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Como una madre

Yo los consolaré a ustedes como consuela una madre a sus hijos, y en Jerusalén hallarán consuelo. Isaías 66:13

 

El periódico Washington Post publicó la historia de Fanta Lingani, una madre que vive en Burkina Faso, África.

La historia contaba cómo Fanta se había levantado a las 4 de la mañana y había caminado dos horas para ganar $1.20 barriendo veredas. Con ese dinero había comprado alimentos, y luego había pasado otras dos horas preparando una comida de puré de maíz condimentado con hojas de árboles, pescado seco, y cenizas de madera.

Cuando la comida estuvo pronta, Fanta Lingani le dio un plato a su esposo, luego a sus hijos, y finalmente se sirvió ella misma; pero luego de comer dos bocados, les dio el resto a sus hijos, que todavía tenían hambre.

Lo más probable es que haya dicho que no tenía hambre, pero no era cierto. El precio de los alimentos se había duplicado, pero lo que ganaban seguía siendo lo mismo, por lo que esos dos bocados de comida serían el único alimento hasta el día siguiente.

Fanta Lingiani es madre. Una madre que hace lo que necesita hacer por el bienestar, la salud, y el sustento de sus hijos.

Una vez, el profeta Isaías describió a Dios diciendo que Él consuela como una madre. El texto para esta devoción dice: “Yo los consolaré a ustedes como consuela una madre a sus hijos”.

Como una madre, el Señor vio el mal que nuestro pecado iba a hacernos. Al igual que Fanta Lingani, Dios hizo lo que era necesario hacer para que nosotros, sus hijos, podamos vivir.

Esa es la razón por la cual Jesús nació en Belén, dedicó su vida a obedecer la voluntad del Padre, y permitió que lo arrestaran, golpearan, juzgaran, y crucificaran. Jesús resucitó de la muerte y se mostró a un mundo perdido y hambriento para asegurarnos que nosotros también vamos a vivir para siempre.

Gracias al amor de Jesús, todos los que creen en él como Salvador, son salvos.

ORACIÓN: Querido Señor, te doy gracias por haber hecho todo lo que era necesario para salvarme de la condenación y muerte eternas. Haz que mi vida sea un canto constante de agradecimiento y que refleje tu presencia a quienes me rodean. En el nombre de tu Hijo. Amén.

 

Publicado originalmente en Paraelcamino.com

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Como una madre

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