El camino de los pastores

Lucas 2:15-20

Al volver los pastores, iban alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído. (Lc 2:20a)

Eran considerados parte de la población más baja del país. Eran simples pastores, cuya tarea los ponía en contacto con una realidad considerada “impura”, según algunos. Pero cuando el Mesías llegó a este mundo, fueron los primeros destinatarios de semejante noticia.

No era para quedarse de brazos cruzados, mirándose unos a otros. Aquel que llegaría a ser el gran Pastor de Israel quiso que ellos fueran los primeros. “Vayamos a Belén y veamos esto que ha sucedido”, se dijeron. Así que fueron de prisa y encontraron a María y José, y al niño rey acostado en un pesebre. ¡Qué escena más extraordinaria! Dios envuelto en pañales. El Creador en brazos de una madre primeriza. El Todopoderoso sometido, por amor, a las fuerzas de la naturaleza, al hambre, al frío. El amor todo lo puede, todo lo sufre, todo lo soporta… una fotografía majestuosa de lo que significa el amor sacrificial.

La escena nos muestra dónde se deja encontrar Dios. Ese Dios fulgurante que con su gloria nos intimida y aterroriza porque nos recuerda nuestro pecado y debilidad, de pronto se deja encontrar en un Jesús encarnado, en quien la gloria se oculta para no consumirnos. Y ese mismo Jesús se deja encontrar hoy en una pila bautismal, en un púlpito donde se predica su evangelio, en un altar donde se ofrece su cuerpo y su sangre.

Vayamos pues, como los pastores, al encuentro de Jesús. Ellos nos enseñan el camino. No nos quedemos de brazos cruzados. ¡Ese encuentro cambia la vida! Tras ese encuentro habremos de alabar y glorificar a Dios por lo visto y oído.

Te alabo, Padre, por darnos el precioso regalo de tu Hijo. Ahora que sé de Jesús, que no me quede quieto hasta hallarlo y abrazarlo con fe. Amén.

© Copyright 2016 Cristo Para Todas Las Naciones

El camino de los pastores

You May Also Like

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *