El tesoro que poseemos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 02/05/2019

El tesoro que poseemos

El tesoro que poseemos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 02/05/2019

Porque: “Todo hombre es como la hierba, y toda su gloria es como una flor. La hierba se seca, y la flor se marchita, pero la palabra del Señor permanece para siempre.” Y éstas son las buenas noticias que se les han anunciado.

1 Pedro 1:24-25

Las palabras “solo las Escrituras” significan que la Biblia, la inspirada palabra de Dios, es la única fuente y autoridad para la enseñanza cristiana.

En el Libro de Concordia, los luteranos escribieron que “solo la Sagrada Escritura sigue siendo el único juez, regla, y principio rector, según la cual, como única piedra angular, todas las enseñanzas deben reconocerse y juzgarse, sean malas, correctas o incorrectas”. Lutero dijo: “La gente no debe creerme a mí, ni a la iglesia, ni a los padres (maestros de los primeros días del cristianismo), ni a los apóstoles, ni siquiera a un ángel del cielo si enseñamos algo contrario a la palabra de Dios. Pero la palabra del Señor debe permanecer para siempre“.

Lutero esperaba encontrar un Dios misericordioso, ¡pero al estudiar la Biblia descubrió que ese Dios misericordioso lo había encontrado a él! En las Escrituras aprendemos que Jesús es el Salvador que “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10b). Juan, el discípulo de Jesús inspirado por Dios, explicó por qué escribió los eventos en la vida de Jesús: “Pero éstas [cosas] se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer, tengan vida en su nombre” (Juan 20:31).

La Biblia describe sus palabras y su propósito: “Tú, por tu parte, persiste en lo que has aprendido y en lo que te persuadiste, pues sabes de quién has aprendido; tú desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:14-15).

“En primer lugar, les he enseñado lo mismo que yo recibí: Que, conforme a las Escrituras, Cristo murió por nuestros pecados; que también, conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día” (1 Corintios 15:3-4).

[Jesús dijo] “Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen la vida eterna; ¡y son ellas las que dan testimonio de mí!” (Juan 5:39).

“Porque la profecía nunca estuvo bajo el control de la voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron bajo el control del Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21).

“Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios” (Romanos 10:17).

“Sola” es una buena palabra para usar cuando hablamos del don de la justicia de Dios para los pecadores. Somos mendigos. No tenemos nada que ofrecer a cambio de tal tesoro. Se nos otorga solo como un regalo de la gracia de Dios, de su buena voluntad o favor hacia nosotros. Es un don recibido solo a través de la fe en Jesús. Como descubrió Martín Lutero, la verdad sobre este tesoro se revela solo en las enseñanzas de la palabra de Dios, en la buena noticia de que Jesús murió en la cruz y se levantó de entre los muertos para ganarnos el perdón y la vida eterna. El rico tesoro de la paz con Dios es nuestro como un regalo gratuito porque Jesucristo pagó el precio.

ORACIÓN: Querido Padre celestial, guíanos a tu Palabra y permite que permanezcamos en ella, creyéndola y obrando de acuerdo con ella. En el nombre de Jesús. Amén.

Del folleto Un tesoro revelado, por la Dra. Carol Geisler

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Cómo puedo ayudar - cuerpo de cristo. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 15/02/2019

¿Cómo puedo ayudar?

Pero Dios ordenó el cuerpo de tal manera, que dio mayor honor al que le faltaba, para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos por los otros. De manera que, si uno de los miembros padece, todos los miembros se conduelen, y si uno de los miembros recibe honores, todos los miembros se regocijan con él. 1 Corintios 12:24b-26

 

Pocas Escrituras se refieren al trabajo conjunto del cuerpo de Cristo como 1 Corintios 12.

 

Las líneas clásicas del apóstol Pablo como “Aun cuando el pie diga: Yo no soy mano, así que no soy del cuerpo”, y así sucesivamente, dan forma a nuestro pensamiento con respecto a cómo debería funcionar la iglesia y la necesidad de que todos los cristianos se unan a su funcionamiento saludable.

 

Pablo sabía tan bien como todos que los creyentes necesitan cuidarse unos a otros. La supervivencia y el crecimiento de la iglesia primitiva dependían de confiar en Dios para satisfacer sus necesidades, a la vez que los fieles eran alentados a hacer todo lo posible para ayudarse mutuamente.

 

Dado que había grupos de creyentes diseminados por el Mediterráneo desde Jerusalén hasta Roma, tenía sentido que se unieran en grupos, ya fuera en Filipos o en Corinto, en los cuales cultivar su fe y satisfacer las necesidades de sus hermanos y hermanas. Pablo menciona a menudo a los necesitados (ver Gálatas 5:13; Romanos 12: 9-13; Filipenses 2: 4) y, por supuesto, también lo hace Jesús (ver Mateo 23:11; 25: 35-40; Lucas 10: 25-37).

 

En su libro Lutero sobre la vocación, Gustaf Wingren ofrece este comentario de Lutero: “Dios no necesita nuestras buenas obras, pero nuestro prójimo sí las necesita”. Como cristianos, las buenas obras son las cosas que debemos hacer, no como una forma de merecer la salvación, sino por amor a Dios y su creación.

 

Por su parte, refiriéndose a la vocación y el servicio a nuestros prójimos, el destacado autor, erudito y profesor emérito de literatura Gene Edward Vieth, dijo lo siguiente: “En Jesucristo, quien cargó con nuestros pecados y nos da nueva vida en su resurrección, Dios nos salva para la vida eterna. Pero mientras tanto, él nos coloca en esta vida temporal donde crecemos en fe y santidad. En nuestros diversos llamamientos, como cónyuge, padre, miembro de la iglesia, ciudadano y trabajador, debemos vivir nuestra fe”.

 

ORACIÓN: Padre celestial, tú nos equipas con tu Espíritu Santo para que vivamos para los demás. Enséñanos a tomar tiempo para quienes nos rodean, dándonos a nosotros mismos y compartiendo así el amor de Jesús. En su nombre oramos. Amén.

 

Paul Schreiber

 

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Folletos son “como un manjar rico”

Una visita al consultorio médico le bastó para quedar enganchado al Programa de Literatura de Cristo Para Todas Las Naciones – Chile. Aquejado por su depresión, don Manuel Segovia encontró en el folleto que trata esta enfermedad un gran alivio espiritual.

“Lo disfruté tanto que es como un manjar rico que uno quiere seguir comiendo”, expresa este poeta de 78 años, de mirada y hablar afables. “A mí me ayudó bastante, es lo que necesito. Me aconsejó para que yo tuviera más calma y supiera llevar la depresión”.

El “librito”, tal como lo llama cariñosamente, se convirtió para él en una ventana de esperanza y el primero de una colección. “El martes siguiente volví a buscar otro. Ya llevo nueve libros”, nos comenta.

A mí me ayudó bastante, es lo que necesito. Me aconsejó para que yo tuviera más calma y supiera llevar la depresión

Desde entonces, don Manuel ha establecido una relación cercana con CPTLN – Chile, y no solo nos visita en nuestro estand del Centro de Salud Familiar (CESFAM) Dr. Fernando Maffioletti, en la comuna de La Florida, en Santiago, donde dos veces a la semana distribuimos los folletos a pacientes y sus familiares, sino también en nuestro Centro de Ministerio, en la misma comuna.

 

“He aprendido mucho de Lutero”

Otra obra apreciada por don Manuel es la versión Reina Valera Contemporánea de la Biblia, que CPTLN – Chile ofrece.

Una de sus lecturas favoritas es el Catecismo Menor de Martin Lutero, reformador de la iglesia cristiana. “He aprendido mucho de Lutero. Me he dado cuenta de cómo estaba desordenada la iglesia, y él la puso en orden. ¡Hizo tanto por la humanidad!”, afirma.

Don Manuel, que se congrega en la Iglesia Evangélica Pentecostal, no ha perdido la oportunidad de llevar la Palabra de Dios a otras personas. Hasta el momento de escribir esta nota, ya había adquirido cuatro ejemplares más de la Biblia para obsequiar a vecinos y amigos.

 

“No hay que ser egoístas”

Don Manuel está feliz de haber descubierto los materiales del Programa de Literatura de CPTLN – Chile, que también le han permitido sobrellevar problemas familiares.

Por eso, recomienda los folletos a todo el que tenga la oportunidad de solicitarlos. “Si no lo va a leer usted, entonces lléveselo a un familiar, un amigo, a otra persona. No hay que ser egoístas”.