"No hay prisa" - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile_04022019

“No hay prisa”

Sean prudentes y manténganse atentos, porque su enemigo es el diablo, y él anda como un león rugiente, buscando a quien devorar. (1 Pedro 5:8)

 

 

Un amigo nos contó una historia que ha estado dando vueltas entre los grupos de evangelismo. Parece que Satanás y tres de sus compañeros una noche estaban descansando después de la cena, conversando sobre qué se podría hacer para ganar más personas para el infierno.

 

Un tentador joven exclamó con entusiasmo: “¡Ya sé! Vamos a decirles que no hay Dios”.

 

Satanás lo miró con desdén y respondió: “Eso es ridículo. El conocimiento de Dios está escrito en el corazón de las personas; nunca tendrás éxito con una mentira así“.

 

Entonces otro joven demonio intervino: “¡Yo sé! Les diremos que no hay ni cielo ni justicia”.

 

A esto Satanás respondió: “¡Necio! Todos saben que muchas veces no hay justicia en la vida. Nunca convencerás más que a unos pocos de que no hay justicia en la eternidad”.

 

Finalmente, el tentador se levantó de un salto. “¡Ya sé!”, gritó. “No diremos que no hay Dios, ni cielo, ni infierno. Solo diremos que no hay prisa”.

 

La cara de Satanás se iluminó mientras alegremente se frotaba las manos. “¡Excelente!”, respondió. “La mentira perfecta. Con ella ganaremos el mundo”.

 

Y procedió a hacer precisamente eso.

 

Una y otra vez, en el trabajo evangelístico, al hablar con las personas sobre la relación con el Señor Jesús, nos encontramos con familias enteras que parecen receptivas. No se resisten. No nos cierran la puerta en la cara. Sin embargo, ignoran la invitación de la gracia de Dios. Puede que nos digan: “Después de las vacaciones, cuando los niños vuelvan a la escuela podemos comenzar a asistir a la iglesia”. O “después de Navidad, cuando las cosas se calmen un poco, esa será nuestra resolución del Año Nuevo”. O “esta primavera, cuando tengamos mejor clima y no sea una molestia moverse”.

 

Después de todo, ¿cuál es la prisa? Ya vamos a llegar.

 

Más triste aún es que el pueblo de Cristo cree la mentira de Satanás, o al menos actúa como si creyera que “no hay prisa”. No tiene urgencia en compartir su fe, por lo que espera alguna oportunidad de oro cuando las estrellas se alineen, el clima sea el adecuado y todos tengan el conocimiento suficiente de la Biblia para hablar de Jesús. Eso, como es de esperar, nunca sucederá. Al final, tristemente, los cristianos a menudo usamos las mismas excusas que usan los incrédulos para no responder a la invitación del evangelio.

 

Los campos están blancos. La cosecha está lista. Los trabajadores… somos nosotros (ver Mateo 9:35-38). Si hemos fallado en el pasado, podemos comenzar de nuevo e intentarlo nuevamente una y otra vez si es necesario. ¡Y tendremos que hacerlo! porque—y esto no nos debe extrañar—muchas veces fallamos en lo que hacemos. Gracias a Dios, nuestro Señor Jesús nos perdona, y mediante ese perdón nos da el poder para contar su historia a un mundo que necesita escuchar noticias realmente buenas.

 

ORACIÓN: Padre celestial, con facilidad pensamos que siempre habrá un mañana para hacer lo que debemos hacer hoy. Te pedimos que nos ayudes a través de tu Espíritu Santo, para que hablemos cuando sea necesario para que otros puedan conocer el amor de Jesús. En su nombre oramos. Amén.

 

Tomado de The Lutheran Layman, octubre de 1981, “No hay prisa”, Jane L. Fryar

 

Editado por CPTLN – Chile

 

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