¿Por qué sucedió esto? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 29/04/2019

¿Por qué sucedió esto?

¿Por qué sucedió esto? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 29/04/2019

Entonces José les dijo: “Acérquense a mí”. Ellos se acercaron, y él les dijo: “Yo soy José, su hermano, el que ustedes vendieron a Egipto. Pero no se pongan tristes, ni lamenten el haberme vendido, porque Dios me envío aquí, delante de ustedes, para preservarles la vida. Ya ha habido dos años de hambre en todo el país, y aún faltan cinco más, en los que no habrá quien are la tierra ni quien coseche nada. Pero Dios me envió delante de ustedes, para preservar su descendencia en la tierra y para darles vida mediante una gran liberación. Génesis 45:4-7

“¿Por qué me tuvo que suceder esto?”. Los cristianos nos hacemos esta pregunta más de una vez. Los teólogos llaman a esto el problema del mal. ¿Cómo puede un Dios bueno, amoroso y todopoderoso permitir que sucedan cosas malas?

Voy a ser honesta: para esta pregunta no hay una respuesta verdaderamente satisfactoria de este lado del cielo. Sin embargo, seguimos siendo cristianos; pero no porque comprendemos a Dios, sino porque en Jesús, nuestro Salvador, vemos su corazón. A pesar del mal que vemos y vivimos, sabemos que Dios es bueno y que nos ama porque envió a su hijo Jesús a morir y resucitar por nosotros. Y es gracias a Jesús que seguimos caminando, incluso a través de la oscuridad. No hay otra respuesta.

Pero hay más preguntas. ¿Qué puede hacer Dios con el mal? ¿Qué cosa nueva y buena puede crear Dios a partir de lo malo que nos ocurre?

Esa fue la pregunta con la que José tuvo que lidiar. Muchos años antes, sus celosos hermanos lo habían vendido como esclavo al lejano Egipto. Allí José aprendió lo que significaba sufrir. Trabajó duro y fue maltratado, e incluso fue falsamente acusado y encarcelado. Tenía todas las razones (humanamente hablando) para dejar de confiar en Dios. ¿Quién podría culparlo?

Seguramente estuvo tentado a renunciar a la fe; sin embargo, el texto bíblico nos dice que salió victorioso y por fin vio cómo Dios produjo algo muy bueno a partir de todo su sufrimiento: la familia de José habría de sobrevivir el hambre y, más aún, ¡habría de prosperar! Gracias a que mucho tiempo atrás él había sido vendido como esclavo a Egipto, en el momento de necesidad estuvo en condiciones de ofrecerles un hogar y toda la ayuda que necesitaban.

Esto no hace menos malvado lo que los hermanos de José le hicieron. El secuestro es secuestro; vender a tu hermano como esclavo nunca estará en la lista de buenos ejemplos morales para imitar. Sin embargo, Dios usó ese gran mal para lograr la salvación de casi cien personas. De esas personas surgió la nación de Israel y, de Israel, nuestro Salvador Jesucristo.

Dios también puede hacer algo bueno de nuestros males. Quizás no lo veamos ahora mismo o en este mundo. Pero igual está bien, porque conocemos el corazón de Dios demostrado en la vida, muerte y resurrección de nuestro querido Señor Jesucristo. Dios está a nuestro favor. Él nos ama y redimirá todos nuestros males.

ORACIÓN: Querido Señor, sostenme cuando sufro el mal, y mantén mi confianza en Jesús, mi Salvador. Amén.

Dra. Kari Vo

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