Palabras que coinciden con el testimonio - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 20/02/2019

Palabras que coinciden con el testimonio

Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal resonante, o címbalo retumbante. 1 Corintios 13:1

 

 

Así da inicio al famoso capítulo de amor el apóstol Pablo en el Nuevo Testamento: “Si yo hablara lenguas humanas y angélicas… “. Esto ciertamente sería una aspiración de Pablo: hablar con gran elocuencia y delicadeza al proclamar el Evangelio de Jesús. El pensamiento aquí es que, aún si el mensaje de Pablo fuera transmitido en las lenguas de los ángeles pero sus actos de amor fueran inexistentes, entonces sus palabras serían mero clamor y ruido.

 

¡Qué profundo es esto! Para alguien educado en las Escrituras hebreas y en la tradición rabínica como lo fue Pablo, el hablar con autoridad, desmantelar los mitos de la tradición griega y esclarecer profundas verdades del Antiguo Testamento sobre profecías cumplidas en la Persona y obra de Jesús, el poder hablar con la fuerza y el poder convincente de un ángel serían un regalo supremo del cielo.

 

Pero esto no era lo que Pablo tenía en mente al involucrar a sus hermanos corintios.

 

“Así que, hermanos, cuando fui a ustedes para anunciarles el testimonio de Dios, no lo hice con palabras elocuentes ni sabias. Más bien, al estar entre ustedes me propuse no saber de ninguna otra cosa, sino de Jesucristo, y de éste crucificado. Estuve entre ustedes con tanta debilidad, que temblaba yo de miedo. Ni mi palabra ni mi predicación se basaron en palabras persuasivas de sabiduría humana, sino en la demostración del Espíritu y del poder, para que la fe de ustedes no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2: 1-5).

 

Mientras Pablo viajaba miles de millas por el Mediterráneo hablando con personas e iglesias acerca de la redención encontrada en Jesús, tenía en claro que el amor debía gobernar; el amor debía ser la regla. Sin él, todo lo demás eran solo palabras, sin importar cuán finamente adornadas estuvieran.

 

En esto hay una lección para nosotros hoy. En realidad, hay una gran esperanza para nosotros hoy. Cada vez que tomamos tiempo para estudiar y reflexionar sobre la Palabra de Dios, somos ricamente bendecidos. Podemos encontrar, sin embargo, que traducir este conocimiento a la vida real puede ser difícil. Dios nos habla en su Palabra y encontramos fuerza en eso. Pero podemos encontrar que esa fuerza se desvanece cuando nos encontramos con una oportunidad real de dar testimonio de nuestra fe.

 

Ese sería un buen momento para permitir que intervenga el amor. No estamos llamados a tener todas las respuestas correctas ni a conocer cada cita de las Escrituras, pero sí estamos llamados a amar. El amor se expresa cuando estamos disponibles para los demás aun cuando es inconveniente o costoso, o nos lleva mucho tiempo. Esa clase de compromiso con otro ser humano puede tener más impacto en la imagen que vean de Cristo en ti, que tus argumentos persuasivos y referencias bíblicas.

 

Ciertamente, debemos ser cada vez más capaces de manejar la Palabra de Dios (ver 2 Timoteo 2:15), pero también debemos ser sensibles a vivir su Palabra en nuestra vida. Como dice Pablo: “… me propuse no saber de ninguna otra cosa, sino de Jesucristo, y de éste crucificado” (1 Corintios 2:2).

 

“Jesucristo, y de éste crucificado” – el mayor ejemplo de amor.

 

ORACIÓN: Querido Padre Celestial, por tu Santo Espíritu enséñanos a amar de tal manera que nuestras palabras y nuestro testimonio coincidan. En el nombre de Jesús. Amén.

 

Paul Schreiber

 

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Jesús está esperando por ti. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 11/02/2019

Esperando por ti

El Señor no se tarda para cumplir su promesa, como algunos piensan, sino que nos tiene paciencia y no quiere que ninguno se pierda, sino que todos se vuelvan a él. 2 Pedro 3:9

 

A menudo se dice que, si sabes de lo que estás hablando, puedes expresar tu opinión en 30 segundos o menos. Advertencia: esto se vuelve personal y puede tardar un poco más de 30 segundos.

 

Aquí va: por más potencial para hacer el bien que veas en ti mismo y en el mundo, estás arruinado de manera irrevocable. Por más que lo intentes, estás destinado a fallar; y solo intentarlo no es suficiente. ¡El Dios que te creó y te ama exige perfección! Cuando Adán y Eva desobedecieron en el jardín, trayendo el mal al mundo, recibieron la sentencia de muerte para ti, para mí y para todos los seres humanos.

 

En su carta a los Romanos, el apóstol Pablo lo expresa de esta manera: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un solo hombre, y por medio del pecado entró la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

 

¡Guau! Esto es totalmente deprimente, pero no termina ahí, con nosotros desapareciendo hasta perdernos por completo.

 

Es que Dios nos amó tanto, que inmediatamente prometió enviar un salvador: su propio Hijo, quien era perfecto (ver Génesis 3:15). Esa promesa se cumplió hace 2.000 años cuando Jesús nació en Belén, vivió en este mundo como Dios y como hombre, murió en una cruz por nuestros pecados, resucitó de entre los muertos y ahora reina a la diestra de Dios Padre.

 

Entonces, por la gracia de Dios, hay una manera de salir de la situación en la que nos encontramos por causa del pecado. Es tan simple como aceptar un regalo porque, de hecho, eso es lo que es. Escuchemos otra vez a Pablo: “Pero el pecado de Adán no puede compararse con el don de Dios. Pues si por el pecado de un solo hombre muchos murieron, la gracia y el don que Dios nos dio por medio de un solo hombre, Jesucristo, abundaron para el bien de muchos” (Romanos 5:15).

 

¿Qué hay de tan importante en este Jesucristo? Que Jesús está aquí para ti, en vez de que tú estés aquí para algún otro dios. Es así de simple. No se trata de lo que tú hagas por un poder superior para ganarte un favor o lograr la iluminación. Se trata de lo que Jesús, el Hijo de Dios, hizo al dar su vida por ti para que puedas recibir su paz para los altibajos de hoy y, lo que es más importante, para que tengas vida con él en el cielo para siempre.

 

Entonces, ¿qué piensas de Jesús y de todo lo que él ha hecho? ¿Estás enojado, feliz, lleno de preguntas? Puedes hablar con él. Usa tus propias palabras. Él no espera nada sofisticado. Él está dispuesto a escucharte. Él te está esperando.

 

ORACIÓN: Padre celestial, la vida, muerte y resurrección de tu hijo Jesucristo tienen el poder de transformarnos a través del don de la fe. Gracias por Jesús, tu regalo inefable. En su nombre. Amén.

 

 

Adaptación del folleto escrito por Tara Mulder, “Aquí: estás aquí en el plan de Dios”.

 

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En guerra con el mundo - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile. 07/02/2019

En guerra con el mundo

Ustedes saben que, cuando no eran creyentes, eran arrastrados hacia los ídolos mudos. (1 Corintios 12:2)

 

 

La palabra que Pablo usa en el original para “no creyentes” es “paganos”, un término muy interesante que evoca todo tipo de cosas, como estrellas de cinco puntas y éxtasis religioso, hedonismo e idolatría. Uno podría pensar en un grupo de brujas con túnicas negras que practican algún ritual secreto en lo profundo del bosque. Las prácticas de animismo o incluso satanismo vienen a la mente.

 

En los días del apóstol Pablo, un pagano era un gentil que no era ni cristiano ni judío, y que seguía una de las religiones politeístas o misteriosas en boga en el primer siglo, ya fuera en Grecia o Palestina. Los cultos paganos griegos eran bien conocidos por sus prodigiosos ídolos y los magníficos templos que albergaban a sus dioses. Sin duda, Pablo tenía una gran tarea por delante en la rica y cosmopolita metrópolis de Corinto, donde el paganismo estaba en pleno apogeo.

 

Aunque la magnitud del paganismo griego antiguo no es la norma en los Estados Unidos, me pregunto qué tendría que decir el apóstol sobre el estado actual de nuestras cosas. Con toda nuestra sofisticación de alta tecnología, artilugios y diversiones, nosotros, como aquellos que vivieron en un mundo de 10.000 dioses, estamos siendo tentados por todos lados, a menudo insensibles a las cosas de Dios, saturados con el mundo y la egolatría que tan hábilmente destaca y reafirma.

 

De manera similar, en un momento el mismo Pablo estuvo preocupado con las cosas mundanas: “Fui circuncidado al octavo día, y soy del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín; soy hebreo de hebreos y, en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que se basa en la ley, irreprensible” (Filipenses 3:5-6). Estas son credenciales excepcionales. “La vida es buena”, debe haber pensado. “Tengo todo en orden”, debe haber reflexionado secretamente, adorándose a sí mismo y a la profesión “justa” a la que se dedicaba.

 

Pero gracias a Dios, esas cargas que engañan al alma fueron quitadas de su espalda y arrojadas al basurero como tantos otros ídolos.

 

“Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida, por amor de Cristo. Y a decir verdad, incluso estimo todo como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por su amor lo he perdido todo, y lo veo como basura, para ganar a Cristo y ser hallado en él, no por tener mi propia justicia, que viene por la ley, sino por tener la justicia que es de Dios y que viene por la fe, la fe en Cristo; a fin de conocer a Cristo y el poder de su resurrección, y de participar de sus padecimientos, para llegar a ser semejante a él en su muerte, si es que de alguna manera llego a la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3:7-11).

 

Señor, presérvanos de las cosas que desvían nuestra atención de ti, en cualquier forma que se nos presenten.

 

ORACIÓN: Padre celestial, sin la luz de tu Hijo estamos destinados a seguir a un “ídolo” tras otro. Acércanos a ti por el poder del Espíritu Santo y afirma nuestros corazones en Jesús. En su nombre oramos. Amén.

 

Paul Schreiber

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"Sé lo que eres" - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile. 31/01/2019

“Sé lo que eres”

Porque el que ha muerto, ha sido liberado del pecado. Así que, si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabemos que Cristo resucitó y que no volverá a morir, pues la muerte ya no tiene poder sobre él. Porque en cuanto a su muerte, murió al pecado de una vez y para siempre; pero en cuanto a su vida, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor. (Romanos 6:7-11)

 

 

“Sé lo que eres”, nos dicen. Pero ¿qué significa eso exactamente? Pablo tiene una extraña respuesta a esa pregunta: ‘Eres un muerto, así que compórtate como tal’. Es un consejo extraño, pero así lo dice en Romanos 6.

 

Ayer fui al velatorio de un viejo amigo de mi antigua congregación. La familia había elegido tener el ataúd abierto para que pudiéramos verle por última vez. Pero no se parecía a él, aun cuando estaba bien maquillado. Es que no se movía, ni en lo más mínimo, ni siquiera para respirar. No respondía cuando alguien lo miraba, decía su nombre o lo tocaba o incluso cuando alguien lloraba. Estaba rotundamente muerto.

 

Normalmente, como todos sabemos, que un muerto reaccione no es algo bueno, excepto en el caso del cual Pablo está hablando: de estar muertos al pecado. Él dice: “Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él? ¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Romanos 6:2b-4).

 

Suena como una vibrante metáfora. Pero ¿y si en vez de considerarlo una metáfora lo consideramos una realidad? ¿Qué pasaría si la próxima vez que la tentación nos toca a la puerta respondemos: “No, no puedo hacerlo, estoy ocupado estando muerto?”. Lo que Pablo dice es verdad. Estamos muertos, al menos en lo que respecta al pecado. Vivimos con la vida resucitada de Jesús. Y así, Dios nos invita a ser parte de la vida de Jesús, a dejar que él viva en nosotros y a través de nosotros, por más vacilantes y pequeños que sean nuestros primeros pasos.

 

Sabemos muy bien que todavía sufrimos tentaciones y, a veces, caemos en pecado. Pero cuando esto sucede, vamos en contra de nuestra naturaleza: de hecho, nos estamos comportando como zombis, que imitan la forma en que solían vivir. ¿Quién quiere ser un zombi? ¡No, gracias! Mejor vivir con la vida real y resucitada de Jesús, con la ayuda y la gracia de Dios. Como escribe Pablo: “Porque el que ha muerto, ha sido liberado del pecado. Así que, si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabemos que Cristo resucitó y que no volverá a morir, pues la muerte ya no tiene poder sobre él. Porque en cuanto a su muerte, murió al pecado de una vez y para siempre; pero en cuanto a su vida, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor”.

 

ORACIÓN: Querido Señor, muéstrame lo que significa vivir como alguien que está muerto al pecado, pero vivo para ti. Amén.

 

 

Dra. Kari Vo

 

 

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Buenos espejos para nuestro Redentor

Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15

 

¿Conoce a alguien que sea un “ninguno”?

No tenía idea de quiénes eran los “ningunos” hasta que leí un artículo en un periódico de la ciudad de Dallas, Texas, que hablaba acerca de los norteamericanos que no se identifican con ninguna religión. Se les llama “ningunos” a quienes, cuando se les pregunta qué religión profesan, contestan “ninguna”.

El artículo daba explicaciones de expertos acerca de por qué algunas personas son parte del grupo de los “ningunos”.

Un experto dijo: “En el mundo de la prensa, los ‘cristianos’ son constantemente presentados como personas cerradas e intolerantes. Se los define por las cosas con las que están en contra y no por las que defienden. Rara vez se los asocia con el amor, pero siempre se los asocia con el juzgar a los demás”.

Otro dijo: “Históricamente, el cristianismo ha sido usado como una excusa para promover guerras, cruzadas, inquisiciones y otras cosas terribles”.

Y otro dijo: “En los últimos 50 años han surgido grupos de apoyo de todo tipo, lo que ha hecho que la religión parezca algo no sólo pasado de moda, sino también innecesario”.

Y uno más dijo: “En general, la religión no ha logrado contestar satisfactoriamente las preguntas difíciles acerca de los misterios de la existencia humana y del sentido y propósito de la vida ante un mundo que ha perdido su imaginación”.

De acuerdo con estos expertos, los cristianos no hemos hecho muchas cosas bien. Y, si tienen razón, es una vergüenza.

Quizás sea por eso que San Pablo nos alienta (así como alentó a Timoteo) a que nos esforcemos para que, por el poder del Espíritu Santo, seamos obreros que no tengamos nada de qué avergonzarnos y que compartamos la verdad y la vida eterna de la Palabra de Dios.

San Pablo tenía razón. Demasiado a menudo, y aun cuando es totalmente injusto, quienes no son cristianos juzgan al Salvador por lo que los cristianos hacen y dicen.

Es por ello que es necesario que seamos buenos espejos para nuestro Redentor. Porque siendo buenos espejos, podremos reflejar con mayor precisión el sacrificio que él hizo por todos los “ningunos” que buscan razones para no tener que creer en él.

ORACIÓN: Señor Jesús, te doy gracias por tu sacrificio en la cruz. Enséñame a mostrar a los “ningunos”, con mis palabras y mis acciones, las maravillas de la salvación que tu vida, muerte y resurrección han logrado. En tu nombre. Amén.

 

Originalmente publicado en Paraelcamino.com

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Brilla

Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello. Lo que ustedes aprendieron y recibieron de mí; lo que de mí vieron y oyeron, pónganlo por obra, y el Dios de paz estará con ustedes. Filipenses 4:8-9

 

¿Recuerda cómo se forman las estalactitas, una gota por vez? Sí, sé que es posible que viva en un lugar donde las estalactitas nunca se forman. Si es así, piense en el palacio de hielo del Dr. Zhivago.

Si el agua que forma la estalactita es pura, podemos deducir que la estalactita también estará limpia y será clara, por lo que relucirá brillantemente cuando el sol se abra camino a través de ella. En cambio, si el agua que sirve de fuente a la estalactita está sucia, la estalactita será grisácea y opaca, y su belleza se verá estropeada.

Con las personas sucede lo mismo. Si bien es cierto que a veces somos formados por las grandes decisiones y pruebas de la vida, la mayoría de las veces somos forjados como una estalactita: gota a gota y por las cosas pequeñas de cada día. Si las cosas que nos rodean son impuras y contaminadas, nuestras vidas y nuestro testimonio del Salvador nunca serán claros y bellos como el Señor ha planificado para nosotros.

Por esto es que San Pablo animó a los creyentes en Filipo, y también a nosotros, a pensar en lo que es verdadero, respetable, justo y puro. Él sabía que, si nos rodeamos de las virtudes del Señor y si constantemente pensamos acerca de la bondad y la gracia de Dios, tendremos la paz y la alegría en Jesús que el mundo no puede conocer ni entender.

Ciertamente, si evitamos el mal y pensamos en lo que es bueno, nuestras vidas mejorarán y seremos testigos más puros de que Jesús dio su vida para nuestra salvación.

ORACIÓN: Querido Dios, crea en mí un corazón nuevo, un corazón limpio, un corazón agradecido. Ayúdame a evitar lo que sea malo y a permanecer en todo lo que es bueno y viene de ti. Conviérteme en un reflejo evidente del amor y la gracia que he recibido por el sacrificio del Salvador. En el nombre de Jesús. Amén.

 

Originalmente publicado en Paraelcamino.com

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A la deriva

Tres veces he sido azotado con varas; una vez he sido apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar. 2 Corintios 11:25

 

“Siéntate y escucharás la historia de un viaje fatídico que comenzó en este puerto del trópico, a bordo de este pequeño barco”. Con estas palabras comienza el tema de la película de la Isla de Gilligan, y son apropiadas para la historia que les voy a contar hoy.

En este caso, el “puerto del trópico” era Belleair Beach, en la Florida, y el “pequeño barco” era un colchón flotador de pileta de natación. El capitán y la tripulación eran un solo hombre… un hombre que aparentemente se había desmayado mientras flotaba a la deriva sobre su flotador.

El hombre fue divisado por personas en un bote, quienes inmediatamente llamaron al Guarda Costas. Cuando el Guarda Costas y el equipo de rescate lo encontraron, todavía estaba inconsciente. Eventualmente, el hombre recuperó el conocimiento, y regresó a su casa.

El Guarda Costas dijo que el hombre había tenido mucha suerte al ser divisado por esas personas, porque de no haber sido así, podría haberse ido flotando mar adentro. También dijeron que el hombre estaba borracho.

El alcohol, en cambio, no fue la causa por la cual San Pablo estuvo náufrago en el Mediterráneo. No, Pablo se encontró en esa situación debido a su incontrolable deseo de compartir la historia de salvación del Salvador con los pecadores.

La actitud de Pablo frente a las dificultades contrasta con lo que normalmente escuchamos decir a los predicadores cristianos en la radio y la televisión. Demasiado a menudo, representantes públicos del cristianismo contemporáneo implican que Dios no tiene nada mejor que hacer que pagar nuestras deudas, hacerse cargo de nuestras enfermedades, darnos más éxito, y concedernos todo lo que queremos.

Dos puntos de vista opuestos. Me pregunto: ¿qué dijo Jesús acerca de las dificultades?
En Mateo 10:22, Jesús dijo: “Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, pero el que resista hasta el fin será salvado”.

En Juan 15:20, el Señor advirtió: “Acuérdense de la palabra que les he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; si han obedecido mi palabra, también obedecerán la de ustedes”.

En Mateo 16:24-25, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará’.

El Salvador sabía que seguirlo a él tiene un costo. Toda persona que compromete su vida al Señor del cielo puede anticipar que tendrá problemas, sufrimientos y persecución. Pero, aún así, sabemos que nuestras dificultades no son nada comparadas con el Cristo que vivió una vida perfecta, cumplió cada ley, resistió cada tentación y permitió que lo sacrificaran por nuestra redención en el Calvario.

Como dijo Isaías: “Por su llaga seremos sanados”. Gracias al sacrificio de Jesús nunca estaremos a la deriva espiritualmente.

ORACIÓN: Señor Jesús, tú sufriste mucho para que nosotros podamos tener paz. Ayúdame a que te sirva con alegría, aun en medio de las dificultades de la vida. Enséñame a arrepentirme del mal que he hecho y a vivir en gratitud por todo lo que tú eres para mí. En tu nombre. Amén.

 

Reflexión originalmente publicada en paraelcamino.com

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