Soledad. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones - Chile. Imagen del mar en un atardecer, con un barco lejano en el horizonte.

Soledad

No te desampararé, ni te abandonaré. Hebreos 13:5b

 

¿Alguna vez se ha sentido abandonado? No es una experiencia placentera, ¿verdad? No hace mucho que un profesor de nuestra escuela parroquial me comentó de un pequeño niño que en el primer día de clases se sintió tan solo, que se enfermó.

El niño estaba tan indispuesto, que pidió permiso para llamar a su casa. Como era nuevo en la escuela, el maestro le pidió al auxiliar que lo ayudara a hacer la llamada. Cuando finalmente la madre contestó, el pequeño estaba muy consternado como para hablar. Comprensiblemente la madre, al no escuchar nada, preguntó: “¿Quién es?”.

El pequeño niño rompió en llanto y entre sollozos dijo: “Mamá, este es Juancito, ¿es que ya te has olvidado de mí?”.

Afortunadamente, la mayoría de nosotros nunca ha estado tan solo como para sentir que hasta nuestras propias madres nos han olvidado. Aun así, el sentimiento de soledad puede ser una carga terrible.

Los cristianos somos reconfortados y animados al saber que tenemos un Dios que nunca nos olvida. Nuestro Señor se acordó de nosotros cuando dio su primera promesa a Adán y Eva de que iba a enviar a su Hijo para salvar al mundo de sus pecados.

Cuando Jesús se arrodilló en el Jardín de Getsemaní y derramó gotas de sangre, lo hizo por nosotros. Cuando se dejó clavar a la cruz y agonizó en ella hasta la muerte, lo hizo por nosotros.

En el Salvador crucificado y resucitado recibimos un Redentor, una compañía constante y un amigo cuyo amor es demostrado por nosotros en miles de formas todos los días.

Es por ello que, por más que todos nos olviden, ignoren o desprecien, estamos seguros de que Dios nos tiene presente.

Dios ha hecho la promesa de nunca dejarnos ni olvidarnos. Apoyándonos en esa promesa, nuestra soledad se disipa.

ORACIÓN: Amado Padre, hay veces en que escuchar a quienes nos rodean es más fácil que escucharte a ti. Danos el discernimiento necesario para distinguir entre tu Espíritu de verdad y el espíritu de error de los hombres. En el nombre de Jesús. Amén.

 

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”.

 

Publicado en Paraelcamino.com

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Soledad

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