El amor de Dios. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones (CPTLN) - Chile. 29.11.2018

El amor de Dios

Yo te amo con amor eterno. Por eso te he prolongado mi misericordia. Jeremías 31:3b

 

Si bien sabemos que no es cierto, con mucha frecuencia sentimos que no somos amados. Y aun si fuera cierto que nadie nos ama, Dios sí nos ama.

 

Esta verdad me fue reafirmada recientemente cuando visité a una señora cuyos ancestros eran de la India, donde aún vive su madre, quien había sufrido de persecución por parte de sus vecinos cuando se convirtió al cristianismo.

 

La persecución nunca había sido violenta. Simplemente la gente le daba la espalda y los niños le gritaban nombres cuando la veían pasar. Uno de ellos una vez le gritó: “¡Usted es la mujer más horrible que he visto!”. Su respuesta es digna de remarcar. Con mucha calma, ella se dio vuelta y le dijo: “¿No es maravilloso que Dios pueda amar a una mujer tan horrible como yo?”.

 

¡Qué gran respuesta!

 

Por supuesto que no tengo ni idea de cómo luce la señora. Pero aun así, estoy convencido de que es increíblemente bella. Si no es bella físicamente, estoy seguro de que lo es espiritualmente porque refleja un Dios cariñoso, redentor y bello.

 

Todos nosotros necesitamos recordar esto cuando nos sentimos sin gracia y feos, porque a todos nos llegan esos momentos. Momentos en que el lado oscuro de nosotros nos domina y nos volvemos maliciosos, rencorosos, odiosos y crueles.

 

Sorprendentemente, a pesar de nuestra fealdad, Dios igual nos ama y nos recuerda del perdón que Jesús ganó por nosotros y que nos lo ofrece gratuitamente a cada uno de nosotros.

 

Todo lo antes mencionado nos lleva a la conclusión de que es maravilloso que Dios pueda amar a personas feas como nosotros.

 

ORACIÓN: Querido Señor, te doy gracias porque me amas a pesar de mis pecados. Ayúdame a compartir el amor que tú me das con quienes están a mi alrededor y con quienes necesitan saber que tú amaste tanto al mundo, que enviaste a tu único Hijo para que todo el que en él crea no se pierda, sino tenga vida eterna. En su nombre. Amén.

 

 

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”.

 

 

Publicado en Paraelcamino.com.

 

 

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