Los ojos de tu padre - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 01/05/2019

Los ojos de tu padre

Los ojos de tu padre - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 01/05/2019

[Jesús dijo] “Ustedes deben amar a sus enemigos, hacer el bien y dar prestado, sin esperar nada a cambio. Grande será entonces el galardón que recibirán, y serán hijos del Altísimo. Porque él es benigno con los ingratos y con los malvados. Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo”. Lucas 6:35-36

“Tiene los ojos de su padre”. Eso es lo que todos decían cuando nació nuestro bebé y los parientes se reunieron para jugar “¿a quién se parece más?”. Las orejas eran un misterio total, pero los ojos eran los de papá. El parecido era obvio.

Jesús habla de un parecido familiar cuando dice: “… serán hijos del Altísimo. Porque él es benigno con los ingratos y con los malvados. Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo”.

¿Qué significa parecerse a Dios? Significa ser amable y misericordioso, incluso con aquellos que son ingratos, incluso con los malvados. Significa, por ejemplo, orar por el conductor que se te atravesó en el tráfico esta mañana; prestarle a tu vecino el soplador de nieve, aunque sabes que ha estado hablando mal de ti por todo el vecindario; cuidar a los niños de tu cuñada que está en el hospital, aunque te haya tratado con desdén.

¿Significa esto que deberíamos ser un felpudo? No. Tampoco significa fingir que la otra persona no ha hecho nada malo. En vez de eso, significa mirar la situación con ojos claros, reconocer el problema en la relación, estar consciente de que hagas lo que hagas las cosas probablemente no mejorarán y aun así decidir obrar como Jesús. ¿Por qué? Porque eso es lo que hacen los miembros de la familia de Jesús. Esa es nuestra semejanza con Dios.

Para estar seguros, necesitamos mostrar algo de inteligencia cuando tratamos con personas malvadas. No tiene sentido comportarnos de una manera que pueda tentarlos a hacer más maldad, por ejemplo, volver a ponerse al alcance de un abusador. ¡No hagas eso! No es bueno para ti ni para el abusador. Jesús dijo: “Sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas” (ver Mateo 10:16). Y claramente no podemos poner en riesgo a otras personas, por ejemplo, al traer a un conocido abusador para que viva con nosotros y nuestros hijos.

¿Pero si el riesgo que corremos es simple ingratitud? Hazlo. ¿Y si parecemos tontos a los ojos de los vecinos por mostrar misericordia? Hazlo. Dios mismo fue burlado y culpado por mostrar demasiada misericordia a “las personas equivocadas”. Si los demás dicen lo mismo de nosotros, estamos en buena compañía. Porque es el mismo Jesús quien prometió el paraíso a un ladrón delante de quienes se burlaban de él mientras moría en la cruz. Es Jesús quien se ha levantado de entre los muertos y nos ha prometido compartir su vida eterna, aunque no somos dignos y, a menudo, somos ingratos y pecadores. ¡Qué honor parecerse a Jesús y dar testimonio de que él nos ha hecho hijos del Altísimo!

ORACIÓN: Querido Señor, vive en mí y por mí, para que pueda hacer las cosas que tú mismo harías. Amén.

Dra. Kari Vo

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Cómo puedo ayudar - cuerpo de cristo. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 15/02/2019

¿Cómo puedo ayudar?

Pero Dios ordenó el cuerpo de tal manera, que dio mayor honor al que le faltaba, para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos por los otros. De manera que, si uno de los miembros padece, todos los miembros se conduelen, y si uno de los miembros recibe honores, todos los miembros se regocijan con él. 1 Corintios 12:24b-26

 

Pocas Escrituras se refieren al trabajo conjunto del cuerpo de Cristo como 1 Corintios 12.

 

Las líneas clásicas del apóstol Pablo como “Aun cuando el pie diga: Yo no soy mano, así que no soy del cuerpo”, y así sucesivamente, dan forma a nuestro pensamiento con respecto a cómo debería funcionar la iglesia y la necesidad de que todos los cristianos se unan a su funcionamiento saludable.

 

Pablo sabía tan bien como todos que los creyentes necesitan cuidarse unos a otros. La supervivencia y el crecimiento de la iglesia primitiva dependían de confiar en Dios para satisfacer sus necesidades, a la vez que los fieles eran alentados a hacer todo lo posible para ayudarse mutuamente.

 

Dado que había grupos de creyentes diseminados por el Mediterráneo desde Jerusalén hasta Roma, tenía sentido que se unieran en grupos, ya fuera en Filipos o en Corinto, en los cuales cultivar su fe y satisfacer las necesidades de sus hermanos y hermanas. Pablo menciona a menudo a los necesitados (ver Gálatas 5:13; Romanos 12: 9-13; Filipenses 2: 4) y, por supuesto, también lo hace Jesús (ver Mateo 23:11; 25: 35-40; Lucas 10: 25-37).

 

En su libro Lutero sobre la vocación, Gustaf Wingren ofrece este comentario de Lutero: “Dios no necesita nuestras buenas obras, pero nuestro prójimo sí las necesita”. Como cristianos, las buenas obras son las cosas que debemos hacer, no como una forma de merecer la salvación, sino por amor a Dios y su creación.

 

Por su parte, refiriéndose a la vocación y el servicio a nuestros prójimos, el destacado autor, erudito y profesor emérito de literatura Gene Edward Vieth, dijo lo siguiente: “En Jesucristo, quien cargó con nuestros pecados y nos da nueva vida en su resurrección, Dios nos salva para la vida eterna. Pero mientras tanto, él nos coloca en esta vida temporal donde crecemos en fe y santidad. En nuestros diversos llamamientos, como cónyuge, padre, miembro de la iglesia, ciudadano y trabajador, debemos vivir nuestra fe”.

 

ORACIÓN: Padre celestial, tú nos equipas con tu Espíritu Santo para que vivamos para los demás. Enséñanos a tomar tiempo para quienes nos rodean, dándonos a nosotros mismos y compartiendo así el amor de Jesús. En su nombre oramos. Amén.

 

Paul Schreiber

 

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El regalo que compartimos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 28/01/2019

El regalo que compartimos

Ponga cada uno al servicio de los demás el don que haya recibido, y sea un buen administrador de la gracia de Dios en sus diferentes manifestaciones. Cuando hable alguno, hágalo ciñéndose a las palabras de Dios; cuando alguno sirva, hágalo según el poder que Dios le haya dado, para que Dios sea glorificado en todo por medio de Jesucristo, de quien son la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. 1 Pedro 4:10-11

 

 

El supermercado tenía 21 cajas, pero solo tres estaban abiertas y yo estaba al final de una larga fila de personas. He estado allí muchas veces, pero no recuerdo que alguna vez las 21 cajas estuvieran abiertas.

 

Por supuesto que este no es un problema exclusivo de los supermercados. En las grandes tiendas sucede lo mismo y en los bancos es común ver los consabidos letreros: “La próxima ventana, por favor”.

 

Más recientemente, me irrité cuando subí las escaleras de un edificio público cargando un montón de cajas, solo para encontrarme con pequeños carteles colgados de cadenas en cada una de las siete puertas, que decían: “Por favor, use la puerta de la calle Yuma”.

Se me ocurre que los mostradores de servicio deberían ser usados para esos fines, ¿no? Sé que debe haber alguna razón lógica para las señales y barreras y supongo que en algún momento se utilizarán todas las entradas y salidas, pero nunca lo he experimentado.

 

Pero así somos también las personas, ¿no es cierto?

 

Tenemos dones y habilidades para usar al servicio de Dios y de nuestro prójimo y se nos presentan muchas oportunidades para servir. Pero, consciente o inconscientemente, colgamos pequeños letreros: “No estoy disponible en este momento”, “Vea a otra persona”, “Estoy muy ocupado”, “Vuelva más tarde”, “Lo siento, no puedo ayudarle”, “Lo siento, no voy a ayudarle”.

 

¡Qué diferente es nuestro Señor! Para buscar su ayuda no tenemos que esperar. De hecho, ya hay abundante ayuda y bendición de parte de Él antes de que se la pidamos. Nunca vamos a encontrar un letrero que diga que está demasiado ocupado o demasiado cansado o que tiene mucho que hacer. En conclusión: en lo que a Él respecta, nunca hay barreras.

 

El profeta Isaías dice: “No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes, que yo soy tu Dios. Yo soy quien te da fuerzas, y siempre te ayudaré; siempre te sostendré con mi justiciera mano derecha” (Isaías 41:10).

 

Más aún, su ayuda es gratuita. A veces es posible que tengamos que esperar, pero su ayuda y su respuesta siempre merecen la pena esperar.

 

A veces, lo mejor que podemos hacer por los demás es simplemente estar con ellos y estar disponibles. Ofrecerle a alguien nuestro tiempo es un regalo que podemos darle a todos.

 

Así como Dios ha hecho con nosotros.

 

ORACIÓN: Querido Padre celestial, recuérdanos que seamos como tu Hijo, que siempre se entregó a sí mismo por nosotros, incluso hasta la muerte en una cruz. En su nombre Amén.

 

 

The Lutheran Layman, julio de 1978, “Nuestros dones y capacidades deben ser utilizados”, por Jon Suel.

 

 

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Hablar bien

Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla mal del hermano y lo juzga, habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si tú juzgas a la ley, te eriges en juez de la ley, y no en alguien que debe cumplirla. Santiago 4:11

 

Una de las partes más fáciles de memorizar para los confirmandos es lo que dice el octavo mandamiento: “No darás falso testimonio contra tu prójimo”.

Eso es lo que Santiago dijo hace unos cuantos siglos, pues quería que supiéramos que, como cristianos, debemos abstenernos de hablar mal de los demás.

Pero los creadores de un cierto sitio en Internet no piensan igual. En tal sitio está permitido decir lo que uno quiera, de quien quiera.

Si su jefe no le cae bien allí puede descargarse, diciendo todo lo que piensa acerca de él.

Si no está satisfecho con la atención de su médico, dentista o pastor, ese es el lugar donde podrá decir lo que quiera acerca de ellos.

Y no sólo eso. Todo lo que dice, lo puede decir en forma anónima y nadie puede rastrear sus comentarios y descubrir que fue usted. Más aún, usted puede decir todo lo que quiera, porque nadie podrá removerlo.

Ese sitio permite a cada pecador tirar la primera piedra a alguien más; permite a todo el mundo convertirse en policía, acusador, juez y jurado de la reputación de otra persona.

Es verdad que allí también se puede elogiar a alguien, pero no son muchas las personas que escriben elogios. La mayoría de las veces, la gente prefiere diseminar chismes y escuchar lo malo en vez de lo bueno.

Cuando Jesús estuvo en la tierra, y a pesar de ser perfecto, la gente dijo toda clase de mentiras acerca de él: que estaba conectado con el demonio, que era un insurrecto, un blasfemo y un mentiroso.

Los cristianos sabemos que Jesús no era ninguna de esas cosas… Él fue el Hijo de Dios enviado con la misión de ofrecerse a sí mismo como rescate por nuestras almas pecadoras. Su obra, cumplida en la cruz del calvario y confirmada con la tumba vacía, es el plan de Dios que nos da perdón y la eternidad en el cielo.

En agradecimiento al Señor, quien se ofreció a sí mismo por nosotros, tratemos de seguir la exhortación de Santiago y abstengámonos de hablar mal de los demás.

ORACIÓN: Señor Jesús, aunque somos pecadores en pensamientos, palabras y obras, nos amaste lo suficiente como para entrar a este mundo y dar tu vida para salvar la nuestra. Permite que, en agradecimiento por el perdón obtenido con tu gran sacrificio, hablemos bien de los demás y demos testimonio de lo que tú has logrado en la cruz y en la tumba vacía. En tu nombre. Amén.

 

Publicado originalmente en Paraelcamino.com

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Porque él nos amó primero

Nosotros lo amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios, a quien no ha visto? Nosotros recibimos de él este mandamiento: El que ama a Dios, ame también a su hermano. 1 Juan 4:19-21

 

Hace muchos años, con mi esposa e hijos visitamos a unos amigos que tenían una cantidad de gatos.

Cuando era hora de regresar, empecé a buscar a nuestros niños. A nuestra hija menor la encontré sentada en la galería acariciando a uno de los gatos, que ronroneaba de contento.

Le dijimos a nuestra hija que se preparara, pues estábamos por irnos. Aun cuando no protestó, tampoco se movió. Cuando le preguntamos por qué no se movía, dijo: “No sé qué hacer con el gato, tiene el motor encendido”.

Desde entonces, encuentro que algunas veces lo que funciona con un gato -amor, cariño y atención- casi siempre funciona con las personas. Es como dice el refrán: “Más moscas se cazan con miel que con hiel”.

Lamentablemente, en la iglesia no siempre ofrecemos el amor, el cariño y la atención que deberíamos. Algunas veces imponemos a las personas reglas innecesarias y arbitrarias. Algunas veces nos rehusamos a perdonar así como hemos sido perdonados. No tengo necesidad de continuar, ¿verdad?

Es triste que actuemos así, y además está mal. Mire el pesebre de Belén, la cruz del Calvario y la tumba vacía y verá todo el amor, el cariño y la atención inmerecida que el Salvador nos ha dado.

Y lo único que nos pide es que amemos a otros porque Él nos amó primero.

Si así lo hacemos, los resultados serán ensordecedores… con todos los otrora extraños y enemigos del Salvador ronroneando al unísono.

ORACIÓN: Amado Señor, tú me amaste sin que lo mereciera, y por eso quiero ser agradecido y compartir tu amor con los demás. Ayúdame para que en todo lo que haga y diga el mundo pueda verte a ti, mi Señor y Salvador. En el nombre de Jesús. Amén.

 

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”

Publicado en Paraelcamino.com

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Ayudando a otros

En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. Así también nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Pero ¿cómo puede habitar el amor de Dios en aquel que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano pasar necesidad, y le cierra su corazón? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 1 Juan 3:16-18

 

La mayoría estará de acuerdo conmigo en que la vida está llena de toda clase de molestias. Y la mayor parte del tiempo o no podemos o escogemos no hacer nada para remediar dichas inconveniencias.

Sin embargo, hay excepciones. Por ejemplo, una persona que vive cerca de una gran carretera, decidió rellenar un pozo de considerable tamaño que había en la misma. Para ello tuvo que vaciar el contenido de cuatro baldes de cinco galones cada uno, mientras esquivaba los automóviles que pasaban.

Cuando un reportero le preguntó por qué lo había hecho, dijo: “Rellenar el pozo me tomó unos minutos… pero probablemente le he ahorrado a los conductores cientos, quizás miles de dólares en reparaciones en sus automóviles. Era algo que necesitaba hacerse, y yo no estaba tan ocupado.”

¿Impresionado? Yo también, y aún más sabiendo que esa persona ni siquiera tiene un automóvil.

En el texto bíblico de hoy, Juan le recuerda a los cristianos que deben reflejar el amor y el sacrificio del Salvador a todos los que los rodean.

Para resumir, no deberíamos tan sólo quejarnos y no hacer nada con los pozos que se nos atraviesan en el camino, sino que, motivados por la salvación y el perdón que Jesús nos ha regalado, deberíamos hacer algo para suavizar el camino a los demás. Como dijo Juan: “No amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad.”

ORACIÓN: Amado Señor, gracias por un Salvador que a través de su sufrimiento, muerte y resurrección, ha reparado el camino que conduce al cielo. Ayúdame para que mi agradecimiento sea demostrado haciendo lo necesario para ayudar a otros. En el nombre de Jesús. Amén

 

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”

Publicado en Paraelcamino.com

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La actitud correcta

Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados. Lucas 6:31

 

Siendo coleccionista de historias, encuentro que poseen cosas interesantes y con vida propia. Con esto quiero decir que algunas historias son contadas, luego son modificadas, después son olvidadas y más tarde algunas son resucitadas para ser contadas de nuevo.

Recientemente alguien me contó una historia acerca de Dave y John quienes, mientras andaban por las montañas, se encontraron con un puma. John se quedó helado, pero Dave se sentó sobre un tronco, se quitó sus botas, y se calzó las zapatillas de correr. John susurró: “¡Por el amor de Dios, jamás podrás correr más rápido que un puma!”. A lo que Dave, sonriendo, contestó: “No tengo que correr más rápido que el puma; sólo tengo que correr más rápido que tú”.

Hasta donde yo sé, esta historia ha sido modificada cinco o seis veces. A veces los amigos huyen del puma de las montañas, a veces huyen de un toro en los prados. La historia sigue cambiando, pero la moraleja permanece igual: para sobrevivir, debemos ganarle a los demás.

Pero, ¿es así como la vida es en realidad? ¿Es cierto que no tenemos que preocuparnos por los demás, que lo único que importa es que nosotros estemos a salvo?

Qué diferentes serían nuestro presente y nuestra eternidad si Jesús hubiera pensado de ese modo. Qué tristes serían nuestras vidas si Jesús hubiera decidido salvarse a sí mismo y no a nosotros. Menos mal que el pesebre, la cruz y la tumba vacía, nos dicen que Jesús no pensó de esa manera.

Y él no quiere que nosotros pensemos ni vivamos tampoco de ese modo. En una manera hermosa e increíblemente concisa, Jesús dice a sus seguidores: “Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes”. Si todo el mundo siguiese la regla de Jesús, este mundo se transformaría… y tendríamos muchos menos pumas sobrealimentados a nuestro alrededor.

ORACIÓN: Querido Señor, es una gran bendición hallar personas que son un reflejo de ti. Hazme uno de ellos. Ayúdame a tratar a los demás de tal modo que, cuando otros me vean o me oigan, vean la presencia del Redentor quien sacrificó su vida para mi salvación. En el nombre de Jesús. Amén.

 

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”

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