Solo Jesús

Solo Jesús - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 08/05/2019

Aparecieron entonces dos hombres, y conversaban con él. Eran Moisés y Elías, que rodeados de gloria hablaban de la partida de Jesús… Entonces, desde la nube se oyó una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!» Cuando la voz cesó, Jesús se encontraba solo. Lucas 9:30-31a, 35-36a

¿Recuerdas haber tenido héroes cuando eras niño? Me refiero a personas a quienes admirabas, de quienes tenías fotografías pegadas en la pared, como quienes te disfrazabas en Halloween. En mi caso, fueron los personajes de Star Trek, especialmente el Capitán Kirk y el Sr. Spock. Miré todos los programas, leí todas las historias sobre ellos y practiqué interminables horas para perfeccionar mi saludo de Vulcano. Y me quedé encantada cuando “Mr. Scott” vino a visitar nuestra librería y firmó autógrafos.

El día que Pedro, Santiago y Juan subieron a la montaña y vieron a Jesús en toda su gloria, fue un poco así: con él estaban Moisés y Elías, dos héroes del Antiguo Testamento.

Los discípulos de Jesús habían conocido a esos héroes toda su vida. Moisés había sido el legislador, el gran líder que había seguido la Palabra de Dios y sacado a los israelitas de la esclavitud en Egipto a una tierra nueva y libre. Elías era el profeta del Señor que había llamado a Israel de su infiel idolatría a través de un enfrentamiento inolvidable con los adoradores de Baal. ¡Cuánto se habrán asombrado los discípulos de Jesús al ver a esos hombres cara a cara!

Pero Moisés y Elías no les estaban prestando atención. Estaban demasiado ocupados hablando con Jesús, hablando de su muerte, que estaba a punto de ocurrir en Jerusalén. Y cuando terminaron la conversación y estaban a punto de irse, fue cuando Pedro dijo: “¡Ya lo sé! Vamos a armar unas carpas para ustedes tres, así se pueden quedar aquí con nosotros. ¡No hay necesidad de que se vayan!”.

Pero ese no era en absoluto el plan de Dios. Una nube cubrió la montaña. Los discípulos se asustaron. Y luego se oyó una voz: “Éste es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!”. Y cuando la nube pasó, Jesús estaba solo. Las estrellas menores se habían ido. El Hijo había permanecido.

No somos tan diferentes de Pedro, Santiago y Juan. Nosotros también vivimos en un mundo donde muchos compiten por nuestra atención: políticos, actores y músicos, los medios sociales e incluso personas que parecen ser famosas nada más que por ser famosas. Es fácil quedar atrapados observándolos, prestándoles atención, escuchando lo que dicen.

Pero Dios nos dice: “No. Jesús es mi hijo. Escúchenlo a él”. No hay otro como él, ni nadie además de él. Él es el salvador que dio su vida para hacernos hijos de Dios. Él es el Hijo de Dios que resucitó de la muerte victorioso, quien también nos resucitará de la muerte en el gran día, cuando regrese. Escuchémoslo.

ORACIÓN: Querido Padre, ayúdame a mantener mi mirada en tu Hijo Jesús, mi salvador. Amén.

Dra. Kari Vo

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