Una esperanza viva. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones Chile del 29/10/2018. Imagen de campo florido, con flores en franjas ondulantes de varios colores: rosado, violeta, verde, amarillo, blanco. Al fondo, árboles muy verdes.

Una esperanza viva

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia y mediante la resurrección de Jesucristo nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva. 1 Pedro 1:3

 

Quienes se quitaron la vida eran personas de diferentes edades, sexos y situaciones. Aun así, todas esas muertes tuvieron algunas cosas en común. Todas fueron atroces, todas fueron trágicas y ninguna solucionó ningún problema. Lo único que hicieron fue quitar del muerto el peso de los problemas y cargárselo a quienes habían quedado con dolor y con muchas preguntas sin respuesta.

Quizás sea por eso que, cuando la agencia de noticias Reuters informó que ha habido un cambio en las estadísticas de los suicidios en los Estados Unidos, tomé nota. Los cambios reportados eran alarmantes. De 1999 a 2005, el índice nacional de suicidios aumentó en un 0,7%. Durante el mismo período, el suicidio de hombres de mediana edad aumentó en un 2,7% y el de mujeres de mediana edad en un 3,9%.

Son muchas las explicaciones con las que se trata de explicar este aumento tan dramático: problemas económicos, familias infelices, frustración, desaliento, depresión, y la lista continúa. Hay muchas razones que podrían motivar a alguien a terminar su propia vida; quizás algunas de esas razones sean conocidas para usted o para alguien que usted conoce.

Razón por la cual, sin tratar de ser demasiado simplista, quiero decir que, sea cual fuera la situación en que usted se encuentra, Jesús y sus representantes pueden ayudarle. Si usted esté pensando que en su futuro sólo hay oscuridad, quiero que sepa que Jesús es luz y que tiene consejeros, congregaciones, pastores y personas alrededor suyo que están dispuestos a reflejar esa luz. Puede que la duda y la depresión lo atormenten, pero el Salvador quiere darle ayuda, a veces personal, otras veces médica, otras veces espiritual, la ayuda que sea necesaria para restaurarlo.

El Salvador resucitado puede restaurarlo:
– como hizo con San Pablo, quien había cometido asesinatos;
– como hizo con San Pedro, quien lo había negado y abandonado;
– como hizo con Tomás, quien dudó de él;
– como quiso hacer por Judas, quien lo traicionó.

Por el sacrifico del Salvador y con el poder del Espíritu Santo, usted puede nacer de nuevo, tanto espiritual como mentalmente.

Ese es el mensaje del Salvador para los pocos de ustedes que juegan con la idea del suicidio, y para los muchos de ustedes que conocen a alguien que está pasando por momentos muy difíciles en su vida.

ORACIÓN: Señor Jesús, a través de los siglos tú has transformado vidas. Ahora te pido que traigas luz y esperanza a quienes están en la oscuridad. Y, si es posible, úsame a mí para cumplir tus propósitos en este mundo. En tu nombre. Amén.

 

Publicado en Paraelcamino.com

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Destrucción

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:38-39

 

Una de las ventajas de vivir en la ciudad de St. Louis, estado de Missouri, es que el cambio de las estaciones del año produce paisajes inigualables. Recuerdo en especial una puesta de sol tan impactante, que llegó a conmoverme.

Mientras contemplaba los tonos de rojos y naranjas con que Dios pintaba el cielo, me vino a la memoria una historia del científico Albert Einstein. Una vez, este hombre brillante estaba caminando por la Universidad de Princeton, mirando las estrellas. En un momento se detuvo y, mirando al cielo, suspiró y dijo: “De todos modos, a eso la bomba atómica no lo puede destruir”.

A menudo, cuando leemos los periódicos y escuchamos las noticias, nos resulta fácil pensar que ya no hay esperanza para la humanidad. Parece que el mundo va de una tragedia y emergencia a otra, que una crisis reemplaza a otra y que la paz nunca va a ser alcanzada.

En esos momentos vale la pena que recordemos que Dios es quien está en control, y no la humanidad. Ni siquiera todo el odio del mundo puede destruir el amor de Dios, ni todo el pecado que nos rodea puede destruir la paz que tenemos en Jesús, ni poner de vuelta en la tumba al Salvador resucitado.

Cada vez que podamos, miremos un atardecer, un cielo estrellado o la cruz del Calvario, pues al hacerlo, recordaremos que ninguna mente humana puede destruirlos.

ORACIÓN: Querido Señor, me deleito al saber que nada me puede apartar de tu amor ni destruir la paz que tengo en Jesús. Ayúdame a vivir en la seguridad que sólo tú puedes dar y a compartir con los demás esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Te lo pido en el nombre de mi Salvador. Amén.

 

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”

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