un-buen-cambio-devocional-01102018-cristo-para-todas-las-naciones-chile-foto-de-escaleras-de-piedra-que-suben-hasta-el-cielo

Un buen cambio

Dios enjugará las lágrimas de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni más llanto, ni lamento ni dolor; porque las primeras cosas habrán dejado de existir. Apocalipsis 21:4

 

Aun cuando el mundo entero habló y habló sobre del fallecimiento de Michael Jackson, me resistí a decir algo al respecto, y también mantuve silencio ante la muerte de otros personajes también conocidos.

Sin embargo, creí apropiado decir unas palabras en esta devoción acerca de la muerte.

Lo que me motivó a hacerlo fueron dos historias que recibí: una es acerca de una niña de dos años de la Florida a quien su mascota, una víbora pitón de doce pies de largo, la mató. Esa muerte fue totalmente previsible y nunca debió haber ocurrido.

La otra historia fue publicada por la agencia de noticias AP, y dice que un hombre de Nueva Jersey falleció al caer dentro de un caldero lleno de chocolate líquido.

Indudablemente, la muerte es inminente para todos, pero nunca sabemos cuándo ni cómo nos va a suceder.

Lo que sí sabemos es que nos va a llegar, como en las historias que acabamos de narrar. La muerte le llega tanto al rico como al pobre, tanto al joven como al viejo. La muerte llega a veces en formas previsibles y otras veces en formas totalmente imprevisibles.

Otra cosa que también sé es que la vida también va a llegar.

A lo largo de la Biblia, el Señor nos asegura que su gracia, demostrada en la vida prefecta de Jesús, en su muerte inmerecida y en su victoriosa resurrección, nos promete una vida eterna.

¿Ha leído bien lo que dice el libro de Apocalipsis? “Y ya no habrá muerte, ni más llanto, ni lamento ni dolor”.

ORACIÓN: Querido Jesús, te doy gracias por dar tu vida en la cruz por mí. Gracias a tu sacrificio, un día estaré en el lugar donde no habrá más llantos, ni lamentos, ni dolor. Ayúdame para que comparta tu historia de salvación con quienes necesitan escucharla. En tu nombre. Amén.

 

Publicado originalmente en Paraelcamino.com

© Copyright 2018 Cristo Para Todas Las Naciones

web-devocional-cristo-para-todas-las-naciones-chile-05072018

El tesoro que no se devalúa

No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y donde los ladrones minan y hurtan. Por el contrario, acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Mateo 6:19-21

 

Imagine una búsqueda del tesoro. A medida que la búsqueda del tesoro avanza, la emoción aumenta. En su curso se encuentran obstáculos: una pared que escalar, un lago que cruzar a nado. Conquistando estos, uno continúa concentrado en alcanzar la meta que persigue hasta que, finalmente, consigue encontrar el lugar del tesoro.

Su corazón late fuertemente y su cuerpo duele por todo el esfuerzo invertido para llegar hasta allí. Se presiona, sabiendo que ya está cerca de la meta y el tan ansiado y codiciado tesoro pronto será suyo. Pero imagine su decepción al ver que el cofre no contiene ni oro ni joyas, sino un montón de basura maloliente y cubierta de moscas.

Busque los tesoros de este mundo, y lo máximo que encontrará es justamente esa clase de tesoro.

La devoción para este día se refiere a este tipo de cosas -las cosas de este mundo que uno trata de amontonar y se esmera tanto en cuidar– que para lo único que sirven es para ir directo al basurero.

En lugar de esas cosas, busque las cosas que son de Dios -su verdad, su amor y, por sobre todo, su Hijo. Dios ya nos ha dado el mapa del tesoro (la Biblia) a fin de encontrar el tesoro de vida eterna. Con ella podemos evadir el camino minado de este mundo, conquistar las dificultades que se presentan en nuestro diario caminar y, finalmente, a través de su gracia, ganar el tesoro más preciado de todos: vida eterna con Dios a través de la fe en Jesucristo.

La pregunta que Dios le hace hoy es: ¿qué tesoro está buscando, uno que se deteriorará y destruirá con el pasar del tiempo, o uno que se mantendrá vigente en el cielo, preservado para la eternidad, mucho más que ningún otro tesoro que este mundo pueda ofrecer?

Que el Espíritu de Dios le guíe a la verdad en la búsqueda de su tesoro.

ORACIÓN: Padre celestial, oramos por quienes te buscan inspirados por el Espíritu Santo. Recuérdanos que tu tesoro es verdad, tu premio es eterno y tu gracia es suficiente para salvarnos del error de ir tras otros dioses y tesoros llenos de cosas sin valor real. En el nombre de tu Hijo. Amén.

 

Biografía del autor: Esta devoción fue escrita por Lauren Paschke, voluntario de Cristo Para Todas Las Naciones en Australia.

Originalmente publicado en Paraelcamino.com.

© Copyright 2017 Cristo Para Todas Las Naciones