Que no debo ¿QUÉ?

“Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud.” Gálatas 5:1

Casi todo el mundo sabe que Jesús era amable, amable y compasivo. Lo que la mayoría olvida es que Jesús también era muy duro con cualquiera que tratara de crear leyes y decir que esas leyes eran dadas por Dios.

Jesús realmente se enojaba con quienes trataban de imponer sus leyes a otros. Si no me cree, lea Mateo 23:3b-4. Entre lo más suave que Jesús dice acerca de los fariseos (los que establecían leyes por cuenta propia) están estas palabras: “…porque dicen una cosa y hacen otra. Imponen sobre la gente cargas pesadas y difíciles de llevar, pero ellos no mueven ni un dedo para levantarlas.”.

¿Han oído hablar del Talibán de Pakistán? Los militantes del Talibán rasuraron la mitad del pelo de las cabezas, barbas y bigotes de cuatro hombres que encontraron culpables de transgredir la ley. Pero, ¿qué tipo de ofensa podría merecer un castigo tan raro? Esto es lo que uno de los hombres nos explica: “Estaba con tres amigos en mi coche escuchando música cuando un grupo armado del Talibán nos paró, y después de quebrar los cassettes y la casetera nos rasuraron la mitad de la cabeza y de los bigotes, nos golpearon, y nos ordenaron no volver a escuchar música”.

Cuando se le preguntó si había denunciado este incidente a la policía, su respuesta fue: “No, porque si lo hacía quizás el Talibán se molestaría aún más… y yo temo por mi vida”.

¿Qué pensarían los que dicen que todas las religiones son iguales? Quizá algunas personas pueden querer una religión que enseñe: “No escucharás canciones bonitas”. Yo prefiero una fe que favorece el expresarse con una “canción de gozo” y una iglesia donde un escritor inspirado por Dios y ex-fariseo pueda decir: “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad”.

Jesús nos ha dado libertad. Sabiendo eso, Pablo nos anima: “Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud.” En nuestra oración hoy nos regocijamos en esa libertad comprada con sangre que Jesús ha dado a todos los que le reconocen como Salvador.

ORACION: Señor, haz que sea posible traer al arrepentimiento a aquellos que piensan que te hacen un favor al crear leyes religiosas. Permite que vean que la salvación sólo puede ser obtenida a través de la gracia y solamente por gracia. Dirígelos a creer en Jesús, que es tu gran regalo de salvación, y en cuyo nombre oramos. Amén

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Que no debo ¿QUÉ?

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