Renovados-Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 30042019

Renovados

Renovados-Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 30042019

Porque así como la muerte vino por medio de un solo hombre, también por medio de un solo hombre vino la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 1 Corintios 15:21-22

Pareciera que tenemos que agradecer a Dios por haber resucitado a Jesús de entre los muertos.

Si bien el viejo hombre, Adán, nos otorgó el regalo de la muerte, ese no iba a ser nuestro destino final. Dios, quien hizo al hombre a su propia imagen (ver Génesis 1:27), no iba a permitir que la muerte fuera la declaración final de su creación. Para ello prometió un Salvador (ver Génesis 3:15), que le haría la guerra a la serpiente vil, al engañador astuto, al heraldo de la muerte.

En la promesa del libertador que Dios les hizo a Adán y Eva, nos dio a Jesús y, al hacerlo, nos dio vida. Pero todavía tenemos que lidiar con el aquí y el ahora. Aunque el fin de Satanás está marcado (ver Apocalipsis 20:10), su terrible infección en este mundo continúa. Y lamentablemente, su efecto no está lejos de ninguno de nosotros.

La lucha contra el pecado en nuestras vidas es demasiado conocida y real como para descartarla como un rasgo de carácter del que podríamos deshacernos si tuviéramos suficiente tiempo e hiciéramos terapia. Es el viejo hombre, el pecador que vive dentro de cada uno de nosotros. Y qué cerca que está, provocándonos con alguna queja mezquina o pecado favorito que no podemos superar. Nosotros tampoco podremos vencerlo hasta que se lo entreguemos a Dios y su Palabra, para que pueda llevarse a cabo una verdadera limpieza.

Verdaderamente, por un hombre llegó la muerte, y el cáncer de alma que produjo su acción nos contagia a todos.

Pero por otro hombre (ver Gálatas 4:4), un hombre enviado por Dios (ver 1 Juan 4:9), un hombre que cumplió la ley de Dios y no pecó (ver Mateo 5:17-18), un hombre que lo dio todo por nosotros (ver Filipenses 2:5-8), Jesús, el Cristo, Dios ha hecho posible una nueva vida para todos y cada uno de nosotros (ver 2 Corintios 5:17).

Las Escrituras nos dan un extenso testimonio de quién es Dios, de cuál es nuestra condición ante él y de lo que él ha hecho por nosotros: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16-17).

Para que no haya dudas, Pablo explica nuestra situación y la solución justa de Dios para todos nosotros:

“Así que, como por la transgresión de uno solo vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno solo vino la justificación de vida a todos los hombres. Porque así como por la desobediencia de un solo hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos. La ley se introdujo para que abundara el pecado; pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para traer muerte, también la gracia reine por la justicia para darnos vida eterna mediante Jesucristo, nuestro Señor” (Romanos 5:18-21).

Gracias a Dios. Él nos ha liberado y nos ha dado plenitud.

ORACIÓN: Querido Señor Jesús, aunque cada día pecamos, por gracia somos salvos. Renuévanos como criaturas nacidas de nuevo para compartir tu mensaje de amor con los demás. En tu nombre. Amén.

Paul Schreiber

Editado por CPTLN Chile

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Enemigos. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones (CPTLN) - Chile. 04/12/2018

Enemigos

Yo pondré enemistad entre la mujer y tú, y entre su descendencia y tu descendencia; ella te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón. Génesis 3:15

 

¿Puede ser bueno ser enemigos? Normalmente mi respuesta sería “no”. Ya lo aprendemos de niños, cuando nuestros padres nos dicen: “Pide perdón, haz las paces y hazte amigo”. Pero cuando se trata del diablo, la enemistad no es algo malo sino un regalo.

 

Escucha lo que Dios le dice al diablo luego que Adán y Eva le desobedecieron: “Pondré enemistad entre la mujer y tú, y entre tu descendencia y su descendencia”. Hasta este punto, los seres humanos y el diablo no eran enemigos, y eso fue un problema. Cuando el diablo la tentó, Eva lo escuchó como a un amigo. Adán y Eva aceptaron su sugerencia como si él tuviera sus mejores intereses en el corazón, lo que por supuesto no era cierto. ¡Hubiera venido bien un poco de enemistad!

 

Y Dios se la da. Pero la enemistad no surgió de la nada. Dios dice: “Pondré enemistad… entre tu descendencia y su descendencia”. ¿De quién está hablando? De Jesús, el Salvador prometido que sería descendiente de Eva y vencería a todos los descendientes del diablo, es decir, a todos los poderes malvados que dañan a la humanidad.

 

Siendo Dios, Jesús conocía al diablo por lo que era: un rebelde, mentiroso y asesino. Y así es que Jesús tomó carne humana en defensa de la humanidad, las personas que eligió amar como propias. Como verdadero hombre, Jesús venció a nuestro enemigo con su muerte en la cruz y su resurrección de entre los muertos. Él rompió el poder del mal sobre todos los que confían en él, y ahora comparte esa misma victoria sobre nuestro enemigo con todos los que lo aman. ¡Gracias, Señor!

 

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por salvarnos de nuestro enemigo y hacer que seamos tus amigos; mejor aún, tu propia familia. Te amamos, Señor. Amén.

 

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