Hora de hablar - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 01/07/2019

Hora de hablar

Varones israelitas, escuchen mis palabras: Jesús nazareno, que fue el varón que Dios aprobó entre ustedes por las maravillas, prodigios y señales que hizo por medio de él, como ustedes mismos lo saben, fue entregado conforme al plan determinado y el conocimiento anticipado de Dios, y ustedes lo aprehendieron y lo mataron por medio de hombres inicuos, crucificándolo. Pero Dios lo levantó, liberándolo de los lazos de la muerte, porque era imposible que la muerte lo venciera.

Hechos 2: 22-24

Cuando Pedro dijo estas palabras, la “iglesia” cristiana estaba en su primera infancia. Sus palabras llegaron justo después de la avalancha del Espíritu Santo en Pentecostés cuando, como un fuerte viento, llenó la habitación de la casa donde estaban los discípulos y “comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu los llevaba a expresarse” (Hechos 2: 4b).

¡Qué experiencia debe haber sido! Los espectadores estaban atónitos y maravillados. Esa asamblea multinacional reunida en Jerusalén “que venían de todas las naciones conocidas” (Hechos 2:5b) escuchaba a los discípulos hablar a cada uno en su “lengua materna” sobre “las maravillas de Dios” (ver Hechos 2: -8, 11). “Todos ellos estaban atónitos y perplejos, y se decían unos a otros: ‘¿Y esto qué significa?’ Pero otros se burlaban, y decían: ‘¡Están borrachos!'” (Hechos 2:12-13).

Entonces Pedro se pone de pie y da su primer discurso. Es gracioso que lo primero que tiene que hacer es disipar la noción de que los discípulos están borrachos pues apenas eran las nueve de la mañana. Pero luego de hacerlo pone manos a la obra, mostrando de inmediato cómo se estaban cumpliendo allí las palabras del profeta Joel: “En los últimos días derramaré de mi Espíritu sobre toda la humanidad. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; sus jóvenes tendrán visiones” (Hechos 2:17a).

Y sí que profetizaron: nación tras nación escuchó la obra de Dios a través de los siglos.

Estos mensajes deben haber sido sorprendentes para los extranjeros que no están familiarizados con el Dios de Israel. ¡Cuán poderosas fueron sus obras! ¡Qué severo su juicio contra los malvados, pero también cuán amorosa su paciencia para con sus hijos! ¿Y cómo es eso de un Rey aún por venir, un Mesías prometido que salvará a su pueblo de sus pecados?

Ese tan esperado Mesías es Jesús, atestiguado por Dios a través de ,”obras poderosas, maravillas y señales” Jesús, entregado y crucificado de acuerdo al plan de Dios y resucitado por el poder de Dios, destruyó “los lazos de la muerte, porque era imposible que la muerte lo venciera”.

Ese era el mensaje que Pedro sabía que era verdad. Él había estado con Jesús desde el principio: había estado allí cuando las multitudes fueron alimentadas y muchas personas fueron sanadas milagrosamente. Había presenciado las señales y maravillas del Salvador y había agonizado por la muerte de Jesús y su propia negación aterrorizada de conocer a su amado amigo y confidente. Pero Pedro ya no era el testigo renuente. Había tomado en serio las directivas personales de su Maestro para alimentar a sus ovejas (ver Juan 21:15-17).

Pedro estaba listo; ya era hora de hablar.

ORACIÓN: Padre celestial, permite que podamos hablar de ti a los demás como lo hizo Pedro. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

  1. ¿Cuál sería tu reacción ante los eventos de Pentecostés?
  2. ¿Qué “obras poderosas, maravillas y señales” hace Dios hoy?

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

Editado por CPTLN-Chile – junio de 2019


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