Temas inconclusos-los planes del Señor-Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile-25/02/2019

Temas inconclusos

Tú, Señor, cumplirás en mí tus planes.

Salmo 138:8a

 

Los cristianos somos una obra en progreso, específicamente, una obra creada, mantenida, supervisada y completada por la mano del Señor.

 

Pablo escribe en Efesios 2:10 que nuestra vida es obra de Dios, creada en Cristo para buenas obras ya preparadas y preordenadas para que podamos andar en ellas. ¿No sería bueno saber específicamente cuáles son las buenas obras que el Señor nos ha preparado de antemano? Con ese conocimiento previo podríamos trazar un mejor curso de acción. Todo encajaría perfectamente en su lugar. Nuestro futuro sería seguro, predecible, cómodo y predeterminado.

 

Esto puede sonar atractivo para cualquier cristiano que clasifique la seguridad como una prioridad, pero sería una vida sumamente aburrida, sin mencionar que no habría necesidad de tener fe en las promesas de Dios para sostenernos. Dios conoce nuestro futuro y todas las cosas buenas que él quiere que hagamos en su reino. Ese conocimiento es “el tema inconcluso” de nuestra vida, pero se revelará poco a poco, día a día, hora a hora, incluso minuto a minuto, mientras caminamos en fe confiando en el Señor.

 

En gran alabanza David clama en este salmo para que Dios lo libere de todos sus enemigos. David sabe que su victoria en el día de la batalla viene solo de la gracia de Dios, quien cambia el curso de la batalla en su favor. ¿Por qué ese trato preferencial para el rey David? Porque el Señor no dejará sola la casa de David hasta que no haya terminado todos sus “asuntos” mesiánicos a través de él. “Cuando me encuentre angustiado, tú me infundirás nueva vida; me defenderás de la ira de mis enemigos, y con tu diestra me levantarás victorioso” (Salmo 138:7).

 

Bien por el rey David, pero ¿y tú? ¿Cuál es el tema inconcluso de tu vida?

 

Los poderes invisibles de este mundo superan con creces las amenazas visibles que vemos. Jesús advirtió: “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Más bien, teman a aquel que puede destruir alma y cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28). Dios juzga con la cruz de Cristo a toda la raza humana a lo largo de toda su historia. Los ojos de la fe ven esta realidad. En esa historia del mundo, tu vida cristiana deambula desde tu nacimiento hasta tu muerte. Las fuerzas del mal luchan contra tu vida para desviarte del propósito que Dios te dio en Cristo y buscan destruir la vida de buenas obras preordenadas para ti en Cristo. La misión del diablo es tentarte incesantemente, seduciéndote para que desperdicies tu vida en trivialidades mientras te especializas en cosas insignificantes para que, en el día del juicio, todo el bien que podrías haber hecho en Cristo se vea negligente y flaco.

 

Contra tal horrible resultado se encuentra la promesa de Dios a través de la boca de David: “Tú, Señor, cumplirás en mí tus planes.” ¡Entonces cree! La niebla de la tentación se evaporará. La desesperación de una vida desperdiciada por el pecado se secará. ¡Se restaurará la claridad y se renovará la fuerza de carácter hasta que el tema inconcluso de tu vida concluya para la gloria de Dios en Cristo Jesús!

 

ORACIÓN: Padre celestial, confío solo en ti para terminar el tema inconcluso de mi vida en Cristo y cumplir tu propósito para mí. Amén.

 

Dr. Mark Schreiber

 

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No por obras

Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie. Efesios 2:8-9

 

Joe Arpaio, exalguacil del condado de Maricopa en el estado de Arizona, consideraba que los criminales no tienen por qué tener cosas mejores que sus víctimas, por lo que en su tiempo como sheriff estableció un programa llamado “PEDAL VISION”.

Tal programa funciona así: si un prisionero quiere mirar televisión, tiene que subirse a una bicicleta estacionaria y pedalear para generar los 12 voltios de electricidad necesarios para encender el televisor. Una hora de pedaleo le permite ver una hora de televisión. Si no pedalea, la televisión deja de funcionar.

Vale aclarar que el único ejercicio que algunos de estos prisioneros hacen, es caminar alrededor del patio de la cárcel, por lo que este programa permite que se mantengan en forma.

Si bien este proyecto es digno de ser aplaudido, debemos estar agradecidos que el Señor no nos ha impuesto a nosotros tal requisito para obtener el perdón de nuestros pecados.

¿Por cuánto tiempo tendría que pedalear una persona para pagar por un mal pensamiento, un desliz de su lengua o una acción maliciosa? Ninguno de nosotros tiene tanta energía o tiempo para pagar por nuestros pecados.

El Señor nos salva por su gracia y no por obras. Gracias al sufrimiento de Jesús, su sacrificio, su muerte y su resurrección, todo el que cree en él es perdonado y salvo. Así de simple: sin necesidad de hacer nada ni de preguntarnos si lo que hemos hecho es suficiente para ganar el perdón y la salvación.

Jesús ya lo ha hecho todo.

ORACIÓN: Señor, te doy gracias porque el Salvador es mi realidad y mi redentor. Te pido por quienes lo han rechazado, para que también un día lo reconozcan como Señor y Salvador de sus vidas. En el nombre de Jesús. Amén.

 

Publicado originalmente en Paraelcamino.com

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