los actores se reúnen en el escenario para hacer sus reverencias. Pero también puedo ver por qué a otros les puede parecer aburrido.

Ya he escuchado antes este tipo de cosas sobre otros fragmentos del Apocalipsis.

Lo que a mí no me dice mucho es la descripción de la Jerusalén celestial, construida con oro, gemas y perlas. Mi mente se imagina el resplandor que saldría de tal construcción. ¡Y la mezcla de colores! Demasiado para mis ojos. Pero otros me han dicho que realmente les habla como una imagen de la gloria y la belleza del reino de Dios.

Y luego, por supuesto, están todos los pasajes realmente extraños: las bestias con varias cabezas y múltiples cuernos, las criaturas vivientes con cuatro caras. A mi hijo le gustan estos, especialmente en la versión ilustrada de la Biblia. Es probable que tú también tengas partes del Apocalipsis que realmente te hablan, y otras que simplemente no son tus favoritas, al menos ahora. El Espíritu Santo usa la Palabra de Dios -¡incluso los fragmentos extraños!- para bendecir a cada uno de nosotros de manera diferente en momentos diferentes.

Pero no importa cómo reaccionemos ante el Apocalipsis. Hay algo en lo que todos podemos estar de acuerdo: su enfoque en Jesucristo, nuestro Salvador.

El Apocalipsis nos promete: “Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los llevará a fuentes de agua de vida, y Dios mismo secará de sus ojos toda lágrima”. Esto es lo que necesitamos, todos nosotros, todos los que conocemos a Jesús como nuestro Salvador.

Confiamos en el que sufrió por nosotros, que entregó su vida en la cruz y que se levantó de la tumba tres días después. Él es a quien esperamos ver cara a cara; él es nuestro pastor en la vida y la muerte. Podemos confiar en que él nos traerá a sí mismo. Ese es el mensaje del Apocalipsis, y todos podemos regocijarnos en él.

ORACIÓN: Querido Padre, mantennos cerca de tu Hijo Jesús como su pueblo. Amén.

Dra. Kari Vo

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¿Cuál es tu punto débil? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 03/05/2019

¿Cuál es tu punto débil?

¡El Señor reina! Los pueblos tiemblan… Tú, poderoso Rey, amas el juicio; tú confirmas la rectitud; tú has ejercido en Jacob el derecho y la justicia. Salmo 99:1a, 4

Consideremos por un momento al infame guerrero griego Aquiles.

En la mitología griega se profetizó que Aquiles moriría joven. Para proteger a su bebé, Tetis, la madre de Aquiles, llevó a su hijo al río Estigia y lo sumergió en sus poderes mágicos de invulnerabilidad sosteniéndolo solo del talón. Así fue como Aquiles se convirtió en un gran guerrero con una sola debilidad: el talón que las aguas mágicas de la Estigia no habían tocado. En la última batalla de Aquiles su talón fue golpeado por una flecha envenenada y murió. De ahí el origen de la frase, “el talón de Aquiles”, como referencia a cualquier punto vulnerable en cualquier sistema de armadura.

¿Cuál es “el talón de Aquiles” de los Estados Unidos? En una palabra, la libertad. ¿Quién no quiere tener libertad? Pero la libertad a menudo es definida erróneamente por una multitud de voces que gritan: “Libertad es poder hacer lo que uno quiera, cuando quiera, con quien quiera, tanto como quiera. ¡Sin límites! ¡Sin fronteras!”. ¿Es esta la esencia del sueño americano? Tal libertad no es nada nuevo.

Pedro declaró hace mucho tiempo que surgirían falsos maestros en la iglesia que prometerían “libertad”, pero que ellos mismos “son esclavos de la corrupción, pues todo aquel que es vencido, se vuelve esclavo del que lo venció” (2 Pedro 2:19b). Ahora, si esta condición puede surgir en la iglesia, ¿cuánto más puede surgir en un sistema de gobierno?

En el reino de Dios, la libertad funciona de manera diferente. Quien esté unido a Cristo Jesús como su discípulo está libre del poder destructivo del pecado, libre de la muerte eterna, libre de la maldición esclavizadora del pecado y libre para seguir la voluntad del Señor en todas las cosas por el resto de su vida terrenal. La libertad en el reino de Dios no es un campo de juego para que la carne explore; más bien, es para perseguir la justicia de Dios. ¡El Señor reina en justicia!

La verdadera libertad para el cristiano es solo un comienzo. Cada cristiano tiene muchos puntos débiles, áreas de corrupción de nuestra forma de vida anterior que se niegan a ser domesticadas y subyugadas. Los puntos débiles son pecados no arrepentidos. ¿De qué pecado particular te niegas obstinadamente a alejarte? Tú conoces tu propio corazón. Yo conozco el mío.

La esclavitud a cualquier pecado es vencida en el momento de la tentación solo cuando conscientemente reclamamos nuestra victoria sobre el pecado en Cristo a través de las aguas del Bautismo, día a día, hora a hora, incluso minuto a minuto. La verdadera fe en Cristo siempre es una lucha. Es tanto una batalla que debe librarse, como un descanso en las promesas de Dios que ya han superado todos nuestros puntos débiles, nuestros talones de Aquiles, si tan solo creemos.

La gracia de Dios es mayor que cualquier espina en la carne, mi debilidad diaria. Porque cuando soy débil, Cristo es mi fuerza (ver 2 Corintios 12:10).

ORACIÓN: Padre celestial, enséñame a confiar cada día en ti, creyendo que todo lo puedo en Cristo que es quien me fortalece. Amén.

Dr. Mark Schreiber

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El tesoro que poseemos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 02/05/2019

El tesoro que poseemos

El tesoro que poseemos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 02/05/2019

Porque: “Todo hombre es como la hierba, y toda su gloria es como una flor. La hierba se seca, y la flor se marchita, pero la palabra del Señor permanece para siempre.” Y éstas son las buenas noticias que se les han anunciado.

1 Pedro 1:24-25

Las palabras “solo las Escrituras” significan que la Biblia, la inspirada palabra de Dios, es la única fuente y autoridad para la enseñanza cristiana.

En el Libro de Concordia, los luteranos escribieron que “solo la Sagrada Escritura sigue siendo el único juez, regla, y principio rector, según la cual, como única piedra angular, todas las enseñanzas deben reconocerse y juzgarse, sean malas, correctas o incorrectas”. Lutero dijo: “La gente no debe creerme a mí, ni a la iglesia, ni a los padres (maestros de los primeros días del cristianismo), ni a los apóstoles, ni siquiera a un ángel del cielo si enseñamos algo contrario a la palabra de Dios. Pero la palabra del Señor debe permanecer para siempre“.

Lutero esperaba encontrar un Dios misericordioso, ¡pero al estudiar la Biblia descubrió que ese Dios misericordioso lo había encontrado a él! En las Escrituras aprendemos que Jesús es el Salvador que “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10b). Juan, el discípulo de Jesús inspirado por Dios, explicó por qué escribió los eventos en la vida de Jesús: “Pero éstas [cosas] se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer, tengan vida en su nombre” (Juan 20:31).

La Biblia describe sus palabras y su propósito: “Tú, por tu parte, persiste en lo que has aprendido y en lo que te persuadiste, pues sabes de quién has aprendido; tú desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:14-15).

“En primer lugar, les he enseñado lo mismo que yo recibí: Que, conforme a las Escrituras, Cristo murió por nuestros pecados; que también, conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día” (1 Corintios 15:3-4).

[Jesús dijo] “Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen la vida eterna; ¡y son ellas las que dan testimonio de mí!” (Juan 5:39).

“Porque la profecía nunca estuvo bajo el control de la voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron bajo el control del Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21).

“Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios” (Romanos 10:17).

“Sola” es una buena palabra para usar cuando hablamos del don de la justicia de Dios para los pecadores. Somos mendigos. No tenemos nada que ofrecer a cambio de tal tesoro. Se nos otorga solo como un regalo de la gracia de Dios, de su buena voluntad o favor hacia nosotros. Es un don recibido solo a través de la fe en Jesús. Como descubrió Martín Lutero, la verdad sobre este tesoro se revela solo en las enseñanzas de la palabra de Dios, en la buena noticia de que Jesús murió en la cruz y se levantó de entre los muertos para ganarnos el perdón y la vida eterna. El rico tesoro de la paz con Dios es nuestro como un regalo gratuito porque Jesucristo pagó el precio.

ORACIÓN: Querido Padre celestial, guíanos a tu Palabra y permite que permanezcamos en ella, creyéndola y obrando de acuerdo con ella. En el nombre de Jesús. Amén.

Del folleto Un tesoro revelado, por la Dra. Carol Geisler

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Los ojos de tu padre - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 01/05/2019

Los ojos de tu padre

Los ojos de tu padre - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 01/05/2019

[Jesús dijo] “Ustedes deben amar a sus enemigos, hacer el bien y dar prestado, sin esperar nada a cambio. Grande será entonces el galardón que recibirán, y serán hijos del Altísimo. Porque él es benigno con los ingratos y con los malvados. Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo”. Lucas 6:35-36

“Tiene los ojos de su padre”. Eso es lo que todos decían cuando nació nuestro bebé y los parientes se reunieron para jugar “¿a quién se parece más?”. Las orejas eran un misterio total, pero los ojos eran los de papá. El parecido era obvio.

Jesús habla de un parecido familiar cuando dice: “… serán hijos del Altísimo. Porque él es benigno con los ingratos y con los malvados. Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo”.

¿Qué significa parecerse a Dios? Significa ser amable y misericordioso, incluso con aquellos que son ingratos, incluso con los malvados. Significa, por ejemplo, orar por el conductor que se te atravesó en el tráfico esta mañana; prestarle a tu vecino el soplador de nieve, aunque sabes que ha estado hablando mal de ti por todo el vecindario; cuidar a los niños de tu cuñada que está en el hospital, aunque te haya tratado con desdén.

¿Significa esto que deberíamos ser un felpudo? No. Tampoco significa fingir que la otra persona no ha hecho nada malo. En vez de eso, significa mirar la situación con ojos claros, reconocer el problema en la relación, estar consciente de que hagas lo que hagas las cosas probablemente no mejorarán y aun así decidir obrar como Jesús. ¿Por qué? Porque eso es lo que hacen los miembros de la familia de Jesús. Esa es nuestra semejanza con Dios.

Para estar seguros, necesitamos mostrar algo de inteligencia cuando tratamos con personas malvadas. No tiene sentido comportarnos de una manera que pueda tentarlos a hacer más maldad, por ejemplo, volver a ponerse al alcance de un abusador. ¡No hagas eso! No es bueno para ti ni para el abusador. Jesús dijo: “Sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas” (ver Mateo 10:16). Y claramente no podemos poner en riesgo a otras personas, por ejemplo, al traer a un conocido abusador para que viva con nosotros y nuestros hijos.

¿Pero si el riesgo que corremos es simple ingratitud? Hazlo. ¿Y si parecemos tontos a los ojos de los vecinos por mostrar misericordia? Hazlo. Dios mismo fue burlado y culpado por mostrar demasiada misericordia a “las personas equivocadas”. Si los demás dicen lo mismo de nosotros, estamos en buena compañía. Porque es el mismo Jesús quien prometió el paraíso a un ladrón delante de quienes se burlaban de él mientras moría en la cruz. Es Jesús quien se ha levantado de entre los muertos y nos ha prometido compartir su vida eterna, aunque no somos dignos y, a menudo, somos ingratos y pecadores. ¡Qué honor parecerse a Jesús y dar testimonio de que él nos ha hecho hijos del Altísimo!

ORACIÓN: Querido Señor, vive en mí y por mí, para que pueda hacer las cosas que tú mismo harías. Amén.

Dra. Kari Vo

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Renovados-Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 30042019

Renovados

Renovados-Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 30042019

Porque así como la muerte vino por medio de un solo hombre, también por medio de un solo hombre vino la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 1 Corintios 15:21-22

Pareciera que tenemos que agradecer a Dios por haber resucitado a Jesús de entre los muertos.

Si bien el viejo hombre, Adán, nos otorgó el regalo de la muerte, ese no iba a ser nuestro destino final. Dios, quien hizo al hombre a su propia imagen (ver Génesis 1:27), no iba a permitir que la muerte fuera la declaración final de su creación. Para ello prometió un Salvador (ver Génesis 3:15), que le haría la guerra a la serpiente vil, al engañador astuto, al heraldo de la muerte.

En la promesa del libertador que Dios les hizo a Adán y Eva, nos dio a Jesús y, al hacerlo, nos dio vida. Pero todavía tenemos que lidiar con el aquí y el ahora. Aunque el fin de Satanás está marcado (ver Apocalipsis 20:10), su terrible infección en este mundo continúa. Y lamentablemente, su efecto no está lejos de ninguno de nosotros.

La lucha contra el pecado en nuestras vidas es demasiado conocida y real como para descartarla como un rasgo de carácter del que podríamos deshacernos si tuviéramos suficiente tiempo e hiciéramos terapia. Es el viejo hombre, el pecador que vive dentro de cada uno de nosotros. Y qué cerca que está, provocándonos con alguna queja mezquina o pecado favorito que no podemos superar. Nosotros tampoco podremos vencerlo hasta que se lo entreguemos a Dios y su Palabra, para que pueda llevarse a cabo una verdadera limpieza.

Verdaderamente, por un hombre llegó la muerte, y el cáncer de alma que produjo su acción nos contagia a todos.

Pero por otro hombre (ver Gálatas 4:4), un hombre enviado por Dios (ver 1 Juan 4:9), un hombre que cumplió la ley de Dios y no pecó (ver Mateo 5:17-18), un hombre que lo dio todo por nosotros (ver Filipenses 2:5-8), Jesús, el Cristo, Dios ha hecho posible una nueva vida para todos y cada uno de nosotros (ver 2 Corintios 5:17).

Las Escrituras nos dan un extenso testimonio de quién es Dios, de cuál es nuestra condición ante él y de lo que él ha hecho por nosotros: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16-17).

Para que no haya dudas, Pablo explica nuestra situación y la solución justa de Dios para todos nosotros:

“Así que, como por la transgresión de uno solo vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno solo vino la justificación de vida a todos los hombres. Porque así como por la desobediencia de un solo hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos. La ley se introdujo para que abundara el pecado; pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para traer muerte, también la gracia reine por la justicia para darnos vida eterna mediante Jesucristo, nuestro Señor” (Romanos 5:18-21).

Gracias a Dios. Él nos ha liberado y nos ha dado plenitud.

ORACIÓN: Querido Señor Jesús, aunque cada día pecamos, por gracia somos salvos. Renuévanos como criaturas nacidas de nuevo para compartir tu mensaje de amor con los demás. En tu nombre. Amén.

Paul Schreiber

Editado por CPTLN Chile

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¿Por qué sucedió esto? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 29/04/2019

¿Por qué sucedió esto?

¿Por qué sucedió esto? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 29/04/2019

Entonces José les dijo: “Acérquense a mí”. Ellos se acercaron, y él les dijo: “Yo soy José, su hermano, el que ustedes vendieron a Egipto. Pero no se pongan tristes, ni lamenten el haberme vendido, porque Dios me envío aquí, delante de ustedes, para preservarles la vida. Ya ha habido dos años de hambre en todo el país, y aún faltan cinco más, en los que no habrá quien are la tierra ni quien coseche nada. Pero Dios me envió delante de ustedes, para preservar su descendencia en la tierra y para darles vida mediante una gran liberación. Génesis 45:4-7

“¿Por qué me tuvo que suceder esto?”. Los cristianos nos hacemos esta pregunta más de una vez. Los teólogos llaman a esto el problema del mal. ¿Cómo puede un Dios bueno, amoroso y todopoderoso permitir que sucedan cosas malas?

Voy a ser honesta: para esta pregunta no hay una respuesta verdaderamente satisfactoria de este lado del cielo. Sin embargo, seguimos siendo cristianos; pero no porque comprendemos a Dios, sino porque en Jesús, nuestro Salvador, vemos su corazón. A pesar del mal que vemos y vivimos, sabemos que Dios es bueno y que nos ama porque envió a su hijo Jesús a morir y resucitar por nosotros. Y es gracias a Jesús que seguimos caminando, incluso a través de la oscuridad. No hay otra respuesta.

Pero hay más preguntas. ¿Qué puede hacer Dios con el mal? ¿Qué cosa nueva y buena puede crear Dios a partir de lo malo que nos ocurre?

Esa fue la pregunta con la que José tuvo que lidiar. Muchos años antes, sus celosos hermanos lo habían vendido como esclavo al lejano Egipto. Allí José aprendió lo que significaba sufrir. Trabajó duro y fue maltratado, e incluso fue falsamente acusado y encarcelado. Tenía todas las razones (humanamente hablando) para dejar de confiar en Dios. ¿Quién podría culparlo?

Seguramente estuvo tentado a renunciar a la fe; sin embargo, el texto bíblico nos dice que salió victorioso y por fin vio cómo Dios produjo algo muy bueno a partir de todo su sufrimiento: la familia de José habría de sobrevivir el hambre y, más aún, ¡habría de prosperar! Gracias a que mucho tiempo atrás él había sido vendido como esclavo a Egipto, en el momento de necesidad estuvo en condiciones de ofrecerles un hogar y toda la ayuda que necesitaban.

Esto no hace menos malvado lo que los hermanos de José le hicieron. El secuestro es secuestro; vender a tu hermano como esclavo nunca estará en la lista de buenos ejemplos morales para imitar. Sin embargo, Dios usó ese gran mal para lograr la salvación de casi cien personas. De esas personas surgió la nación de Israel y, de Israel, nuestro Salvador Jesucristo.

Dios también puede hacer algo bueno de nuestros males. Quizás no lo veamos ahora mismo o en este mundo. Pero igual está bien, porque conocemos el corazón de Dios demostrado en la vida, muerte y resurrección de nuestro querido Señor Jesucristo. Dios está a nuestro favor. Él nos ama y redimirá todos nuestros males.

ORACIÓN: Querido Señor, sostenme cuando sufro el mal, y mantén mi confianza en Jesús, mi Salvador. Amén.

Dra. Kari Vo

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Impresiones de Cuaresma - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 26/04/2019

Impresiones de Cuaresma

Impresiones de Cuaresma - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 26/04/2019

Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2: 8

La época penitencial de la Cuaresma acaba de concluir. Ojalá que haya sido un tiempo de reflexión sobre el sufrimiento y la muerte de nuestro Señor Jesucristo, un período en el que pudiste detenerte para considerar tu caminar en este mundo como un “pequeño Cristo”.

Es un tiempo de tranquilidad, un tiempo para reconocer la calma que viene de confiar en Dios, como lo registra el salmista: “¡Alto! ¡Reconozcan que yo soy Dios!” (Salmo 46:10a). Es cierto que esto no es fácil de hacer en el bullicio de nuestro agitado mundo. El ruido constante de los electrónicos puede ahogar esa calma. Si a eso agregamos nuestro propio ajetreo y horarios apretados, es fácil ver por qué es difícil detenerse para conocer a Dios a través de la reflexión y la meditación. ¡Que pérdida tan grande!

Es costumbre que, durante el tiempo de Cuaresma, muchas iglesias propongan disciplinas para que sus miembros fortalezcan su camino de fe. En el pasado, era común el tratar de dejar los malos hábitos o el ayunar. Sin embargo, en los últimos tiempos, esta práctica ha declinado en uso. Aunque estoy seguro de que probablemente causó algún bien el crecer en la autodisciplina, creo que mejor aún es dedicar nuestro tiempo a cultivar nuestra fe y vida personal.

Y no solo durante la Cuaresma, sino durante todo el año. Por ejemplo, solo porque la Cuaresma ha terminado, no significa que no debamos acercarnos más a Jesús. Para ello, busca un lugar tranquilo y reflexiona sobre el profundo amor de Dios. Si tienes 15 minutos, dedícate a leer la Palabra de Dios. Reflexiona sobre lo que ella te dice. Busca profundamente. Hazle preguntas. Medita en sus verdades. Pídele a Dios en oración cómo puedes servirle mejor a Él, a tu cónyuge, a tu iglesia, a tu prójimo. Busca la ayuda del Espíritu Santo para llevar al Señor en cada minuto de tu vida diaria.

Luego explora las muchas posibilidades que pueden enriquecer y fortalecer tu vida. En casa: ¿podemos ser más amorosos y perdonadores con nuestros seres queridos? ¿Cómo podemos mostrar mejor nuestro amor incondicional? En el trabajo: ¿somos un ejemplo cristiano para nuestros compañeros de trabajo? ¿Prestamos atención a las luchas por las que otros están pasando? En la iglesia (donde a veces, irónicamente, es más difícil): ¿cómo podemos servir mejor a nuestros hermanos y hermanas en la fe?

Ahora que se acabó la Cuaresma, no perdamos de vista de qué se trata esa época. Hemos pasado semanas considerando la vida, el ministerio, la muerte y la resurrección de Jesús. Ahora, deja que el mensaje del amor de Dios en Jesús resuene audazmente en tu propia vida.

Que el mensaje de la Cuaresma sea un tiempo para fortalecer tu fe personal y tu vida para la gloria de Dios.

ORACIÓN: Padre celestial, imprime en nuestros corazones el amor que nos has mostrado en Jesús. Amén.

Devoción tomada de The Lutheran Layman, edición de marzo de 1979, “Cuaresma: Es hora de reflexionar sobre la muerte y la vida”, por el Dr. J.A.O. Preus.

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Patrones del habla - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 24042019

Patrones de habla

Patrones del habla - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 24042019

Sean, pues, aceptables ante ti mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, roca mía y redentor mío. Salmo 19:14

A lo largo de la historia se ha escrito mucho sobre el potencial que las palabras que hablamos tienen tanto para lo bueno como para lo malo.

Alguien incluso llegó a decir: “Los pensamientos expresados a veces pueden morir, pero ni Dios puede matarlos una vez que han sido dichos”.

Aunque ese joven poeta pudo haber sido un poco exagerado, tenía un respeto muy saludable por el poder de la palabra hablada. Quizás no haya nada que pueda romper una relación más rápido que las palabras desagradables o dichas con enojo. Y, a la inversa, las palabras amorosas y consideradas, cuando son dichas con sinceridad, pueden cimentar efectivamente una relación.

El apóstol Santiago también reconoció el poder de la palabra hablada.

En su epístola, tiene mucho que decir sobre lo malo que es hablar palabras difamatorias, mentirosas o engañosas y sobre los resultados de tales “patrones de habla”. Busca Santiago 3:5-12 y fíjate en los versículos 5-8. ¿De qué manera es la lengua como un fuego? ¿Por qué es tan difícil domesticar la lengua? ¿Alguna vez es esto un problema para ti? Piensa en situaciones específicas en las que tu lengua te haya metido en problemas. ¿Hablaste demasiado rápido? ¿Ásperamente? ¿Con un tono no muy amistoso? ¿Qué puedes hacer para minimizar o prevenir este problema?

Ahora mira los versículos 9-12.

Santiago sugiere que la solución real para frenar los pecados de la lengua no es solo abstenerse de ciertas palabras o expresiones, sino más bien estar firmemente arraigados en lo que motiva nuestro discurso. Por lo tanto, lo que debemos preguntarnos es: “¿Qué es lo que motiva mi discurso como cristiano?”. La respuesta, por supuesto, depende de nuestro amor por Dios y de cómo lo mostramos en la vida cotidiana.

Como cristianos, nuestros patrones de habla son motivados por la fe en nuestro Señor Jesucristo y son parte de nuestra respuesta amorosa hacia Él y hacia quienes nos rodean.

El amor de Dios por nosotros en Jesucristo nos impulsa, por el poder de su Espíritu, a seguir las directivas de nuestro Señor: “Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros” (Juan 13:34).

Por supuesto que nuestros patrones de habla y la forma en que nos comunicamos nunca serán perfectos. De manera no intencional, y a veces por diseño, decimos palabras que lastiman a otros y tensan las relaciones. Cuando hacemos esto, necesitamos recordar que de Dios recibimos un patrón de habla lleno de gracia, la Palabra que fue desde el principio y que ha sido enviada para nuestro bien: “Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su Gloria (la gloria que corresponde al unigénito del Padre), llena de gracia y de verdad” (Juan 3:14).

ORACIÓN: Señor Jesús, haz que nuestras palabras te glorifiquen y sean un dulce sonido para quienes las oyen. En tu nombre. Amén.

Devoción enviada por un escritor contribuyente de Lutheran Hour Ministries

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Coleccionando enemigos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 24042019

Coleccionando enemigos

Coleccionando enemigos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 24042019

Jesús miró a sus discípulos y les dijo: “… Bienaventurados serán ustedes cuando, por causa del Hijo del Hombre, la gente los odie, los segregue, los vitupere, y menosprecie su nombre como algo malo. Cuando llegue ese día, alégrense y llénense de gozo, porque grande será el galardón que recibirán en los cielos. ¡Eso mismo hicieron con los profetas! (…) ¡Ay de ustedes, cuando todos los alaben!, porque lo mismo hacían con los falsos profetas los antepasados de esta gente” (Lucas 6:22-23, 26).

A nadie le gusta tener enemigos. Nos duele cuando alguien nos odia, se burla de nosotros o no nos quiere como amigos. ¿Y quién no ha sido víctima de rumores falsos? Algunos de nosotros ya comenzamos a sufrir cosas así en la escuela primaria. Y algunos todavía las sufrimos hoy.

Pero Jesús dice algo sorprendente: “Bienaventurados serán ustedes cuando, por causa del Hijo del Hombre, la gente los odie, los segregue, los vitupere, y menosprecie su nombre como algo malo”. Aparentemente, hay un momento en el que deberíamos estar contentos de tener enemigos que nos maltratan: cuando lo hacen por causa de Jesús.

Pero eso no sucede muy a menudo, ¿verdad? Piensa otra vez. Jesús también dice: “Ay de ti, cuando todas las personas hablen bien de ti, porque así hicieron sus padres a los falsos profetas”. Aparentemente, no tener enemigos es una mala señal. Sugiere que no estamos defendiendo lo que es correcto, que somos demasiado parecidos al mundo en el que vivimos, que encajamos mejor con los impíos que con Jesús. ¡Y eso no es bueno!

Cuando era adolescente solía preocuparme un poco porque no tenía enemigos. Pero con la edad adulta vinieron los enemigos. Una mujer me odiaba porque me vi obligada a llamar a las autoridades cuando la sorprendimos abusando de sus hijos. Hasta el día de hoy, estoy segura de que le gustaría verme muerta. Otro grupo de personas odiaba a mi esposo, el pastor, porque permitía que una mujer con una reputación terrible asistiera a la iglesia. Temían que la iglesia recibiera un mal nombre si acogía a los pecadores.

Los cristianos atraemos enemigos naturalmente, porque simplemente no encajamos bien en nuestro mundo. Si sigues a Cristo, tarde o temprano es probable que tengas que tomar una decisión: ¿hago lo correcto y enojo a alguien, o no hago nada y mantengo a todos contentos conmigo? Aunque estamos tentados a retirarnos, el Espíritu Santo nos empuja a hacer lo correcto. Y así comienza nuestra colección de enemigos.

No me malinterpretes. Algunas veces hacemos enemigos no porque estemos haciendo el bien, sino porque lo merecemos: en nuestra pecaminosidad lastimamos a alguien o nos portamos mal o avergonzamos el Nombre de Cristo. Si nuestros enemigos son resultado de nuestro mal comportamiento no tenemos nada de qué alegrarnos, sino que es hora de arrepentirnos. ¿Pero si hacemos lo que es correcto por el bien de nuestro Salvador Jesús y aun así nos hacemos de uno o dos enemigos? Entonces es cuando debemos recordar la promesa de Jesús: “Cuando llegue ese día, alégrense y llénense de gozo, porque grande será el galardón que recibirán en los cielos”.

ORACIÓN: Señor Jesús, ayúdame a atraer enemigos solo por la razón correcta: por amor a ti y a tu pueblo. Amén.

Dra. Kari Vo

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