12. La vida cristiana (Guía de Discusión)

Dios se Revela

12. La vida cristiana (Guía de Discusión)

12.1 ¿Significa esto que no voy a tener más problemas ni desafíos?
La Biblia deja en claro que no debemos esperar que nuestras vidas sean siempre tranquilas y fáciles. Todo lo contrario: en todas las épocas, los cristianos a menudo han sufrido persecución por causa de sus creencias. Pablo así se lo advirtió a la iglesia en Tesalónica, cuando escribió: 

    ◊ "Cuando todavía estábamos con ustedes, les advertimos que tendríamos dificultades; y, como ustedes saben, así sucedió" (1 Tesalonicenses 3:4).


El mismo Jesús les señaló a sus discípulos que esperaran persecución en su nombre:

    ◊ [Jesús dijo] "Acuérdense de la palabra que les he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; si han obedecido mi palabra, también obedecerán la de ustedes" (Juan 15:20).


Sin embargo, ninguno de estos retos se puede comparar con la alegría que experimentamos cuando confiamos en Dios, tanto en esta vida como para la venidera. A través de su Palabra Dios nos da sentido, propósito, paz y consuelo, y a través de la fe tenemos la esperanza segura en la vida eterna.

    ◊ [Jesús dijo] "El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10).

12.2 Entonces, ¿cuál es mi papel en el Reino de Dios?
Antes de ascender al cielo, Jesús nos dejó lo que hoy conocemos como la Gran Comisión, o sea, instrucciones de difundir su Evangelio a todas las naciones.

    ◊ "Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:19-20).


Esto tiene sentido para pastores, maestros y misioneros, pero ¿qué pasa con el resto de las personas? No siempre es fácil para un mecánico compartir las Buenas Nuevas de Cristo mientras le arregla su automóvil. Sin embargo, nuestra ocupación no debe impedirnos desempeñar nuestra vocación de acuerdo a las habilidades que Dios nos ha dado. Como cristianos cumplimos con el mandato de la Gran Comisión cuando aprovechamos cada oportunidad que tenemos para dar testimonio de nuestra fe.

    ◊ "Y todo lo que hagan, ya sea de palabra o de hecho, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él" (Colosenses 3:17).


Si está casado, ame a su cónyuge como Dios le ama a usted. Si tiene un negocio sea honesto, honrando así a Dios. Toda ayuda o servicio voluntario que preste, hágalo de corazón y con amor, así como Jesús se entregó por amor a nosotros. De esta forma, los demás verán a Cristo en su vida y también le buscarán. 

  • Cosas para pensar:
    • ¿Qué testimonio puede dar de lo que Cristo ha hecho en su vida?

12.3 ¿Qué papel juega la oración?
La oración es uno de los mayores dones que Dios nos ha dado. A través de ella tenemos acceso inmediato a él, ya sea con palabras como con el pensamiento. En cualquier momento del día o de la noche podemos dirigirnos a Dios, y siempre lo encontraremos listo para recibir nuestra alabanza, para compartir nuestras alegrías, para escuchar nuestros lamentos y para respondernos en cada situación. ¡Qué increíble es que Dios, el Creador del universo, nos ame tanto como para invitarnos a que nos acerquemos a él en cualquier momento!

    ◊ "Tú, Señor, eres mi roca y mi redentor; ¡agrádate de mis palabras y de mis pensamientos!" (Salmo 19:14).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuál es su rutina de oración? Si no tiene una, ¿qué necesita hacer para tenerla?

12.4 ¿Por qué debemos orar?
Debemos orar porque Dios así lo quiere.

    ◊ "No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:6-7).


Jesús no sólo nos dio instrucciones sobre cómo debemos orar (ver Lucas 11:1-13), sino que también nos enseñó cómo hacerlo, e incluso lo demostró en su propia vida. La respuesta de Jesús a los discípulos, en Lucas 11, es la base del Padre Nuestro, oración muy conocida por nosotros. Pero las oraciones formales de la iglesia no son la única forma de oración que podemos ofrecer. 

  • Para reflexionar:
    • Piense en alguna situación difícil por la que esté pasando su familia o alguna persona conocida, y luego analice cómo cada petición del Padre Nuestro se dirige a esa situación específica:
      • Padre nuestro que estás en los cielos,
      • Santificado sea tu nombre.
      • Venga tu reino.
      • Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
      • El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.
      • Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
      • No nos dejes caer en la tentación.
      • Sino líbranos del mal.
      • Porque tuyo es el reino, el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos.

12.5 ¿Es obligación asistir a la iglesia?
Hay veces en que puede haber razones legítimas por las cuales no podemos asistir a la iglesia un domingo determinado. Pero Dios reservó un mandamiento específico que requiere la adoración semanal:

    ◊ [Dios dijo] "Te acordarás del día de reposo, y lo santificarás. Durante seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el día séptimo es de reposo en honor del Señor tu Dios. (...) Porque yo, el Señor, hice en seis días los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero reposé en el día séptimo. Por eso yo, el Señor, bendije el día de reposo y lo santifiqué" (Éxodo 20:8-10a, 11).


En realidad, si el asistir a la iglesia significa entrar en la presencia del Señor para alabarle y recibir sus dones a través de la lectura de su Palabra, la confesión y absolución de los pecados, el bautismo y la Santa Comunión, todo compartido con otros hermanos en la fe, no debería haber razón por la cual a un cristiano no le guste o interese hacerlo. En la Biblia se nos exhorta a que lo hagamos, con las siguientes palabras:

    • ◊ "No dejemos de congregarnos, como es la costumbre de algunos, sino animémonos unos a otros; y con más razón ahora que vemos que aquel día se acerca" (Hebreos 10:25).



    ◊ "Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien" (Josué 1:8).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué cosas te atraen de la iglesia?
    • ¿Qué cosas no te atraen de la iglesia?

12.6 ¿Qué son las buenas obras?
Las buenas obras son todas esas cosas que los creyentes piensan, dicen y hacen como resultado de su fe en Cristo. Son acciones que se realizan para el bien de los demás y la gloria de Dios. No se hacen para gloria y honor de nosotros mismos sino que, con nuestros corazones puestos en Dios y su voluntad para nuestras vidas, nos sentimos impulsados a servirle a él a través del servicio a los demás.

    ◊ "Pero con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20).

12.7 ¿Tengo que realizar buenas obras?
¿Hacer buenas obras para ganar nuestra salvación? ¡Por supuesto que no! Las obras no pueden salvarnos, ni tampoco asegurarnos un lugar en el cielo. Escribiendo a los creyentes en Éfeso, Pablo deja esto muy claro:

    ◊ "Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie" (Efesios 2:8-9).

12.8 Si las buenas obras no me salvan, ¿por qué hacerlas?
El hecho de que nuestra salvación no esté determinada por la cantidad de buenas acciones que realizamos a diario, durante la semana o anualmente, no significa que debamos descuidar de hacer el bien. Lo que sucede es que la fe que tenemos en Cristo nos llena de tanto amor y gratitud que, en respuesta al inmenso amor y bendiciones que recibimos de Dios, no podemos dejar de hacer obras buenas. 

    ◊ "Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras" (Santiago 2:18b).


La Biblia también dice que, quienes realicen buenas obras, también recibirán grandes bendiciones.

    ◊ [Jesús dijo] "Ustedes deben amar a sus enemigos, hacer el bien y dar prestado, sin esperar nada a cambio. Grande será entonces el galardón que recibirán, y serán hijos del Altísimo" (Lucas 6:35).


Como Jesús mostró, cuando caminamos cerca de nuestro Dios, no siempre vamos a notar las buenas acciones que estamos realizando. Pero Dios se acuerda de todas y cada una de ellas.

    ◊ [Jesús dijo] "Entonces los justos le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer; o con sed, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recibimos; o desnudo, y te cubrimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te visitamos?' Y el Rey les responderá: 'De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron'" (Mateo 25:37-40).

 

11. El fin de los tiempos (Guía de Discusión)

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11. El fin de los tiempos (Guía de Discusión)

11.1 ¿Qué dice la Biblia acerca de la segunda venida de Cristo?
En realidad, ¡mucho! Para empezar, sabemos que Jesús regresará de manera similar a como se fue, y que todos lo verán y conocerán de forma instantánea. Además, se nos pide estar preparados para resistir las falsas enseñanzas que abundarán al acercarse el fin de este mundo.

    ◊ [Jesús dijo] "Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios para engañar, de ser posible, incluso a los elegidos. Pero ustedes, tengan cuidado. Ya los he prevenido de todo. En aquellos días, después de esa gran aflicción, sucederá que el sol se oscurecerá y la luna dejará de brillar; las estrellas caerán del cielo y los poderes celestiales se estremecerán. Entonces verán al Hijo del Hombre venir en las nubes con gran poder y gloria, y él enviará a sus ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, desde los extremos de la tierra hasta los extremos del cielo" (Marcos 13:22-27).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué siente al pensar en la segunda venida de Cristo?

11.2 ¿Qué hará Jesús cuando venga otra vez?
La Biblia enseña que, cuando Jesús venga otra vez, hará una serie de cosas.

1. Resucitará a los muertos:

    ◊ "Sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero" (1 Tesalonicenses 4:16).


2. Juzgará a todas las personas:

    ◊ "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo" (2 Corintios 5:10).


3. Acabará con este mundo lleno de problemas, y creará un cielo y una tierra nuevos que serán perfectos:

    ◊ "Pero, según sus promesas, nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, donde reinará la justicia" (2 Pedro 3:13).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuál de los tres puntos anteriores le trae consuelo?
    • ¿Cuál de ellos le incomoda? ¿Por qué?

11.3 ¿Qué pasará con los creyentes cuando Jesús regrese?
Cuando Jesús vuelva, inmediatamente sanará y transformará los cuerpos de todos los creyentes que viven, y los hará inmortales. También hará que los espíritus de quienes han muerto en la fe se reúnan con sus cuerpos perfectos resucitados. Entonces disfrutaremos de paz y felicidad en la vida eterna junto a Dios.

    ◊ "Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; él transformará el cuerpo de nuestra humillación, para que sea semejante al cuerpo de su gloria, por el poder con el que puede también sujetar a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:20-21).

11.4 ¿Qué sucede cuando muere un creyente?
Uno de los pasajes más famosos de las Escrituras sobre el tema, es cuando el ladrón en la cruz al lado de Jesús confesó su culpa y oró: "Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino". Jesús le dijo: "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:42-43). A través de esta promesa Jesús reveló que, luego de nuestra muerte, nuestras almas estarán al instante con él. Esta verdad es una alegría eterna para recibir con los brazos abiertos. 

    ◊ "Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo; con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento. Me preparas un banquete a la vista de mis adversarios; derramas perfume sobre mi cabeza y me colmas de bendiciones. Sé que tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida, y que en tu casa, oh SEÑOR, viviré por largos días" (Salmo 23:4-6).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué consuelo especial nos da esta promesa de Jesús?

11.5 ¿Debo tener miedo de todo esto?
Eso depende de su fe. Si se arrepiente de sus pecados, y confía en que Dios le perdona sus pecados por el sacrificio que Jesucristo hizo en la cruz, no tiene nada que temer con respecto al fin del mundo. Al contrario, ese día será un día de gran alegría, ¡porque nuestro salvador Jesús regresará para restaurar la creación y a todos los creyentes!

    ◊ [Jesús dijo] "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, se sentará en su trono de gloria, y todas las naciones serán reunidas ante él. Entonces él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda, y entonces el Rey dirá a los de su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo'" (Mateo 25:31-34).


Con fe en Cristo no hay nada que perder y mucho que ganar con el regreso de Jesús al final de los tiempos. Esta es la razón por la que de vez en cuando se escucha a los cristianos decir algo así como: "Señor, ven pronto". Porque él va a poner fin a todo el dolor, el sufrimiento y el pecado que tenemos que soportar en este mundo. Esto dará paso a una vida eterna con Dios en justicia, inocencia y bienaventuranza sin fin.

  • Para reflexionar:
    • Si muriera hoy, ¿estaría seguro de ir al cielo? ¿Por qué sí, o por qué no?

11.6 ¿Qué sucede con las personas que no creen en Jesucristo como su Salvador?
Quienes rechazan a Cristo recibirán el castigo eterno en el infierno. Es por ello que los cristianos sienten la necesidad imperiosa de compartir el Evangelio de Jesús: para que la mayor cantidad de personas se puedan librar del infierno.

    ◊ "Entonces dirá también a los de la izquierda: '¡Apártense de mí, malditos! ¡Vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!'" (Mateo 25:41).


La muerte corporal es resultado del pecado. Al morir, el espíritu de una persona incrédula abandona el cuerpo y sufre el dolor y tormento del infierno mientras espera el regreso de Jesús en el Día del Juicio, cuando el cuerpo será resucitado y se reunirá con el alma para sufrir en el infierno para siempre.

    ◊ "Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua" (Daniel 12:2).


Puede ser difícil aceptar que un Dios amoroso castigue a sus criaturas de forma tan terrible. Pero la Biblia es muy clara al respecto, sin dejar lugar a dudas o ilusiones. Dios es absolutamente santo y justo. Él demostró su gracia y amor al proporcionar un Salvador de ese tormento. Pero cuando una persona por la que Cristo murió rechaza el camino de la salvación, entonces Dios con justicia le condena a la pena eterna del infierno.

    ◊ "Cualquiera que desobedece la ley de Moisés, muere sin falta, siempre y cuando haya dos o tres testigos que declaren en su contra. ¿Y qué mayor castigo piensan ustedes que merece el que pisotea al Hijo de Dios y considera impura la sangre del pacto, en la cual fue santificado, e insulta al Espíritu de la gracia? Bien sabemos que el Señor ha dicho: "Mía es la venganza, yo pagaré", y también: "El Señor juzgará a su pueblo". ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!" (Hebreos 10:28-31).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca del carácter de Dios?

11.7 ¿Cuándo se decide mi destino eterno?
Mi destino eterno se decide por mi estado de fe o incredulidad en el momento de mi muerte. Después de morir ya no podemos cambiar nuestra condición; no hay una segunda oportunidad, ni una oferta especial de gracia y perdón. Para los muertos resucitados, el juicio final no es más que el gran final del mundo actual. Su destino eterno ya se pronunció de forma individual en el momento de su muerte. En el juicio, la sentencia será confirmada públicamente. Quien muere en la fe no tiene que temer por su alma después de la muerte, ni por su cuerpo y alma en el Día del Juicio.

    ◊ [Jesús dijo] "El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado" (Marcos 16:16).

11.8 ¿Entonces mi cuerpo se levantará de la tumba?
¡Sí! Esta promesa de Dios la repetimos cada vez que nos reunimos a adorar, a través de una de las antiguas confesiones cristianas (credos) de fe, y es la razón por la cual a menudo decimos que Jesús es el "primogénito de entre los muertos" (ver Apocalipsis 1:5). En realidad, todas las personas se levantarán de sus tumbas, creyentes y no creyentes por igual. Lo que será diferente será el destino final de cada uno: los creyentes serán recibidos en el gozo del cielo, mientras que los no creyentes irán al infierno. 

    • ◊ [Jesús dijo] "No se asombren de esto: Vendrá el tiempo cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28-29).



    • ◊ "Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; él transformará el cuerpo de nuestra humillación, para que sea semejante al cuerpo de su gloria, por el poder con el que puede también sujetar a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:20-21).



    ◊ "Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua" (Daniel 12:2).

11.9 ¿Voy a tener cuerpo en el cielo?
El libro de Génesis describe el Jardín del Edén como un mundo físico donde Adán y Eva caminaron y hablaron en la presencia de Dios. La Biblia describe los nuevos cielos y la nueva tierra de una manera muy parecida: un lugar físico glorioso donde viviremos con nuestros cuerpos resucitados.

    ◊ "Tal vez alguien pregunte: ¿Y cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? (...) Así será también en la resurrección de los muertos: Lo que se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción; lo que se siembra en deshonra, resucitará en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucitará en poder" (1 Corintios 15:35-42).


Dios describe este mundo perfecto en el que vamos a vivir para siempre en el Antiguo y el Nuevo Testamento:

    • ◊ "¡Fíjense bien! ¡Ya estoy creando nuevos cielos y nueva tierra! De los primeros, nadie volverá a acordarse, ni los traerá más a la memoria. Al contrario, ustedes se alegrarán y regocijarán siempre en lo que voy a crear. Estoy por crear una Jerusalén alegre y un pueblo gozoso. Yo me alegraré con Jerusalén; me gozaré con mi pueblo, y nunca más volverán a oírse en ella voces de llanto ni de clamor. No habrá en ella niños que mueran a los pocos días, ni ancianos que no cumplan sus años de vida (...) El lobo y el cordero descansarán juntos, el león comerá paja como el buey, y la serpiente se alimentará con el polvo de la tierra. En todo mi santo monte no habrá aflicción ni nadie hará daño a nadie. Yo, el SEÑOR, lo he dicho" (Isaías 65:17-20a, 25).



    ◊ "Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, y el mar tampoco existía ya. Vi también que la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descendía del cielo, de Dios, ataviada como una novia que se adorna para su esposo. Entonces oí que desde el trono salía una potente voz, la cual decía: "Aquí está el tabernáculo de Dios con los hombres. Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Dios enjugará las lágrimas de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni más llanto, ni lamento ni dolor; porque las primeras cosas habrán dejado de existir". El que estaba sentado en el trono dijo: "Mira, yo hago nuevas todas las cosas". Y me dijo: "Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas" (Apocalipsis 21:1-5).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué contrastes marcan estos pasajes entre nuestro mundo actual y el glorioso mundo que Jesús creará cuando regrese?

11.10 ¿Cuál es la mejor manera de vivir hasta entonces?
Con fe en la Palabra de Cristo estamos a salvo, no importa si el mundo se acaba mañana o si morimos en un accidente automovilístico esta noche. Por lo tanto, al tener fe podemos disfrutar de la expectativa de las cosas maravillosas por venir, y al mismo tiempo compartir nuestra esperanza con tantas personas como quieran escuchar.

    • ◊ [Jesús dijo] "No tengas miedo de lo que vas a sufrir, pues el diablo pondrá a prueba a algunos de ustedes y los echará en la cárcel, y allí tendrán que sufrir durante diez días. Tú sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida" (Apocalipsis 2:10).



    ◊ Y [Jesús] les dijo: "Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado" (Marcos 16:15-16).

 

10. La Santa Comunión (Guía de Discusión)

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10. La Santa Comunión (Guía de Discusión)

10.1 ¿Qué es exactamente la Comunión?
Es un sacramento que nos proporciona el verdadero cuerpo y sangre de Jesucristo. Su cuerpo y su sangre se unen con el pan y el vino para que nosotros, los cristianos, los comamos y bebamos. Pero no se preocupe: esto no es canibalismo; es una comida especial espiritual, donde la mesa con comida celestial ha sido puesta por el mismo Señor Jesús. Él la instituyó la noche antes de morir, e instruyó a sus seguidores para que continuaran practicándola. Como escribe el apóstol Pablo: 

    ◊ "... la noche que fue entregado, el Señor Jesús tomó pan, y que luego de dar gracias, lo partió y dijo: 'Tomen y coman. Esto es mi cuerpo, que por ustedes es partido; hagan esto en mi memoria'. Asimismo, después de cenar tomó la copa y dijo: 'Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria'. Por lo tanto, siempre que coman este pan, y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor, hasta que él venga" (1 Corintios 11:23b-26).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué a algunas personas les resulta difícil aceptar que el cuerpo y la sangre de Jesús estén realmente presentes en el pan y el vino?

10.2 ¿Qué ocurre realmente en la Comunión?
Por el poder de la Palabra de Cristo en la Comunión, lo que anteriormente estaba separado, se une:

    • 1. El cuerpo y la sangre de Jesucristo se unen con el pan y el vino, y se les da a comer y beber a los creyentes.



      • ◊ "Luego [Jesús] tomó el pan, lo partió, dio gracias y les dio, al tiempo que decía: 'Esto es mi cuerpo, que por ustedes es entregado; hagan esto en memoria de mí'. De igual manera, después de haber cenado tomó la copa y les dijo: 'Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por ustedes va a ser derramada' (Lucas 22:19-20).

 

    • 2. El creyente está en unión con Cristo. Por el mismo acto de comer y beber, Cristo está en nosotros y forma parte de nosotros. Esto sólo es posible porque su cuerpo y sangre perdonan los pecados del creyente.



      • ◊ [Jesús] les dijo: "Beban de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados" (Mateo 26:27b-28).

 

    • 3. El pueblo de Dios es unido con los otros creyentes en Cristo, tanto los vivos, como con los que ya están en el cielo. Durante la Comunión es como si se abrieran los cielos y compartiéramos una celebración gozosa, llena de alegría y cantos.



    • ◊ "Hay un solo pan, del cual todos participamos; por eso, aunque somos muchos, conformamos un solo cuerpo" (1 Corintios 10:17).

10.3 ¿Cuándo y cómo sucede esto?
En la celebración de la Comunión, el Señor milagrosamente une su cuerpo con el pan y su sangre con el vino. Este pan y este vino "consagrados" se convierten en el medio por el cual Dios transporta a su pueblo el perdón ganado en la cruz.

    ◊ "Mientras comían, Jesús tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y se lo dio a sus discípulos, y les dijo: 'Tomen, coman; esto es mi cuerpo'. Después tomó la copa, y luego de dar gracias, la entregó a sus discípulos y les dijo: 'Beban de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados' (Mateo 26:26-28).

10.4 ¿Cómo puedo creer que esto está de veras sucediendo?
Jesús es quien nos da la cena, y quien se da a sí mismo en ella a través del pan y el vino. No es humanamente posible comprender esto, pero por la fe que nos da el Espíritu Santo, creemos en la verdad de las palabras de Jesús: "Este es mi cuerpo, esta es mi sangre".

    ◊ "La copa de bendición por la cual damos gracias, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?" (1 Corintios 10:16).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué nos resulta tan difícil creer que este milagro sucede en cada celebración de la Comunión?

10.5 Entonces, ¿el pan y el vino no son transformados?
No, la Biblia dice claramente que el pan y el vino siguen siendo pan y vino durante la comida sacramental.

    ◊ "Por lo tanto, siempre que coman este pan, y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor, hasta que él venga" (1 Corintios 11:26).


Algunos cristianos enseñan que cada vez que se celebra la Comunión, Jesucristo es literalmente sacrificado una y otra vez. Sin embargo, la Biblia dice que todo se cumplió por medio del único sacrificio de Cristo en la cruz.

    ◊ "Él [Jesús], por medio de una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los santificados" (Hebreos 10:14).


Cristo se sacrificó a sí mismo en la cruz una sola vez para perdonar al mundo de su pecado. Esta muerte (y resurrección) fue suficiente para nuestro perdón. En la Comunión, Jesús nos trae este mismo cuerpo y esta misma sangre, que fueron entregados y derramados por nosotros en su sacrificio corporal en la cruz.

    ◊ "Mientras comían, Jesús tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y se lo dio, al tiempo que decía: 'Tomen, esto es mi cuerpo' (Marcos 14:22).

10.6 ¿Quién debe tomar la Comunión?
La Comunión es para aquellas personas que desean que se les asegure el perdón y la presencia de Dios en sus vidas, para las que tienen hambre y sed del sacramento que más estrechamente les une con el sacrificio de Jesús en la cruz que otorga el perdón. 

Quienes desean la Comunión, examinan cuidadosamente su corazón y se arrepienten de sus pecados en pensamientos, palabras y obras. Estas personas creen en las Buenas Nuevas de la victoria de Jesús sobre la muerte, y también creen que, al tomar la Comunión, están recibiendo el mismo cuerpo y sangre de Cristo.

Contrario a lo que algunos podrían pensar, los cristianos no nos creemos personas perfectas que nunca pecamos. Al contrario, sabemos que somos tan pecadores como todos los demás. Todos los creyentes que han sido instruidos en la Comunión y que se examinan a sí mismos, se arrepienten sinceramente y buscan el perdón de los pecados, son bienvenidos a comulgar. No importa qué tan lejos de Dios puedan sentirse. Si la mínima fe está ahí, Dios consuela, perdona y fortalece. El profeta Isaías ofrece algunas palabras de consuelo acerca de la misericordia eterna de Dios:

    ◊ "[Dios] no hará pedazos la caña quebrada, ni apagará la mecha humeante" (Isaías 42:3a).

10.7 ¿Es cierto que no cualquier persona debería tomar la Comunión?
Piense en la Comunión como una poderosa medicina que Jesucristo nos ha dado: si la tomamos de acuerdo a como él la ha prescrito, recibiremos una tremenda sanidad y beneficio para nuestro espíritu, alma, mente y cuerpo. Pero si hacemos mal uso de ella, en vez de hacernos bien, nos va a hacer daño.

    ◊ "Así que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor de manera indigna, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, cada uno de ustedes debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y de beber de la copa. Porque el que come y bebe de manera indigna, y sin discernir el cuerpo del Señor, come y bebe para su propio castigo" (1 Corintios 11:27-29).


La irónica verdad es que mientras que parece falto de amor que la iglesia excluya a algunas personas de la Comunión, en realidad lo hace movida por una profunda preocupación por el bienestar de sus almas. La iglesia quiere que puedan participar de la Comunión; la clave, sin embargo, es recibirla apropiadamente. Por lo tanto, la práctica de la "Comunión cerrada" es para proteger a quienes se verían perjudicados si recibieran este sacramento de manera incorrecta.

Si usted ve a alguien encender un cigarrillo al lado de un recipiente con gasolina, ¿acaso no se lo haría apagar? Quizás la persona al principio no le entendería, y hasta se ofendería con usted, pero luego de explicarle el peligro, seguramente terminaría agradeciéndole su intervención.

Lo mismo sucede con la Comunión. El ofrecerle el cuerpo y la sangre de Cristo a alguien que no sabe lo que está haciendo, y por lo tanto se vería perjudicado al tomarlos, sería un acto tan falto de amor como no haber hecho nada en el caso anterior.

Además, otro propósito de la Santa Comunión es mostrar la unidad que debe existir entre quienes participan de la mesa del Señor. Por lo tanto, se espera que quienes comulgan juntos conozcan las enseñanzas de la iglesia (ver Hechos 2:42 y 1 Corintios 10:17).

  • Para reflexionar:
    • ¿En qué otros casos es mejor decirle "no" a alguien que quiere hacer algo que puede serle perjudicial?

10.8 ¿Cuándo se está preparado para recibir la Comunión?
Las personas están preparadas para recibir la Comunión, cuando:

    • 1. Creen en Jesucristo como el verdadero Dios y Salvador, y están dispuestos a arrepentirse de sus pecados.



      • ◊ "Por tanto, cada uno de ustedes debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y de beber de la copa" (1 Corintios 11:28).

 

    • 2. Están dispuestos a perdonar a quienes pecan contra ellos.



      • ◊ "[Jesús dijo] Pero si ustedes no perdonan a los otros sus ofensas, tampoco el Padre de ustedes les perdonará sus ofensas" (Mateo 6:15).

 

    • 3. Creen que el cuerpo y la sangre de Cristo están verdaderamente presentes.



      • ◊ "Porque el que come y bebe de manera indigna, y sin discernir el cuerpo del Señor, come y bebe para su propio castigo" (1 Corintios 11:29).

 

    4. Pueden examinarse a sí mismos. Algunos ejemplos de quienes no pueden examinarse a sí mismos, son: los niños pequeños, quienes aún no han sido instruidos en la fe cristiana, y las personas con discapacidades mentales profundas o que están inconscientes.

 

  • Para reflexionar:
    • Pensando en cada uno de las cuatro situaciones anteriores, ¿cree que quien se encuentra en una de esas situaciones realmente siente hambre o sed del perdón de Dios en la Comunión?

10.9 ¿Qué pasa si estoy luchando con algo que la iglesia llama de pecado, pero no estoy seguro si estoy de acuerdo?
Sería prudente hablar de sus pensamientos sobre el tema, y buscar una mayor claridad en la Biblia.

Cada vez que un pastor o la comunidad de una iglesia pasa por alto un pecado, o mira hacia otro lado y ofrece la Comunión, se da la impresión que tal comportamiento para Dios está "bien", aun cuando esté destruyendo la fe y sea conductivo a la falta de arrepentimiento.

Peor aún, esta licencia para pecar puede propagarse, haciendo que otras personas piensen también de forma ligera con respecto a esa conducta. Algo así ocurrió en la iglesia en Corinto. Había una persona que vivía de forma contraria a las enseñanzas de la Biblia, ¡y la iglesia lo aprobaba! Veamos lo que el apóstol Pablo les dijo que tenían que hacer.

    ◊ "Se ha sabido de un caso de inmoralidad sexual entre ustedes, que ni siquiera los paganos tolerarían, y es que uno de ustedes tiene como mujer a la esposa de su padre. Ustedes están engreídos. ¿No deberían, más bien, lamentar lo sucedido y expulsar de entre ustedes al que cometió tal acción? Cuando ustedes se reúnan, y en espíritu yo esté con ustedes, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y con su poder, entreguen a ese hombre a Satanás para que lo destruya, a fin de que su espíritu sea salvado en el día del Señor Jesús. No está bien que ustedes se jacten. ¿No saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa, sin levadura, como en realidad lo son. Nuestra pascua, que es Cristo, ya ha sido sacrificada por nosotros" (1 Corintios 5:1-2, 4-7).


Felizmente, para cuando Pablo escribió su siguiente carta a la iglesia en Corinto, esta acción había logrado el propósito establecido por Cristo: la persona se había arrepentido de su pecado.

    ◊ "El castigo que muchos de ustedes le impusieron a esa persona, es suficiente. Ahora deben perdonarlo y consolarlo, pues de lo contrario podría consumirlo la tristeza. Por tanto, les ruego que confirmen su amor hacia él" (2 Corintios 2:6-8).


Esta reafirmación de amor incluyó la restauración del hermano arrepentido a la comunión.

  • Para reflexionar:
    • ¿De qué maneras confundimos disciplina, con falta de amor y respeto?
    • ¿De qué maneras la disciplina de la iglesia refleja el verdadero amor por nuestros hermanos y hermanas?

10.10 ¿Cuál es la mejor forma de examinarme a mí mismo antes de tomar la Comunión?
Sea honesto consigo mismo y con Dios, contestando preguntas como las siguientes:

    • 1. ¿Estoy verdaderamente arrepentido de mis pecados?



    • 2. ¿De veras creo que Jesús está presente en esta cena como el dador y la dádiva al mismo tiempo?



    3. ¿Estoy dispuesto cambiar mis hábitos pecaminosos con la ayuda de Dios?

10.11 De todo esto, ¿qué es lo más importante de recordar acerca de la Comunión?
¡Toda esta conversación demuestra que la Comunión es algo muy potente! Jesús quiso que fuera una poderosa bendición en su vida. La mayor bendición de todas es que Cristo viene a usted para unírsele y otorgarle el regalo más grande de todos: ¡el perdón de los pecados! Con este perdón, usted sabe que tiene vida plena ahora, y vida para siempre con Dios. ¡Se trata de un pequeño anticipo de todas las bendiciones que Dios quiere darle!

    ◊ "Porque esta es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados" (Mateo 26:28).

 

9. Confesión y absolución (Guía de Discusión)

Dios se Revela

9. Confesión y absolución (Guía de Discusión)

9.1 ¿Qué es el oficio de las llaves?
El oficio de las llaves es un poder único que Dios le ha dado a su Iglesia para perdonar los pecados de quienes confiesan a Jesús como su Salvador. El oficio de las llaves está formado por dos partes: la confesión (el admitir nuestros pecados), y la absolución (recibir el perdón de Dios). La Ley de Dios nos lleva a confesar, y a través de su Evangelio somos perdonados, o absueltos.


9.2 ¿De dónde viene la frase "oficio de las llaves"?
Las palabras se han tomado de las palabras dichas por Jesús a sus doce apóstoles.

    ◊ [Jesús dijo] "A ti te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos" (Mateo 16:19).

9.3 ¿Qué es una confesión?
En un sentido amplio, la confesión es una declaración hecha por un individuo o grupo de individuos. La confesión de un pecado, entonces, es admitir, delante de Dios, lo que uno ha hecho mal de acuerdo a su Ley: los diez mandamientos. Una confesión de fe, tal como el Credo Apostólico, el Credo de Nicea o Credo Atanasiano, es un testimonio público que los cristianos hacen acerca de lo que creen y enseñan. 

Aquí nos estamos refiriendo a la confesión en el sentido de admitir nuestros pecados a Dios y de confiar en su promesa de perdón. Esta confesión puede hacerse en forma pública o privada.


9.4 ¿Por qué tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados?
Dios nos llama a que confesemos nuestros pecados. En última instancia, es a Dios a quien hemos ofendido con nuestros pecados.

    • ◊ [Jesús dijo] "Por tanto, todo lo que ustedes digan en la oscuridad, se oirá a plena luz, y lo que ustedes musiten en la alcoba, se dará a conocer desde las azoteas" (Lucas 12:3).



    ◊ "Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor" (Romanos 6:23).

9.5 ¿Qué sucede si no nos arrepentimos?
La culpa puede ejercer una fuerte presión sobre nosotros. Si escondemos nuestros pecados, o si intentamos justificarlos ante Dios, de a poco nos vamos llenando de tensión. Anhelamos "sincerarnos", por así decirlo. Dios realmente ofrece su perdón absoluto a todo el que cree que Jesús llevó sus pecados a la cruz.

    ◊ "Mientras callé, mis huesos envejecieron, pues todo el día me quejaba. De día y de noche me hiciste padecer; mi lozanía se volvió aridez de verano. Te confesé mi pecado; no oculté mi maldad. Me dije: "Confesaré al SEÑOR mi rebeldía", y tú perdonaste la maldad de mi pecado" (Salmo 32:3-5).

 

  • Para reflexionar:
    • Si en alguna oportunidad sintió culpa, ¿de qué forma la resolvió?

9.6 ¿Cuál es la diferencia entre la confesión pública y la privada?
En la confesión pública todos los miembros de una congregación, de manera conjunta, confiesan sus pecados a Dios en forma general, y el pastor anuncia el perdón o la absolución, ya que Jesús pagó el precio total por todos los pecados con su sufrimiento y muerte en la cruz.

Pero hay veces en que un pecado específico pesa sobre nuestra conciencia. Cuando eso sucede, la confesión privada nos da la oportunidad de exteriorizar ese pecado y tener la seguridad de que Dios nos ha perdonado por causa de Jesús.

    ◊ "Por lo tanto, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, para que sus pecados les sean perdonados" (Hechos 3:19).


Tal vez usted se está preguntando: ¿Puedo ir al cielo aunque nunca me confiese de forma privada? Puesto que Dios ofrece perdón absoluto y gratuito por su gracia mediante la fe, no es obligación confesarse de forma privada. Piense en ello como un regalo especial de Dios para aquellos momentos en los que podría estar luchando con algún cargo de conciencia.

  • Para reflexionar:
    • Discuta las diferentes formas que Dios ha provisto para asegurarnos que Él ha perdonado todos nuestros pecados por amor a Jesús.
    • ¿Qué tan seguro quiere Dios que usted esté de su salvación en Jesucristo?

9.7 Cuando la congregación confiesa sus pecados durante el servicio religioso, ¿significa que todos son perdonados?
En la cruz Jesús obtuvo el perdón de todos los pecados para cada persona que ha vivido o vivirá. Durante el servicio de adoración, Dios ofrece el perdón absoluto y gratuito a cada persona que se encuentra presente. Quienes confían en Jesús son totalmente perdonados, pero quienes están allí sólo con su cuerpo, y no con su corazón, no reciben el perdón. Recordemos que Dios ve hasta lo profundo de nuestros corazones. A él no lo podemos engañar.

    ◊ "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros" (1 Juan 1:8-10).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué cosas nos impiden adorar en espíritu y en verdad cuando estamos en el servicio de adoración?

9.8 ¿A quién debemos confesar nuestros pecados en privado?
Cualquier cristiano puede ofrecerle el perdón de Dios. Hay veces en que un pastor puede ser preferible porque conoce las expectativas de la Ley de Dios y los pasajes de las Escrituras que hablan del perdón de Dios. Por otra parte, los pastores toman públicamente el juramento ante Dios de no volver a repetir los pecados que son confesados.

    ◊ "Confiesen sus pecados unos a otros..." (Santiago 5:16a).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuál es la parte más difícil de hacer una confesión en privado?

9.9 Pero, ¿acaso no es Dios el único que puede perdonar nuestros pecados?
Al igual que el bautismo, la absolución está anclada en la obra salvadora de Jesús en la cruz. Con su sufrimiento y muerte, Jesús pagó el precio completo por todos los pecados de cada hombre, mujer y niño que jamás haya de vivir. Por lo tanto, no se trata de que una persona esté perdonando sus pecados. La persona que escucha su confesión no es más que el medio que Dios utiliza para, a través de su Palabra, darle su perdón. Pero, en realidad, es Dios quien le está perdonando en ese momento. Una de las maneras en que Dios comparte su Palabra es a través del oficio del ministerio pastoral, llevando su gracia y misericordia a su pueblo. Esto es válido en el cielo también, como si Cristo, nuestro amado Señor, estuviera frente a nosotros y pronunciara esas palabras de perdón con sus propios labios.

    ◊ "Y habiendo dicho esto, sopló y les dijo: 'Reciban el Espíritu Santo. A quienes ustedes perdonen los pecados, les serán perdonados; y a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados'" (Juan 20:22-23).

9.10 ¿Puedo confiar en que mi pastor no revelará los pecados que le confiese en privado?
Cuando toman posesión del cargo, los pastores hacen el juramento público de no revelar, o repetir, los pecados específicos que les son confesados en privado. Esto se basa en una promesa que Dios hizo en el libro de Isaías:

    ◊ "Yo, y nadie más, soy el que borra tus rebeliones, porque así soy yo, y no volveré a acordarme de tus pecados" (Isaías 43:25).


Cuando Dios perdona nuestros pecados, los quita por completo y no se acuerda más de ellos. El pastor promete nunca revelar, o siquiera repetir, los pecados que le han confesado en privado, porque Dios nunca los revelará o repetirá. Él los ha borrado completamente de su memoria.

Martín Lutero habló mucho acerca de tener un "Padre confesor", alguien que genuinamente, y con regularidad, escuche la confesión de nuestros pecados y nos otorgue el consuelo del perdón de la Palabra de Dios. En otras palabras, cualquier pastor que revele un pecado confesado en privado, no es apto para el oficio de pastor o supervisor.

    ◊ "Ésta es palabra fiel: Si alguno anhela ser obispo, desea una buena obra. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible y que tenga una sola esposa; que sea sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no afecto al vino, ni pendenciero, ni codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción y con toda honestidad, (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?)" (1 Timoteo 3:1-5).

9.11 Si alguien se confiesa conmigo, ¿puedo perdonarle sus pecados?
¡Sí, claro que puede hacerlo! No es raro que las personas luchen e incluso se sientan atormentadas por la carga de sus pecados, y llegue el momento en que necesiten confesarlos. Cualquier cristiano que comprende el poder de la confesión y la absolución puede servir como instrumento de la Palabra de Dios, compartiendo su maravilloso perdón con la persona que sufre.

    ◊ "Quien es chismoso da a conocer el secreto; quien es ecuánime es también reservado" (Proverbios 11:13).

9.12 ¿Por qué algunas personas no son perdonadas?
El oficio de las llaves funciona en ambos sentidos. Por un lado, Dios le da a su Iglesia la llave para abrir la puerta a la salvación. Pero por otro, también le da el poder de cerrar esa misma puerta. No se trata de un proceso rápido o abusivo que se hace en forma irracional o intempestiva. Al contrario, se trata de un proceso lento y gradual que se debe hacer en amor, y con una preocupación genuina por la salvación del pecador impenitente.

    ◊ [Jesús dijo] "Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y tú estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. Pero si no te hace caso, haz que te acompañen uno o dos más, para que todo lo que se diga conste en labios de dos o tres testigos. Si tampoco a ellos les hace caso, hazlo saber a la iglesia; y si tampoco a la iglesia le hace caso, ténganlo entonces por gentil y cobrador de impuestos" (Mateo 18:15-17).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Está dispuesto a confesar su pecado?
    • ¿Está dispuesto a perdonar al pecador?

9.13 ¿Cuál es el propósito de la excomunión y la disciplina de la iglesia?
Si bien estos términos evocan pensamientos o imágenes de exclusión dolorosa, ¡en realidad la intención y el propósito son todo lo contrario! Dios está profundamente preocupado por su hijo extraviado porque sabe que, si sigue viviendo en pecado sin arrepentirse, va a excluirse del perdón y de la paz de él, y de la comunión eterna en el cielo. El propósito de la disciplina eclesiástica y la excomunión es mostrar lo serio que es Dios cuando se trata del pecado, con el fin de que el pecador reconozca y se arrepienta de sus pecados, de manera que Dios pueda perdonarle y restaurarle.

    ◊ "Sino para que profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo, que es la cabeza" (Efesios 4:15).


Dios declara abiertamente: "La paga del pecado es muerte" (ver Romanos 6:23). ¿Quién de nosotros quiere vivir con esa sentencia sobre su vida? Podemos aferrarnos al pecado y condenarnos eternamente, o bien pedirle a Dios que nos lo quite por su Palabra de gracia y de perdón, como lo hizo David:

    ◊ "Dios mío, por tu gran misericordia, ¡ten piedad de mí!; por tu infinita bondad, ¡borra mis rebeliones! Lávame más y más de mi maldad; ¡límpiame de mi pecado! Reconozco que he sido rebelde; ¡mi pecado está siempre ante mis ojos! Contra ti, y sólo contra ti, he pecado; ¡ante tus propios ojos he hecho lo malo! Eso justifica plenamente tu sentencia, y demuestra que tu juicio es impecable" (Salmo 51:1-4).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué opina acerca de la manera en que Dios nos disciplina?

8. ¿Qué es el bautismo? (Guía de Discusión)

Dios se Revela

8. ¿Qué es el bautismo? (Guía de Discusión)

8.1 La palabra 'sacramento' suena como algo "sagrado". ¿Es correcto?
¡Sí! Un sacramento es un acto sagrado o santo que Dios hace por su pueblo. Es algo que les quita el pecado y los hace santos, o sagrados, y es un acto divino

    • 1. instituido por Dios,

 

    • 2. en el que Dios ha unido su Palabra de promesa a elementos visibles,

 

    3. por medio del cual ofrece, da y sella el perdón de los pecados obtenido por Cristo.

8.2 ¿Cómo puede salvarme el bautismo? ¿No es Jesús es el que salva?
Sin lugar a dudas, Jesús nos salvó mediante el pago de nuestros pecados en la cruz. Pero el bautismo es un medio por el cual Dios nos da el perdón y la paz que Jesús ganó a través de su sufrimiento, muerte y resurrección.

    • ◊ "El que crea y sea bautizado, se salvará" (Marcos 16:16a).



    ◊ "¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Porque si nos hemos unido a Cristo en su muerte, así también nos uniremos a él en su resurrección. Sabemos que nuestro antiguo yo fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido liberado del pecado" (Romanos 6:3-7).


Además, él nos da esta certeza por el bautismo, de manera que podamos saber y tener la seguridad de que su Palabra de perdón nos ha cubierto y hemos sido salvados por él.

    ◊ "A los que en otro tiempo desobedecieron, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se preparaba el arca, en la que unas cuantas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua. Todo esto es símbolo del bautismo (el cual no consiste en lavar las impurezas del cuerpo sino en el compromiso ante Dios de tener una buena conciencia) que ahora nos salva por la resurrección de Jesucristo" (1 Pedro 3:20-21).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué es importante que el bautismo esté unido al sufrimiento, muerte y resurrección de Jesús?

8.3 ¿Quién está obrando en el bautismo: la persona, o Dios?
El bautismo es obra pura de Dios dirigida en su totalidad hacia la persona. Recuerde, no se trata de lo que usted dice acerca de Dios, sino de lo que la Palabra de Dios dice acerca de usted. Usted está perdonado porque Dios dice que lo está. Dios lo dice públicamente, no la persona.

    ◊ "Jesús le respondió: 'De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios'" (Juan 3:5).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué tipo de preguntas o dudas surgirían si la eficacia del bautismo dependiera de usted?

8.4 ¿Por qué el bautismo no es solamente agua?
Sólo la Palabra de Dios puede perdonar nuestros pecados. Sin la Palabra de perdón de Dios, uno sólo está "nadando" sin rumbo fijo.

    ◊ "La palabra de Dios es viva y eficaz..." (Hebreos 4:12a).

8.5 ¿Por qué el bautismo no involucra únicamente la Palabra?
El bautismo no es simplemente un acontecimiento espiritual en la vida de la persona, sino también un evento físico que puede ser presenciado y experimentado a través de nuestros sentidos. Dios nos recuerda que su salvación no es sólo para nuestro espíritu, sino también para nuestro cuerpo. El agua utilizada en el bautismo nos recuerda que Jesús nos ha lavado completamente, tanto el cuerpo como el espíritu. En el idioma original del Nuevo Testamento, la palabra "bautizar" es la que generalmente se usa para lavar.

    ◊ "Y conservan [los fariseos] también muchas otras tradiciones, como el lavar [bautizar] los vasos en que beben, los jarros, los utensilios de metal, y las camas" (Marcos 7:4b).

8.6 ¿Hay sólo una manera de ser bautizados?
No. Lo único que se requiere es agua y la Palabra de Dios: "Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Cuánta agua se utiliza, dónde o cuándo somos bautizados, no importa. El agua puede ser rociada o vertida sobre la persona, o la persona puede sumergirse en ella; cualquier forma es aceptable. Algunos cristianos insisten en que el bautismo sólo es válido si el cuerpo entero es sumergido en el agua. Sin embargo, Jesús nunca requirió específicamente la inmersión, sino que ordenó que su iglesia se bautizara. Jesús mostró, por medio de su uso de la palabra "bautizar" en relación con la limpieza que se hace después de las comidas, que puede referirse a inmersión, vertimiento o aspersión.

    ◊ "Y conservan [los fariseos] también muchas otras tradiciones, como el lavar [bautizar] los vasos en que beben, los jarros, los utensilios de metal, y las camas" (Marcos 7:4b).


Cuando lavaban (bautizaban) las camas, ciertamente no las sumergían.

Los "padrinos" no son imprescindibles, pero sin duda son útiles para el recién bautizado. Los padrinos existen para ayudar a los nuevos cristianos a (1) crecer en su fe, (2) comprender y utilizar la Palabra de Dios, y (3) apreciar las muchas bendiciones del bautismo. En el caso de niños pequeños, los padrinos son testigos que pueden dar fe de que el niño en realidad fue bautizado.


8.7 Si el bautismo es tan importante, ¿por qué no se menciona en el Antiguo Testamento?
El bautismo es mencionado por primera vez en el Nuevo Testamento, en el tercer capítulo de Mateo. Además, al principio de Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento, Dios instituyó un acto sagrado que era el equivalente del bautismo en el Antiguo Testamento.

Cada descendiente varón de Abraham debía ser circuncidado a los ocho días de edad. Ese acto los incluía en el pacto de Dios con Abraham y los hacía hijos de Dios. Jesús creó un puente entre circuncisión y bautismo al ser circuncidado a los ocho días de nacido y bautizado cuando tenía alrededor de 30 años de edad.

En realidad, hay algunas historias realmente sorprendentes en el Antiguo Testamento que presagian la gracia de Dios para con su pueblo a través del bautismo con agua. He aquí algunas ocasiones en las que Dios salvó a su pueblo a través del agua, los llevó a una tierra prometida y les dio un nuevo nombre: el diluvio, en Génesis 7; los israelitas cruzando el Mar Rojo en Éxodo 14, y luego pasando por el río Jordán, en Josué 3.


8.8 ¿Por qué la mayoría de los cristianos bautizan a los niños?
Aunque algunas iglesias se oponen a esto, es la enseñanza existente desde hace mucho tiempo de la gran mayoría de los cristianos.

La Biblia nos da cuatro razones por las cuales los niños deben ser bautizados.

    • 1. Jesús mandó a su iglesia a hacer discípulos de todas las naciones por medio del bautismo y la enseñanza. Dado que los bebés reciben la ciudadanía al nacer, son parte de "todas las naciones" a las que Jesús envió a su iglesia a bautizar.



      • ◊ "[Jesús dijo] Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado" (Mateo 28:19-20a).

 

    • Del mismo modo, el libro de los Hechos registra las palabras de Pedro al respecto:



      • ◊ "Y Pedro les dijo: 'Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos, para todos los que están lejos, y para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios llame'" (Hechos 2:38-39).

 

    • De nuevo, sin duda consideramos a los recién nacidos como nuestros hijos.



    • 2. Jesús invitó especialmente a que los niños fueran a él.



      • ◊ "Llevaron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendieron a quienes los habían llevado. Al ver esto, Jesús se indignó y les dijo: 'Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de Dios es de los que son como ellos. De cierto les digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él'" (Marcos 10:13-15).

 

    • Una vez más, los bebés recién nacidos sin duda califican como "niños".



    • 3. Los bebés son pecadores que necesitan el perdón que el bautismo ofrece.



      • ◊ "¡Mírame! ¡Yo fui formado en la maldad! ¡Mi madre me concibió en pecado!" (Salmo 51:5).



      • ◊ "Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás" (Efesios 2:3b).

 

    • 4. Puesto que la fe es la obra del Espíritu Santo, él es capaz de obrar la fe en un bebé.



    • ◊ "[Jesús dijo] A cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino, y que lo hundieran en el fondo del mar" (Mateo 18:6).

8.9 ¿No deben tener los niños la edad suficiente para creer?
Nadie, sin importar su edad, es capaz de creer por sí mismo. La Biblia enseña que si una persona tiene fe, esta siempre es otorgada por el Espíritu Santo.

    ◊ "Por tanto, quiero que sepan que nadie que hable por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; y que nadie puede llamar «Señor» a Jesús, si no es por el Espíritu Santo" (1 Corintios 12:3).


Las Escrituras nunca se refieren a la edad en que un niño se convierte en responsable de su pecado. Por lo que vimos en el pasaje de Efesios 2:3: "Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás".

El pecado está en todos nosotros (incluso desde antes de nacer):

    ◊ "¡Mírame! ¡Yo fui formado en la maldad! ¡Mi madre me concibió en pecado!" (Salmo 51:5).


Eso significa que somos responsables de nuestro pecado desde el momento de la concepción. La Biblia enseña que "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23) y, por desgracia, los bebés también mueren. Por lo tanto, el bautismo es importante para todos, ¡incluyendo los infantes!

  • Para reflexionar:
    • Dado que el bautismo otorga la fe, ¿qué le diría a los padres que prefieren esperar a que sus niños decidan por sí mismos si quieren ser bautizados?

8.10 Si fui bautizado cuando era bebé, ¿necesito volver a ser bautizado como adulto?
¡No! A usted le dieron su nombre al nacer y es el nombre que le acompañará por el resto de su vida, ¿no es cierto? Lo mismo sucede con la promesa que Dios le hizo en su bautismo: ¡se queda con usted para siempre!

    ◊ "Esfuércense y cobren ánimo; no teman, ni tengan miedo de ellos, porque contigo marcha el Señor tu Dios, y él no te dejará ni te desamparará. (Deuteronomio 31:6).

8.11 ¿Puedo ser salvo si no soy bautizado?
San Agustín, un famoso Padre de la iglesia cristiana primitiva, dijo: "Lo que nos condena no es la ausencia del bautismo, sino la ausencia de la fe". Dios deja claro que quiere que seamos bautizados, y que bauticemos. Sostener lo contrario sería rechazar la voluntad amorosa y misericordiosa de Dios hacia nosotros.

    ◊ "[Jesús dijo] Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19).


En el caso de los bebés o niños pequeños, los bautizamos primero y luego les enseñamos la fe cuando tienen la edad suficiente para entender. En el caso de niños mayores y adultos, les enseñamos la fe primero y luego los bautizamos. Esto es debido a que el Espíritu Santo crea la fe salvadora a través de la Palabra de Dios y del bautismo.

  • Para reflexionar:
    • ¿En qué situaciones sería imposible bautizar a una persona antes de que muera?

8.12 ¿Es el bautismo una entrada gratis al cielo?
El bautismo de veras nos trae la salvación de Jesús a través de la fe que el Espíritu Santo crea en nosotros. Esta es la fe en Jesucristo, que nos hace justos ante los ojos de Dios. Pero si una persona bautizada rechaza la fe y nunca más se vuelve a Jesucristo, su bautismo no lo salvará.

Sin embargo, mientras esta vida continúa, Dios sigue extendiendo su oferta de salvación. Cuando Dios nos lleva al arrepentimiento a través de su Ley, y restaura nuestra fe en Jesús a través del Evangelio, nuestro bautismo nos une de nuevo a la muerte y resurrección de Cristo. Entonces nuestros pecados son quitados, y volvemos a ser hijos de Dios.

    ◊ "[Jesús dijo] El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado" (Marcos 16:16).

8.13 ¿Qué significa el bautismo en nuestra vida diaria?
El bautismo nos recuerda que cada día nuestra vieja naturaleza pecaminosa, con sus malos deseos y acciones, debe ser ahogada por nuestro arrepentimiento. A través del perdón y el bautismo de Dios, somos lavados todos los días y podemos vivir una nueva vida de bondad y santidad.

    ◊ "¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva" (Romanos 6:3-4).


Gracias al bautismo tenemos seguridad. ¡Podemos estar seguros que somos salvos por Dios, porque él así lo dice por el poder de su Palabra! 

7. La oración (Guía de Discusión)

Dios se Revela

7. La oración (Guía de Discusión)

7.1 ¿Qué es la oración?
La oración es simplemente hablar con Dios, comunicarse con el Dios vivo y verdadero: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La oración es un regalo de Dios para nosotros. Como nuestro Padre celestial, a Dios le encanta saber de nosotros. Él se deleita en nuestras peticiones, acciones de gracias y alabanza, y siempre está pronto a escuchar nuestro dolor y tristeza. Dios se preocupa por cada uno de nosotros, y promete que nos responderá cada vez que le hablemos.

Filipenses 4:6-7 resume la invitación de Dios a orar, y su don de paz al dialogar con él:

    ◊ "No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús."


La oración no tiene que incluir palabras o frases sofisticadas. De hecho, no se trata más que de una comunicación sincera que forma parte de una relación sana con Dios.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué pensamientos vienen a su mente cuando se habla de la oración?
    • ¿Cuál ha sido su experiencia con la oración?

7.2 ¿Por qué debo orar?
En Mateo 7:7-8, Jesús nos manda e invita a orar.

    ◊ "Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, encuentra, y al que llama, se le abre."


Con esperanza, fe y confianza en Dios, respondemos a su invitación a orar.


7.3 ¿Cuándo debo orar?
Algunos de los momentos que parecen naturales para orar podrían incluir cuando estamos en la iglesia, antes de las comidas y antes de acostarnos. No obstante, la oración no está reservada únicamente para esos momentos. La Biblia nos invita a "orar sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17). 

Dios quiere que permanezcamos en conversación con él. A veces las oraciones pueden ser formales, pero con frecuencia son simplemente una conversación, como cuando conversamos con un amigo. A veces son en voz alta, otras veces hablamos con Dios en nuestros pensamientos, de manera silenciosa. Pero, sean como sean, Dios escucha nuestras oraciones y se alegra cuando tomamos el tiempo para compartir nuestra vida con él.


7.4 ¿Qué debo decir?
Dios nos invita a comunicarnos con él del mismo modo que lo hacemos con un amigo o un miembro de la familia, con quien nos comunicamos no sólo cuando necesitamos pedirle algo, sino que también le llamamos para agradecerle por algo que hizo por nosotros, o para compartir alguna alegría o tristeza que tenemos. Lo mismo sucede con Dios en nuestra vida de oración.

Dios nos invita a que le confesemos nuestros pecados y fracasos, y que le pidamos perdón.

    ◊ "Te confesé mi pecado; no oculté mi maldad. Me dije: «Confesaré al Señor mi rebeldía», y tú perdonaste la maldad de mi pecado" (Salmo 32:5).


Dios nos hace saber que podemos alabarle por sus grandes obras.

    ◊ "¡Bendice, alma mía, al Señor! ¡Bendiga todo mi ser su santo nombre! ¡Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de sus bendiciones!" (Salmo 103:1-2).


Dios nos invita a expresar nuestro agradecimiento y peticiones.

    ◊ "Y todo lo que hagan, ya sea de palabra o de hecho, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él" (Colosenses 3:17).


En otras palabras, podemos hablar con él sobre cualquier cosa; ningún problema es muy grande o muy pequeño para presentárselo a él.

Y también podemos pedirle por los demás, por sus deseos y necesidades, y pedir la bendición de Dios para sus vidas.

    ◊ "Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos con tranquilidad y reposo, y en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen a conocer la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo" (1 Timoteo 2:1-6).

 

    ◊ [Jesús dijo] "Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los odian, y oren por quienes los persiguen" (Mateo 5:44).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué lugar ocupa la oración en su vida diaria?

7.5 ¿Qué es el Padre Nuestro?
Cuando los discípulos de Jesús le pidieron que les enseñara a orar, él les respondió con lo que hoy conocemos como el "Padre Nuestro". Esta oración es un buen patrón y guía para la oración. En Mateo 6:9-13, Jesús les enseñó a orar a sus discípulos. La traducción tradicional del Padre Nuestro, dice:

    ◊ "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nos tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal, porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén."


Cada frase contiene consejos muy importantes acerca de la oración:

Padre nuestro que estás en los cielos: Nos acercamos a Dios como a un Padre bueno y fiel que nos ama y quiere que estemos en relación con él. Dios es bueno, y promete mostrar su bondad en nuestras vidas.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué cosas nos impiden ver a Dios como al Padre santo, bueno y amoroso que es?


Santificado sea tu nombre: El nombre de Dios es santo. Nosotros, sus hijos, queremos no sólo honrar su santidad, sino también mostrarla en todo lo que decimos, pensamos y hacemos.

  • Para reflexionar:
    • ¿De qué maneras honramos y damos gloria al nombre de Dios en la vida diaria?
    • ¿De qué maneras dañamos la reputación de Dios frente a los demás?


Venga a nos tu reino: Además de desear con ansias que Jesús vuelva y restaure todas las cosas, oramos para que la obra de Dios esté presente en nuestras vidas. Queremos que él prevalezca con su bendición, su verdad y su misión. También oramos para que, a través de nuestra manera de vivir, el mundo que nos rodea pueda ver los caminos generosos, misericordiosos y justos de Dios.

  • Para reflexionar:
    • ¿Cómo puede, con sus palabras y acciones, llevar el reino de Dios a su hogar, su lugar de trabajo y su comunidad?


Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo: La voluntad de Dios es que todas las personas del mundo sean salvas por fe en Jesucristo. Humildemente sujetamos todas nuestras necesidades y deseos a las metas y deseos de Dios para nuestra vida y para el mundo.

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué a veces nos resulta tan difícil someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios?


El pan nuestro de cada día dánoslo hoy: Jesús nos hace saber que podemos pedirle a Dios que supla nuestras necesidades diarias, pues él cuida de nosotros proveyendo todo lo que necesitamos.

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué cree que Jesús nos dice que pidamos por las necesidades de hoy, y no por las necesidades futuras?


Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores: Para el perdón de nuestros pecados dependemos de Dios. Le pedimos que su perdón fluya a través de nosotros hacia quienes nos rodean, y que su espíritu de gracia y compasión se arraigue en nuestras relaciones.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué significa perdonar? ¿Somos capaces de perdonar?


No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal: Dios no nos tienta, pero a veces nos permite pasar por tiempos difíciles para enseñarnos a confiar en él y no en nosotros mismos o en los demás. Satanás utiliza esas mismas situaciones para tentarnos a dudar del amor de nuestro Padre, y así apartarnos de él y de su voluntad para con nosotros. Por lo tanto, oramos para que Dios nos guarde de todo lo que nos puede alejar de su voluntad y para que nos proteja, junto con nuestros seres queridos, de todo mal y peligro.

  • Para reflexionar:
    • ¿Recuerda algún momento en su vida en que una prueba le haya apartado o acercado más a Dios?

7.6 ¿Cómo contesta Dios las oraciones?
Dios contesta cada una de las oraciones de todos los creyentes. A veces dice: "Sí". Otras veces dice: "No, tengo algo mejor en mente". Y otras veces dice: "Todavía no".

A lo largo de los siglos, Dios ha rescatado a las personas de sus problemas y ha suplido sus necesidades. Su mayor "sí" lo dio al enviar a su hijo Jesús para salvarnos de la separación perpetua de él y darnos el regalo de la vida eterna.

Sin embargo, hay ocasiones en que Dios responde con un "no" a nuestras oraciones. Es en esos momentos cuando somos llamados a confiar en él. Jesús mismo experimentó esa respuesta. Incluso cuando con lágrimas le suplicó al Padre que lo librara del sufrimiento que iba a enfrentar en la cruz, Dios le respondió con un "no" (ver Mateo 26:36-42). El plan de Dios era salvarnos a través del sacrificio de su Hijo. 

El apóstol Pablo luchó con el "no" que Dios le dio como respuesta a su oración, pero en fe fue capaz de seguir adelante:

    ◊ "Y para que no me exaltara demasiado por la grandeza de las revelaciones, se me clavó un aguijón en el cuerpo, un mensajero de Satanás, para que me abofetee y no deje que yo me enaltezca. Tres veces le he rogado al Señor que me lo quite, pero él me ha dicho: 'Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.' Por eso, con mucho gusto habré de jactarme en mis debilidades, para que el poder de Cristo repose en mí. Por eso, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones y en las angustias; porque mi debilidad es mi fuerza" (2 Corintios 12:7-10).


A veces Dios responde a nuestras oraciones haciéndonos esperar por él y dejándonos decidir nuestro propio curso de acción. A lo largo de este viaje, se nos llama a confiar en su tiempo y sus caminos, sabiendo que él nos ama y que busca nuestro mayor beneficio, así como también el mayor beneficio para todos los que se verán afectados por sus respuestas a nuestras oraciones.

    ◊ "Señor, yo confío en ti; ¡tú, Señor mi Dios, responderás por mí!" (Salmo 38:15)

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Recuerda alguna ocasión en la que al final fue mejor no recibir lo que usted quería?

7.7 Si Dios no dijo "sí" a mi oración, ¿fue porque no oré lo suficiente?
La oración no es un ritual o un trabajo con el que se gana el favor de Dios, o algo que hace que sus deseos se conviertan en realidad. No. La oración es un don de Dios que expresa una relación íntima con él y una firme confianza en él. Dios quiere que usted se le acerque con humildad y confianza. Si su oración no es contestada de la manera que usted espera, está llamado a confiar en su Padre celestial que le ama y promete cuidarle siempre.

Jesús pronunció palabras sabias sobre nuestra vida de oración:

    ◊ "Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para que la gente los vea; de cierto les digo que con eso ya se han ganado su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y con la puerta cerrada ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Cuando ustedes oren, no sean repetitivos, como los paganos, que piensan que por hablar mucho serán escuchados. No sean como ellos, porque su Padre ya sabe de lo que ustedes tienen necesidad, antes de que ustedes le pidan" (Mateo 6:5-9).


Si Dios ya sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos, algunos podrían preguntarse ¿por qué debemos orar? Esto es no entender el sentido de la oración. No se trata de lo que podemos obtener de Dios, sino de alimentar y reforzar la confianza y relación con nuestro Dios amoroso y fiel.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué puede hacer hoy para mejorar su vida de oración?

7.8 ¿Cómo puedo escuchar a Dios?
En la oración hablamos con Dios, pero ¿cómo hace Dios para respondernos? Muchas personas buscan sus respuestas en las circunstancias de sus vidas, pero cada evento en nuestra vida es como una pequeña pieza de un rompecabezas. Por lo general, cuando estamos pasando por una determinada situación, no podemos entender por qué Dios hace lo que hace, o permite que tal o cual cosa nos suceda. Sin embargo, todo lo que Dios espera de nosotros es que confiemos en su misericordiosa voluntad.

En esos momentos, el único lugar seguro para buscar la respuesta de Dios está en su Palabra:

    ◊ "La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que las espadas de dos filos, pues penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).


Como la Palabra de Dios vive en usted, el Espíritu Santo le enseñará y traerá a la mente la Palabra de Dios para su vida. Él fortalecerá su confianza en que el Padre está haciendo lo que es mejor para usted, y las personas que le rodean.

    ◊ "Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho" (Juan 14:26).


La Biblia le invita a que permita que la Palabra de Dios habite en usted para que esté en sintonía con la dirección y la voluntad de Dios para su vida.

    ◊ "La palabra de Cristo habite ricamente en ustedes. Instrúyanse y exhórtense unos a otros con toda sabiduría; canten al Señor salmos, himnos y cánticos espirituales, con gratitud de corazón" (Colosenses 3:16).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué necesita hacer para crecer cada día más en su confianza en Dios?

7.9 ¿Qué pasa si no sé qué decir o estoy demasiado molesto para orar?
Cuando no sabe qué decir o ni siquiera puede hablar, la Palabra de Dios promete que el Espíritu Santo ora por usted.

    ◊ "De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que examina los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios" (Romanos 8:26-27).


La Biblia también asegura que Jesús mismo intercede por usted; o sea, que ora en su nombre.

    ◊ "¿Qué más podemos decir? Que si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar en contra de nosotros. El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la derecha de Dios e intercede por nosotros" (Romanos 8:31-34).


Recuerde que Dios le ama. Por lo tanto, él siempre escucha sus oraciones, y atiende y responde a sus necesidades.

  • Para reflexionar:
    • Si Jesús dijo que el Padre sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos, ¿por qué cree que es necesario que se lo pidamos en oración?

7.10 ¿Qué actitud debo tener al orar?
Es importante llegar a Dios con humildad y arrepentimiento, reconociendo nuestra imperfección y fracaso, pero confiando en su misericordia. La oración no es una herramienta para obtener lo que uno quiere. La oración implica rendirse por completo en manos del Salvador que nos ama y se preocupa por cada uno de nosotros. 

Dios nos llama a orar:

En fe:

    ◊ "Pero tiene que pedir con fe y sin dudar nada, porque el que duda es como las olas del mar, que el viento agita y lleva de un lado a otro. Quien sea así, no piense que recibirá del Señor cosa alguna" (Santiago 1:6-7).


Buscando su voluntad:

    ◊ "Y ésta es la confianza que tenemos en él: si pedimos algo según su voluntad, él nos oye" (1 Juan 5:14).


En el nombre de su hijo Jesús:

    ◊ [Jesús dijo] "En aquel día ya no me preguntarán nada. De cierto, de cierto les digo, que todo lo que pidan al Padre, en mi nombre, él se lo concederá" (Juan 16:23).


A menudo incluimos estas tres cosas cuando oramos, y luego decimos "Amén". La palabra hebrea "Amén" expresa nuestra firme confianza de que Dios contestará nuestra oración, así como lo ha prometido. 

6. El Espíritu Santo (Guía de Discusión)

Dios se Revela

6. El Espíritu Santo (Guía de Discusión)

6.1 ¿Quién es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad-un Dios con el Padre y el Hijo. 

    ◊ Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (2 Corintios 3:17).


El Espíritu Santo no es simplemente el poder impersonal o la energía de Dios. Él es verdaderamente Dios-un Ser personal. Jesús lo describió como nuestro Ayudador, Consolador y Consejero. Él nos da fuerza para que vivamos de tal forma que nuestras vidas agraden a Dios, y no da los dones que nos ayudan a alcanzar el propósito con el cual fuimos creados.


6.2 ¿Desde cuándo existe el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es Dios verdadero y eterno. Él ya estuvo presente en la creación del mundo. La Biblia nos dice:

    ◊ La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas cubrían la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas (Génesis 1:2).


También estuvo activo en la vida de los seguidores de Dios desde el principio de los tiempos. Por ejemplo a Josué, una persona del Antiguo Testamento, se le describió como alguien en quien moraba el Espíritu Santo.

    ◊ Y el Señor le dijo: "Pues toma a Josué hijo de Nun, que es un hombre con espíritu. Pon tu mano sobre él" (Números 27:18).

6.3 ¿Cuál es la tarea del Espíritu Santo?
Dios Padre y Jesús enviaron al Espíritu Santo para difundir el mensaje de salvación por medio de Jesucristo de diversas formas.

    • 1. Inspiró a cada uno de los escritores de la Biblia, dándoles cada palabra que habría de ser escrita. Recordemos que la Biblia no es una invención humana, sino ¡un producto del Espíritu Santo!



      • ◊ Porque la profecía nunca estuvo bajo el control de la voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron bajo el control del Espíritu Santo (2 Pedro 1:21).

 

    • 2. Estuvo presente de maneras clave en la obra del Hijo, Jesucristo.



      • El Espíritu Santo es un obrador poderoso de milagros que son instrumentales en el plan de Dios de salvación. Por ejemplo, hizo que la virgen María quedara encinta con el Hijo de Dios.



        • ◊ El nacimiento de Jesucristo fue así: María, la madre de Jesús, estaba comprometida con José, pero antes de unirse como esposos se encontró que ella había concebido del Espíritu Santo (Mateo 1:18).

 

      • Confirmó a Jesús como el verdadero Hijo de Dios.



        • ◊ Y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma. Entonces vino una voz del cielo, que decía: "Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco" (Lucas 3:22).

 

      • A Jesús se le llamó el "Cristo", porque fue ungido con el Espíritu Santo. 



        • ◊ Jesús volvió del Jordán lleno del Espíritu Santo, y fue llevado por el Espíritu al desierto (Lucas 4:1).

 

      • El Espíritu de Dios vivió dentro de Jesús, dándole fuerzas para lograr su misión de salvación.



        • ◊ Ese mensaje dice que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, y que él anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él (Hechos 10:38).

 

    • 3. El Espíritu Santo nos enseña el mensaje de Jesús y, por medio de ese mensaje, nos da fe en él. 



    • ◊ [Jesús dijo] Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí (Juan 15:26).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué papel juega el Espíritu Santo en su vida?

6.4 ¿Cómo dio nacimiento el Espíritu Santo a la iglesia cristiana?
(1) El Espíritu Santo hizo nacer a la iglesia en el día de Pentecostés. Los discípulos de Jesús fueron llenos con el Espíritu Santo y se les dio el don de hablar en diferentes idiomas. 

    ◊ Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu los llevaba a expresarse (Hechos 2:4).


La audiencia, que provenía de diferentes países, entendió las buenas nuevas de salvación en Jesús, profesó su fe en él, y fue bautizada. Ese día miles de personas fueron llevadas a la fe, dando comienzo así a la era de la iglesia cristiana del Nuevo Testamento. 

(2) Después de reunir a la iglesia cristiana, el Espíritu Santo educó a la comunidad del pueblo de Dios para que se cumpliera la misión de Dios de llegar a todo el mundo.

    ◊ Mientras tanto, las iglesias en toda Judea, Galilea y Samaria vivían en paz y eran edificadas en el temor del Señor, y su número iba en aumento por la fuerza del Espíritu Santo (Hechos 9:31).

 

  • Para reflexionar:
    • Uno de los argumentos más comunes que utilizan las personas para no comprometerse con la iglesia, es decir que la iglesia está llena de hipócritas. Recordando que el Espíritu Santo está continuamente obrando en su Iglesia, ¿qué les podemos responder?

6.5 ¿Qué papel juega el Espíritu Santo en la vida de los creyentes?
El Espíritu Santo hace que creamos en Jesucristo. Por nosotros mismos no tenemos la capacidad de llegar a la fe en Jesucristo, sino que es el Espíritu Santo quien crea la fe en nosotros y nos permite confesar el nombre de Jesús.

    ◊ Por tanto, quiero que sepan que nadie que hable por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; y que nadie puede llamar «Señor» a Jesús, si no es por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:3).


El Espíritu Santo es la presencia sobrenatural de Dios, quien hace lo que él quiere donde él quiere, y nos da nueva vida en él-un regalo que sólo podemos recibir de él.

    ◊ Jesús le respondió: «De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles que te dije que es necesario que ustedes nazcan de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y lo puedes oír; pero no sabes de dónde viene, ni a dónde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu». Nicodemo le preguntó: «¿Y cómo es posible que esto suceda?» (Juan 3:5-9).


El Espíritu Santo nos da la seguridad de nuestra salvación en Jesucristo. Esta seguridad la recibimos a través de las promesas de la Biblia y de la obra tangible del Espíritu Santo en el Bautismo y en la Santa Cena.

    ◊ También ustedes, luego de haber oído la palabra de verdad, que es el evangelio que los lleva a la salvación, y luego de haber creído en él, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Efesios 1:13).


El Espíritu Santo cambia los corazones y las vidas. Jesús enseñó claramente que el Espíritu Santo, llamado "el Ayudador" y "el Consolador", sería el único capaz de convencernos del pecado y guiarnos a la vida nueva en Jesús.

    ◊ (Jesús dijo) Pero ahora vuelvo al que me envió; y ninguno de ustedes me pregunta: "¿A dónde vas?" Al contrario, por esto que les he dicho, su corazón se ha llenado de tristeza. Pero les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, yo se los enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me verán más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado (Juan 16:5-11).

 

  • Para reflexionar:
    • Los discípulos de Jesús estaban tristes porque pensaban que, al separarse físicamente de él, iban a quedar desamparados para siempre. Sin embargo, Dios ya tenía un plan para que no fuera así. ¿Recuerda alguna ocasión en que pensó que iba a quedar desamparado y sin embargo Dios le proveyó lo que necesitaba?

6.6 ¿Cómo podemos saber que el Espíritu Santo está en nosotros?
Dios dice que el Espíritu Santo vive en nosotros porque Jesús nos compró cuando pagó el precio por nuestros pecados muriendo en la cruz.

    ◊ ¿Acaso ignoran que el cuerpo de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes, y que recibieron de parte de Dios, y que ustedes no son dueños de sí mismos? Porque ustedes han sido comprados; el precio de ustedes ya ha sido pagado. Por lo tanto, den gloria a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios (1 Corintios 6:19-20).


Dios dice que, en el bautismo, el Espíritu Santo nos perdona nuestros pecados, y nos da una vida nueva.

    • ◊ Y Pedro les dijo: «Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos, para todos los que están lejos, y para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios llame» (Hechos 2:38-39).



    ◊ Porque en otro tiempo nosotros también éramos insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de los malos deseos y de diversos deleites; vivíamos en malicia y envidia, nos aborrecían y nos aborrecíamos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, y no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador, para que al ser justificados por su gracia viniéramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna (Tito 3:3-7).


Dios dice que, a través de la Palabra, el Bautismo y la Santa Cena, el Espíritu Santo nos da poder para que vivamos una vida que agrade a Dios (esto se llama "santificación").

    ◊ Y eso eran algunos de ustedes, pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios (1 Corintios 6:11).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿De qué maneras agrada a Dios con su vida?
    • ¿De qué maneras no agrada a Dios con su vida?

6.7 ¿Cómo le ayuda el Espíritu Santo a vivir su vida como cristiano?
Los dones espirituales que Dios nos da obran juntos para servir y construir su iglesia. Todos los hijos de Dios, sin distinción, reciben dones espirituales para poder servir a los demás en humildad. Cada persona, como hijo único que Dios, tiene un papel importante que cumplir en la obra de Dios aquí en la tierra. 

    • ◊ Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. Pero la manifestación del Espíritu le es dada a cada uno para provecho. A uno el Espíritu le da palabra de sabiduría; a otro, el mismo Espíritu le da palabra de ciencia; a otro, el mismo Espíritu le da fe; y a otro, dones de sanidades; a otro más, el don de hacer milagros; a otro, el don de profecía; a otro, el don de discernir los espíritus; a otro, el don de diversos géneros de lenguas; y a otro, el don de interpretar lenguas; pero todo esto lo hace uno y el mismo Espíritu, que reparte a cada uno en particular, según su voluntad.



    • Porque así como el cuerpo es uno solo, y tiene muchos miembros, pero todos ellos, siendo muchos, conforman un solo cuerpo, así también Cristo es uno solo. Por un solo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, tanto los judíos como los no judíos, lo mismo los esclavos que los libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.



    Además, el cuerpo no está constituido por un solo miembro, sino por muchos (1 Corintios 12:4-14).


El Espíritu Santo nos da todo lo que es bueno para nuestra vida. Él es quien nos ayuda a crecer en los dones espirituales, y quien hace posible que llevemos a cabo buenas obras para la gloria de Dios y bendición de su pueblo.

    ◊ Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley. Y los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, vivamos también según el Espíritu (Gálatas 5:22-25).


El Espíritu Santo nos guía para que vivamos una vida nueva. Cuando vivimos guiados por el Espíritu, ya no somos más esclavos del pecado ni de la oscuridad. Por el contrario, le pertenecemos a Cristo y somos una nueva creación en él.

    • ◊ Pero ustedes no viven según las intenciones de la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él (Romanos 8:9).



    ◊ De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo! (2 Corintios 5:17).


El Espíritu Santo intercede por nosotros de maneras mucho más profundas de las que podemos entender. Cuando nos sentimos vencidos por las dificultades y el dolor, y no podemos siquiera pensar en palabras que expresen nuestras necesidades a Dios, el Espíritu Santo entiende esos sentimientos profundos y los eleva ante Dios por nosotros.

    ◊ De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que examina los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios (Romanos 8:26-27).


El Espíritu Santo nos da palabras para hablarles a otros sobre la salvación que tenemos en Jesucristo, y también para dar testimonio de él cuando somos perseguidos por causa de nuestra fe.

    • ◊ [Jesús dijo] Cuando ustedes sean llevados a las sinagogas, y presentados ante magistrados y autoridades, no se preocupen de cómo o qué responder, o qué decir, porque en ese mismo instante el Espíritu Santo les enseñará lo que deban decir (Lucas 12:11-12).



    Cuando terminaron de orar, el lugar donde estaban congregados se sacudió, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y proclamaban la palabra de Dios sin ningún temor (Hechos 4:31).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué dones, talentos y habilidades le ha dado Dios?
    • ¿De qué manera los está utilizando en su vida diaria, y en la vida de su congregación?

6.8 ¿Qué valor tienen las buenas obras?
Cuando el Espíritu Santo obra en su vida, todo lo que uno hace glorifica a Dios. Aparte de los actos de bondad y servicio, las cosas cotidianas también dan gloria a Dios. Estas buenas obras dan alabanza a Dios y son un testimonio de su amor. Sin embargo, las buenas obras no se ganan el favor de Dios. Él nos da su favor como regalo.

    • ◊ Así que, si ustedes comen o beben, o hacen alguna otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31).



    ◊ (Jesús dijo) "De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos" (Mateo 5:16).

6.9 ¿Es posible llevar una vida perfectamente santa?
Sólo Jesús llevó una vida perfecta. Sin importar cuán buenos seamos, el pecado mancha nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones. Pero Dios no quiere que pequemos más para que recibamos más de su gracia. Al contrario, él nos llama a llevar vidas que le sirvan y que den testimonio de su bondad y su amor.

    ◊ ¡No hay ni uno solo que sea justo! (Romanos 3:10b)

6.10 ¿Cómo podemos saber si el Espíritu Santo está en nosotros?
Sabemos que el Espíritu Santo está en nosotros porque él es quien nos guía a Jesús como nuestro verdadero Dios y Salvador. La Biblia dice:

    ◊ Pero ésta es la mejor manera de reconocer el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios (1 Juan 4:2).


Dios quiere que estemos unidos a él ahora y para siempre. Así lo demostró enviando a su Hijo, y lo selló enviando al Espíritu Santo para vivir en nosotros. Él no nos va a quitar el Espíritu por capricho. Cuando el Espíritu nos guía a confesar diariamente nuestros pecados a Dios y pedir su perdón, el mismo Espíritu nos asegura que siempre permanecerá en nuestra vida.

    ◊ Dios mío, ¡crea en mí un corazón limpio! ¡Renueva en mí un espíritu de rectitud! ¡No me despidas de tu presencia, ni quites de mí tu santo espíritu! ¡Devuélveme el gozo de tu salvación! ¡Dame un espíritu dispuesto a obedecerte! (Salmo 51:10-12)

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuánto espacio le da al Espíritu Santo para que obre en su vida?

6.11 ¿Qué bendición nos da el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo nos da la esperanza de la vida eterna, que está basada en el sacrificio amoroso que Dios hizo por nosotros en Jesús. Es una esperanza que perdura-incluso cuando atraviesa pruebas, luchas, dudas e incertidumbres, pues proviene de Dios, quien nos rescató, nos cuida y camina con nosotros todos los días de nuestra vida.

    • ◊ Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado (Romanos 5:5).



    ◊ ¡Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo! (Romanos 15:13)


Cuando usamos la palabra "esperanza", usualmente no estamos seguros de lo que esperamos ("espero que no llueva este fin de semana"). La Biblia, en cambio, usa la palabra "esperanza" de manera diferente. Cuando aquello en lo que esperamos son las promesas de Dios, podemos estar seguros que ellas son ciertas. Simplemente debemos esperar hasta el momento en que Dios las cumpla. 

  • Para reflexionar:
    • ¿Podemos confiar en las promesas de Dios? ¿Por qué sí, o por qué no?
    • ¿De qué manera nos ayuda la esperanza que tenemos como cristianos, ante las pruebas, los problemas, las crisis, e incluso la muerte?

5. La obra de Jesucristo (Guía de Discusión)

Dios se Revela

5. La obra de Jesucristo (Guía de Discusión)


5.1 ¿Quién es Jesucristo?
Jesucristo es la segunda persona de la Trinidad, un Dios junto con el Padre creador y con el Espíritu Santo santificador. Él es nuestro Salvador. Es la única persona que pudo cumplir las exigencias que se necesitaban para pagar el precio por nuestros pecados. Es el Hijo de Dios y el Salvador prometido por Dios desde el principio del tiempo, cuando Adán y Eva pecaron. Si bien es totalmente Dios, al venir a nuestro mundo se hizo totalmente hombre. Los historiadores están de acuerdo en que Jesús fue un judío galileo que nació hace un poco más de 2.000 años. Incluso la mayoría de ellos concuerda en que él fue un maestro o un profeta que finalmente fue crucificado por orden del gobernador romano Poncio Pilato. Sin embargo, como muchas veces sucede, su historia no termina allí.


5.2 ¿Cómo es posible que Jesús fuera Dios y hombre al mismo tiempo?
De acuerdo con Colosenses 2:9, Jesús era Dios en forma humana: "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad." Para nosotros esto puede parecer complicado, si no imposible. Sin duda es un milagro que nuestras mentes no pueden terminar de entender-como la Trinidad. Así es como el ángel Gabriel se lo explicó a María, quien se convertiría en su madre:

    ◊ El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios... ¡Para Dios no hay nada imposible! (Lucas 1:35, 37).

5.3 ¿Cómo sabemos que Jesús es verdaderamente Dios?
La Biblia describe claramente a Jesús como Dios. El apóstol Juan lo identifica así: 

    ◊ Pero también sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna (1 Juan 5:20).


Cuando el ángel Gabriel le anunció a María la venida del Cristo, lo describió con las siguientes palabras:

    ◊ Vas a quedar encinta, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre JESÚS. Éste será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios, el Señor, le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin (Lucas 1:31-33).


Los ángeles lo reiteran cuando proclamaron el nacimiento de Jesús a los pastores. 

    ◊ ...pero el ángel les dijo: No teman, que les traigo una buena noticia, que será para todo el pueblo motivo de mucha alegría. Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor (Lucas 2:10-11).


Jesús también posee las características divinas de Dios. Es eterno (ver Juan 1:1-2), todopoderoso (ver Mateo 26:64 y Mateo 28:18), todo lo sabe (ver Juan 21:17), es inmutable (ver Hebreos 13:8), y no tiene pecado (ver 2 Corintios 5:21). Jesús también demostró su divino poder mediante los muchos milagros que realizó, incluyendo la transformación de agua en vino, la sanidad de muchas personas enfermas y leprosas, la expulsión de demonios, el apaciguamiento de la tempestad del mar, la alimentación de miles de personas y la resurrección de personas de la muerte.

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué beneficios se obtienen al tener familiares o amigos en puestos importantes?
    • ¿Qué beneficios se obtienen al estar conectados con Dios a través de su Hijo?

5.4 ¿Cómo sabemos que Jesús es verdadero hombre?
Una vez más encontramos confirmación de la naturaleza humana de Jesús en la Biblia. Jesús nació de una madre humana (ver Lucas 2:6-7; Gálatas 4:4-5) y nació con cuerpo y alma humana. Cuando pasó de la niñez a la adultez, Jesús experimentó todas las mismas emociones, sentimientos y experiencias que nosotros experimentamos: sintió hambre y sed (ver Mateo 4:2, Juan 19:28); cansancio (ver Marcos 6:30-31); durmió (ver Marcos 4:38); lloró cuando estuvo triste (ver Juan 11:35); se enojó (ver Marcos 3:5); y finalmente Jesús sufrió y murió (ver Mateo 26-27). 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué cree que fue necesario que Jesús experimentara las mismas emociones, sentimientos y experiencias que nosotros experimentamos?

5.5 Como verdadero hombre, ¿cómo era la naturaleza humana de Jesús diferente a la nuestra?
Aunque Jesús nació de madre humana, no tuvo padre humano. De esta manera, no heredó la naturaleza pecaminosa que nosotros recibimos de nuestro padre y nuestra madre pecadores. Jesús fue concebido sin pecado. Mientras le anunciaba el nacimiento de Jesús a María, el ángel Gabriel le explicó cómo iba a quedar encinta a pesar de ser virgen. 

    ◊ El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios (Lucas 1:35).


Otra diferencia importante entre Cristo y cualquier otra persona, fue el hecho que él vivió sin cometer ningún pecado. Esto tiene importancia crítica porque al vivir sin pecado, Jesús cumplió la ley en su totalidad, y por lo tanto no necesitaba morir. Por lo tanto, su sufrimiento y muerte en la cruz fue algo que él hizo por elección propia, para tomar nuestro lugar y recibir nuestro castigo por nosotros. El apóstol Pablo lo explica de la siguiente manera:

    ◊ Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios (2 Corintios 5:21).


¡Su muerte nos dio vida! 

    ◊ Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados (Isaías 53:5).

 

  • Para reflexionar:
    • Estamos acostumbrados a que nuestros "héroes" tengan tropezones y caídas. ¿Qué significa para nosotros saber que Jesús nunca tropezó?

5.6 ¿Por qué era necesario que Jesús fuera tanto Dios como hombre?
Jesús debía ser totalmente hombre para poder obedecer la ley en nuestro lugar. Nuestro pecado nos impide cumplir perfectamente la ley como Dios exige. Jesús fue la única persona que vivió sin violar la ley de Dios, y por lo tanto la única capaz de dar su vida en sacrificio aceptable por nosotros. Jesús también tuvo que ser hombre para poner nuestro pecado y nuestra culpa sobre él mismo y sufrir el dolor y la agonía de la muerte en la cruz como nuestro perfecto sustituto.

Por otro lado, Jesús debía ser totalmente Dios para que su vida y su muerte pudieran servir como sustituto por las vidas pecaminosas y las muertes de todo ser humano que ha vivido y vivirá en el mundo. Aún más, Jesús debía ser Dios para vencer la muerte, el infierno y el poder del demonio. Pablo escribió y confirmó esta victoria a la iglesia de Corinto (ver 1 Corintios 15), y recordó a sus lectores que permanecieran firmes y constantes, sabiendo que Jesús pagó el precio completo para que pudiéramos vivir vidas que le den gloria y honor a él.


5.7 ¿Por qué hizo Jesús todo eso por nosotros?
La Biblia nos explica la razón por la cual Jesús descendió del cielo para venir al mundo a vivir, morir y resucitar. 

    ◊ Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16).


Jesús, el Hijo amado de Dios, dejó su trono en el cielo para llevar a cabo el plan de salvación de su Padre para rescatar a la humanidad perdida - ¡y era un plan bastante aterrador! Involucraba que Jesús sufriera el castigo máximo (la muerte) por nuestras culpas en lugar nuestro. Y eso es lo que hizo en la cruz. Jesucristo nos amó tanto como para dar su vida por nosotros. Y lo hizo voluntariamente y por su propia elección. Una vez más, la Biblia nos muestra esto claramente: 

    ◊ Por eso el Padre me ama, porque yo pongo mi vida para volver a tomarla. Nadie me la quita, sino que yo la doy por mi propia cuenta. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volver a tomarla. Este mandamiento lo recibí de mi Padre (Juan 10:17-18).


Por medio del sacrificio de Jesús somos liberados de las cadenas del pecado. Él llevó la carga de nuestro pecado, sufriendo las consecuencias que nosotros debíamos enfrentar. Jesús se puso en nuestro lugar, quitando de nosotros la culpa, la pena y el castigo por nuestro pecado (ver Romanos 5:19). En su lugar, nos dio el regalo del perdón de nuestros pecados y la victoria sobre la muerte, que es la vida eterna en el cielo junto a él (ver 1 Corintios 15:55-57). 

Humanamente hablando, son muy pocas las personas que están dispuestas a morir con el fin de salvar a otra persona. ¿Qué haría que alguien siquiera lo considerara? El amor. El amor es la razón por la cual los esposos pelean para defender a sus esposas. El amor es la razón por la cual los padres hacen cualquier cosa para asegurar el bienestar de sus hijos. Como humanos entendemos la idea de proteger las cosas que significan mucho para nosotros. Esto también se aplica a Dios. Deténgase un momento para considerar las cosas maravillosas que Dios creó: la vasta bóveda celeste, el asombroso poder de un huracán, la majestuosidad de las montañas, los hermosos colores de una puesta de sol. Con esas imágenes en mente piense que, por encima de todas esas cosas, Dios nos aparta como lo más especial de toda su creación. ¡Somos su obra maestra! Entonces, de la misma manera que lo haría cualquier Padre amoroso, Dios hace lo que es necesario para reclamar su posesión más amada.

    ◊ Es difícil que alguien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:7-8).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Sería capaz de dar la vida por un ser querido? ¿Y por un desconocido?
    • ¿Cómo cree que se sintió Dios el Padre ante la muerte de su Hijo?

5.8 ¿La iglesia enseña que Jesús volvió a la vida después de morir en la cruz? ¿Es cierto?
¡Absolutamente! Esta es una de las enseñanzas más importantes de la iglesia. Es crítica, porque el regreso de Jesús a la vida, después de morir por nuestros pecados prueba que venció la muerte y la causa de la muerte: el pecado. Por eso es que la Pascua es la celebración más importante de la iglesia. 

    • ◊ Porque, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes no tiene sentido, y ustedes todavía están en sus pecados. En tal caso, también los que murieron en Cristo están perdidos.



    ◊ Si nuestra esperanza en Cristo fuera únicamente para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los hombres; pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron; porque así como la muerte vino por medio de un solo hombre, también por medio de un solo hombre vino la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados (1 Corintios 15:16-22).

5.9 Yo sé que Jesús me ha salvado. Y ahora, ¿qué?
Piense en la emoción que sentía en la Navidad cuando era niño. Ahora imagine por un momento que es la mañana de Navidad, y que acaba de recibir el mejor regalo del mundo. ¿Cómo se siente? Por medio de Cristo hemos recibido un regalo mucho mejor que cualquier regalo que podamos recibir en este mundo. A través de él recibimos perdón, salvación y vida eterna. 

    ◊ Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).


Nuestra respuesta al gran regalo de Cristo comienza entregándole nuestra vida a Dios, y permitiéndole morar en nuestro corazón y ayudarnos a vivir de acuerdo con su voluntad.

  • Para reflexionar:
    • Cuando hablamos de "entregarnos", a veces pensamos que estamos perdiendo o renunciando a una parte de nuestra vida. ¿Qué cosas espera Dios que le "entreguemos", y qué cosas promete darnos a cambio?

5.10 ¿Qué significa la palabra "Cristo"?
En el Antiguo Testamento, los hombres que eran llamados a cumplir ciertas tareas u oficios en servicio a Dios eran ungidos con aceite para dar a entender que habían sido elegidos para ese rol. Esos tres oficios eran "profeta" (ver 1 Reyes 19:16), "sacerdote" (ver Éxodo 30:30), y "rey" (ver 1 Samuel 16:13). La palabra "Cristo" proviene de la palabra griega utilizada en el Nuevo Testamento "christos", que significa "ungido". Encontramos entonces que Jesucristo cumple la unción como nuestro profeta, sacerdote y rey. En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea correspondiente es "Mesías".


5.11 ¿De qué manera es Jesús nuestro Profeta?
Un profeta es alguien que habla al pueblo en nombre de Dios. Durante su vida entre los hombres, Jesús se confirmó a sí mismo como el Mesías al cumplir todas las profecías del Antiguo Testamento que fueron dichas con respecto a él. Esto también se muestra a través de sus palabras, sus milagros, y su resurrección. 

    ◊ El Señor tu Dios hará que surja en medio de ti, de entre tus hermanos, un profeta como yo. A él deberán escuchar (Deuteronomio 18:15).


Incluso hoy en día, mediante el evangelio escrito por sus apóstoles, Jesús continúa proclamándose como el Hijo de Dios que dio su vida para salvar al mundo. 

    ◊ Así que somos embajadores en nombre de Cristo, y como si Dios les rogara a ustedes por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: «Reconcíliense con Dios» (2 Corintios 5:20).

5.12 ¿De qué manera es Jesús nuestro Sacerdote?
Un sacerdote es alguien que intercede ante Dios en nombre del pueblo o comunidad a la que sirve. Jesús es nuestro Sacerdote de tres maneras:

    • 1. Cristo demostró una obediencia activa a la ley de Dios al cumplirla perfectamente. En toda su vida Jesús nunca cometió ni un solo pecado-ni en pensamiento, ni en palabra ni en obra.



    • 2. Demostró una obediencia pasiva cuando se sacrificó por nuestros pecados, como ha escrito Juan: "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo" (1 Juan 2:2).



    3. Finalmente, Jesús continúa siendo nuestro Sacerdote cuando intercede ante el Padre por nosotros para mostrarnos misericordia y gracia.

5.13 ¿De qué manera es Jesús nuestro Rey?
El tercer oficio de Cristo es ser nuestro Rey. En Mateo 28:18 Jesús nos dice que a él le había sido dada toda la autoridad en el cielo y en la tierra, haciéndole así nuestro gobernador. Como nuestro Rey, Jesús nos gobierna y nos protege, a la vez que nos guía en la vida aquí en la tierra y en el cielo por la eternidad.

  • Para reflexionar:
    • ¿En qué momentos específicos de su vida necesita que Jesús sea su Profeta, Sacerdote y Rey?

4. La naturaleza de Dios (Guía de Discusión)

Dios se Revela

4. La naturaleza de Dios (Guía de Discusión)

4.1. ¿Quién es Dios?
Esta pregunta ha intrigado al mundo por miles de años. Esto no debe sorprendernos ya que, después de todo, es natural que sintamos curiosidad con respecto a nuestro Creador. Es por ello que, a través de los tiempos, se han elaborado muchas teorías con respecto a él. Algunas de ellas lo describen como poderoso, majestuoso, o incluso, si nos dejamos guiar por las películas de cine, como un simple ser humano vestido de blanco, o como un abuelo con una barba blanca y una camisa de franela. Pero, demás está decir, los retratos de Hollywood no son la fuente más precisa para aprender sobre Dios, por lo cual es bueno que miremos en otros lugares para obtener respuestas.


4.2. ¿Qué es Dios?
La respuesta a esta pregunta la encontramos en la Biblia, donde se nos dice:

    ◊ Dios es Espíritu; y es necesario que los que lo adoran, lo adoren en espíritu y en verdad (Juan 4:24).


Un ser que es puramente espíritu—como Dios o sus ángeles—no tiene un cuerpo físico ni material. Pero la Biblia también revela muchos otros atributos o características de nuestro Dios.


4.3. ¿Qué atributos da la Biblia a Dios?
La Biblia dice que Dios es un espíritu que ha existido por toda la eternidad, que él lo sabe todo (ver Juan 21:17), que para él todo es posible (ver Mateo 19:26), y que está en todas partes (ver Jeremías 23:24). También dice que Dios es inmutable (ver Santiago 1:17) y fiel (ver 2 Timoteo 2:13), que no tiene pecado y es santo (ver Levítico19:2), que es compasivo y clemente (ver Salmo 86:15), y que su obra es perfecta y justa (ver Deuteronomio32:4). Y, finalmente, también dice que Dios es amor (ver 1 Juan 4:16).

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuál de estos atributos le resulta más intimidante o le causa temor?
    • ¿Cuál de estos atributos le brinda mayor consuelo?

4.4. ¿Cómo sabemos que Dios realmente existe?
Dios ha escogido revelarse tanto en la naturaleza del mundo que creó, como a través de la Biblia.

    • 1) La Biblia nos dice que Dios escribió su ley en nuestros corazones.



      • ◊ ... y de esa manera demuestran que llevan la ley escrita en su corazón, pues su propia conciencia da testimonio, y sus propios razonamientos los acusarán o defenderán (Romanos 2:15).

 

    • La mayoría de las naciones nunca recibieron los diez mandamientos; sin embargo, sus leyes los reflejan. Nuestro sentido de ética y nuestra conciencia revelan que nuestro Creador hace responsables a sus criaturas por sus vidas. Aunque somos pecadores, Dios no quiere que desconozcamos que el día del juicio vendrá para todos, tanto vivos como muertos.



      • Para reflexionar:
        • ¿Cuánta atención le presta a su conciencia?

 

    • 2) La segunda manera en que Dios se nos revela es a través de la creación 



      • ◊ Para ellos, lo que de Dios se puede conocer es evidente, pues Dios se lo reveló; porque lo invisible de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, y pueden comprenderse por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa (Romanos 1:19-20).

 

    • Es bien sabido que un autor deja elementos de su personalidad en sus personajes, así como el fotógrafo comparte imágenes del mundo que revelan su perspectiva. De la misma manera, las huellas de Dios se pueden ver en toda su creación. 



      • Para reflexionar:
        • ¿Qué cosas de la naturaleza le muestran más claramente las huellas de Dios?
        • Desde que la creación fue corrompida por el pecado, dejó de ser un reflejo perfecto del Dios Creador. ¿Qué cosas pueden dar la impresión de que Dios es cruel y vengativo?

 

    • 3) Dios se nos revela claramente en su Palabra, particularmente en los evangelios de Jesucristo.



      • ◊ Dios, que muchas veces y de distintas maneras habló en otros tiempos a nuestros padres por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y mediante el cual hizo el universo (Hebreos 1:1-2).

 

    • Debido al gran amor de Dios por nosotros, él se nos da a conocer para que recibamos perdón por nuestros pecados y le demos nuestra sincera adoración y alabanza. Él nos ha creado y hace posible que podamos crecer en nuestra fe hasta que estemos unidos con él en el cielo por toda la eternidad.



      • ◊ Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer, tengan vida en su nombre (Juan 20:30-31).

 

      • Para reflexionar:
        • ¿En qué situaciones de la vida sería importante buscar fuera de nuestros propios sentimientos e impresiones y aprender sobre Dios con base en la Biblia?

4.5. ¿Qué es la Trinidad?
Una de las cosas más importantes que debemos aprender sobre Dios es que es trino, lo que significa que Dios está formado por tres personas distintas y separadas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

      • ◊ Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor es uno (Deuteronomio 6:4).



      • ◊ [Jesús dijo] Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).

 

    • La Trinidad es un misterio que ningún ser humano podrá nunca entender. Simplemente debemos limitarnos a las cosas que Dios ha revelado sobre sí mismo en la Biblia y aceptar las que son incomprensibles. La iglesia cristiana pasó siglos tratando de encontrar la forma más precisa de hablar al respecto desde el punto de vista bíblico. Finalmente, elaboró tres fórmulas que hoy en día conocemos como los 'Credos'.

4.6. ¿Qué son los Credos?
Para ayudar a aclarar y erradicar errores dentro de la Iglesia, la iglesia primitiva elaboró declaraciones de fe llamadas "Credos". Los tres Credos que aún utilizamos hoy son: el Credo Apostólico, el Credo Niceno y el Credo Atanasiano. Estos Credos resumen quién es Dios y lo que ha hecho por nosotros a través de las tres personas de la Trinidad.


4.7. ¿Cuáles son las tres personas de la Trinidad?

      • 1. Dios el Padre: En la Biblia, Dios Padre está más conectado con la obra de la creación del universo (ver Génesis 1:1). Vale notar que, si bien Dios ha puesto la ley natural para gobernar su creación, él mismo es quien la sustenta y la cuida. 



        • ◊ Todos los seres esperan de ti que a su tiempo les des de comer. Si abres tu mano y les das su pan, ellos lo toman y quedan satisfechos. Si te escondes de ellos, se desconciertan; si les retiras su espíritu, mueren y vuelven al polvo. Pero si envías tu espíritu, vuelven a la vida, y así renuevas la faz de la tierra (Salmo104:27-30).

 

      • 2. Dios el Hijo, también conocido como Jesucristo. Dios Padre envió a su único Hijo al mundo para restablecer la relación que el hombre había quebrado al caer en pecado. A través de su vida perfecta, su muerte en la cruz y su resurrección, Jesucristo pagó el precio de los pecados de toda la humanidad, otorgándonos así el perdón y salvándonos de la separación eterna de Dios.



        • ◊ Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, para tener la preeminencia en todo, porque al Padre le agradó que en él habitara toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses1:18-20).

 

      • 3. Dios el Espíritu Santo: el Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad, está activo en nuestro mundo hoy. Él es quien produce y sostiene en nosotros la fe, y quien también lleva a cabo en nosotros la obra de santificación, o sea, que nos ayuda a ser cada vez más parecidos a Cristo. 



        • ◊ Por tanto, quiero que sepan que nadie que hable por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; y que nadie puede llamar «Señor» a Jesús, si no es por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:3).

 

      • Una gran demostración de la existencia de la Trinidad está en el relato del bautismo de Jesús. 



        • ◊ Un día en que todo el pueblo estaba siendo bautizado, también fue bautizado Jesús. Y mientras Jesús oraba, el cielo se abrió y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma. Entonces vino una voz del cielo, que decía: «Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco» (Lucas3:21-22).

 

    • En esos versículos vemos a cada una de las tres personas de la Trinidad en el mismo lugar al mismo tiempo.

4.8. ¿Es cierto que Dios creó el universo en seis días?
El relato de la creación de los cielos y la tierra en Génesis 1 describe los métodos y el período de tiempo reales de Dios para la creación. Cuando Dios dio el tercer mandamiento en el monte Sinaí, reforzó la idea de la creación en seis días.

      • ◊ Porque yo, el Señor, hice en seis días los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero reposé en el día séptimo. Por eso yo, el Señor, bendije el día de reposo y lo santifiqué (Éxodo 20:11).

4.9. ¿Qué significa "crear"?
Crear algo significa hacer existir algo que no existía antes. Entonces, cuando decimos que Dios creó el universo, estamos diciendo que Dios hizo todas las cosas de la nada, con las palabras de su boca. No había materiales preexistentes para utilizar en la construcción del universo. Él creó tanto el objeto, como el material del cual fue hecho. Esto es significativo porque hace que Dios sea el único Creador, el único responsable de la artesanía de su diseño.

      • Para reflexionar:
        • ¿Qué es lo más difícil de aceptar en relación con el relato bíblico de la creación?
        • ¿Por qué muchos prefieren pensar que el mundo llegó a existir por casualidad, en lugar de creer en un Creador todopoderoso?

4.10. ¿Cómo encajan el relato bíblico de la creación y la teoría de la evolución?
Sencillamente no encajan. La teoría de la evolución está basada en la premisa de que todo lo necesario para la vida se formó en la época del Big Bang, y que con el tiempo esa materia cambió, creció y se transformó en las formas y los sistemas de vida que vemos hoy en todo el mundo. La Biblia es clara cuando describe a Dios como el único Creador de todas las cosas. Dios no usó materiales preexistentes porque no los necesitaba. Dado que Dios es por naturaleza todopoderoso, no necesitó valerse de otras cosas para crear el universo. 

      • Para reflexionar:
        • ¿Por qué será que algunos cristianos sienten la necesidad de hacer encajar la creación y la teoría de la evolución?

4.11. ¿Qué creó Dios en cada uno de los seis días?
De acuerdo con el relato de la Biblia, que empieza en el capítulo 1 de Génesis, Dios creó el universo en el siguiente orden:

      • Día 1: Dios creó los cielos y la tierra, incluyendo el agua que cubrió la tierra. También separó la luz de la oscuridad.



      • Día 2: Dios creó el cielo, separando las aguas superiores de las aguas que permanecieron en la superficie de la tierra.



      • Día 3: Dios estableció dónde permanecería el agua en la tierra, proporcionando lugares para la tierra seca. Sobre la tierra seca Dios creó todas las variedades de plantas, árboles y vegetación.



      • Día 4: Dios creó el sol, la luna y todas las estrellas.



      • Día 5: Dios creó todos los peces del mar y las aves.



      • Día 6: Dios creó todos los animales que vivirían en la tierra, incluyendo la especial creación de la raza humana.



      • Día 7: Dios descansó de su obra de la creación. Esto sirve como modelo para que nosotros apartemos tiempo semanalmente para descansar de nuestro trabajo y adorar a Dios (el día de reposo).

 

      • Para reflexionar:
        • Considere el orden sistemático que Dios usó para la creación. ¿De qué manera la obra de Dios del primer día es un trabajo preparatorio para la del cuarto día? ¿La obra del segundo día para la del quinto? ¿La del tercero para la del sexto?

4.12. ¿De qué manera fue diferente la creación del hombre a la del resto del universo?
La raza humana fue creada en el sexto día como la joya de la corona de la creación de Dios. La Biblia dice que fuimos creados "a imagen de Dios" con un alma inmortal, y que Dios nos dio la responsabilidad de gobernar su creación.

Hay varias distinciones que hacen diferente a la especie humana del resto de la creación. Primero, antes de crear al hombre, Dios Padre habló con las otras dos Personas de la Trinidad (el Hijo y el Espíritu Santo) con respecto a esa creación especial. Los seres que Dios pretendía crear serían hechos a su propia imagen, y de manera única: serían como él en sabiduría, justicia y santidad. 

Segundo, y si bien es cierto que Dios formó a todos los animales del polvo de la tierra (ver Génesis 2:19), después de formar al hombre con tierra, hizo algo especial: infundió su aliento en la nariz del hombre y le dio vida (Génesis 2:7). Este acto único de creación separa al hombre de los animales y las plantas, pues sólo el hombre tiene dentro de él un alma viva. 

      • ◊ Tercero, Dios creó al hombre con una responsabilidad específica, al igual que con los talentos y las habilidades necesarias para que fuera capaz de gobernar sobre el resto de la creación (Génesis 1:28).

 

      • ◊ Y, finalmente, Dios vio que no era bueno que el hombre estuviera solo, por lo que dispuso darle una compañía y creó, de una de sus costillas, a la mujer, quien también fue hecha a su imagen y con alma (Génesis 2:21-22).

 

      • Para reflexionar:
        • ¿Por qué es necesario enfatizar el lugar especial que tiene el ser humano en la creación de Dios?
        • ¿De qué maneras hemos abusado de la autoridad que Dios nos ha dado sobre su creación?

4.13. ¿Qué hizo Dios después que terminó de crear todas las cosas?
Dios creó el universo en seis días, pero la obra del Padre no terminó allí. Por toda la Biblia leemos historias de cómo continuó y continúa cuidándonos activamente, al igual que al mundo que creó. 

Después que Adán y Eva trajeron el pecado al mundo, Dios inmediatamente prometió enviar un Salvador que vendría a salvar a su pueblo de su pecado. De hecho, Dios nos ha instruido en las palabras de 1 Pedro 5:7 para que descarguemos en él todas nuestras angustias, porque él tiene cuidado de nosotros... y así lo hizo cuando cuidó de Noé y su familia durante el diluvio (ver Génesis 9), cuando cuidó de Israel mientras estuvieron en el desierto (ver Deuteronomio 8), cuando proveyó para Elías, la viuda y su hijo (ver 1 Reyes 17), y cuando cuidó de Jesús, María y José, advirtiéndoles que huyeran a Egipto (ver Mateo 2). Éstos son sólo algunos de los muchos ejemplos que nos muestran cómo Dios demostró su amor y cuidado por su pueblo, atendiendo sus necesidades y garantizando su seguridad.

Hasta el día de hoy, Dios Padre continúa cuidando activamente de su creación. Nuestro alimento, techo, vestido, refugio, dinero y otras provisiones, son todos regalos que Dios nos provee porque nos ama. 

      • ◊ Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación (Santiago 1:17).

 

      • Para reflexionar:
        • ¿Cuánto le preocupan sus necesidades diarias?
        • ¿Cómo puede hacer para aprender a confiar en que Dios las proveerá?

4.14. ¿Qué son los ángeles?
Los ángeles son seres espirituales que Dios creó el sexto día de su creación. Son muchos y poderosos. Los santos ángeles le sirven a Dios, obedeciendo sus órdenes, protegiendo a la humanidad, especialmente a los niños (ver Mateo 18:10), y comunicando mensajes especiales de Dios (Lucas 1:26-27).

      • ◊ Al día siguiente, por la mañana, el ayudante del varón de Dios salió y se encontró con que el ejército había sitiado la ciudad con su caballería y sus carros de combate. Entonces fue a decirle a Eliseo: «¡Ay, señor mío! ¿Y ahora qué vamos a hacer?» Y Eliseo le dijo: «No tengas miedo, que son más los que están con nosotros que los que están con ellos». Acto seguido, Eliseo oró con estas palabras: «Señor, te ruego que abras los ojos de mi siervo, para que vea». El Señor abrió los ojos del criado, y éste miró a su alrededor y vio que en torno a Eliseo el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego (2 Reyes 6:15-17).

 

    • Los ángeles y los seres humanos son criaturas muy diferentes. Los seres humanos no se convierten en ángeles cuando mueren.

4.15. ¿Quién es el diablo?
Dios creó a todos los ángeles sin pecado, pero algunos se rebelaron contra él. El ángel líder fue Satanás, también conocido como el diablo, quien asumió forma de serpiente y tentó a Eva en el jardín del Edén (ver Génesis 3). Más tarde, ese mismo diablo fue quien tentó a Jesús en el desierto (ver Mateo 4:1-11). Dios limita las obras de Satanás (ver Job 1:6-12), pero también nos dice que él siempre está al acecho. 

Sin embargo, la Biblia nos afirma que el día del juicio final, Jesús enviará a Satanás al infierno para siempre (ver Apocalipsis 20:10).

      • Para reflexionar:
        • ¿Por qué es importante que seamos conscientes que el diablo es real y está al acecho?
        • ¿Qué armas tenemos los cristianos para luchar contra el diablo?

4.16. Si Dios está activo en nuestro mundo hoy en día ¿por qué siguen sucediendo cosas malas?
Dios creó un mundo perfecto y sin pecado. Sin embargo, una vez que Adán y Eva introdujeron el pecado al mundo, el mal y el sufrimiento vinieron con él. Nuestros pecados corrompieron la creación de Dios, y ahora son parte de la vida que todos debemos sobrellevar. Dolor, sufrimiento, dificultades, enfermedades, accidentes y tragedias son experiencias desafortunadas pero comunes en nuestro mundo pecador. 

Sin embargo, y a pesar de que nos apartamos de la voluntad de Dios, él no nos ha abandonado. De hecho, debido a su gracia y misericordia, él nos ha provisto el camino a la salvación por medio de Jesucristo. 

Romanos 8:28 nos recuerda el amor activo que Dios nos muestra frente a la lucha del mundo. "Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito". Así que, mientras continuamos enfrentando las dificultades, lo hacemos sabiendo que tenemos un Dios que nos acompaña y guía, y dispone que todo sea para nuestro bien-así como dispuso nuestra salvación por medio de la muerte de su propio Hijo Jesús.

    • Para reflexionar:
      • ¿Recuerda alguna experiencia negativa en su vida de la cual Dios haya producido algo bueno?

3. La ley de Dios (Guía de Discusión)

Dios se Revela

3. La ley de Dios (Guía de Discusión)

3.1. ¿Qué son los diez mandamientos?
Los diez mandamientos son la ley de Dios que expresa su voluntad para nosotros. Él se los dio a su pueblo, Israel, poco después de liberarlos de la esclavitud en Egipto. Estando acampados al pie del monte Sinaí, Dios descendió con señales poderosas que les mostraron cuán serio era con respecto a la ley que estaba a punto de darles. 

    ◊ Al tercer día por la mañana, hubo truenos y relámpagos, y una espesa nube se posó sobre el monte, y hubo un fuerte sonido de bocina, y todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció. Entonces Moisés sacó al pueblo del campamento para recibir a Dios, y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba porque el Señor había descendido sobre él en fuego y el humo subía como de un horno, y todo el monte se estremecía en extremo. El sonido de la bocina iba en aumento, y Moisés hablaba y Dios le respondía con voz de trueno... Dios habló y dijo todas estas palabras... (Éxodo 19:16-19; 20:1)


En el monte Sinaí la voz de Dios retumbó, diciendo las palabras de los diez mandamientos a la nación de Israel. Los israelitas estaban tan aterrados por esa voz retumbante de Dios, que le rogaron a Moisés que les hablara en nombre de Dios. Así que Dios le dijo a Moisés que subiera a la cima del monte, y allí escribió esos diez mandamientos en dos tablas de piedra, de tal manera que Moisés pudiera llevárselos al pueblo. 

Mucho tiempo y muchas generaciones después, Jesús habló sobre esos mandamientos y mostró que Dios no había cambiado de opinión con respecto a ellos:

    ◊ (Jesús dijo) De manera que, cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los demás, será considerado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los practique y los enseñe, será considerado grande en el reino de los cielos. Yo les digo que, si la justicia de ustedes no es mayor que la de los escribas y los fariseos, ustedes no entrarán en el reino de los cielos. (Mateo 5:19-20)

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué cree que Dios habrá hecho que la escena en el monte Sinaí, cuando le dio los diez mandamientos a su pueblo, fuera tan aterradora?

3.2. ¿Cómo resumió Jesús los diez mandamientos?
Una vez le preguntaron a Jesús cuál era el mandamiento más importante. Él resumió los diez mandamientos en dos, diciendo:

    ◊ "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente". Éste es el primero y más importante mandamiento. Y el segundo es semejante al primero: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas" (Mateo 22:37-40).


Todos los mandamientos tratan, esencialmente, de nuestro amor a Dios y entre nosotros. O, como dice Romanos 13:10b: "... el amor es el cumplimiento de la ley". Cuando amamos a Dios sobre todas las cosas, le damos el lugar que le corresponde en nuestra vida. Y cuando Dios ocupa el lugar que le corresponde en nuestra vida y corazón, podemos amar de verdad a las personas que nos rodean, protegiendo su reputación y sus posesiones, y mejorando sus vidas.

En 1 Juan 4:8b, leemos: "Dios es amor". Por su gran amor por nosotros él nos da vida, nos provee todo lo que necesitamos para vivir, y nos protege de todo lo que pueda hacernos daño o llevarnos a la muerte. Por ese gran amor, él también envió a su Hijo para que nos salvara del pecado, la muerte y el castigo eterno. En sus diez mandamientos, Dios simplemente nos pide que le amemos y que amemos a los demás así como él nos ama a nosotros. 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cómo se siente cuando alguien le sorprende con un gesto inesperado de amor o compasión? ¿Qué le impide hacer lo mismo por los demás?
    • Elija dos personas, una de su familia y otra que no es de su familia, y propóngase sorprenderlas esta semana con gestos inesperados que demuestren su amor o aprecio por ellas.

3.3. ¿Será que Dios espera que sus diez mandamientos se apliquen a nosotros hoy?
¡Absolutamente! No tendría mucho sentido que Jesús los resumiera en dos afirmaciones amplias, si tuviera la intención de abolirlos. Los diez mandamientos continúan dándole a la sociedad actual el plan de acción necesario para llevar una vida ordenada y con propósito que promueva la paz entre los hombres, a la vez que honre a Dios. 

Algunos pueden contra argumentar este punto diciendo que los diez mandamientos están pasados de moda, ya que fueron enunciados hace casi 2.500 años y no tratan temas actuales, como por ejemplo el uso de Internet. A primera vista parecerían tener razón, ya que la vida ciertamente ha cambiado mucho desde la época en que Moisés recibió las tablas de la ley. Y es cierto, los términos pueden haber cambiado. Pero la naturaleza humana, que nos tienta a tomar decisiones pecaminosas, sigue siendo la misma. 

    ◊ (Jesús dijo) No piensen ustedes que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque de cierto les digo que, mientras existan el cielo y la tierra, no pasará ni una jota ni una tilde de la ley, hasta que todo se haya cumplido (Mateo 5:17-18).

3.4. ¿Podemos obtener la salvación cumpliendo la ley?
¡Seguro! Podemos obtener la salvación si logramos cumplir cada uno de los mandamientos de Dios de manera perfecta, y en ningún momento de nuestra vida violar ninguno de ellos. Pero, ¿acaso es posible? Veamos lo que dice la Palabra de Dios con respecto a nosotros, los seres humanos. 

    • ◊ Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:23).



    ◊ Pero todos se han desviado; todos a una se han corrompido. No hay nadie que haga el bien; ¡ni siquiera hay uno solo! (Salmo 14:3).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Cuán a menudo cree que viola alguno de los mandamientos de Dios?
    • ¿Cuál es el peligro de juzgar nuestra vida de acuerdo a lo que dicen quienes están a nuestro alrededor, y no en base a la ley de Dios?

3.5. ¿Qué es el pecado original?
Nuestra "condición" pecaminosa es mucho más grave que las cosas malas que hacemos y las buenas que no hacemos. Todo nuestro ser fue contaminado con el pecado desde el momento en que fuimos concebidos—mucho antes de que pudiéramos hacer cualquier cosa buena o mala. A esto la Biblia lo llama de "pecado original", o sea, es la naturaleza pecaminosa que recibimos de nuestros padres pecadores.

Todo empezó en Génesis 3 en el Jardín del Edén, cuando Adán y Eva desobedecieron la orden de Dios y comieron del fruto prohibido. A partir de ese momento, la naturaleza santa de Dios, que Dios mismo había creado en ellos, fue remplazada por una naturaleza pecaminosa. Desde entonces, esa naturaleza pecaminosa ha sido pasada de generación en generación y así es como ese 'pecado original' continúa propagándose por toda la raza humana hasta el día de hoy, y lo seguirá haciendo hasta el fin de los tiempos. 

    ◊ (Jesús dijo) ¿Por qué no entienden mi lenguaje? Pues porque no pueden escuchar mi palabra. Ustedes son de su padre el diablo, y quieren cumplir con los deseos de su padre, quien desde el principio ha sido un homicida. No se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de lo que le es propio; porque es mentiroso y padre de la mentira (Juan 8:43-44).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Por qué es difícil aceptar que los bebés recién nacidos (e incluso los bebés que están en el vientre de su madre) son pecadores que necesitan el perdón de Dios?
    • Cuando piensa en el pecado, ¿qué cosas le vienen más fácilmente a la mente, los hechos o acciones cometidos, o los pensamientos y deseos secretos?

3.6. ¿Qué tan estricto es Dios con respecto a nuestra obediencia a su ley?
La santidad de Dios (es decir, su absoluta perfección) y su justicia nos exigen que seamos absolutamente perfectos en todos nuestros pensamientos, deseos, palabras y obras. 

    ◊ Pero yo (Jesús) les digo que cualquiera que mira con deseos a una mujer, ya adulteró con ella en su corazón (Mateo 5:28).


La Biblia enseña claramente que todo pecado y toda desobediencia deben ser castigados. 

    ◊ Cualquiera que desobedece la ley de Moisés muere sin falta, siempre y cuando haya dos o tres testigos que declaren en su contra (Hebreos 10:28).


¿Por qué es tan estricto? Porque Dios es absolutamente santo y perfectamente justo. ¿Por qué no nos mata instantáneamente? No lo hace porque es misericordioso y quiere perdonar nuestros pecados. Pero, si bien es paciente, no puede tolerar el pecado en su presencia para siempre. 

    • ◊ No eres un Dios que se complazca en la maldad; los malvados no pueden habitar contigo. Los perversos no pueden presentarse ante ti, pues aborreces a todos los malhechores. Tú, Señor, destruyes a los mentirosos, y rechazas a los asesinos y mentirosos. (Salmo 5:4-6)



    ◊ Ustedes, los reyes: ¡sean prudentes! Y ustedes, los jueces: ¡admitan la corrección! Sirvan al Señor con reverencia y ríndanle culto con temor reverente. Ríndanse a los pies de su Hijo, no sea que él se enoje y ustedes perezcan, pues su enojo se enciende de repente. ¡Bienaventurados son los que en él confían! (Salmo 2:10-12).

 

  • Para reflexionar:
    • En los Estados Unidos hubo indignación cuando un juez exoneró de prisión a un adolescente que había matado a cuatro personas en un accidente por conducir ebrio. El juez fue despedido. ¿Cómo cree que actuaría Dios? ¿Por qué?

3.7. Si no podemos salvarnos a nosotros mismos, ¿cómo podemos salvarnos?
Al igual que le sucede a un criminal condenado, no hay nada que podamos hacer para ganarnos el favor el Dios ni para alejar su ira. Sin embargo, su amor y misericordia lo llevaron a darnos un Sustituto. Su hijo Jesús se encarnó, se hizo hombre, para cargar sobre sí nuestros pecados y recibir el castigo que a nosotros nos correspondía, sufriendo y muriendo por nosotros en la cruz. Cuando vemos la brutalidad de lo que Jesús sufrió en películas como La Pasión, nos ayuda a darnos cuenta de cuán en serio toma Dios su ley y el pecado, y también nos recuerda que, con su sacrificio, Jesús satisfizo completamente los requisitos del Padre. 

    • ◊ Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios (2 Corintios 5:21).



    • ◊ Cristo nos redimió de la maldición de la ley, y por nosotros se hizo maldición (porque está escrito: "Maldito todo el que es colgado en un madero") (Gálatas 3:13).



    ◊ Él mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados al madero, para que nosotros, muertos ya al pecado, vivamos para la justicia. Por sus heridas fueron ustedes sanados (1 Pedro 2:24).

 

  • Para reflexionar:
    • ¿Qué significa para su vida que Jesucristo haya pagado el precio por sus pecados y el Padre le declare libre de culpas?

3.8. ¿Para qué propósitos sirve la ley de Dios?
La ley de Dios obra de tres maneras diferentes: 

    • 1. 

Freno

    •  — Como un freno, la ley de Dios evita las explosiones violentas del pecado dentro de la sociedad, manteniendo el orden en nuestras vidas, familias, comunidades y en los países del mundo. A través de su ley, Dios frena nuestros deseos pecaminosos y protege nuestras vidas y posesiones. Piense en este primer uso de la ley como si fuera una cerca. Si bien algunas personas la miran como si fuera un límite que restringe, en realidad es una barrera que nos protege del peligro.



      • ◊ Todos debemos someternos a las autoridades, pues no hay autoridad que no venga de Dios. Las autoridades que hay han sido establecidas por Dios. Por lo tanto, aquel que se opone a la autoridad, en realidad se opone a lo establecido por Dios, y los que se oponen acarrean condenación sobre ellos mismos. Porque los gobernantes no están para infundir temor a los que hacen lo bueno, sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres vivir sin miedo a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás su aprobación, pues la autoridad está al servicio de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, entonces sí debes temer, porque no lleva la espada en vano, sino que está al servicio de Dios para darle su merecido al que hace lo malo (Romanos 13:1-4).

 

      • Para reflexionar:
        • ¿Qué sucede cuando se quita la 'cerca' de la ley de Dios? Piense en las cosas que algunas personas hacen, por ejemplo después de un huracán, tornados o terremoto.

 

        • ¿Cómo sería la vida sin la aplicación de la ley?

 

    • 2. 

Espejo

    •  — El segundo propósito de la ley es revelar nuestro pecado, de tal manera que nos demos cuenta de nuestra necesidad de buscar perdón. Así es que actúa como un 

espejo

    • . Los espejos nos muestran cuando estamos despeinados, cuando tenemos comida en nuestros dientes o cuando nuestra ropa está desabotonada. De la misma manera, la ley nos muestra cuánto nos hemos alejado del camino de Dios. La ley elimina todas las excusas, nos convence de que merecemos el castigo eterno por nuestros pecados, y nos muestra por qué necesitamos a Jesucristo como Salvador.



      • ◊ ... de no haber sido por la ley, yo no hubiera conocido el pecado; porque si la ley no dijera: "No codiciarás", tampoco yo habría sabido lo que es codiciar (Romanos 7:7b).

 

    • Para reflexionar:
      • Muchas personas tienen estándares de comportamiento ligeramente mejores que quienes les rodean. ¿Será que eso es suficientemente bueno para Dios?
      • ¿Por qué es tan difícil confesar nuestros pecados y admitir que necesitamos un Salvador?

 

    • 3. 

Regla

    •  — La ley actúa como una 

regla

    •  o guía para dirigir nuestras decisiones en la vida de una manera agradable a Dios. Una vez que hemos confesado nuestros pecados, y recibido el perdón de Dios por amor de Jesús, la ley de Dios sirve un tercer propósito. Necesitamos esto porque nuestros deseos pecaminosos continúan confundiéndonos, incluso ya contando con el perdón de Dios. La ley sirve para revelar la trampa del pecado y mostrarnos el camino correcto.



      • ◊ Tu palabra es una lámpara a mis pies; ¡es la luz que ilumina mi camino! (Salmo 119:105)

 

      • Para reflexionar:
        • Describa algunas cosas que parecen buenas y correctas o, al menos inofensivas, hasta que la Biblia nos muestra que son malas y dañinas para nosotros.

3.9. Los diez mandamientos

      • 1. No tendrá otros dioses delante de mí.

 

      • 2. No tomarás el nombre de tu Dios en vano.

 

      • 3. Santifica el día de reposo.

 

      • 4. Honra a tu padre y a tu madre.

 

      • 5. No matarás.

 

      • 6. No cometerás adulterio.

 

      • 7. No robarás.

 

      • 8. No hablarás falso testimonio contra tu prójimo.

 

      • 9. No codiciarás la casa de tu prójimo.

 

      • 10. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, criada o ganado, ni nada de lo que tenga.

3.10. Primer mandamiento: No tendrás otros dioses delante de mí.
En este mandamiento Dios nos exige que lo pongamos primero en nuestras vidas. Debemos amarlo por encima de todas las cosas, evitar hacer cualquier cosa que le desagrade y confiar en él más de lo que confiamos en cualquier persona o cosa en nuestra vida. 

A primera vista, esto no parece demasiado difícil. ¿Quién se arrodilla ante ídolos hoy en día? Pero pensemos un poco en lo que realmente es un dios: es cualquier cosa que creemos puede suplir nuestras necesidades y librarnos de nuestros problemas. Es algo que amamos y tememos perder. 

Esto probablemente se ve de manera más clara en las adicciones. Un adicto está dispuesto a perder la familia, el trabajo, el dinero, la salud, e incluso su propia vida, con tal de drogarse una vez más. Claramente, esa persona ha puesto su adicción—ya sea la droga, el alcohol, el juego, la pornografía o cualquier otra actividad—muy por encima de Dios.

Pero la adicción no es la única manera en que violamos el primer mandamiento. Es fácil pasar de disfrutar algo a convertirlo en lo más importante de nuestra vida: puede ser el trabajo, los viajes, los deportes, la lectura o cualquier otro pasatiempo agradable. También hay quienes ponen a otras personas antes que a Dios: novios, esposos, hijos, nietos, etc. La riqueza, la fama, el beneficio político, la popularidad, todas estas son distracciones que pueden apartarnos de Dios. 

El primer mandamiento es crítico para todas las personas, porque sólo Dios es la fuente de nuestra vida. Sólo él puede proveer para todas nuestras necesidades, protegernos de todo mal y librarnos de la muerte y del infierno. No se trata de que Dios insista todo el tiempo en estar en primer lugar por ser egoísta. No. Es porque usted y yo nos olvidamos fácilmente de cuánto necesitamos a Dios por encima de todas las personas y cosas en nuestra vida. 

      • ◊ ¿A quién tengo en los cielos? ¡Sólo a ti! ¡Sin ti, no quiero nada aquí en la tierra! Aunque mi cuerpo y mi corazón desfallecen, tú, Dios mío, eres la roca de mi corazón, ¡eres la herencia que para siempre me ha tocado! (Salmo 73:25-26)

 

    • Una vez que conocemos realmente a Dios, experimentamos su amor en Jesucristo y el gozo que viene de comprometer nuestras vidas con él, y no nos persuadirán tan fácilmente de convertir las cosas terrenales en nuestras pasiones más grandes. De hecho, podemos disfrutar más plenamente de las cosas buenas que Dios nos da aquí en la tierra cuando le damos crédito y le agradecemos por dárnoslas.



      • Para reflexionar:
        • ¿Qué cosas/personas le apartan o compiten con Dios?
        • ¿Qué puede hacer para que Dios esté primero en su lista de prioridades?

3.11. Segundo mandamiento: No tomarás el nombre de tu Dios en vano.
En este mandamiento se nos exige tener a Dios en alta estima y ser cuidadosos de hablar de él y de usar su nombre sólo de una manera que lleve a otros a confiar en él también. Ya que amamos a Dios nuestro Padre por salvarnos, y tememos desagradarle, corresponde que seamos extremadamente cuidadosos en la forma en que pensamos y hablamos de él. No queremos pensar ni hablar de él como si fuera un abuelito que siempre está riéndose con sus nietos sin preocuparse de lo que decimos y hacemos, ni tampoco queremos centrarnos demasiado en su justicia, olvidando su amor. Pues sin el amor y el perdón de Dios estaríamos llenos de culpa y desesperación, ya que nada de lo que hacemos va a ser nunca suficientemente perfecto. 

El nombre de Dios está por encima de todos los otros en el cielo y en la tierra, ya que en él hay poder. Dios quiere que nosotros, y todas las personas, le invoquemos para que sepamos que somos sus hijos por amor de Jesús, y que confiemos en que él siempre está disponible para nosotros por medio de la oración. 

      • ◊ Invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás. (Salmo 50:15)



      • ◊ Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. (Hechos 2:21)

 

      • Para reflexionar: 
        • ¿Qué imagen de Dios damos a los demás cuando cometemos un pecado?

3.12. Tercer mandamiento: Santifica el día de reposo.
En este mandamiento Dios nos llama a apartar tiempo cada semana para escuchar su Palabra y reunirnos con los hermanos creyentes en adoración. De esta forma recibimos grandes bendiciones de él, y en el proceso él vuelve a poner nuestras vidas en balance, recordándonos nuestro propósito en esta vida y en la vida por venir. 

      • ◊ Dios terminó en el día séptimo la obra que hizo; y en ese día reposó de toda su obra. Y Dios bendijo el día séptimo, y lo santificó, porque en ese día reposó de toda su obra (Génesis 2:2-3)

 

    • En el día séptimo de su creación Dios no descansó porque estuviera agotado o exhausto, sino que estaba estableciendo un patrón de trabajo y descanso para que imitaran sus criaturas humanas. Dios nos creó con la necesidad de descanso y reposo incluso antes de que nuestros primeros padres cedieran al pecado. Por lo tanto ahora, que nuestra naturaleza humana ha sido dañada por el pecado, necesitamos ese descanso aún más. 



    • La orden de Dios de dedicar tiempo a la adoración y el reposo es para nosotros más importante ahora que nunca antes. La sociedad moderna, con toda la tecnología y acceso instantáneo a casi cualquier cosa, nos mantiene en un ritmo de vida nunca antes visto. Pero, aun más, nos centra en el aquí y ahora, y nos lleva a perder la perspectiva con respecto a los temas más grandes y más importantes de la vida como por ejemplo dónde pasaremos la eternidad cuando termine esta corta vida.



    • Dios nos da un tremendo privilegio cuando nos invita a sentarnos a sus pies como sus hijos amados. Allí nos vuelve a asegurar de su amor y su perdón, y nos alimenta y fortalece para los días por venir. Sin embargo, ¿cuán fácilmente nos excusamos de la adoración, o nos permitimos distraernos con asuntos pequeños y sin importancia?



      • ◊ (Jesús dijo) Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar (Mateo 11:28).

 

    • La adoración semanal nos da la oportunidad de tener comunión con otros creyentes, de crecer en nuestra fe y de orar juntos. 



      • ◊ No dejemos de congregarnos, como es la costumbre de algunos, sino animémonos unos a otros; y con más razón ahora que vemos que aquel día se acerca (Hebreos 10:25).

 

      • Para reflexionar:
        • ¿Qué cosas tienen prioridad en su vida?
        • Si el servicio de adoración no es parte regular de su vida, ¿a qué se debe?

3.13. Cuarto mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre.
En este mandamiento Dios nos recuerda que él ha designado como sus representantes a nuestros padres y otras autoridades para que nos protejan y provean para nosotros. Por lo tanto, nos ordena que les honremos y obedezcamos, siempre y cuando no nos manden hacer cosas contrarias a su voluntad. 

      • ◊ Por lo tanto, aquel que se opone a la autoridad, en realidad se opone a lo establecido por Dios, y los que se oponen acarrean condenación sobre ellos mismos (Romanos 13:2).



    • Dios es la autoridad suprema en nuestras vidas y en toda la creación. Sin embargo, cuando creó este mundo, creó a la humanidad "a su imagen", delegando en las personas la responsabilidad de representar su autoridad. 



    • Esto se volvió aún más importante después de que Adán y Eva cayeron en pecado, cuando la humanidad abandonó los parámetros de Dios con respecto al amor y al cuidado mutuo y cada comenzó a buscar únicamente su propio placer y beneficio. 



    • Los padres no son la única autoridad que Dios pone sobre nosotros. Aparte de ellos, él también nos da abuelos, tíos, mentores, profesores, pastores, jefes, supervisores, policías, funcionarios del gobierno y otras autoridades varias que cuidan de nosotros y merecen nuestra honra. 



      • ◊ Paguen a todos lo que deban pagar, ya sea que deban pagar tributo, impuesto, respeto u honra (Romanos 13:7).

 

    • Hay un caso en el cual Dios nos exige desobedecer a nuestros padres o a otras autoridades. Es cuando ellos quieren que le desobedezcamos a Dios. En tales circunstancias, ya no están actuando como sus representantes.



      • ◊ Pedro y los apóstoles respondieron: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29).

 

      • Para reflexionar:
        • ¿Recuerda algún consejo que le dieran sus padres u otra figura con autoridad que se arrepiente de no haber seguido?
        • ¿En qué sentido su jefe o supervisor sirve como representante de Dios para usted y su familia?
        • ¿Cómo puede honrar a los funcionarios del gobierno cuando está en desacuerdo con ellos?

3.14. Quinto mandamiento: No matarás.
Este mandamiento no sólo prohíbe quitar la vida humana, sino que también nos exige proteger la vida de otras personas, especialmente de quienes no pueden protegerse a sí mismos. Nos prohíbe dañar a cualquier persona de cualquier manera, incluso guardar rencores en nuestro corazón. Dado que el quinto mandamiento nos prohíbe matar a otras personas (asesinato), parece ser el más fácil de cumplir. Sin embargo, los siguientes ejemplos nos muestran lo contrario. 

      • 1. Suicidio — Dios prohíbe el suicidio. Siendo el autor y dador de vida, sólo él tiene el derecho de terminar la vida de cualquier persona. 



      • 2. Eutanasia — De la misma manera, Dios nunca nos dio autoridad para "sacar a las personas de su miseria", con el fin de aliviar su sufrimiento, ni para facilitar la carga del cuidado de quienes están gravemente enfermos. Dios, en su sabiduría y misericordia, conoce el momento correcto para terminar la vida de las personas. La autoridad es sólo de él. Sin embargo, cuando es evidente que una persona está en el proceso de morir, puede ser permitido detener la intervención médica.



      • 3. Aborto — La Biblia deja claro que cada uno de nosotros es una persona valiosa desde el momento de nuestra concepción. A menos que sea para salvar la vida de la madre, el aborto es una violación del mandamiento de Dios de no matar.



        • ◊ ¡...Tú, Señor, diste forma a mis entrañas; tú me formaste en el vientre de mi madre! Te alabo porque tus obras son formidables, porque todo lo que haces es maravilloso. ¡De esto estoy plenamente convencido! Aunque en lo íntimo me diste forma, y en lo más secreto me fui desarrollando, nada de mi cuerpo te fue desconocido. Con tus propios ojos viste mi embrión; todos los días de mi vida ya estaban en tu libro; antes de que me formaras, los anotaste, y no faltó uno solo de ellos. (Salmo 139:13-16)

 

      • 4. Odio e ira — En el siguiente pasaje, Jesús explica que la ira y el odio también quebrantan este mandamiento. Dios no sólo juzga nuestras acciones, sino también nuestros pensamientos y deseos. Puede que tú y yo nunca hayamos matado a nadie ni intencionalmente ni por accidente, pero ¿quién de nosotros no se ha enojado contra otra persona, o la ha insultado o se ha negado a perdonar? ¿Y qué hay del abuso, la discriminación, la intolerancia y el odio? 



        • ◊ (Jesús dijo) Ustedes han oído que se dijo a los antiguos: 'No matarás', y que cualquiera que mate será culpable de juicio. Pero yo les digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio, y cualquiera que a su hermano le diga 'necio', será culpable ante el concilio, y cualquiera que le diga 'fatuo', quedará expuesto al infierno de fuego (Mateo 5:21-22).

 

      • Hay ocasiones en las que Dios permite que se tome una vida humana. Si estuviéramos defendiendo a una persona de un malhechor, Dios permite el uso de la fuerza, incluso de la fuerza letal, para frenar el mal y proteger al inocente. Por la misma razón, el gobierno tiene la misma autoridad de aplicar la pena capital y emprender guerras por causas justas.



        • ◊ ... pues la autoridad está al servicio de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, entonces sí debes temer, porque no lleva la espada en vano, sino que está al servicio de Dios para darle su merecido al que hace lo malo (Romanos 13:4b).

 

      • La vida es un regalo. Fuimos creados a imagen de Dios, por lo tanto, nuestras vidas-y la vida de todas las otras personas-son preciosas y dignas de protección. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para hacer el bien a quienes nos rodean, y ofrecerles ayuda y apoyo en todo lo que podamos. 



        • Para reflexionar:
          • De los temas mencionados, ¿cuál es el que más le cuesta dominar en su vida personal? ¿Por qué?

3.15. Sexto mandamiento: No cometerás adulterio.
En este mandamiento Dios se refiere a su buen don de la sexualidad. Desde el comienzo Dios creó a los humanos como seres sexuales. Sin embargo, reservó la actividad sexual sólo para marido y mujer en un matrimonio de por vida. Dios prohíbe todas las otras formas de actividad sexual debido al daño que inevitablemente nos traen

      • ◊ Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó (Génesis 1:27).

 

    • El segundo capítulo de Génesis especifica cómo Dios creó a los dos primeros humanos. Formó a Adán de la tierra (ver Génesis 2:7). Luego, tomando una de las costillas de Adán, formó a Eva (ver Génesis 2:21-23). Luego se la dio al hombre, los unió en matrimonio, y dijo: 



      • ◊ Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán un solo ser (Génesis 2:24).

 

    • Ese es el modelo para todos los matrimonios—y para toda actividad sexual sana y benéfica para nosotros en cuerpo, corazón, mente y alma. 



    • Dentro de los límites del matrimonio, la actividad sexual sirve tres propósitos:



      • 1) Une al esposo con la esposa en un solo ser, fortaleciendo los lazos que mantienen unido al matrimonio.



        • ◊ No se nieguen el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para dedicarse a la oración. Pero vuelvan luego a juntarse, no sea que Satanás los tiente por no poder dominarse (1 Corintios 7:5).

 

      • 2) Las familias se fortalecen. Cuando el sexo es limitado al matrimonio, los hijos sólo son concebidos, nacen y son criados en un hogar estable y amoroso, con un padre y una madre. El pasaje que dice que "serán un solo ser" vuelve a salir a flote, porque esos hijos son el fruto de ese 'solo ser'. 



      • 3) Es la única salida para el poderoso impulso sexual que Dios creó en la humanidad con el fin de que nos reproduzcamos y multipliquemos (ver Génesis 1:28).



        • ◊ A los solteros y a las viudas les digo que sería bueno que se quedaran como yo; pero si no pueden dominarse, que se casen; pues es mejor casarse que arder de pasión (1 Corintios 7:8-9).

 

      • Dios creó el matrimonio para que fuera la unión para toda la vida entre marido y mujer. Pero no nos abandona a nuestra suerte, sino que provee el amor, el perdón y la fortaleza necesarios para que cada matrimonio perdure a través de todos los cambios y dificultades de este mundo pecador.



        • Para reflexionar:
          • ¿Dónde o en quién busca ayuda para su matrimonio?
          • ¿Cómo está redefiniendo nuestra sociedad el concepto de familia? ¿Está funcionando?

 

    • Este mandamiento prohíbe prácticas que son comunes en nuestra sociedad. 



      • 1. Divorcio — Ya que los dos se convierten en un solo ser, Dios nunca incluyó el divorcio en su plan para el matrimonio. El divorcio rompe violentamente el ser único en que se convierten marido y mujer, causando un profundo dolor y daño físico, emocional y mental en cada uno. De la misma manera, desgarra a los hijos, que son los frutos de esa unión.



      • Cada matrimonio es un modelo de la relación que Dios tiene con cada creyente. Dios prohíbe el divorcio, excepto en dos casos: adulterio o abandono. En estos dos casos el cónyuge pecador ya ha roto los lazos del matrimonio (así como una persona puede alejarse de Dios para buscar un "affaire" con otro dios, como lo mencionamos en el primer mandamiento). 



      • Por supuesto que el divorcio no es la única razón por la cual los hijos viven con uno solo de sus padres. Aunque el ideal de Dios es que los hijos sean criados con una madre y un padre, hay muchas razones por las cuales esto no sucede, incluyendo la actividad sexual fuera del matrimonio y la muerte de uno de los padres. Dios nos asegura que ciertamente él ofrece sus bendiciones de amor, perdón y paz a los hijos nacidos de madres solteras, o criados por padres solos.



      • 2. Actividad sexual fuera del matrimonio 

 

      • Cuando nos apartamos del diseño de Dios para la sexualidad cometiendo adulterio, sexo prematrimonial o libre, y consumiendo pornografía, nos exponemos a recibir heridas emocionales y físicas. Inevitablemente esto sucede toda vez que utilizamos algo de manera diferente a la designada por el diseñador. Esto pasa porque la enseñanza bíblica clave de cómo dos se convierten en un solo ser (ver Génesis 2:24) es una parte fundamental de todo acto sexual, tanto dentro, como fuera del matrimonio. 



        • ◊ ¿Acaso no saben que el que se une con una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? La Escritura dice: "Los dos serán un solo ser" (1 Corintios 6:16).

 

      • El pecado sexual causa un daño mucho más profundo que lo puramente físico, mental y emocional; causa un grave daño espiritual. En 1 Corintios 6:17 leemos: "Pero el que se une al Señor, es un espíritu con él". La Biblia describe esto como un matrimonio entre Dios y los creyentes: Dios es el novio, y todos sus creyentes, la iglesia, son su novia. Así, como un hombre que tiene un affaire se distancia de su unión con su esposa, cada vez que pecamos nos distanciamos de nuestra unión con Dios.



        • ◊ Pero el que se une al Señor, es un espíritu con él. Huyan de la inmoralidad sexual. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, ocurre fuera del cuerpo; pero el que comete inmoralidad sexual peca contra su propio cuerpo (1 Corintios 6:17-18). 



        • ◊ La voluntad de Dios es que ustedes sean santificados, que se aparten de toda inmoralidad sexual, que cada uno de ustedes sepa tener su propio cuerpo en santidad y honor, y no en pasiones desordenadas, como la gente que no conoce a Dios. Ninguno debe agraviar ni engañar en nada a su hermano; porque el Señor toma en cuenta todo esto, como ya les hemos dicho y declarado. Pues Dios no nos ha llamado a vivir en la inmundicia, sino a vivir en santidad. El que desecha esto, no desecha a un hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo (1 Tesalonicenses 4:3-8).

 

      • Los pecados sexuales no son peores que otros pecados, pero sí son diferentes porque los cometemos directamente contra nuestro propio cuerpo. Realmente este crimen sí tiene una víctima y Dios nos hace responsables por la manera en que usemos o abusemos el cuerpo que él nos dio.



      • La convivencia de una pareja antes del matrimonio es extremadamente común en nuestra cultura. Aparentemente tiene mucho sentido. La razón dice: ¿Si un hombre y una mujer hacen la prueba de convivir antes de casarse, no tendrían mejor chance de que su matrimonio dure para toda la vida? 



      • Esto suena muy bien, pero falta algo. Las filosofías que subyacen al matrimonio y la convivencia son completamente opuestas. La promesa del matrimonio es que el esposo y la esposa permanecerán juntos sin importar lo que pase ("en las buenas o en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad"). A la convivencia, por su parte, le falta completamente ese compromiso ("permaneceremos juntos mientras nos entendamos. Pero si vemos que no nos entendemos, nos iremos cada uno por su camino"). En lugar de practicar para el matrimonio, están practicando para el divorcio.



        • Para reflexionar:
          • ¿Cree que es posible el sexo recreativo o el sexo sin compromiso, sin consecuencias negativas?
          • Haga una lista de algunas de las razones que las personas dan para convivir antes del matrimonio.
          • ¿Cómo afecta esta falta de compromiso a los niños que nacen durante la convivencia de una pareja?

 

      • 3. Homosexualismo — Claramente la palabra de Dios reserva las relaciones sexuales sólo para un hombre y una mujer dentro del matrimonio. 



        • ◊ Por eso Dios los entregó a los malos deseos de su corazón y a la impureza, de modo que degradaron entre sí sus propios cuerpos. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas. Hasta sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van en contra de la naturaleza. De la misma manera, los hombres dejaron las relaciones naturales con las mujeres y se encendieron en su lascivia unos con otros. Cometieron hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibieron en sí mismos la retribución que merecía su perversión (Romanos 1:24, 26-27).



        • ◊ ¿Acaso no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se equivoquen: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se acuestan con hombres... heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6:9-10b).

 

      • Algunos argumentan que la atracción por personas del mismo sexo no es una decisión, sino que se nace con ello, por lo que debemos aceptar el estilo de vida homosexual como una alternativa piadosa, e incluso aprobar el matrimonio homosexual.



      • El Salmo 51:5 afirma: "¡Mírame! ¡Yo fui formado en la maldad! ¡Mi madre me concibió en pecado!" Todo el mundo ha sido corrompido por el pecado desde el momento de la concepción. Nuestra naturaleza pecaminosa distorsiona y corrompe la naturaleza que Dios hizo a su imagen cuando creó a Adán y Eva. Jesús lo describió con estas palabras:



        • ◊ Pero lo que sale de la boca, sale del corazón; y esto es lo que contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos deseos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre. El comer sin lavarse las manos no contamina a nadie (Mateo 15:18-20).

 

      • El hecho de que nazcamos con ciertos deseos o inclinaciones pecaminosas no quiere decir que esos deseos sean permitidos o aceptables para Dios.

 

    • Los actos homosexuales no son un pecado peor que otros. Pero, al igual que otros pecados, debe ser confesado para que el pecador pueda encontrar perdón total y completo en Jesucristo, quien pagó el precio por su pecado, al igual que por todos los otros pecados. El deseo homosexual bien puede permanecer hasta que Jesús restaure su imagen perfecta dentro de la persona cuando regrese en el día del juicio. Pero Dios está dispuesto a fortalecer al creyente para que resista esos deseos pecaminosos y se abstenga de actuar de acuerdo con ellos.



      • Para reflexionar:
        • ¿Cómo podemos compartir la advertencia de Dios con respecto al estilo de vida homosexual con un amigo o familiar homosexual sin alejarlo/a?
        • ¿Cómo podemos mostrar verdadero amor y preocupación por un amigo que esté involucrado en el estilo de vida homosexual sin dar la impresión de que Dios está de acuerdo con eso y que él o ella no tienen necesidad de arrepentirse?

 

    • En resumen, Dios no quiere impedir que disfrutemos del sexo. Por el contrario, él proporciona el límite del santo matrimonio dentro del cual bendecirá ricamente nuestras vidas en cuerpo, corazón, mente, alma y espíritu.

3.16. Séptimo mandamiento: No robarás.
En este mandamiento Dios nos da el derecho de tener posesiones. Él protege esas posesiones, a la vez que nos prohíbe robar lo que pertenece a otra persona. También nos ordena ayudar a los demás para que conserven y mejoren las cosas que él les ha confiado. 

      • ◊ El que antes robaba, que no vuelva a robar; al contrario, que trabaje y use sus manos para el bien, a fin de que pueda compartir algo con quien tenga alguna necesidad (Efesios 4:28).

 

    • Este es otro de esos mandamientos que, aparentemente, parece ser muy fácil de cumplir. Después de todo, no muchos de nosotros hemos asaltado una casa ni robado un banco. Sin embargo, antes de que lo descartemos del todo, pensemos un poco en todo lo que este mandamiento involucra.



    • Es cierto que no debemos robar dinero, carros o joyas, pero también es cierto que no debemos robarle a nuestros empleadores tomando más tiempo del que debemos para almorzar, llevándonos a casa útiles de oficina o fotocopias, o invirtiendo el tiempo de trabajo en cosas personales. 



      • ◊ Oigan esto, ustedes, los que explotan a los menesterosos y dejan en la ruina a los pobres de la tierra. Ustedes dicen: "¿Cuándo pasará la fiesta de luna nueva? ¡Entonces podremos vender el trigo! ¿Y cuándo pasará el día de reposo, para que abramos los graneros? ¡Achicaremos la medida, subiremos el precio, y adulteraremos la balanza! ¡Así podremos comprar a los pobres por dinero, y a los necesitados a cambio de un par de zapatos! ¡Hasta los desechos del trigo podremos vender!» Pero el Señor ha jurado por la gloria de Jacob: "¡No voy a olvidar ninguna de sus malas acciones!" (Amós 8:4-7)

 

    • No sólo se nos prohíbe tomar las cosas que Dios le ha confiado a otros, sino que además debemos usar los dones que él nos ha dado para proveer para las personas necesitadas. En la Biblia se nos presentan muchas personas ricas: Abraham, Isaac, Jacob, Job, el rey David y su hijo, el rey Salomón. A esos hombres Dios les dio abundancia de posesiones, pero ellos no las acumularon, sino que las compartieron generosamente con quienes tenían necesidades. 



      • ◊ "Bienaventurado", me decían al escucharme, y los que me veían lo confirmaban. Y es que yo atendía el clamor de los pobres, y ayudaba a los huérfanos sin protección. Los que estaban por morir me bendecían; a las viudas les alegraba el corazón. La justicia caracterizaba mis actos; la justicia me cubría: era mi atuendo. Para los ciegos, yo era sus ojos; para los cojos, yo era sus pies; para los pobres, yo era su padre; para los extranjeros, yo era su defensor. Yo aplacaba la furia de los malvados, y a sus víctimas las libraba de su poder (Job 29:11-17).

 

    • Incluso cuando es golpeado con severa pobreza, Dios conmueve a su pueblo para que sea generoso:



      • ◊ Hermanos, también queremos contarles acerca de la gracia que Dios ha derramado sobre las iglesias de Macedonia, cuya generosidad se desbordó en gozo y en ricas ofrendas, a pesar de su profunda pobreza y de las grandes aflicciones por las que han estado pasando. Yo soy testigo de que ellos han ofrendado con espontaneidad, y de que lo han hecho en la medida de sus posibilidades, e incluso más allá de éstas. Insistentemente nos rogaron que les concediéramos el privilegio de participar en este servicio para los santos (2 Corintios 8:1-4).

 

      • Para reflexionar:
        • ¿De qué maneras algunas personas "roban" a otros en forma legal?
        • ¿Puede el juego ser una manera de apoderarnos, o al menos tratar, de las posesiones de nuestro prójimo?
        • ¿Cómo podemos usar las cosas buenas que Dios nos ha dado para ayudar a otros?
        • ¿Puede dar un ejemplo de una persona quien, incluso durante una época de sufrimiento en su propia vida, haya sido generosa?

3.17. Octavo mandamiento: No hablarás falso testimonio contra tu prójimo.
En este mandamiento Dios nos prohíbe mentir o decir chismes sobre nuestro prójimo, y nos guía para proteger la reputación de nuestro prójimo y asumir que detrás de sus acciones están los mejores motivos.

      • ◊ Por eso cada uno de ustedes debe desechar la mentira y hablar la verdad con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros (Efesios 4:25).

 

    • El octavo mandamiento tiene que ver con proteger la reputación. Literalmente nos prohíbe ser falsos testigos, es decir, mentir cuando estamos dando testimonio en la corte. Eso parece algo que difícilmente muchas personas harían, pero una vez más Dios está mencionando la peor ofensa para cubrir cualquier caso menor de mentira en nuestras vidas diarias.



    • Hay muchas razones por las cuales mentimos—algunas malintencionadas, otras con la mejor de las intenciones. En el lado de la mala intención se encuentran los insultos, la difamación y los chismes. Cada una de estas cosas busca lograr una cosa: la destrucción de la reputación de una persona. Tal vez no queremos arruinar del todo la reputación de alguien, sino sólo resaltar la nuestra. Pero eso no cambia el hecho de que nuestras palabras dañan a alguien. Algunas mentiras se dicen sin mala intención. Estas pueden ofrecerse para encubrir algún mal que hayamos hecho, o para evitarle un mal rato a nuestro cónyuge u otra persona. Sin embargo, a veces el silencio es una mejor opción. 



    • Jesús nos dio algunas orientaciones para cuando un hermano cristiano peca contra nosotros: 



      • ◊ (Jesús dijo) Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y tú estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano (Mateo 18:15).

 

    • Aquí está la oportunidad perfecta para el chisme, pero Jesús ordena guardar silencio. Después de todo, eso es lo que Dios hace cuando le confesamos nuestros pecados. Él los perdona y nunca más se acuerda de ellos. Y dado que cada uno de nosotros cae y peca, ¿no querríamos que las personas contra las cuales pecamos hicieran lo mismo, o sea que protegieran nuestra reputación permaneciendo en silencio, en lugar de exponer públicamente nuestras faltas mediante el chisme? Eso es lo que Pedro quería decir cuando escribió: 



      • ◊ Por sobre todas las cosas, ámense intensamente los unos a los otros, porque el amor cubre infinidad de pecados (1 Pedro 4:8).

 

    • Imagínese si nuestras familias, iglesias, lugares de trabajo y estudio, y comunidades trataran de proteger la reputación mutuamente de esa manera. 



      • Para reflexionar:
        • ¿Recuerda alguna "mentira piadosa" que haya dicho, que terminó empeorando las cosas?
        • ¿Por qué la verdad siempre es la mejor opción? Describa una ocasión en la cual trató de hacer algo agradable por alguien, pero terminó siendo mal juzgado o cuestionado en sus motivaciones.
        • ¿Qué le impide comenzar a pensar más positivamente sobre las personas que están a su alrededor?

3.18. Noveno mandamiento: No codiciarás la casa de tu prójimo. Décimo mandamiento: No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, criada o ganado, ni nada de lo que tenga.
En esto mandamientos Dios va al grano para exponer el pecado latente en nuestros corazones y mentes. Él nos prohíbe desear codiciosamente en nuestros corazones las cosas que les ha dado a otros, y nos ordena que nos contentemos con lo que tenemos. 

      • ◊ Pero la piedad es una gran ganancia, cuando va acompañada de contentamiento (1 Timoteo 6:6)

 

    • El contentamiento transforma todo. Nuestro prójimo puede obtener una promoción, o estrenar un lujoso carro, e incluso salir de vacaciones a un lugar exótico, y aun así nosotros podemos alabar a Dios. 



    • Cuando Dios es el verdadero centro de nuestras vidas, podemos tener la seguridad de que él nos va a proveer todo lo que necesitamos—y suficiente excedente para ayudar también a nuestro prójimo en sus necesidades. 



      • ◊ Disfruta de la presencia del Señor, y él te dará lo que de corazón le pidas. (Salmo 37:4)

 

    • ¿Qué significa codiciar? El diccionario de la Real Academia Española lo define como: "Desear con ansia las riquezas u otras cosas". Es fácil mirar los diez mandamientos sólo en su superficie, pensando que los hemos cumplido porque nunca hemos asesinado a nadie, ni hemos dormido con la esposa o el esposo de alguien, ni robado la propiedad de alguien, ni mentido en la corte. Pero los dos últimos mandamientos desvirtúan esa conjetura, porque muestran que Dios no sólo juzga y castiga nuestras palabras y acciones externas, sino que escarba en nuestros pensamientos y deseos y busca en nuestros corazones y mentes las verdaderas profundidades de nuestra alma. Nada está oculto para Dios. 



    • Súbitamente se arroja una nueva luz sobre los mandamientos anteriores. Podemos no haber matado a nadie, o incluso no haberle causado daño físico a nadie, pero si le hemos amargado la vida a una persona, o incluso le hemos deseado que le vaya mal o que se muera, ante los ojos de Dios somos asesinos. Quizás nunca hayamos tenido sexo con el cónyuge de alguien, pero si miramos a alguien con lujuria, ante los ojos de Dios somos adúlteros. Quizás nunca le hayamos quitado nada a nuestro prójimo, pero si deseamos profundamente algo que le pertenece, ante los ojos de Dios somos ladrones. 



    • Entonces, ¿cómo nos ayuda Dios a luchar con los deseos de nuestra naturaleza pecaminosa? Él nos da contentamiento. Cuando estamos satisfechos con las cosas que él nos ha provisto en esta vida, no nos molestan las cosas que ha escogido darle a otros. 



    • Para reflexionar:
      • ¿Qué respuesta le dan estos mandamientos a la teoría de que Dios acepta a las personas en el cielo siempre y cuando se hayan portado bien en la tierra?
      • ¿Cómo se siente cuando su compañero obtiene una promoción, su vecino compra un carro nuevo, o su primo se va de vacaciones a un lugar exótico?
      • ¿Qué podemos hacer cuando sentimos celos de alguien y codiciamos algo que no tenemos?
      • ¿Por qué es importante desplazar nuestra atención de los regalos que tenemos al Dios que nos ha dado esos regalos?