¿Y ahora qué? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 23042019

¿Y ahora qué?

¿Y ahora qué? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 23042019

Leer Lucas 24:1-11

Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungir el cuerpo de Jesús. (Marcos 16:1)

José y Nicodemo no habían tenido tiempo el viernes de preparar correctamente el cuerpo de Jesús para su entierro. Habían hecho lo mejor que habían podido, pero las mujeres que seguían a Jesús no habían quedado satisfechas, por lo que planearon regresar bien temprano en la mañana del domingo para terminar.

Seguramente tuvieron que ir de compras; probablemente el sábado a la noche, luego que terminara oficialmente el Sabbath. Habrán comprado especias, ungüentos y todas las cosas que necesitarían para lavar y ungir el cuerpo de Jesús, y las habrán dejado prontas para llevar a la tumba el día siguiente… cuando se encontraron con que ya no eran necesarias: Jesús estaba vivo, el funeral se había cancelado.

¿Y ahora qué iban a hacer con todas esas especias? ¿Tratar de devolverlas? ¡Imaginen explicarle al tendero la razón por la cual lo hacían! ¿Guardarlas para el próximo entierro? Pero si la muerte había sido conquistada, ¡vaya a saber qué otra cosa sucedería! Se me ocurre que finalmente optaron por guardarlas en algún lugar, hasta decidir qué hacer con ellas.

La resurrección de Jesús debe haber dado lugar a muchas situaciones ridículas y felices. Y dado que Jesús nos va a levantar de la muerte a todos los que en él confiamos, en el futuro va a haber muchos más momentos como esos. Pensemos en las cosas que ya no necesitaremos en el cielo y la tierra nuevos que Dios está preparando: cementerios, casas funerarias, ropas oscuras. No más testamentos ni herencias. No más asilos para ancianos ni cuidados intensivos. No más sufrimiento. No más pena. No más muerte.

En lugar de todo eso habrá vida, amor, felicidad y risa. Habrá actividad, creatividad y comunidad. Habrá amistad y alegría al conocernos mutuamente sin que el pecado arruine nuestras vidas y relaciones.

Y, lo mejor de todo, allí estará el Señor. Estará Dios el Padre, Hijo y Espíritu Santo, quien nos creó, redimió y santificó para una vida eterna gozosa en su Reino. ¡Demos gracias a Dios!

ORACIÓN: Gracias, Señor por todo el gozo que me espera en el nuevo cielo y la nueva tierra que tú estás creando. Mantenme firme en la fe y utilízame para que muchas más personas lleguen también a confesarte como Señor y Salvador de sus vidas. Amén.

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Un comienzo familiar - Devocional de Pascua de Resurrección de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 22042019

Un comienzo familiar

Un comienzo familiar - Devocional de Pascua de Resurrección de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 22042019

Leer Juan 20:1-9

Tras él llegó Simón Pedro, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí; pero el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no estaba puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. (Juan 20:6-7)

De alguna manera, todo luce muy prolijo. Cuando los discípulos miran dentro de la tumba, ven los lienzos sobre la cama de piedra y la tela que la había cubierto la cara prolijamente doblada en otro lugar. No hubo ninguna explosión, ni ningún trozo de tela quedó colgada dramáticamente en la roca.

La escena sugiere que, cuando resucitó de la muerte, Jesús simplemente se sentó, se quitó las telas que lo envolvían, las dobló (así como su madre seguramente le había enseñado), se levantó y siguió adelante con su día.

Sin duda un comienzo muy tranquilo y familiar para el día que cambió al mundo. Un comienzo como cualquier otro, uno que dice: “Estoy en casa, me siento cómodo, aquí pertenezco”. Pero también un comienzo como ningún otro: porque ese es el día en que la muerte fue vencida, primero para Jesús y finalmente para cada persona que le confiesa como Señor y Salvador.

Le tememos a la muerte porque es nuestra enemiga, es algo extraño y desconocido. Pero Cristo no es ningún extraño ni desconocido. Él es nuestro Señor, nuestro Salvador, nuestro hermano, amigo y refugio, y quien ha conquistado a la muerte. Ya no necesitamos tener miedo.

Nuestro Señor Jesús va con nosotros en nuestra vida, sufrimiento, muerte y vida nueva. Él conoce el camino y nos cuida cuando pasamos por momentos difíciles. Y así como fue con él, será un día también con nosotros: nos levantaremos de nuestra tumba para disfrutar la vida eterna que él nos da. Y entonces sí estaremos en casa y nos sentiremos cómodos, porque allí es donde pertenecemos, para siempre, con Jesús.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por resucitar. Ayúdame a confiar totalmente en ti tanto en la vida como en la muerte, sabiendo que tú estarás conmigo y me ayudarás en todo momento. Amén.

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