Enterrando el pasado | Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile | 06032019

Enterrando el pasado

… y por último se me apareció a mí, que soy como un niño nacido fuera de tiempo. A decir verdad, yo soy el más pequeño de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no ha sido en vano, pues he trabajado más que todos ellos, aunque no lo he hecho yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.

1 Corintios 15:8-10

 

Parecería que el apóstol Pablo le debe haber costado mucho convencer a las personas acerca del mensaje de Jesús. Digo esto en términos humanos, por supuesto, porque es el Espíritu Santo y la Palabra de Dios lo que nos mueve a la fe. Pero en este mundo a menudo se nos conoce por la reputación que nos precede, y para Pablo hacer un cambio tan radical y predicar el Evangelio de un judío común por el cual antes perseguía a otros, no era algo fácil de vender.

 

Cuán a menudo, al predicar, debe haberse topado con quienes sintieron su flagelo fariseo de su vida anterior a Cristo. ¿Cuántas veces le fue necesario derribar muros de resistencia para que su mensaje pudiera encontrar oídos listos para escuchar? Después de todo, debe haber habido personas en su audiencia que conocían o tenían familiares que habían sido golpeados o encarcelados por simpatizar con las enseñanzas de Jesús.

 

Antes de que Jesús se le apareciera a Pablo (quien entonces se llamaba Saulo), este estaba decidido a eliminar cualquier cosa que amenazara al judaísmo. ¡Lejos de él no defender la fe monoteísta y las tradiciones rabínicas que tanto admiraba y defendía! Aplastar a esos tontos que tuvieron la audacia de creer, y aún más la descarada audacia de esparcir, las mentiras viles de un carpintero muerto, bueno, eso era un trabajo que valía la pena hacer.

 

Saúl, el vigilante religioso, buscó desarraigar y destruir a cualquiera o cualquier cosa que oliera a Cristo. Armado con órdenes de marcha de sus superiores fariseos, tenía una misión: purgar el campo de esos blasfemos viles. Y así lo hizo observando, al menos en una ocasión, el horroroso asesinato de Esteban, un seguidor de Cristo y defensor valeroso y abierto del Evangelio. Lucas registra el suceso en el libro de Hechos. “… y lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon. Los testigos falsos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo… Saulo estuvo de acuerdo con la muerte de Esteban… Saulo hacía destrozos en la iglesia: entraba a las casas, y arrastraba a hombres y mujeres y los llevaba a la cárcel” (Hechos 7:58; 8:1a, 3).

 

¡Cómo debió haber sido perseguido Pablo por su brutal pasado después de recibir a Jesús como Señor y Salvador! ¡Cuánto estrés debe haberle producido al encontrarse solo, con frío y hambriento en una celda húmeda de la prisión, esperando lo desconocido! Podemos imaginar sus pensamientos: ¿Qué me harán mis captores ahora que las mesas están cambiadas? ¡Ahora yo soy el paria, compartiendo las mismas Buenas Nuevas por las que perseguí a otros!

 

Pero a través de todo, Dios lo sostuvo, le dio la victoria sobre el pecado: la nueva vida en Cristo y el honor de dar su vida por el Evangelio.

 

ORACIÓN: Padre celestial, lo que puedes hacer de la escoria de nuestras vidas no tiene límites. Recuérdanos que en la muerte de Cristo has enterrado nuestro pasado, y en su resurrección nos has dado una vida nueva para servirte a ti y a nuestro prójimo. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.

 

 

Paul Schreiber

 

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

 


Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

Mirando hacia arriba las cosas del cielo | Devocional de Crsito Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile | 01/03/2019

Mirando hacia arriba

Puesto que ustedes ya han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra.

Colosenses 3:1-2

 

Hace muchos años el apóstol Pablo, que escribía desde una prisión romana y estaba muy familiarizado con el mundo y su poderosa influencia, escribió esta exhortación a los cristianos que se esforzaban por vivir vidas santas en un mundo donde las influencias impías eran la norma.

 

Aquí hay algunas ideas de las Escrituras para mantener nuestra mente enfocada en las cosas de lo alto:

 

Cristo está en lo alto

“Él [Jesús] les dijo: ‘Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo'” (Juan 8:23).

 

“¡Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!” (Filipenses 3:14).

 

Jesucristo y nuestra relación con él deben ser nuestro enfoque central. No debemos permitir que ninguna otra influencia tome ese lugar.

 

 

La verdadera sabiduría viene de lo alto

“Pero la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura, y además pacífica, amable, benigna, llena de compasión y de buenos frutos, ecuánime y genuina” (Santiago 3:17).

 

“Que en el corazón de ustedes gobierne la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos” (Colosenses 3:15).

 

Cuando nuestra mente está puesta en la sabiduría del mundo, no podemos ser testigos cristianos activos. A medida que vamos creciendo en la fe, debemos buscar y responder constantemente a la sabiduría de Dios.

 

 

Los tesoros perdurables están en lo alto

“(Jesús dijo) ‘No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y donde los ladrones minan y hurtan. Por el contrario, acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón'” (Mateo 6:19-21).

 

Al oír esto, Jesús le dijo: ‘Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme'” (Lucas 18:22).

 

Los tesoros terrenales en general estorban nuestra vida cristiana, dándonos una falsa sensación de seguridad. En cambio, cuando enfocamos la mente en los tesoros celestiales, tenemos una seguridad real.

 

Al menos una vez por semana, y a veces con más frecuencia, oramos en el Padrenuestro para que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo. Esta petición busca que Dios obre en nuestras vidas para que, en el poder del Espíritu Santo, podamos ser testigos auténticos para tocar las vidas de otros para Cristo y para vivir en una relación de amor y confianza con nuestro Padre celestial.

 

ORACIÓN: Querido Jesús, estamos en este mundo, pero no permitas que nos sintamos tan en casa aquí. Haz que nuestras vidas apunten a las cosas de lo alto, donde tú estás sentado a la diestra de Dios Padre. En tu nombre. Amén.

 

Contribuyente de Lutheran Hour Ministries

 

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

 


Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

Edificando el cuerpo de Cristo | Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile | 27/02/2019

Edificando el cuerpo

Lo mismo pasa con ustedes. Puesto que anhelan tener los dones espirituales, procuren abundar en ellos para la edificación de la iglesia.

1 Corintios 14:12

 

 

Uno tiene que apreciar el interés del apóstol Pablo por el funcionamiento de la iglesia.

 

Al escribirles a los creyentes en Corinto, trata una serie de asuntos que estaban afectando la fe y la vida de esa congregación: divisiones entre ellos, inmoralidad sexual, juicios frívolos entre sus miembros, problemas relacionados con el matrimonio y la circuncisión, idolatría, el mal uso de los dones espirituales. Todas estas cosas, y sin duda más, plagaban tanto la vida de esta iglesia, que Pablo les habló como si fueran niños en la fe.

 

“Hermanos, yo no pude hablarles como a personas espirituales sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Les di a beber leche, pues no eran capaces de asimilar alimento sólido, ni lo son todavía, porque aún son gente carnal. Pues mientras haya entre ustedes celos, contiendas y divisiones, serán gente carnal y vivirán según criterios humanos” (1 Corintios 3:1-3).

 

Lamentablemente, los problemas que enredaron la vida de los creyentes en Corinto y las perturbaciones que agobiaron la salud y la madurez espiritual de la iglesia no son infrecuentes entre las iglesias actuales. También tenemos problemas que nos dividen, preocupaciones que nos desgastan y malentendidos que erosionan nuestra unidad y comprometen nuestra integridad como seguidores de Cristo.

 

En respuesta a esto, Pablo dice que debemos “procurar abundar en los dones para la edificación de la iglesia”. Aquí toma las riendas para guiar a la asamblea corintia en la dirección correcta. Les recuerda que, en la edificación de la iglesia, en la atención a la comunidad y en la satisfacción de sus necesidades, Cristo es el centro, aquel en quien ellos confían. Los lazos especiales con Pablo o Apolos o Cefas, no lo harán. “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios” (1 Corintios 3:9).

 

Cuando se trata del derramamiento de los dones espirituales, Pablo enfatiza una vez más la unidad cooperativa del cuerpo de Cristo: “Todo esto lo hace uno y el mismo Espíritu, que reparte a cada uno en particular, según su voluntad. Porque así como el cuerpo es uno solo, y tiene muchos miembros, pero todos ellos, siendo muchos, conforman un solo cuerpo, así también Cristo es uno solo. Por un solo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, tanto los judíos como los no judíos, lo mismo los esclavos que los libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. (1 Corintios 12:11-13).

 

Y lo que realmente debería unirnos, como Pablo tan elocuentemente les dice a los corintios y a las muchas otras iglesias que visitó, es el amor. El amor es lo que supera todo lo demás. El amor es lo que evita los celos, la vanidad y las pequeñas diferencias. El amor es lo que actúa en circunstancias difíciles, buscando siempre ser más como Jesús.

 

Somos su cuerpo, un cuerpo formado por miembros individuales como tú y yo.

 

ORACIÓN: Señor Jesucristo, nos has dado el privilegio de ser tu cuerpo en la tierra. Renueva nuestras mentes y corazones para amar a los demás como tú nos has amado. En tu nombre oramos. Amén.

 

Paul Schreiber

 

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

 


Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

Temas inconclusos-los planes del Señor-Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile-25/02/2019

Temas inconclusos

Tú, Señor, cumplirás en mí tus planes.

Salmo 138:8a

 

Los cristianos somos una obra en progreso, específicamente, una obra creada, mantenida, supervisada y completada por la mano del Señor.

 

Pablo escribe en Efesios 2:10 que nuestra vida es obra de Dios, creada en Cristo para buenas obras ya preparadas y preordenadas para que podamos andar en ellas. ¿No sería bueno saber específicamente cuáles son las buenas obras que el Señor nos ha preparado de antemano? Con ese conocimiento previo podríamos trazar un mejor curso de acción. Todo encajaría perfectamente en su lugar. Nuestro futuro sería seguro, predecible, cómodo y predeterminado.

 

Esto puede sonar atractivo para cualquier cristiano que clasifique la seguridad como una prioridad, pero sería una vida sumamente aburrida, sin mencionar que no habría necesidad de tener fe en las promesas de Dios para sostenernos. Dios conoce nuestro futuro y todas las cosas buenas que él quiere que hagamos en su reino. Ese conocimiento es “el tema inconcluso” de nuestra vida, pero se revelará poco a poco, día a día, hora a hora, incluso minuto a minuto, mientras caminamos en fe confiando en el Señor.

 

En gran alabanza David clama en este salmo para que Dios lo libere de todos sus enemigos. David sabe que su victoria en el día de la batalla viene solo de la gracia de Dios, quien cambia el curso de la batalla en su favor. ¿Por qué ese trato preferencial para el rey David? Porque el Señor no dejará sola la casa de David hasta que no haya terminado todos sus “asuntos” mesiánicos a través de él. “Cuando me encuentre angustiado, tú me infundirás nueva vida; me defenderás de la ira de mis enemigos, y con tu diestra me levantarás victorioso” (Salmo 138:7).

 

Bien por el rey David, pero ¿y tú? ¿Cuál es el tema inconcluso de tu vida?

 

Los poderes invisibles de este mundo superan con creces las amenazas visibles que vemos. Jesús advirtió: “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Más bien, teman a aquel que puede destruir alma y cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28). Dios juzga con la cruz de Cristo a toda la raza humana a lo largo de toda su historia. Los ojos de la fe ven esta realidad. En esa historia del mundo, tu vida cristiana deambula desde tu nacimiento hasta tu muerte. Las fuerzas del mal luchan contra tu vida para desviarte del propósito que Dios te dio en Cristo y buscan destruir la vida de buenas obras preordenadas para ti en Cristo. La misión del diablo es tentarte incesantemente, seduciéndote para que desperdicies tu vida en trivialidades mientras te especializas en cosas insignificantes para que, en el día del juicio, todo el bien que podrías haber hecho en Cristo se vea negligente y flaco.

 

Contra tal horrible resultado se encuentra la promesa de Dios a través de la boca de David: “Tú, Señor, cumplirás en mí tus planes.” ¡Entonces cree! La niebla de la tentación se evaporará. La desesperación de una vida desperdiciada por el pecado se secará. ¡Se restaurará la claridad y se renovará la fuerza de carácter hasta que el tema inconcluso de tu vida concluya para la gloria de Dios en Cristo Jesús!

 

ORACIÓN: Padre celestial, confío solo en ti para terminar el tema inconcluso de mi vida en Cristo y cumplir tu propósito para mí. Amén.

 

Dr. Mark Schreiber

 

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

 


Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

Palabras que coinciden con el testimonio - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 20/02/2019

Palabras que coinciden con el testimonio

Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal resonante, o címbalo retumbante. 1 Corintios 13:1

 

 

Así da inicio al famoso capítulo de amor el apóstol Pablo en el Nuevo Testamento: “Si yo hablara lenguas humanas y angélicas… “. Esto ciertamente sería una aspiración de Pablo: hablar con gran elocuencia y delicadeza al proclamar el Evangelio de Jesús. El pensamiento aquí es que, aún si el mensaje de Pablo fuera transmitido en las lenguas de los ángeles pero sus actos de amor fueran inexistentes, entonces sus palabras serían mero clamor y ruido.

 

¡Qué profundo es esto! Para alguien educado en las Escrituras hebreas y en la tradición rabínica como lo fue Pablo, el hablar con autoridad, desmantelar los mitos de la tradición griega y esclarecer profundas verdades del Antiguo Testamento sobre profecías cumplidas en la Persona y obra de Jesús, el poder hablar con la fuerza y el poder convincente de un ángel serían un regalo supremo del cielo.

 

Pero esto no era lo que Pablo tenía en mente al involucrar a sus hermanos corintios.

 

“Así que, hermanos, cuando fui a ustedes para anunciarles el testimonio de Dios, no lo hice con palabras elocuentes ni sabias. Más bien, al estar entre ustedes me propuse no saber de ninguna otra cosa, sino de Jesucristo, y de éste crucificado. Estuve entre ustedes con tanta debilidad, que temblaba yo de miedo. Ni mi palabra ni mi predicación se basaron en palabras persuasivas de sabiduría humana, sino en la demostración del Espíritu y del poder, para que la fe de ustedes no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2: 1-5).

 

Mientras Pablo viajaba miles de millas por el Mediterráneo hablando con personas e iglesias acerca de la redención encontrada en Jesús, tenía en claro que el amor debía gobernar; el amor debía ser la regla. Sin él, todo lo demás eran solo palabras, sin importar cuán finamente adornadas estuvieran.

 

En esto hay una lección para nosotros hoy. En realidad, hay una gran esperanza para nosotros hoy. Cada vez que tomamos tiempo para estudiar y reflexionar sobre la Palabra de Dios, somos ricamente bendecidos. Podemos encontrar, sin embargo, que traducir este conocimiento a la vida real puede ser difícil. Dios nos habla en su Palabra y encontramos fuerza en eso. Pero podemos encontrar que esa fuerza se desvanece cuando nos encontramos con una oportunidad real de dar testimonio de nuestra fe.

 

Ese sería un buen momento para permitir que intervenga el amor. No estamos llamados a tener todas las respuestas correctas ni a conocer cada cita de las Escrituras, pero sí estamos llamados a amar. El amor se expresa cuando estamos disponibles para los demás aun cuando es inconveniente o costoso, o nos lleva mucho tiempo. Esa clase de compromiso con otro ser humano puede tener más impacto en la imagen que vean de Cristo en ti, que tus argumentos persuasivos y referencias bíblicas.

 

Ciertamente, debemos ser cada vez más capaces de manejar la Palabra de Dios (ver 2 Timoteo 2:15), pero también debemos ser sensibles a vivir su Palabra en nuestra vida. Como dice Pablo: “… me propuse no saber de ninguna otra cosa, sino de Jesucristo, y de éste crucificado” (1 Corintios 2:2).

 

“Jesucristo, y de éste crucificado” – el mayor ejemplo de amor.

 

ORACIÓN: Querido Padre Celestial, por tu Santo Espíritu enséñanos a amar de tal manera que nuestras palabras y nuestro testimonio coincidan. En el nombre de Jesús. Amén.

 

Paul Schreiber

 

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

 


Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

Jesús está esperando por ti. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 11/02/2019

Esperando por ti

El Señor no se tarda para cumplir su promesa, como algunos piensan, sino que nos tiene paciencia y no quiere que ninguno se pierda, sino que todos se vuelvan a él. 2 Pedro 3:9

 

A menudo se dice que, si sabes de lo que estás hablando, puedes expresar tu opinión en 30 segundos o menos. Advertencia: esto se vuelve personal y puede tardar un poco más de 30 segundos.

 

Aquí va: por más potencial para hacer el bien que veas en ti mismo y en el mundo, estás arruinado de manera irrevocable. Por más que lo intentes, estás destinado a fallar; y solo intentarlo no es suficiente. ¡El Dios que te creó y te ama exige perfección! Cuando Adán y Eva desobedecieron en el jardín, trayendo el mal al mundo, recibieron la sentencia de muerte para ti, para mí y para todos los seres humanos.

 

En su carta a los Romanos, el apóstol Pablo lo expresa de esta manera: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un solo hombre, y por medio del pecado entró la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

 

¡Guau! Esto es totalmente deprimente, pero no termina ahí, con nosotros desapareciendo hasta perdernos por completo.

 

Es que Dios nos amó tanto, que inmediatamente prometió enviar un salvador: su propio Hijo, quien era perfecto (ver Génesis 3:15). Esa promesa se cumplió hace 2.000 años cuando Jesús nació en Belén, vivió en este mundo como Dios y como hombre, murió en una cruz por nuestros pecados, resucitó de entre los muertos y ahora reina a la diestra de Dios Padre.

 

Entonces, por la gracia de Dios, hay una manera de salir de la situación en la que nos encontramos por causa del pecado. Es tan simple como aceptar un regalo porque, de hecho, eso es lo que es. Escuchemos otra vez a Pablo: “Pero el pecado de Adán no puede compararse con el don de Dios. Pues si por el pecado de un solo hombre muchos murieron, la gracia y el don que Dios nos dio por medio de un solo hombre, Jesucristo, abundaron para el bien de muchos” (Romanos 5:15).

 

¿Qué hay de tan importante en este Jesucristo? Que Jesús está aquí para ti, en vez de que tú estés aquí para algún otro dios. Es así de simple. No se trata de lo que tú hagas por un poder superior para ganarte un favor o lograr la iluminación. Se trata de lo que Jesús, el Hijo de Dios, hizo al dar su vida por ti para que puedas recibir su paz para los altibajos de hoy y, lo que es más importante, para que tengas vida con él en el cielo para siempre.

 

Entonces, ¿qué piensas de Jesús y de todo lo que él ha hecho? ¿Estás enojado, feliz, lleno de preguntas? Puedes hablar con él. Usa tus propias palabras. Él no espera nada sofisticado. Él está dispuesto a escucharte. Él te está esperando.

 

ORACIÓN: Padre celestial, la vida, muerte y resurrección de tu hijo Jesucristo tienen el poder de transformarnos a través del don de la fe. Gracias por Jesús, tu regalo inefable. En su nombre. Amén.

 

 

Adaptación del folleto escrito por Tara Mulder, “Aquí: estás aquí en el plan de Dios”.

 

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

 


Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

En guerra con el mundo - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile. 07/02/2019

En guerra con el mundo

Ustedes saben que, cuando no eran creyentes, eran arrastrados hacia los ídolos mudos. (1 Corintios 12:2)

 

 

La palabra que Pablo usa en el original para “no creyentes” es “paganos”, un término muy interesante que evoca todo tipo de cosas, como estrellas de cinco puntas y éxtasis religioso, hedonismo e idolatría. Uno podría pensar en un grupo de brujas con túnicas negras que practican algún ritual secreto en lo profundo del bosque. Las prácticas de animismo o incluso satanismo vienen a la mente.

 

En los días del apóstol Pablo, un pagano era un gentil que no era ni cristiano ni judío, y que seguía una de las religiones politeístas o misteriosas en boga en el primer siglo, ya fuera en Grecia o Palestina. Los cultos paganos griegos eran bien conocidos por sus prodigiosos ídolos y los magníficos templos que albergaban a sus dioses. Sin duda, Pablo tenía una gran tarea por delante en la rica y cosmopolita metrópolis de Corinto, donde el paganismo estaba en pleno apogeo.

 

Aunque la magnitud del paganismo griego antiguo no es la norma en los Estados Unidos, me pregunto qué tendría que decir el apóstol sobre el estado actual de nuestras cosas. Con toda nuestra sofisticación de alta tecnología, artilugios y diversiones, nosotros, como aquellos que vivieron en un mundo de 10.000 dioses, estamos siendo tentados por todos lados, a menudo insensibles a las cosas de Dios, saturados con el mundo y la egolatría que tan hábilmente destaca y reafirma.

 

De manera similar, en un momento el mismo Pablo estuvo preocupado con las cosas mundanas: “Fui circuncidado al octavo día, y soy del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín; soy hebreo de hebreos y, en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que se basa en la ley, irreprensible” (Filipenses 3:5-6). Estas son credenciales excepcionales. “La vida es buena”, debe haber pensado. “Tengo todo en orden”, debe haber reflexionado secretamente, adorándose a sí mismo y a la profesión “justa” a la que se dedicaba.

 

Pero gracias a Dios, esas cargas que engañan al alma fueron quitadas de su espalda y arrojadas al basurero como tantos otros ídolos.

 

“Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida, por amor de Cristo. Y a decir verdad, incluso estimo todo como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por su amor lo he perdido todo, y lo veo como basura, para ganar a Cristo y ser hallado en él, no por tener mi propia justicia, que viene por la ley, sino por tener la justicia que es de Dios y que viene por la fe, la fe en Cristo; a fin de conocer a Cristo y el poder de su resurrección, y de participar de sus padecimientos, para llegar a ser semejante a él en su muerte, si es que de alguna manera llego a la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3:7-11).

 

Señor, presérvanos de las cosas que desvían nuestra atención de ti, en cualquier forma que se nos presenten.

 

ORACIÓN: Padre celestial, sin la luz de tu Hijo estamos destinados a seguir a un “ídolo” tras otro. Acércanos a ti por el poder del Espíritu Santo y afirma nuestros corazones en Jesús. En su nombre oramos. Amén.

 

Paul Schreiber

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

 

Recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

 

"Sé lo que eres" - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile. 31/01/2019

“Sé lo que eres”

Porque el que ha muerto, ha sido liberado del pecado. Así que, si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabemos que Cristo resucitó y que no volverá a morir, pues la muerte ya no tiene poder sobre él. Porque en cuanto a su muerte, murió al pecado de una vez y para siempre; pero en cuanto a su vida, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor. (Romanos 6:7-11)

 

 

“Sé lo que eres”, nos dicen. Pero ¿qué significa eso exactamente? Pablo tiene una extraña respuesta a esa pregunta: ‘Eres un muerto, así que compórtate como tal’. Es un consejo extraño, pero así lo dice en Romanos 6.

 

Ayer fui al velatorio de un viejo amigo de mi antigua congregación. La familia había elegido tener el ataúd abierto para que pudiéramos verle por última vez. Pero no se parecía a él, aun cuando estaba bien maquillado. Es que no se movía, ni en lo más mínimo, ni siquiera para respirar. No respondía cuando alguien lo miraba, decía su nombre o lo tocaba o incluso cuando alguien lloraba. Estaba rotundamente muerto.

 

Normalmente, como todos sabemos, que un muerto reaccione no es algo bueno, excepto en el caso del cual Pablo está hablando: de estar muertos al pecado. Él dice: “Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él? ¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Romanos 6:2b-4).

 

Suena como una vibrante metáfora. Pero ¿y si en vez de considerarlo una metáfora lo consideramos una realidad? ¿Qué pasaría si la próxima vez que la tentación nos toca a la puerta respondemos: “No, no puedo hacerlo, estoy ocupado estando muerto?”. Lo que Pablo dice es verdad. Estamos muertos, al menos en lo que respecta al pecado. Vivimos con la vida resucitada de Jesús. Y así, Dios nos invita a ser parte de la vida de Jesús, a dejar que él viva en nosotros y a través de nosotros, por más vacilantes y pequeños que sean nuestros primeros pasos.

 

Sabemos muy bien que todavía sufrimos tentaciones y, a veces, caemos en pecado. Pero cuando esto sucede, vamos en contra de nuestra naturaleza: de hecho, nos estamos comportando como zombis, que imitan la forma en que solían vivir. ¿Quién quiere ser un zombi? ¡No, gracias! Mejor vivir con la vida real y resucitada de Jesús, con la ayuda y la gracia de Dios. Como escribe Pablo: “Porque el que ha muerto, ha sido liberado del pecado. Así que, si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabemos que Cristo resucitó y que no volverá a morir, pues la muerte ya no tiene poder sobre él. Porque en cuanto a su muerte, murió al pecado de una vez y para siempre; pero en cuanto a su vida, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor”.

 

ORACIÓN: Querido Señor, muéstrame lo que significa vivir como alguien que está muerto al pecado, pero vivo para ti. Amén.

 

 

Dra. Kari Vo

 

 

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

cristianos-buenos-espejos-para-nuestro-redentor-devocional-cristo-para-todas-naciones-chile-foto-grupo-grande-peatones-cruzando-calle-paso-peatonal-imagen-difuminada

Buenos espejos para nuestro Redentor

Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15

 

¿Conoce a alguien que sea un “ninguno”?

No tenía idea de quiénes eran los “ningunos” hasta que leí un artículo en un periódico de la ciudad de Dallas, Texas, que hablaba acerca de los norteamericanos que no se identifican con ninguna religión. Se les llama “ningunos” a quienes, cuando se les pregunta qué religión profesan, contestan “ninguna”.

El artículo daba explicaciones de expertos acerca de por qué algunas personas son parte del grupo de los “ningunos”.

Un experto dijo: “En el mundo de la prensa, los ‘cristianos’ son constantemente presentados como personas cerradas e intolerantes. Se los define por las cosas con las que están en contra y no por las que defienden. Rara vez se los asocia con el amor, pero siempre se los asocia con el juzgar a los demás”.

Otro dijo: “Históricamente, el cristianismo ha sido usado como una excusa para promover guerras, cruzadas, inquisiciones y otras cosas terribles”.

Y otro dijo: “En los últimos 50 años han surgido grupos de apoyo de todo tipo, lo que ha hecho que la religión parezca algo no sólo pasado de moda, sino también innecesario”.

Y uno más dijo: “En general, la religión no ha logrado contestar satisfactoriamente las preguntas difíciles acerca de los misterios de la existencia humana y del sentido y propósito de la vida ante un mundo que ha perdido su imaginación”.

De acuerdo con estos expertos, los cristianos no hemos hecho muchas cosas bien. Y, si tienen razón, es una vergüenza.

Quizás sea por eso que San Pablo nos alienta (así como alentó a Timoteo) a que nos esforcemos para que, por el poder del Espíritu Santo, seamos obreros que no tengamos nada de qué avergonzarnos y que compartamos la verdad y la vida eterna de la Palabra de Dios.

San Pablo tenía razón. Demasiado a menudo, y aun cuando es totalmente injusto, quienes no son cristianos juzgan al Salvador por lo que los cristianos hacen y dicen.

Es por ello que es necesario que seamos buenos espejos para nuestro Redentor. Porque siendo buenos espejos, podremos reflejar con mayor precisión el sacrificio que él hizo por todos los “ningunos” que buscan razones para no tener que creer en él.

ORACIÓN: Señor Jesús, te doy gracias por tu sacrificio en la cruz. Enséñame a mostrar a los “ningunos”, con mis palabras y mis acciones, las maravillas de la salvación que tu vida, muerte y resurrección han logrado. En tu nombre. Amén.

 

Originalmente publicado en Paraelcamino.com

© Copyright 2018 Cristo Para Todas Las Naciones

web-devocional-cristo-para-todas-las-naciones-chile-16072018

Brilla

Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello. Lo que ustedes aprendieron y recibieron de mí; lo que de mí vieron y oyeron, pónganlo por obra, y el Dios de paz estará con ustedes. Filipenses 4:8-9

 

¿Recuerda cómo se forman las estalactitas, una gota por vez? Sí, sé que es posible que viva en un lugar donde las estalactitas nunca se forman. Si es así, piense en el palacio de hielo del Dr. Zhivago.

Si el agua que forma la estalactita es pura, podemos deducir que la estalactita también estará limpia y será clara, por lo que relucirá brillantemente cuando el sol se abra camino a través de ella. En cambio, si el agua que sirve de fuente a la estalactita está sucia, la estalactita será grisácea y opaca, y su belleza se verá estropeada.

Con las personas sucede lo mismo. Si bien es cierto que a veces somos formados por las grandes decisiones y pruebas de la vida, la mayoría de las veces somos forjados como una estalactita: gota a gota y por las cosas pequeñas de cada día. Si las cosas que nos rodean son impuras y contaminadas, nuestras vidas y nuestro testimonio del Salvador nunca serán claros y bellos como el Señor ha planificado para nosotros.

Por esto es que San Pablo animó a los creyentes en Filipo, y también a nosotros, a pensar en lo que es verdadero, respetable, justo y puro. Él sabía que, si nos rodeamos de las virtudes del Señor y si constantemente pensamos acerca de la bondad y la gracia de Dios, tendremos la paz y la alegría en Jesús que el mundo no puede conocer ni entender.

Ciertamente, si evitamos el mal y pensamos en lo que es bueno, nuestras vidas mejorarán y seremos testigos más puros de que Jesús dio su vida para nuestra salvación.

ORACIÓN: Querido Dios, crea en mí un corazón nuevo, un corazón limpio, un corazón agradecido. Ayúdame a evitar lo que sea malo y a permanecer en todo lo que es bueno y viene de ti. Conviérteme en un reflejo evidente del amor y la gracia que he recibido por el sacrificio del Salvador. En el nombre de Jesús. Amén.

 

Originalmente publicado en Paraelcamino.com

© Copyright 2017 Cristo Para Todas Las Naciones