Un santo para todas las estaciones | Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile | 04032019

Un santo para todas las estaciones

Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan. ¡En todo lo que hace, prospera!

Salmo 1:3

 

En Un hombre para todas las estaciones, la película de 1966 ganadora de varios premios de la Academia, Sir Thomas More se mantuvo fiel a su conciencia, pero por ello pagó un precio terrible.

 

No pudo ser convencido ni coaccionado a apoyar la oferta del rey Enrique VIII al Papa Clemente VII para que éste lo liberara de su esposa Catalina anulando su matrimonio y poder casarse con Ana Bolena, con la esperanza de producir un hijo varón que se convirtiera en heredero del trono de Inglaterra. Sir Thomas More pierde su cabeza, literalmente, como “recompensa” por su fidelidad a la iglesia, siendo condenado y decapitado por el trono de Inglaterra por traición al rey.

 

“Un hombre de dos reinos” representa a cualquier hombre o mujer común que vive de acuerdo con los principios superiores de lealtad a Dios, aun en medio de las peligrosas vicisitudes de la vida.

 

El Salmo uno establece el tono para todas las personas que se atreven a leer la Palabra de Dios y vivir de acuerdo con ella. Esa persona que medita en la Palabra día y noche, siguiendo sus preceptos y viviendo como una luz en medio de los impíos, es bendecida. Tal persona será como un árbol floreciente a orillas de un río que lo alimenta a diario con el agua de vida y produce abundantes frutos para la gloria de Dios, el Creador.

 

El árbol de los malvados no prospera, su hoja se marchita rápidamente y el viento arrastra toda decadencia. El árbol de los impíos no se encontrará entre los justos, pero el árbol de los justos se plantará firmemente en el paraíso para siempre. Entre los justos y los malvados se encuentra un gran abismo. Ante Dios, el destino de los justos y los malvados divergen eternamente. “El Señor conoce el camino de los justos, pero la senda de los malos termina mal”(Salmo 1:6).

 

El cristiano que permanece en la Palabra de Dios es como un santo para todas las estaciones. Las tormentas de la vida no pueden separarle de las promesas de la Palabra de Dios.

 

Este santo de dos reinos permanece profundamente arraigado en la buena tierra de Su Palabra. En todo tiempo produce abundante fruto. ¿Por qué? Porque este santo ha aprendido el secreto de permanecer fiel, no por fuerza de voluntad ni por personalidad carismática, sino por simple confianza en la verdadera fuente de vida santificada que agrada a Dios. “Porque Dios es el que produce en ustedes lo mismo el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13).

 

¡No temas, santo! Dios mismo está trabajando en ti asegurando la salvación de tu alma cada día de tu corta y pequeña vida. ¡No te preocupes, santo! Tus oraciones son escuchadas y contestadas a su debido tiempo. En cada momento de tu vida, la incesante obra de santificación de Dios continúa hasta que Él complete lo que comenzó en ti a través del bautismo en nuestro amado Salvador y Señor, Cristo Jesús. ¡Regocíjate, santo! En cada estación para la gloria de Dios.

 

ORACIÓN: Padre celestial, haz que, en cada estación de mi vida, mi espíritu se regocije en Cristo Jesús. Amén.

 

Dr. Mark Schreiber

 

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